El nacimiento de Jesús cierra Siguiendo las huellas y abre Llamando a tu puerta, dedicado por entero a Jesús de Nazaret, la persona que más ha influido en la historia de la Humanidad, de la que más se ha escrito y hablado y cuya realidad histórica es aceptada por la inmensa mayoría y negada por algunos, total o parcialmente.
Creyentes y no creyentes nos formulamos una seria de preguntas sobre Jesús y buscamos respuestas; unos, para conocerle mejor y otros para polemizar sobre Él. SIGUIENDO LAS HUELLAS ha sido una búsqueda y un seguimiento del designio de Dios a través de las huellas dejadas en los libros del Antiguo Testamento; siempre, como le sucedió al pueblo de Israel, con la esperanza de hallar al Mesías que manifestase plenamente el designio divino.
En el Nuevo Testamento se reconoce que el Mesías, el Salvador de la Humanidad, el Hijo de Dios se ha hecho carne en las entrañas de una doncella de Nazaret llamada María, la cual “halló gracia delante de Dios y concibió en su seno y dio a luz un hijo a quien puso por nombre Jesús” (Lc 1,30-32) Este es Jesús de Nazaret, quien, con sus palabras y sus obras, ha dado a conocer el designio divino de salvación de los “hombres” (1).
Cuando Juan el Bautista empezó a predicar se produjo en el pueblo judío una gran expectación por la llegada del Mesías que estaban esperando hacía siglos. “Los judíos enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: Tú ¿quién eres? El confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Mesías…pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis, que viene en pos de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de la sandalia” (Jn 1, 19-20 y 26-27) Mas adelante aparece la escena siguiente: Juan el Bautista está con dos de sus discípulos, Andrés y Juan, que esperaban el reino de Dios y estaban deseosos de conocer al Mesías; ven pasar a Jesús y el Bautista le señala diciendo: He aquí el Cordero de Dios. De inmediato surgió en Andrés y Juan el deseo de un encuentro personal con Jesús; le siguen y Él les dice: ¿Qué buscáis? Respondieron: Maestro, ¿Dónde vives? Jesús responde con una invitación: “Venid y lo veréis. Fueron con Él, vieron donde moraba y permanecieron con Él aquel día” (Jn 1, 36-39) ”Encontró Andrés a su hermano Simón {Pedro} y le dijo: Hemos hallado al Mesías… y le condujo a donde estaba Jesús” (Jn 1, 41-42) No es extraña la alegría de Andrés por haber encontrado al Mesías pues el pueblo judío, al escuchar la predicación de Juan el Bautista, vivía una gran expectación. Este episodio del evangelio de San Juan refleja, con precisión, la intención de este articulo: Llamando a tu puerta.
La esperanza mesiánica del Antiguo Testamento se ha hecho realidad en el Nuevo y, como hizo Andrés con su hermano, ahora podemos decir : “Hemos hallado al Mesías” y presentarlo a todos los “hombres de buena voluntad.
Llamando a tu puerta quiere ser una presentación de la persona de Jesús de Nazaret, desde diversos ángulos, con la intención de proporcionar una visión del mismo lo más completa posible y ofrecer elementos de reflexión. Según el proverbio latino: nihil volitum nisi praecognitum (nada se quiere si no se conoce previamente), para poder amar a una persona hay que conocerla antes. Esta es la finalidad que persigo, convencido de que el conocimiento de la persona y la obra de Jesús produce una profunda admiración por Él y puede desembocar en una fuerza interior que provoque a esa persona a decidir, con plena conciencia, dejar que Dios dirija su vida y así llegar al amor y al seguimiento de Jesús. Albergo la esperanza de que mis posibles lectores pongan en práctica el famoso axioma de éneca: “Sigue la argumentación hasta donde te lleve” y así adquieran tal conocimiento de Jesús que no solo le admiren, como hizo Gandhi, sino que le amen y le sigan como veremos que hicieron los Apóstoles y tratamos hacer los creyentes cristianos, aunque con muchas debilidades y flaquezas, como también veremos. ¿Como surgió Llamando a tu puerta? Puedo decir que ha sido un parto tras veinticuatro meses de gestación jalonados por dos sucesos de mi vida. Me explico: El 30 de Diciembre de 2019 ingresé en Urgencias del Hospital Gregorio Marañón por una obstrucción biliar que derivó en una pancreatitis aguda. Quedé hospitalizado. Durante las largas horas de silencio, vino a mi mente la entonces peregrina idea de acometer una segunda parte del trabajo Siguiendo las huellas que ya tenía escrito. Recibí al Alta hospitalaria el 10 de Enero 2020 y, como la idea persistía en mi cabeza, a los pocos días me puse ante el ordenador y esbocé un proyecto de índice. Por lo demás, seguí haciendo presentaciones y escribiendo otras cosas. De vez en cuando durante 2020, abría el proyecto de índice y añadía nuevos epígrafes. Con la llegada del 2021 me tomé muy en serio la culminación del trabajo y le dediqué, casi en exclusiva, todo el tiempo disponible. Así llegó de nuevo el día 30 de Diciembre de 2021 en el que, después de pasar una “noche de perros”, noté los síntomas de que el “bichito” se había colado como ocupa, me hice la prueba y, en efecto, ¡¡positivo!! El contagio del Covid-19 me llevó a una cuarentena que aproveché, minuto a minuto, para concluir lo que empecé como pequeño proyecto de índice. Ha sido muy laborioso contrastar las diversas fuentes y buscar las múltiples citas. Gracias a Dios, ya he terminado. No sé si he cumplido con el objetivo que me marqué al principio: Dar a conocer a Jesús de Nazaret. Por lo menos le he intentado con todo el corazón.
Advertencia: Para mayor comodidad de los lectores, he dividido el artículo inicial en 19 entradas del blog, que van desde esta Introducción marcada con el número 161.0 a la última, la 161.19.