domingo, 9 de agosto de 2026

165.- LA SEXUALIDAD CLERICAL

 SUMARIO

Introducción..............................................................................................................................2

1.- Clérigos célibes....................................................................................................................2

1.1 Historia breve del celibato clerical....................................................................................2

1.2 El C. Vaticano II (1962-1965) y el papa Pablo VI..............................................................4

1.3 Dos sucesos importantes.................................................................................................4

1.4 Después de Pablo VI..........................................................................................................5

1.5 Cuestiones colaterales......................................................................................................6

2.- Clérigos casados.............................................................................................................   6

2.1.- Vocación al matrimonio y vocación al sacerdocio.......................................................6

2.2.- Sacerdotes reducidos al estado secular.......................................................................7

2.3.- Cosas que hacen reflexionar..........................................................................................8

3.- Clérigos con barragana o concubina................................................................................8

4.- Clérigos con doble vida......................................................................................................9

4.1.- Opciones del clérigo concubinario...............................................................................10

5.- Clérigos pedófilos y pederastas......................................................................................10

6.- Clérigos pederastas..........................................................................................................11

6.1.- Medidas adoptadas contra la pederastia....................................................................11

6.2.- Opiniones sobre la pederastia.....................................................................................12

6.3.- ¿Por qué un hombre es pederasta?.............................................................................12

6.4.- ¿Puede curarse la pederastia?......................................................................................13

6.5.- Recuperación de un pederasta....................................................................................13

Introducción

Aclarando conceptos: Hay cinco conceptos relacionados que se suelen confundir: la castidad, la virginidad, la vocación virginal, el celibato y el celibato sacerdotal.

1. La castidad: A) Es la abstinencia de todo goce sexual, implica la renuncia voluntaria a la actividad sexual, ya sea de forma temporal o permanente. B) Es la práctica de la sexualidad dentro de los límites considerados morales; para los casados es vivir de acuerdo con su estado matrimonial; es decir, tener relaciones sexuales solo con su cónyuge.

2. La virginidad es el estado de la persona que no ha tenido relaciones sexuales.

3. La vocación virginal es la renuncia voluntaria a las relaciones sexuales ; para canalizar toda su energía y toda su persona a su relación con Dios; esta renuncia puede hacerse en cualquier momento de la vida, sea soltero/a, viudo/a o casado/a; en caso de un matrimonio, deben estar de acuerdo los dos cónyuges.

4. El celibato, en su sentido genérico, es la condición de quien por opción no contrae matrimonio.

5. El celibato sacerdotal es cuando esta elección se hace a cambio de una dedicación total de la persona al servicio de Dios y de la comunidad por medio de la ordenación presbiteral.Para escribir sobre la sexualidad clerical lo primero que hay que poner sobre la mesa son las diversas formas que tienen los clérigos (1) de vivir su sexualidad: hay clérigos célibes, clérigos casados, clérigos con barragana o concubina, clérigos con doble vida, clérigos pedófilos y clérigos pederastas.

1.- Clérigos célibes

Son los obispos, sacerdotes, diáconos y subdiáconos de la Iglesia Católica Apostólica de rito latino que renuncian al matrimonio. El canon 277.1 del Código de Derecho Canónico indica la finalidad del celibato: “para unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres”. Este es el pensamiento de San Pablo:“El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del  mundo, de agradar a su mujer; está por lo tanto dividido” (1Co. 7, 33-34).

1.1 Historia breve del celibato clerical

El judaísmo:

Entiende que hay un mandato divino: “Creced, multiplicaos y llenad la tierra”(Gén 1,28). Los hijos son la bendición del matrimonio y la esterilidad en Israel es un oprobio y señal de maldición de Yavé. El celibato no estaba contemplado en el pueblo de Israel.

El Cristianismo:

Durante algo más del primer milenio, los obispos eran    autónomos. No estaban sometidos a Roma, no eran nombrados por Roma ni dependían de Roma. Cada obispo, o cada concilio regional, dictaba cuanto estimaba más conveniente para sus clérigos y fieles. Así se comprende la diversidad de opinión y de práctica existente.

La relación entre la diócesis de Roma y las demás diócesis fue un proceso dinámico, donde el Papa ejercía un primado de honor y jurisdicción, especialmente en Occidente. La centralización de la Iglesia se fue consolidando gradualmente a lo largo de los siglos hasta llegar a la situación actual, en la que el Papa tiene jurisdicción universal sobre todas las diócesis de la Iglesia Católica, lo que significa que tiene la autoridad suprema sobre todas las iglesias locales y sus obispos. Esta jurisdicción se ejerce de manera ordinaria e inmediata, lo que implica que el Papa puede intervenir directamente en cualquier diócesis cuando lo considere necesario para el bien de la Iglesia.

Datos relevantes relacionados con el celibato clerical:

Siglo I: Pedro, el primer Papa, y los apóstoles eran en su gran mayoría hombres casados. El Nuevo Testamento sugiere que, en la Iglesia primitiva, las mujeres presidían la comida eucarística celebrada en su domicilio.                                                    Jesús ponderó el valor del celibato: “hay eunucos que se han hecho tales por amor del reino de los cielos”(Mt 19,12) A estos eunucos hoy los llamamos sacerdotes célibes. San Pablo escribe: “es preciso que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer” (ITim 3,2); lo mismo dice de los diáconos, en el versículo 12.

