1.- ¿Qué se entiende por “Iglesia”?
Cuando se habla de Iglesia, hay quien entiende que se habla de la Jerarquía, el Papa, los Obispos, los sacerdotes, las religiosas y los religiosos. Es una visión equivocada porque la Iglesia de Cristo está formada por TODOS LOS BAUTIZADOS, independientemente del papel que desempeñe cada uno. El bautismo es la puerta de entrada en la Iglesia. La Iglesia, desde su fundación, es el “nuevo resto”, un puñado de “hombres” en medio del inmenso Imperio romano y demás Imperios circundantes a lo largo y ancho de la tierra.
2.- La misión de la Iglesia es predicar el Evangelio
”Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura” (Mc 16, 15) Dar a conocer a Cristo es un gran acto de amor al prójimo; Cristo es nuestro tesoro y todos los bautizados estamos llamados a compartirlo con los demás “hombres” porque a todos ama el Señor y quiere que nosotros nos amemos unos a otros con amorfraternal. San Pablo, en su primera carta a los corintios les habla de la necesidad que él tiene de evangelizar. “¡Ay de mí si no evangelizara!” (1 Cor 9,16) Y añade que lo hace ejerciendo un don que le ha sido dado gratuitamente, al que respondió usando su libertad “siendo del todo libre, me hago siervo de todos para ganarlos a todos” (1 Cor 9, 19) Todos los cristianos, urgidos por el amor de Cristo, deberíamos sentir la necesidad de trabajar para dar a conocer a Cristo. “Dar gratis lo que gratis hemos recibido” (Mt 10,8) Y darlo con alegría porque “Dios ama al que da con alegría” (2 Cor 9,7) La evangelización cristiana se hace con la palabra, hablada o escrita y, en especial, con las obras que ponen de manifiesto lo que realmente se lleva en el corazón. “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mt 12,34). La coherencia entre las palabras y la conducta del “hombre” pone de manifiesto su dignidad y honradez y hace que sean creibles. “Por los frutos (las obras) los conoceréis” (Mt 7,20) Aunque en diversos grados, todos los creyentes estamos urgidos a predicar el evangelio. Hacerlo es prueba de la verdad de nuestra conversión a Cristo y de la sinceridad de nuestra fe. Los cristianos debemos ser la luz del mundo y “nuestra luz ha de lucir ante los “hombres”, para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen al Padre que está en los cielos” (Mt 5,16). La vida ejemplar de cada cristiano es la mejor forma de dar a conocer a Cristo. Es importante reflexionar sobre el poder del ejemplo en todos los ámbitos de la vida, sea personal, matrimonial, social o religiosa. El buen ejemplo edifica, educa y construye; el mal ejemplo destruye, aniquila y lleva a la perdición. No todos los creyentes en Cristo están capacitados para evangelizar con grandes discursos o escribir artículos; pero, TODOS podemos aprovechar un momento, una conversación, un tú a tú para dar a conocer al Señor y TODOS podemos llevar una vida personal, laboral y social en la que se transparenten los valores cristianos. “¡Mirad cómo se aman! ¡Mirad cómo están dispuestos a morir unos por otros!”. Esto lo escribió Tertuliano en el siglo segundo de nuestra era. Una nota característica de la vida de los primeros cristianos era cómo se querían unos a otros. Por esta señal eran reconocidos por los paganos. Procuraban llevar a la práctica el mandato de Jesús “amaos unos a otros como Yo os he amado” (Jn 13, 34). Esta es una característica grabada en la herencia genética del cristianismo y que debemos procurar transmitir a las generaciones futuras.