Siglos II y III: La mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo IV: El Concilio de Elvira (España. Alrededor del año 306) dio la normativa positiva más antigua sobre el celibato del clero: “Plugo prohibir totalmente a los obispos, presbíteros y diáconos o a todos los clérigos puestos en ministerio, que se    abstengan de sus cónyuges y no engendren hijos y quienquiera lo hiciere, sea apartado del honor de la clerecía” (2).                        “Todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de decir misa perderá su trabajo” (3). Lo mismo repite el Concilio de    Cartago del año 390. El Concilio de Neocesarea (314-315) dice “no es lícito a los presbíteros casarse“. Concilio de Nicea, año 325: se decreta que una vez ordenados, los sacerdotes no  pueden casarse. Concilio de Laodicea, año 325: las mujeres no pueden ser ordenadas. Esto sugiere que antes de esta fecha se realizaba la ordenación de mujeres.

Año 385: el Papa San Siricio abandona a su esposa para convertirse en Papa. Se decreta que los sacerdotes ya no pueden dormir con sus esposas. El movimiento eremítico del siglo IV, en la figura de San Antonio Abad, tuvo una gran    influencia en el desarrollo del concepto de celibato.

Siglo VI: Año 567: El Concilio de Tours II establece que todo clérigo que sea hallado en la cama con su esposa será excomulgado por un año y reducido al estado laico. Año 580, Papa Pelagio II: Su política fue no meterse con sacerdotes casados en tanto no pasaran las propiedades de la iglesia a sus esposas o hijos.

Siglo VII: Francia: los documentos demuestran que la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo VIII: San Bonifacio informa al Papa que en Alemania casi ningún obispo o sacerdote es célibe.

Siglo IX: San Ulrico, obispo, argumenta que basándose en el sentido común y la escritura, la única manera de purificar a la Iglesia de los excesos del celibato es permitir a los sacerdotes que se casen.

Siglo X: El llamado siglo negro de la Iglesia Católica Latina, la observancia de las normas canónicas sufrió una disminución, incluso el papa Juan XII tuvo un comportamiento sexual escandaloso.

Siglo XI: Año 1045: El Papa Bonifacio IX se dispensa a sí mismo del celibato y renuncia al papado para poder casarse. Año 1074: El Papa Gregorio VII dice que toda persona que desee ser ordenada debe hacer primero un voto de celibato: "Los    sacerdotes [deben] primero escapar de las garras de sus esposas". Año 1095: El Papa Urbano II hace vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y sus hijos son abandonados.

Siglo XII: Año 1123: Papa Calixto II: El Concilio I de Letrán aprobó definitivamente la obligatoriedad del celibato clerical y la prohibición del matrimonio clerical (cánones 3 y 21) Los Concilios de Letrán (1123 y 1139) marcaron un punto de inflexión al prohibir el matrimonio de los clérigos y la relación con concubinas. El Concilio de Trento (1545-1563) reafirmó la obligatoriedad del celibato y lo convirtió en una característica definitoria del sacerdocio católico occidental.

Razones para el cambio:

El ejemplo de Cristo: Se argumenta que el célibe sigue el ejemplo de Cristo, quien no estaba casado.                                        Mayor compromiso con la Iglesia: Porque los sacerdotes se pueden dedicar por completo a su ministerio y a su rebaño.        El control de los bienes eclesiásticos. A la muerte del sacerdote, no habría herederos naturales y sus bienes irían a la Iglesia.

Siglo XIV: El Obispo Pelagio se queja porque las mujeres son aún ordenadas y administran confesiones.

Siglo XVI: El Concilio de Trento (1545 a 1563) establece que el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio.

Siglo XX: 1930: Papa Pío XI: el sexo puede ser bueno y santo.

1951: Papa Pío XII: un pastor luterano casado es ordenado como sacerdote católico en Alemania.

1.2.- El C. Vaticano II (1962-1965) y el papa Pablo VI

En la agenda del Concilio Vaticano II fue excluido el tema del celibato sacerdotal, el Papa Pablo VI se lo reservó para un estudio discreto y secreto. En 1967, Pablo VI publicó la encíclica “Sacerdotalis caelibatus” en la que corroboraba la vigente disciplina sobre el celibato y la valoraba profusamente.

Pablo VI anhelaba la abolición del celibato obligatorio (4) ; pero, no quiso hacerlo personalmente sino que lo encomendó al 3er Sínodo de los Obispos que se celebró del 30 de septiembre al 6 de noviembre de 1971. Unos días antes del inicio del Sínodo, desde su ventana del Palacio Apostólico, el Papa se refirió al tema del celibato: “El Sínodo que está a punto de comenzar debatirá sobre el celibato del clero. Por mi parte, estoy dispuesto a que varones cristianos casados puedan acceder al sacerdocio, siempre que el Sínodo así lo acuerde”.

Es sorprendente el cambio de criterio del Papa si se compara esta última manifestación con el texto de la Sacerdotalis caelibatus. No obstante, no quiso asumir personalmente la responsabilidad de la decisión del cambio, sino que la depositó en el 3er Sínodo de los Obispos el cual, en contra del deseo de Pablo VI, no abolió la obligatoriedad del celibato sino que echó  nuevamente sobre las espaldas del Papa el histórico cambio.      Y el Papa Montini era débil.

1.3 Dos sucesos importantes

1º La guerra de Vietnam: “En la mente del Papa estaban muy presentes las terribles consecuencias de la guerra de Vietnam (1955-1975): Sacerdotes y religiosos exterminados, Monjas violadas o asesinadas, Obispos expulsados, iglesias destruidas,  fieles errantes y dispersos.                                                                  Algunos catequistas, solteros y casados, estaban dispuestos a tomar el testigo de la evangelización; pero, no estaban dispuestos a aceptar el celibato. Pablo VI envió toda la documentación a la Congregación para la Doctrina de la Fe, esperando una adecuada solución al problema del clero en Vietnam. El tema fue debatido en la Plenaria de Cardenales que concluyó: No se puede hacer una excepción porque ello supondría romper la disciplina general en la materia. Si el Papa quiere abolir el celibato obligatorio, es su responsabilidad”.                                                                                          La conclusión debió resultar muy decepcionante al Papa.

2º El caso Don Renato: “Es un joven sacerdote de Brescia, amigo del senador romano Ludovico Montini, (hermano del Papa), se había enamorado de la presidenta de las jóvenes de su parroquia y planeaban el matrimonio. También la chica era una excelente católica. Don Renato quería apurar todos los resortes con tal de no abandonar su sacerdocio. El senador escribió una carta a su hermano, con todos los detalles y pidiendo su colaboración para ayudar a su amigo Renato.

¿Qué sucedió? Por “especial encargo del Santo Padre”, en 1973, mons. Benelli, “sustituto” de la Secretaría Papal, hizo llegar a la Congregación para la Doctrina de la Fe una carta a la que adjuntaba la carta del senador Montini.                                                El cardenal Franjo Seper, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, haciendo caso omiso al encargo especial del Santo Padre, habiendo acordado la improcedencia de la pretendida excepción, envió la carta del senador al archivo de la Sección Matrimonial para que fuese unida al Expediente abierto a Don Renato para su reducción al estado laical.

Es fácil deducir que Pablo VI optaba por el celibato opcional; pero, no tuvo la valentía de implantarlo personalmente.

Después de Pablo VI

1980: El papa Juan Pablo II permitió una excepción al celibato sacerdotal permitiendo que los pastores anglicanos y episcopalianos casados, que deseaban convertirse al catolicismo, fuesen ordenados como sacerdotes católicos en los Estados Unidos; en 1994, sucede lo mismo en Canadá e Ingraterra.

1983: El Código actualmente en vigor, el de 1983, declara "Están simplemente impedidos para recibir las órdenes: “El varón casado, a no ser que sea legítimamente destinado al diaconado permanente" (6)

“Los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato, que es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres”.(7)              La inmensa mayoría de los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica Latina son célibes.

1993: Juan Pablo II:"El celibato no es esencial para el acerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo."                              Benedicto XVI: Aunque había dicho que iba a permanecer "oculto del mundo", el papa emérito «Benedicto XVI rompió su silencio para defender el celibato clerical en la Iglesia católica». En la introducción a un libro escrito junto al cardenal guineano    Robert Sarah, según extractos publicados por el diario francés Le Figaro, «insiste en que no puede quedarse callado sobre la cuestión del celibato sacerdotal».

El Papa Francisco: En una entrevista concedida, en marzo de 2017, al semanario alemán Die Zeit, afirmo que «debemos analizar si los “viri probati” (8) –hombres casados– son una posibilidad» para paliar la falta de sacerdotes. El celibato es una disciplina de la Iglesia latina que puede ser revisada.   «(Personalmente), respeto la tradición de la Iglesia de occidente» del celibato obligatorio, y «en todo caso, un eventual cambio que lo disponga, si lo cree conveniente, el Papa que me suceda» (9).

1.5 Cuestiones colaterales

Papas casados: San Pedro, Apóstol; San Félix III (483492); San Hormidas (814-523); San Silverio (536-537); Adriano II (867872); Clemente IV (1265-1268); Félix V (1439-1449).

Papas que fueron hijos de clérigos: San Dámaso I (366-348) hijo de San Lorenzo, sacerdote; San Inocencio I (401-417) hijo de Anastasio I; Bonifacio (418-422) hijo de un sacerdote; San Félix (483-492) hijo de un sacerdote; Anastasio II (496-498) hijo de un sacerdote; San Agapito I (535-536) hijo del papa Gordiano; San Silverio (536-537) hijo de San Hormidas, papa; Marino (882-884) hijo de un sacerdote; Bonifacio VI (896-896) hijo de Adrián, obispo; Juan XI (931-935) hijo del Papa Sergio III; Juan XV (989-996) hijo de León, sacerdote.

Papas que tuvieron hijos después del año 1139: Inocencio VIII (1484-1492); Alejandro VI (1492-1503); Julio (1503-1513); Pablo III (1534-1549); Pío IV (1559-1565); Gregorio XIII (1572-1585).

Se ha escrito mucho sobre el celibato; tanto que, exponerlo, sobrepasa la intención de este artículo.

 

¿Qué son los “viri probati? Son los hombres casados “de probada virtud”, que son ordenados sacerdotes.

Es la misma postura que Pablo VI: Admite que el celibato sacerdotal obligatorio puede ser revisado; pero él personalmente no se compromete a revisarlo. Parece que los Papas no quieren pasar a la Historia como “el Papa que suprimió la obligatoriedad del celibato”.  

2.- Clérigos casado.

2.1.- Vocación al matrimonio y vocación al sacerdocio

Vocación viene del latín vocatio, del verbo vocare que significa “llamar”. Toda vocación es un don de Dios que llama a vivir ese estado de vida. “Tener vocación” al matrimonio o al sacerdocio es sentirse llamado a esos estados de vida. El matrimonio y el sacerdocio no se excluyen entre sí. Solamente son dos carismas distintos. “El Espíritu distribuye {sus dones} a cada uno según quiere” (1 Cor 12,11).