3.- ¿Cómo predica la Iglesia el Evangelio ? Traigo a colación un pasaje del evangelio de San Mateo: “Si vas a presentar tu ofrenda ante el altar y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra tí, deja allí tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda” (Mt 5, 23-24)
Primero, pedir perdón y después anunciar el Evangelio: Esta recomendación puede aplicarse al hecho de predicar el evangelio porque, si se ha ofendido a alguien, la coherencia y la humildad cristiana exigen: primero, pedirle perdón y luego, anunciarle la Buena Nueva del Evangelio. A pesar de que en la historia de la Iglesia hay muchas cosas por las que debería haber pedido perdón, han pasado siglos sin que lo haya hecho. En los más de dos mil años de existencia, la Iglesia fundada por Jesús de Nazaret ha pasado por coyunturas muy diversas y diverso ha sido, como es lógico, el modo de afrontarlas. No podemos ni sería justo juzgar a las generaciones pasadas con criterios que consideramos válidos para la presente. Por equidad y por justicia, para opinar hemos de ponernos en la piel de cada generación. La Iglesia esta compuesta por “hombres” pecadores que no siempre han estado y estamos a la altura de la dignidad de hijos de Dios. La Iglesia tiene una deuda con la sociedad: Una deuda(60) en varios frentes. He aquí algunos: 1º Haber abandonado la sencillez evangélica: A través de los siglos, la Iglesia se ha organizado como si fuera un Reino de este mundo, con un rey (el Papa), unos príncipes (los cardenales), unos ministerios con sus ministros respectivos (los dicasterios); unos embajadores (los nuncios) e, incluso, una miniatura de ejército (la guardia vaticana). Dada la inmensa labor de la Iglesia, no dudo que necesita una buena estructura; pero, ¿hace falta que sea tan ostentosa? ¿Es ejemplarizante que algunas de las altas jerarquías eclesiásticas, cardenales y obispos, sigan viviendo en palacios? Esto parece más grave si recordamos que el Señor nació en un establo y que, en el tiempo de su predicación, dijo a un escriba que pretendía seguirle: “Las raposas tienen cuevas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza” (Mt 8,20). En una ocasión, hablando de Juan el Bautista, preguntó a la muchedumbre: “¿Qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con molicie? Los que visten suntuosamente y viven con regalo están en los palacios” (Lc 7,25). Qué lejos está la Iglesia de la sencillez evangélica al mantener tantos títulos honoríficos: Santo Padre, Su Santidad, príncipe de la Iglesia, eminencia, excelentísimo, reverendísimo, etc. etc. Ninguno de ellos aparece en los libros del Nuevo Testamento; los Apóstoles se llaman unos a otros sencillamente por su nombre. San Gregorio Magno (540-604) fue el primer Papa que firmó como “servus servorum Dei” (siervo de los siervos de Dios) dando una lección de humildad al Patriarca de Constantinopla Juan IV el Ayunador que había adoptado el título de “Patriarca Ecuménico”. ¡Qué lejos está la Iglesia de la sencillez evangélica con tanta mitra con sus respectivas ínfulas (sólo les faltan las campanillas de oro que algunos obispos usaban en la Edad Media), tanto solideo y tanto báculo! ¿Es necesario su uso en las celebraciones litúrgicas? Con toda sinceridad, creo que no; que son una ostentación de vanidad y de poder que nada añade al culto y, muy al contrario, le quita la sencillez y le convierte en un espectáculo. San Pablo VI usó la tiara por última vez en el Concilio Vaticano II; sus sucesores no la han vuelto a usar. Benedicto XVI dejó de usar la silla gestatoria. Tiempo al tiempo….
2º Haber pretendido imponer el cristianismo por la fuerza: El mismo Santo Tomás de Aquino defiende la pena de muerte para los herejes (S.Thomas: II-II al XI, 3: “Por parte de ellos {de los herejes} está el pecado, por el que no sólo merecieron ser separados de la Iglesia por la excomunión, sino aún ser excluidos del mundo por la muerte”. El Papa León IX (1002-1054) decidió dotar al Estado Pontificio de un ejército verdadero y propio, que mantuvo su estructura hasta 1320. El Estado Pontificio participó en guerras aliándose con Estados que disponían ya de un propio ejército y abasteció muchas veces con tropas mercenarias contratadas para la ocasión. Basta recordar las guerras contra el Islán, tan fomentadas por el Estado Pontificio, la conquista del continente latinoamericano o las guerras de religión que durante décadas asolaron Europa.