Hay personas que tienen solamente una de las dos vocaciones: Desde el principio del mundo, la inmensa mayoría de personas solo han sentido y vivido su vocación al matrimonio; por otra parte, están los llamados a vivir célibes toda la vida y están, también, los que han sentido las dos vocaciones y a las dos han respondido; aunque el papa emérito Benedicto XVI piensa que «no es posible consumar ambas vocaciones (sacerdocio y matrimonio) de forma simultánea».

Lo realmente importante no es tener una o dos vocaciones, sino el modo de vivirlas. Dios llama a todos a santificarse en el ejercicio de su vocación. De nada sirve al sacerdote o a la monja su vocación al celibato si no lo viven con el gozo de unirse más a Cristo y con la generosidad de ser más útiles a los demás. De nada sirve a los esposos su vocación al matrimonio si no lo viven con armonía, respeto y mutua entrega.

En una misma persona pueda coincidir las dos vocaciones, al matrimonio y al sacerdocio; la Iglesia Católica latina lo confirma al admitir en su seno varias excepciones del celibato:

1ª Los sacerdotes casados de ritos orientales: Los maronitas libaneses y los coptos egipcios.

2ª Los sacerdotes casados de la Iglesia greco-católica de Ucrania. Es una Iglesia católica de rito oriental, que se unió a Roma por el tratado de Brest-Litovsk en el año 1696 con tres condiciones: que se respetase su liturgia, su tradición y su disciplina.

Un testimonio: "En Ucrania un cura casado tiene más credibilidad entre la gente que un célibe. Ofrece más garantías, porque da ejemplo no solo a nivel personal, sino también familiar. A los curas célibes se les acepta con dificultades" (10)

3ª Los sacerdotes casados de la confesión anglicana o episcopaliana, que aceptaron sucesivamente Juan Pablo II en 1980 y Benedicto XVI en el 2009.

Para todos estos sacerdotes casados, el sacerdocio no conlleva la obligación del celibato.

2.2.- Sacerdotes reducidos al estado secular

Se estima que en el mundo hay casados 100.000 sacerdotes de la Iglesia católica

romana, de los cuales 6.500 pertenecen a España. Ante esta realidad, son muchas las

voces que piden una revisión de la disciplina del celibato.

El Papa Francisco, en el Sínodo de la Amazonía, invitó a opinar; se discutió la

posibilidad de ordenar hombres casados y la aceptación fue abrumadora. Los teólogos

conservadores de la Iglesia, incluido el Papa emérito Benedicto XVI, han manifestado

su disconformidad.

El mismo Papa Francisco ha dicho sobre el celibato: “Al no ser dogma de fe, siempre

está la puerta abierta”.

Jesucristo nunca dijo que sus discípulos tenían que ser célibes. De hecho, Pedro, el

elegido por Jesús como cabeza de su Iglesia, estaba casado y seguramente varios de

los demás apóstoles, pues iban acompañados por sus esposas en sus viajes para

predicar el evangelio. “¿Por ventura [...] no tenemos derecho a llevar con nosotros una

10 Oleksandr Dorykevych, sacerdote ucranianomujer cristiana como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?” (1Co. 9,

5).

En los primeros siglos de la Iglesia, los sacerdotes e, incluso, los obispos eran casados

o solteros, indistintamente. San Pablo solo les pide a los obispos que "sean hombres

de una sola mujer" (1Tim 3,2 y Tito 1,5). Y añade: “Quisiera que todos los hombres

fueran como yo (célibes); pero cada uno tiene su propio don...si no pueden guardan

continencia, cásense, que mejor es casarse que abrasarse” (1 Cor 7,7.9)

Es pura lógica. El consejo paulino debería estar siempre en vigor. El celibato se impone

en la Iglesia católica de rito latino, mientras que en la Iglesia católica de rito oriental y

en todas las demás confesiones cristianas: protestantismo, anglicanismo e Iglesia

ortodoxa rige el celibato opcional.

Todas las demás cuestiones pueden y deben ser resueltas. No hacerlo es vivir en pura

contradicción.

La Iglesia está obligada, por mandato del Señor, a predicar el evangelio: «Id por todo

el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Mc 16,15) «La mies es mucha, pero

los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt

9, 37-38) Hay un mandato expreso del Señor: «Id por todo el mundo….» y hay una

realidad: «Mucha mies y pocos obreros». Unidos todos: Jerarquía, sacerdotes,

religiosos, religiosas y laicos, en sincera oración de discernimiento, roguemos al Señor

que envíe obreros a su mies. Roguemos para que el Espíritu Santo ilumine a la

Jerarquía para que, a la hora de tomar las decisiones, abandonen todo clericalismo,

ejerzan la fraternidad cristiana y traten a los «Renatos», no como apestados sino

como obreros del Señor, que solamente desean santificar sus vidas en su doble

vocación al sacerdocio y al matrimonio, como otros muchos lo están haciendo tras

haber obtenido la dispensa del celibato.

2.3.- Cosas que hacen reflexionar

1ª Hay escasez de sacerdotes, pero, por exigir el celibato, se impide el ejercicio

sacerdotal a 100.000 sacerdotes casados y se dejan sin sacerdote a miles de

creyentes. El Papa Pablo VI, como queda dicho más arriba, no se atrevió a dar

personalmente la la dispensa del celibato al joven sacerdote Renato y tampoco lo hizo

la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y yo me pregunto: ¿Cuántos «Renatos»

habría en estos 100.000 casados a los que se les ha impedido el servicio sacerdotal?