Basta pronunciar el nombre de “inquisición” para que nos vengan a la mente las torturas (61)para obtener la confesión de los llamados herejes o su entrega al brazo secular para que ejecutase la pena de muerte, generalmente por la hoguera. ¡Cuántas muertes en nombre de Dios!
3ºMantener a la mujer en un estado de sumisión al varón: La Iglesia es heredera del estado social de la mujer judia en el siglo I, en el que “toda la vida pública estaba hecha por hombres y para hombres; mientras tanto la mujer quedaba marginada porque “a las mujeres les conviene quedarse en casa y vivir retiradas” (62). “La mujer judía de los tiempos de Jesús vivía en eterna minoría de edad, confinada en la casa, alejada del templo en determinados días a causa de las leyes de pureza ritual, y relegada en todo momento a un recinto especialmente señalado para ella en el templo. Sin derecho a la enseñanza de la Ley, se encontraba en una situación que la constituía en un paradigma de marginación” (63). San Lucas narra el episodio de Jesús en casa de Marta y María (Lc 10, 38-42). El rol femenino tradicional implicaba el silencio y el alejamiento de la mujer ante los hombres por lo que resulta inédita la actitud de ambas hermanas. María se sienta a los pies de Jesús para escuchar sus palabras, a pesar de saber que la mujer no tiene derecho a ser instruída en la Ley, provocando la indignación de Marta porque su hermana está asumiendo, explícita y abiertamente, un rol que corresponde únicamente a los varones. Marta se atiene a la tradición, recibe a Jesús y se afana en los cuidados del servicio. Cada hermana representa un rol distinto: Marta el tradicional y María el nuevo, el que libera de una tradición caduca que impone roles de sometimiento inadmisibles en el Reino de Dios. No son Marta y María los únicos casos de discipulado femenino que cuentan los Evangelios, también citan a las mujeres que seguían y servían a Jesús (Mt 27,55-56); (Mc 15,4o-41); (Lc 8, 1-3).
El seguimiento de Jesús: La admiración es el primer nivel de seguimiento. Las gentes, al contemplar sus obrar y oír sus palabras sienten una gran admiración hacia Jesús y “van" tras Él. Algunos experimentan en su persona la obra de Jesús cuando los cura, lo que les impulsa al agradecimiento y a proclamarlo en público. Un segundo nivel de seguimiento es compartir su destino. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16,24). Seguir a Jesús, en lo sinópticos, es una tarea, una exigencia; en Juan es, además, un don de Dios. Seguir a Jesús es también seguir su ejemplo. “Bástele al discípulo ser como su maestro” (Mt 10,25). En el evangelio de San Juan, después del lavatorio de los pies, Jesús dijo a sus discípulos: “Os he dado ejemplo para que vosotros haháis también lo mismo” (Jn 13,15). Seguir el ejemplo de Jesús es hacer como Él y hacerse como Él, es decir, hacerse “servidor”. Seguir a Jesús es un don de Dios,(“nadie puede venir a mí si no le es dado por el Padre” (Jn 6, 65) no es el hombre quien encuentra a Dios por propio esfuerzo, sino Dios quien le sale al encuentro en la persona de Jesucristo. El seguimiento de Jesús lleva a identificarse con Él, a amar todo lo que Él ama e involucrarse en todo lo que Él se involucra. El seguimiento de Jesús implica involucrarse en su misión: Jesus dijo a sus discípulos: “Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíitu santo” (Mt 28,19)
El servicio de las mujeres que seguían a Jesús: San Lucas cuenta que “acompañaban a Jesús los doce y algunas mujeres...que le servían de sus bienes” (Lc 8, 1. 3) , atendiendo a sus necesidades materiales. No era esto extraño a las costumbres de los rabinos, según cuenta F. Josefo (64).San Pablo dice que, tanto él como los demás apóstoles iban acompañados por una “hermana” en sus pereguinaciones apostólicas (1 Cor 9,5). El servicio que prestaban estas mujeres no era sólo atender a sus necesidades materiales sino también cooperar con ellos para facilitar la proclamación del Reino de Dios. En los primeros tiempos no había iglesias ni catedrales donde se pudiesen reunir los creyentes; pero había hogares, casas de familia en las que se reunían para orar y celebrar el banquete eucarístico. Estos hogares eran verdaderas “iglesias domésticas”, en las que el apostol hablaba de Jesús y todos eran servidos por la dueña del hogar, en su rol de diaconisa. Por tanto, no hay que olvidar sino que conviene destacar el papel que tuvieron las mujeres, tanto durante la vida de Jesús como en las primeras comunidades. Benedicto XVI escribió: «[...] numerosas figuras femeninas desempeñaron un papel efectivo y valioso en la difusión del Evangelio. [...] En el ámbito de la Iglesia primitiva la presencia femenina tampoco fue secundaria» «[...] hay que relativizar la sucesiva y conocida exhortación: "Las mujeres cállense en las asambleas" (1Cor 14,34)», ya que Pablo de Tarso admitía como algo normal que en la comunidad cristiana la mujer pudiera profetizar (1Cor11,5), es decir, hablar abiertamente bajo el influjo del Espíritu (65). En las cartas de San Pablo abundan las mujeres que cooperan con él en la difusión del evangelio. Especial mención merece Febe, a la que da el título de diaconisa, “Febe, diaconisa de la iglesia de Cencres” (Rom 16,1)El mismo San Pablo dice: “Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer; ya que todos vosotros sois uno en Cristo” (Ga 3, 28). San Pablo recurre al marco histórico-cultural y refleja, por un lado, la división de la gente en tres grandes contraposiciones: judíos y griegos, libres y esclavos, hombre y mujer; pero, por otro lado, añade que todos son uno en Cristo; es decir, la fe en Cristo unifica a todos y a todos otorga la misma dignidad, por encima de las diferencias sociales y sexuales.
Actualmente, la Iglesia Apostólica Armenia y la Ortodoxa Griega, ambas unidas a Roma, cuentan con diaconisas. ¿Por qué no hay diaconisas en la Iglesia latina? Maria, la Madre de Jesús ocupa en la salvación un lugar privilegiado: el primero después de Cristo. Ella es la Madre que engendra en el tiempo a la persona del Verbo. Ella es la Madre de todos los hombres por especial designio divino. No cabe mayor grado de dignidad. Me pregunto: Si María, una mujer, fue escogida por Dios para una dignidad tan alta, ¿por qué la Iglesia no puede escoger a las mujeres para el servicio de diaconado e incluso el sacerdotal que son dignidades inferiores a la de ĺa Santísima Virgen María? ¿Por qué las mujeres no acceden al servicvio de cardenal?
Es sabido que Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, valido de Felipe III, siendo seglar fue nombrado cardenal por el Papa Pablo V en 1618; igualmente, en 1858 el Papa Pío IX nombró cardenal a Teodoro Mertel, a los dos meses lo ordenó como diácono, pero Mertel nunca fue ordenado sacerdote. Si los hombres seglares pueden acceder al cardenalato, ¿por qué no pueden hacerlo las mujeres? Es algo que debería aclararse.
4º Haber callado y ocultado: Durante mucho tiempo los abusos sexuales cometidos por obispos y sacerdotes. Es un hecho, tan lamentable como cierto, que en la Iglesia, una parte del clero, tanto secular como regular, ha cometido el delito de abuso sexual infantil. No hay datos de los tiempos pasados, aunque es humano pensar que también existieron; es a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando se conoce el número de denuncias in crescendo por abuso sexual infantil en todas sus variedades por parte del clero católico. Son hechos repetidos y comprobados que se dieron en muchos países, la mayoría en los seminarios donde los jóvenes se preparan para el sacerdocio y en colegios donde donde los adolescentes estaban bajo el cuidado del clero. Son hechos que involucran a obispos y sacerdotes. Son hechos que causan un enorme daño a las víctimas, que sufrirán las consecuencias de por vida y también es un daño a la comunidad eclesial. El abuso sexual, bajo el punto de vista religioso, es un pecado y, bajo el punto de vista civil, un delito que debe ser enjuiciado aplicanto tanto el Código de Derecho Canónico como el Código de Derecho Civil.