La respuesta es: Muchos miles.

Y me sigo interrogando: ¿Es más importante la obligatoriedad del celibato

sacerdotal que el servicio que pueden y quieren prestar estos miles de sacerdotes?

Dejo la respuesta al amable lector. La mía es: ¡Cuántos talentos se desperdician por

conservar una norma eclesiástica! ¡Cuántos sufrimientos causados a estos «Renatos»

que, no lo olvidemos, siguen siendo sacerdotes en virtud del sacramento del Orden

recibido!

Cualquiera podría pensar que hay abundancia de sacerdotes; pero la realidad es

otra: Hay escasez, han disminuido las vocaciones y es muy grande el envejecimiento

del clero actual.

2ª Por las excepciones comentadas más arriba, se da la paradoja de que en una

misma población coincidan sacerdotes célibes de la Iglesia Católica romana y

sacerdotes casados de la Iglesia greco-católica de Ucrania, de los maronitas libaneses

o de los exsacerdotes anglicanos. Ante la desigualdad entre ellos por causa del

celibato, ¿qué pueden pensar tanto ellos como los feligreses?

Lo mismo sucede en las universidades pontificias y en los seminarios

diocesanos, donde los aspirantes al sacerdocio son de las procedencias anteriores.

3ª Son hechos que existen realmente y que merecen una profunda reflexión,

tanto por parte de la Jerarquía, como de las comunidades cristianas y de los aspirantes

al sacerdocio. No se trata de eliminar el celibato, que es un regalo del Espíritu Santo y

por el que siempre daremos gracias a Dios. Siempre habrá sacerdotes célibes y ¡ojalásean muchos! Se trata de ¡aceptar con toda normalidad!, la existencia de

sacerdotes casados en la Iglesia romana; sin que ello suponga la existencia de 1ª y 2ª

clase. Se trata de que todo sacerdote que, en cualquier momento de su trayectoria, no

se sienta con fuerzas suficientes para seguir con el celibato y desee ardientemente

seguir su vocación sacerdotal, pueda solicitar la dispensa del celibato (que debería ser

concedida en corto plazo y no tardar años y años).

3.- Clérigos con barragana o concubina

La barraganía era la unión o enlace de un hombre soltero, clérigo o seglar, con

una mujer soltera; a ésta se la llamaba barragana.

A principios del siglo XI existían numerosos clérigos casados o amancebados;

los matrimonios eran válidos, pero ilícitos. A partir de entonces, como contrapartida,

se extendió una práctica preexistente : el concubinato.

Los cuatro concilios de Letrán (1º en 1059, 2º en 1139, 3º en 1179 y 4º en

1215) prohibieron el matrimonio a los clérigos. El 4º estableció penas económicas,

pues el fácil perdón obtenido con la confesión no era suficiente para frenar a los

incontinentes. Sin embargo, admitía que en ciertos países los clérigos vivían en

legítimo matrimonio 11.

Además, en el caso de España, el clero no estuvo dispuesto a someterse a una

disciplina eclesiástica que amenazaba a una de sus peculiares instituciones, la

barraganería. Se celebraron varios sínodos (Valladolid, 1228; Salamanca, febrero de

1229; y Lérida, marzo de 1229) donde se legisló contra la barraganería clerical,

considerada pecaminosa en contra de los fueros particulares hispanos. Pero poco

pudieron hacer estas leyes frente a una costumbre que gozaba de la aceptación

popular. El legado pontificio Juan de Abbeville llegó a afirmar que el mal más acusado

del clero español era “su pasión por las mujeres” 12.

En el Concilio I de Lyon de 1245 Inocencio IV renunció a toda esperanza de

reforma de la Iglesia hispana, revocando las diferentes sentencias de excomunión y

suspensión contra todos los clérigos concubinarios. Lo extendido de la práctica

hubiera podido dejar a la Iglesia española sin sus ministros.

Especialmente importante para esta cuestión fue el concilio nacional de

Valladolid en agosto de 1322, donde se condenó el concubinato público clerical y se

impusieron una serie de penas de acuerdo con el orden sacerdotal del culpable y las

características de las concubinas 13

Es curiosa la pena que impone Don Gil Álvarez de Albornoz, arzobispo de Toledo,

en el sínodo de 1342: «Establecemos que si alguna o algunas concubinas públicas de

clérigos o laicos entrasen en la catedral o en otra iglesia mientras en ella se celebran

los divinos oficios, los porteros y monaguillos de la catedral..., el sacristán y los

monaguillos de las otras iglesias desnuden a dichas concubinas y se queden con sus

ropas» 14. Este castigo se hizo común en toda Europa.

La generalidad con que los fueros civiles y los sínodos religiosos hablan de las

barraganas, prueba cuan universal era la costumbre de tenerlas. Algunos fueros

prohibían a los legítimamente casados tener barraganas en público (en privado eran

consentidas), pero esta prohibición no obligaba a los solteros (no olvidemos que los

clérigos, por principio, son solteros) porque no se consideraba indecoroso que los

solteros tuvieran públicamente esta relación. La situación no creaba ningún malestar

ni para la barragana, ni para el clérigo, ni para la sociedad que aceptaba de buen

grado la situación del clérigo.