¿Qué dice el Código de Derecho Canónico?:
1º.- Que se debe investigar. Canon 1717.2: Investigar lo hechos y sus circunstancias sin poner en peligro la buena reputación. Canon 1719: Si no se requieren para el proceso penal, deben guardarse en el archivo secreto de la curia las actas de la investigación
2º Amonestar mediante la corrección fraterna y la reprensión. Canon 1347.1: No puede imponerse válidamente una censura si antes no se ha amonestado al menos una vez al reo para que cese en su contumacia, dándole un tiempo prudencial para la enmienda. Canon 1347.2: Se considera que ha cesado en su contumacia el reo que se haya arrepentido verdaderamente del delito, y además haya reparado conveniente los daños y el escándalo o, al menos, haya prometido seriamente hacerlo.
3º Promover el procedimiento judicial o administrativo. Canon 1341: Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo.
4º Establecer las penas: Canon 1336: Además de otras que pudiera establecer la ley, las penas expiatorias, susceptibles de afectar al delincuente perpetuamente o por un tiempo determinado o indeterminado, son las siguientes: A) La prohibición o mandato de residir en un determinado lugar o territorio. B) La privación de la potestad, oficio, cargo, derecho, privilegio, facultad, gracia, título o distintivo, aún meramente honorífico. La prohibición de ejercer los actos que se enumeran en el n. 2 , o la prohibición de ejercerlos en undeterminado lugar o fuera de un lugar determinado; pero estas prohibiciones nunca son bajo pena de nulidad. C) El traslado penal a otro oficio.
5º Establece las penas para un delito contra el sexto mandamiento. Canon 1395 § 2: El clérigo que cometa de otro modo un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo, cuando este delito haya sido cometido con violencias o amenazas, o públicamente o con un menor que no haya cumplido dieciséis años de edad, debe ser castigado con penas justas, sin excluir la expulsión del estado clerical cuando el caso lo requiera.
¿Qué hizo la Jerarquía?: Al principio el silencio fue generalizado. Se puede decir que se aplicó el dicho “los trapos sucios se lavan en casa”. Algunos obispos y superiores religiosos se limitaron a llamar la tención, en privado, al infractor y a trasladarle a otra parroquia o colegio; por desgracia, los hechos se volvían a repetir en la nueva residencia. ¿Qué sucedía cuando el infractor era un obispo? Nada, silencio absoluto. ¿Qué sucedía con las víctimas de los abusos? Nada, silencio absoluto por parte de la Jerarquía, mientras los abusados se hacían mayores, víctimas del silencio jerárquico en medio de su dolor e impotencia. Este silencio planificado de la Jerarquía conocedora de los hechos delictivos es un delito de encubrimiento.
Cuando las denuncias de los abusados ante la justicia civil crecieron en un número considerable aparecieron las renuncias de algunos obispos, acusados de encubridoress (66). Muchas de las denuncias terminaron en condenas de los abusadores y las diversas diócesis (sobre todo en EE.UU.) tuvieron que pagar las condenas.