Al final del siglo XV, Cisneros, siguiendo una vía más pastoral, eliminó en sus

sínodos de 1497 y 1498 todas las penas y censuras impuestas sobre los clérigos

11

OREVILLE , R., Letrán I, II, III et Letran IV, Paris, Editions de l'Orante, 1965, p. 354.

LINEHAN , P., La iglesia española y el papado en el siglo XIII, Salamanca, Universidad Pontificia de

Salamanca, 1975, p. 25. GONZÁLEZ JIMÉNEZ , M., «Nivel moral del clero sevillano a fines del siglo

XIV», en «Archivo Hispalense», 1977, no 60 (183), pp. 199.

13 SÁNCHEZ HERRERO, JOSÉ: Las diócesis..., pp.158-159.

14 SÁNCHEZ HERRERO, JOSÉ: Concilios Provinciales y Sínodos Toledanos..., X, 7, pp. 208-209.

12públicos concubinarios, sustituyéndolas por la amonestación y en último término la

detención.

4.- Clérigos con doble vida

La barraganería pública acabó por extinguirse con el paso de los siglos; eso

no quiere decir que se haya acabado con los concubinatos privados de algunos

clérigos que llevan una doble vida.

Por una parte, ejercen su sacerdocio plenamente allí donde están destinados;

en nada se diferencian de los demás sacerdotes; todo, en la parroquia, colegio o lugar

de trabajo parece normal.

Por otra parte, mantienen, escondida o semiescondida, una relación íntima

plena con una mujer, soltera o casada.

Es muy conocida la historia del fundador de los Legionarios de Cristo, el

mexicano Marcial Maciel, que llevó una doble vida durante muchos años en la que,

según miembros de su fundación, tuvo una amante y, al menos, un hijo.

“Maciel fue acusado por varios de sus antiguos seminaristas de abusos sexuales

durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, cuando ellos eran niños de 10 años.

La insistencia en las acusaciones durante toda su carrera provocó que Maciel

renunciara al liderato de la orden en 2004 y después de décadas negando los hechos,

el Vaticano confirmó su veracidad y fue procesado” 15

La doble vida no es exclusiva de algunos clérigos, pues se da y en un % mucho

mayor en el mundo de los laicos.

Generalmente las dobles vidas empiezan sin planear, surgen las alternativas y

simplemente se cogen, una mentira lleva a la siguiente y ésta a otra más, hasta que el

clérigo concubinario se encuentra con dos vidas independientes.

4.1.- Opciones del clérigo concubinario

A) Pedir a la Santa Sede la dispensa del celibato y, si se le concede, seguir ejerciendo

su vocación de sacerdote juntamente con su vocación al matrimonio.

B) Si no se le concede la dispensa, pedir a la Santa Sede la reducción al estado laical.

Es lo que hicieron unos 100.000 sacerdotes tras el -Concilio Vatiano II.

C) Olvidarse de la Santa Sede, seguir con la doble vida de ejercer el sacerdocio

públicamente y, más o menos en privado, tener una concubina. Esto está sucediendo

en algunos lugares de Hispanoamérica y Europa central.

Comentario:

En Hechos de los apóstoles 15,28-29, leemos: “Porque ha parecido al Espíritu

Santo y a nosotros no imponeros ninguna otra carga más que estas necesarias: que os

abstengáis de las carnes inmoladas a los ídolos, de sangre, de lo ahogado y de la

fornicación, de lo cual haréis bien en guardaros. Salud“.

En la frase quiero destacar no imponeros ninguna otra carga más que las

necesarias. En la historia de la Iglesia ha habido momentos en los que, por el

desmadre sexual del clero, diversos concilios impusieron el celibato obligatorio.

El paso del tiempo ha cambiado la visión del celibato. Si, en diversos momentos

de la historia, su obligatoriedad pudo ser adecuada, después del C. Vaticano II,

pasó a ser desafortunada, debido al cambio de mentalidad social o porque son

distintas las circunstancias de las personas implicadas.

San Pablo vio el tema muy claramente, por eso aconsejó: «Si no pueden

guardar continencia, cásense, que mejor es casarse que abrasarse» (1Cor 7,9) San

Pablo dio este consejo a todos los creyentes; creemos que es especialmente válido

para aplicarlo a los miembros del clero.

15

Josemari Lorenzo Amelibia, Clérigos amancebados. Periodista Digital, 6 octubre 2010Sea bienvenido el celibato sacerdotal cuando su práctica es una liberación para

entregarse más libremente al servicio de Dios y de los hombres

Pero, tengamos en cuenta que con los años se evoluciona, las personas

cambian y adquieren nuevas experiencias y conocimientos. La vida humana es toda

ella un aprendizaje que ayuda al crecimiento personal. Nadie se queda estancado en

lo que pensaba a los veinte o treinta años. Todos hemos cambiado.

La práctica del celibato clerical, en la Iglesia de rito latino, ha pasado por

circunstancias muy diversas. Después del C. Vaticano II, su obligatoriedad impidió que

unos cien mil sacerdotes siguiesen ejerciendo su servicio sacerdotal.

Resumiendo: Hay circunstancias personales que obligan al sacerdote a querer

liberarse del voto de celibato. El camino correcto y plenamente consecuente con la

doctrina católica es el indicado en las opciones A y B.

La opción C parece un pulso al Vaticano. No me parece el mejor camino. El

tiempo lo dirá.

5.- Clérigos pedófilos y pederastas

¿Qué es un pedófilo? El término viene del griego παιςπαιδος, páis-paidós,

(muchacho o niño) , y φιλíα, filía, (amistad, amor o afecto espiritual). Lo podemos

definir “adulto que siente atracción por los niños”.

Pedófilo y pederasta son dos términos que se suelen confundir a pesar de significar

cosas distintas.

¿Qué es un pederasta? También viene del griego παῖς, παιδός y ἐραστής,

erastēs, (amante). Su definición es “hombre que comete abuso sexual con

niños”.

Por sus definiciones fácilmente se aprecia que pedófilo y pederasta no son dos

términos sinónimos, sino que entre ambos hay una gran diferencia. El pedófilo siente

“atracción sexual” por los niños y el pederasta no sólo siente la atracción sino que la

lleva a la práctica pasando al abuso sexual. Gráficamente se pude decir que el

pedófilo recorre medio camino y el pederasta recorre el camino entero.

Por norma general,“todos los pederastas son pedófilos; pero, no todo los

pedófilos llegan a ser pederastas”.

En la antigua Grecia, era una práctica comúnmente admitida que los púberes y

adolescentes tuvieran relaciones sexuales con sus maestros para promover los lazos

entre ambos.

6.- Clérigos pederastas

Hace unos años todas las gentes de bien se sintieron abrumadas y horrorizadas

por los múltiples despachos de prensa que sacaban a la luz pública los abusos

sexuales a menores cometidos por sacerdotes católicos en Estados Unidos; después

fueron saliendo los de Irlanda, Chile, Alemania, etc.

Había historias recientes y antiguas, cuyos autores, a lo sumo, habían sido trasladados

de parroquia o de colegio; pero que, pasado algún tiempo, habían vuelto a las

andadas. La prensa destapó el enorme desaguisado y puso en un brete a los Obispos,

responsables

El escándalo alcanzó tal magnitud que el mismo Papa, Juan Pablo II, dirigió a los

cardenales de Estados Unidos y a los representantes de su Conferencia Episcopal, las

siguientes palabras: “En el sacerdocio y en la vida religiosa no hay lugar para quienes

dañan a los jóvenes”.6.1.- Medidas adoptadas contra la pederastia

La Conferencia Episcopal Norteamericana aprobó los Estatutos para la

protección de niños y jóvenes 16, en los que recoge las medidas a tomar, que resumo y

comento:

1ª Todo sacerdote a quien se le prueben abusos sexuales, aunque solo sea un caso,

debe ser apartado inmediatamente del ejercicio del ministerio sacerdotal.

Comentario: Ante un presunto pederasta hay que proceder con gran cautela para

evitar la difamación de un posible inocente 17. Cuando el Obispo o el Superior del

presunto tenga pruebas para inculparle, deberá, en primer lugar, ponerlo en

conocimiento de la Santa Sede para iniciar el enjuiciamiento según el Código de

Derecho Canónico y, en segundo lugar, ponerlo en conocimiento de la Justicia civil

para que se inicie el proceso civil.

2ª El inculpado debe recibir asistencia médica para evitar que reincida, una vez

secularizado.

Comentario: No creo que la asistencia a los pederastas deba ser médica, a base de

medicamentos; mejor sería psicológica o psiquiátrica.

3ª Ofrecer a las víctimas de los abusos ayuda profesional, médica y espiritual.

Comentario: Y también asistencia jurídica canónica y civil.

4ª No aceptar ningún acuerdo monetario con las víctimas a cambio de su silencio.

Comentario: Todo acuerdo monetario con las víctimas a cambio de su silencio es un

soborno y, por tanto, un delito que debe ser perseguido por la justicia.

5ª Evaluar mejor la idoneidad de los candidatos al sacerdocio.

Comentario: Es un deber ineludible de los Obispos y Superiores religiosos. Ahora

sufren las consecuecias de su praxis errónea.

6ª Abrir una Oficina, en la sede central de la Conferencia Episcopal, para la protección

de niños y jóvenes.

Comentario: Yo añadiría “y para prestar a las víctimas de abuso sexual toda la ayuda

y el apoyo que necesiten”.

6.2.- Opiniones sobre la pederastia

La pederastia es un mal de la sociedad que se da en todas las profesiones, en mayor o

menos porcentaje. Aquí solamente contemplo la ejercida por clérigos.

La opinión de un experto: A la pregunta que todos, y en especial los

católicos, nos hemos hecho, responde Philip Jenkins 18, un sociólogo no católico,

profesor de la Universidad de Pensylvania. En su libro Los sacerdotes y la pedofilia,

saca tres conclusiones que incitan a reflexionar:

1ª “De 2232 sacerdotes que ha considerado a lo largo de treinta años, solo uno es

pedófilo.

2ª “La pedofilia exclusiva, es decir, la atracción de un adulto hacia niños o niñas

preadolescentes, es un fenómeno extremo y raro.

3ª “Una tercera parte de los hombres homosexuales tienen la atracción pedófila”.

Comentario: Supongo que cuando dice que “de 2232 sacerdotes, solo uno es

pedófilo, según las definiciones anteriores, tendremos que interpretar que “solo uno es

pederasta”. De todas formas, no me parece un cálculo conforme con la realidad

estadounidense antes indicada en la que salieron a la luz miles de pederastas.