La Iglesia ha pedido perdón:
Concilio Vaticano II y Pablo VI: Los Padres conciliares, “pedimos perdón a Dios y a los hermanos separados, así como nosotros perdonamos a quienes nos hayan ofendido” (67) “Deploramos las persecuciones y manifestaciones de antisemitismo llevadas a cabo en cualquier tiempo y por cualquier persona... Lo que en su pasión (de Cristo) se perpetró no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy”(68)
Pablo VI (69) “pido perdón a Dios [...] y a los hermanos separados de Oriente que se sientan ofendidos por nosotros”(70)
Juan Pablo II: Año 1992, pidió perdón en Santo Domingo (República Dominicana). “Por los abusos cometidos debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas a hermanos e hijos del mismo Padre Dios.. perdonen a quienes los han ofendido, que perdonen a todos aquellos que durante estos quinientos años han sido causa de dolor y sufrimiento para sus antepasados y para ustedes” (71). Año 1993: “La Iglesia católica...fue defensora infatigable de los indios, protectora de los valores que había en sus culturas, promotora de humanidad frente a los abusos de colonizadores a veces sin escrúpulos, que no supieron ver en los indígenas a hermanos e hijos del mismo Padre Dios. La denuncia de las injusticias y atropellos fue como un clamor que propició una legislación inspirada en el reconocimiento del valor sagrado de la persona y, a la vez, testimonio profético contra los abusos cometidos en la época de la colonización. Por desgracia, hay que afirmar que no siempre se ha apreciado debidamente la riqueza de vuestras culturas, ni se han respetado vuestros derechos como personas y como pueblos (72).
Año 1998: “Como sucesor de Pedro pido que ...la Iglesia... se ponga de rodillas ante Dios e implore el perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos”(73)
Año 2000: “Pidamos perdón por las divisiones que han surgido entre los cristianos, por el uso de la violencia que algunos de ellos hicieron al servicio de la verdad, y por las actitudes de desconfianza y hostilidad adoptadas a veces con respecto a los seguidores de otras religiones” (74).
Benedicto XVI: Año 2006. En un Discurso a los obispos de Irlanda el 28 de octubre, dijo: “Establecer la verdad de lo sucedido en el pasado, dar todos los pasos necesarios para evitar que se repita en el futuro, garantizar que se respeten plenamente los principios de justicia y, sobre todo, curar a las víctimas y a todos los afectados por esos crímenes abominables” (75)
Año 2007: En su viaje a Brasil fue duramente criticado por no mencionar el periodo de la colonización; pero, aprovechó una audiencia para indicar que “El recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano: no es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales” (76).
Año 2010: El 19 de marzo escribe una carta a los católicos de Irlanda de la que tomo unos párrfos: “Estoy profundamente consternado por las noticias que han salido a la luz sobre el abuso de niños y jóvenes vulnerables por parte de miembros de la Iglesia en Irlanda, especialmente sacerdotes y religiosos. La Iglesia en Irlanda debe reconocer en primer lugar ante Dios y ante los demás los graves pecados cometidos contra niños indefensos. Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar por el daño causado a las víctimas y a sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos. No se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores habéis fallado, a veces gravemente, a la hora de aplicar las normas, codificadas desde hace largo tiempo, delderecho canónico sobre los delitos de abusos de niños. Se han cometido graves errores en la respuesta a las acusaciones. Hay que....aplicar plenamente las normas del derecho canónico concernientes a los casos de abusos de niños” (77).
Papa Francisco: Año 2015: El Papa Francisco, en Bolivia, pidió perdón el 10 de julio. “Les digo, con pesar: Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Al igual que San Juan Pablo II, pido que la Iglesia -y cito lo que dijo él-‘se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos. Y quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América. Y junto a este pedido de perdón, para ser justos, también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos, que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la cruz. Hubo pecado, hubo pecado y abundante, y por eso pedimos perdón, pero allí también donde hubo pecado, donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres que defendieron la justicia de los pueblos originarios. Les pido también a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos obispos, sacerdotes y laicos, que predicaron y predican la Buena Nueva de Jesús con coraje y mansedumbre, respeto y paz, sin olvidar a las monjitas que anónimamente recorren nuestros barrios pobres llevando un mensaje de paz y de bien, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas incluso hasta el martirio” (78).