La opinión de una revista católica: En la revista católica Crisis, editada en

Washington, se puede leer: “La pedofilia (yo diría la pederastia) es una forma

16

17

18

Dallas. Conferencia Episcopsal , 16 de junio de 2002

Código de Derecho Canónico. Canon 1347.1

Philip Jenkins, Pedophiles and Priests. Anatomy of a Contemporary Crisis, Oxford University Press, Nueva York-Oxford 1996particular de desorden sexual compulsivo, en el que un adulto, hombre o mujer, abusa

de niños o niñas preadolescentes. Es extremadamente rara entre sacerdotes, pues

afecta al 0,3 % del clero estadounidense.

Algunos piensan que la homosexualidad no tiene relación con la pedofilia; eso es falso,

los homosexuales tienen tres veces más probabilidades de ser pedófilos que los

heterosexuales. La seducción de jóvenes adolescentes por hombres homosexuales es

un fenómeno muy bien documentado.

Esta forma de conducta desviada es la más común de abuso sexual clerical y está

directamente conectada con la homosexualidad”. Esta opinión de la revista Crisis

concuerda perfectamente con la medida 6ª, tomada por la Conferencia episcopal:

“Evaluar mejor la idoneidad de los candidatos al sacerdocio”; leyendo entre líneas,

podemos añadir, “para que no se cuelen candidatos con tendencia homosexual”.

6.3.- ¿Por qué un hombre es pederasta?

Primera vía: Parece demostrado que la pedofilia, la pederastia y la homosexualidad

tienen mucho en común. Philip Jenkins lo confirma cuando dice, que “una tercera

parte de los hombres homosexuales tienen la atracción pedófila”; de esta tercera

parte, según la práctica de la homosexualidad, podemos deducir que una parte (no

sabemos el %) de los clérigos pederastas son homosexuales.

También parece demostrado que“los homosexuales tienen tres veces más

probabilidades de ser pedófilos que los heterosexuales”.

La homosexualidad de una persona es muy fácil de ser descubierta y, por tanto, los

Rectores de los Seminarios de formación de los futuros sacerdotes y los Superiores de

los religiosos deben rechazar a los candidatos al sacerdocio que presenten esta

cualidad.

Segunda vía: ¿Cómo llegan a ser pederastas el resto de clérigos pedófilos que son

heterosexuales? Creo que se debe a varios factores:

1º.- Los pederastas son personas dotadas de un gran impulso o energía sexual (por lo

menos en su imaginación).

2º.- Tienen reprimida esa energía sexual porque se mueven en un ambiente en el que

no la pueden satisfacer por los cauces comunmente admitidos para los seglares, el

matrimonio o la prostitución. Causaría un gran escándalo que un clérigo frecuentase

un prostíbulo.

Donde los clérigos célibes encuentran gozo, alegría y paz al sublimar su sexualidad

por el bien superior de “unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y

dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres”; donde los clérigos

casados encuentran su gozo, alegría y paz en su doble entrega y camino hacia Dios,

como clérigo y como esposo; el clérigo pederasta reprimido solo encuentra

soledad, amargura y deseo insaciable.

3º.- La insatisfacción puede alcanzar niveles muy altos; tales que, aunque en todas las

otras áreas de su vida se conduzca con plena normalidad y brillantez, en la esfera

sexual pierde el control y puede llegar a cometer todo tipo de abusos sexuales para

satisfacerse.

4º.- El reprimido insaciable, que está rodeado de niños en la parroquia o el colegio,

tiene todas las posibilidades para elegir a sus víctimas y, además, sin gastar un euro.

6.4.- ¿Puede curarse la pederastia?

Teniendo en cuenta las definiciones dadas de pederastia y pedofilia, creo que la

pederastia es curable, pero no la pedofilia.

Me explico: El pedófilo no puede dejar de sentir atracción sexual hacia los niños; es

algo connatural a él. El pederasta es un pedófilo que ha dado un paso más, ha pasado

a la acción del abuso. Creo que al pederasta se le puede recuperar hasta llevarle a ser

solo pedófilo.6.5.- Recuperación de un pederasta

A pesar de la gran dificultad, me atrevo a indicar una ruta:

1.- El pederasta debe reconocer que tiene un problema y querer salir

de él. Este es el punto de partida. Después poner todos los medios a su alcance

para solucionar el problema.

2.- El poder de la oración. Si es hombre de oración, como se supone que son

los clérigos, debe pedir insistentemente al Señor que le dé las fuerzas necesarias para

vencer la tentación, “Pedid y recibiréis” (Jn 16,24) .“Para Dios nada hay imposible” ( Lc

1,37)

3.- El alejamiento. Apartarse de los lugares y profesiones que le inciten al

abuso. Un pederasta no debe estar en una parroquia, un colegio o un equipo de

deporte donde forzosamente tiene que tratar con niños. Si evita la ocasión, evitará el

peligro.

4.-La ayuda especializada. Programar visitas frecuentes al psicólogo para que

le guíe y oriente. Todos los clérigos pederastas, en lo más profundo de su ser, son

inmensamente

desgraciados porque saben que están cometiendo pecados gravísimos de los que

darán cuenta a Dios y también delitos por los que la Justicia civil los puede incausar.

1 El clérigo puede pertenecer tanto al clero secular como al regular

2 Concilio de Elvira. Canon 33 

3 Idem, canon 431.

4  https://www.religiondigital.org › Celibato-opcional-opción de Pablo VI

5  Tomados del artículo “Celibato opcional, la opción de Pablo VI, Religión digital, 25 mar 20101.

6  CIC canon 1042.1

7  CIC canon 277.1



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