Año 2018: Pidió perdón por los abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes en Irlanda: “Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños”. Que el Espíritu Santo nos dé la gracia de la conversión y la unción interior para poder expresar, ante los crímenes de abuso, nuestra compunción y nuestra decisión de luchar con valentía”. “Pedimos perdón por los abusos en Irlanda, abusos de poder y de conciencia;abusos sexuales por parte de miembros cualificados de la Iglesia, de manera especial pedimos perdón por todos los abusos cometidos en diversos tipos de instituciones dirigidas por religiosos y religiosas y otros miembros de la Iglesia. “Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado. Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. Sentimos vergüenza cuando constatamos que nuestro estilo de vida ha desmentido y desmiente lo que recitamos con nuestra voz. Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que seestaba causando en tantas vidas.” (79)
Año 2019: Promulga la Instrucción sobre la confidencialidad de las causas. Destaco los números:
4. El secreto de oficio no obsta para el cumplimiento de las obligaciones establecidas en cada lugar por la legislación estatal, incluidas las eventuales obligaciones de denuncia, así como dar curso a las resoluciones ejecutivas de las autoridades judiciales civiles.
5. No puede imponerse ningún vínculo de silencio con respecto a los hechos encausados ni al denunciante, ni a la persona que afirma haber sido perjudicada ni a los testigos” (80)
4.- La Iglesia predica el Evangelio:
Con la palabra, hablada y escrita: De los Papas, obispos, sacerdotes y de muchos de sus miembros.
Con las obras: Mediante la enseñanza religiosa en miles de centros de titularidad religiosa. Mediante la entrega de muchos misioneros, religiosos y seglares, diseminados por muy diversos países. Mediante la atención sanitaria en centros de salud regentados por religiosos. Mediante la atención en las cárceles. Mediante la acogida, atención y ayuda de su ong, Cáritas y de otras muchas ongs llevadas a cabo por personas movidas porsu compromiso cristiano. Bastan los reseñados para darnos una somera idea de la labor de evangelización de la Iglesia.
5.- Pero, ¿predica con la forma de vida de sus miembros?
No es mi intención juzgar la forma de vida de ninguna persona concreta, eso lo hará el Señor al final de los tiempos. No obstante, pienso que todo buen hijo debe hacer todo lo posible, no para ocultar los defectos de su madre sino para conocerlos, comprenderlos, explicarlos y, si han causado algún mal a alguien, pedir perdón y reparar en lo posible el daño causado. Esta es mi situación de hijo respecto a la santa Iglesia Católica cuya historia está plagada de personas que lo han dado todo, incluso la vida en muchos casos, por el bien de los demás, a los que han considerado como hermanos. Pero, también la Historia de la Iglesia está plagada de hechos concretos que, vistos con ojos del siglo XXI, son motivo de escándalo para unos y desapego para muchos.
¿A que hechos me refiero? Señalaré solo los más destacados: Papas, obispos, sacerdotes y seglares católicos cuya forma de vida fue, y en muchos casos sigue siendo, totalmente opuesta al Evangelio; que fomentaron guerras y persecuciones, que fueron inductores y cómplices demuchas muertes y del inmenso dolor de tantas personas inocentes. Papas y obispos que, seducidos por el lujo y la comodidad, llevaron una forma de vida más parecida a la de un rey terrenal que a un siervo de los siervos de Dios. He aquí unos textos muy aleccionadores: “Las zorras tienen cuevas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza” (Mt 8,20). “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9,35). “Por mis obras te mostraré mi fe” (Sant 2,18)
60 NOTA: Todo buen hijo ama mucho a su madre, sufre con ella y se alegra con ella. Todo buen hijo desea que su madre esté limpia de toda mancha. Es lo que me pasa a mí con la Iglesia; la quiero como hijo y me duele que la historia de mi madre no sea tan limpia como yo desearía. Reconozco que la Iglesia tiene una deuda con la sociedad y, opino, que para pagarla hay que reconocerla, pedir perdón y no volver a caer en las mismas cosas.
61 Ya Inocencio IV, el 15 de mayo de 1252 por la bula Ad extirpanda legitimó la tortura como medio de obtener la confesión de los herejes.
62 Filón de Alejandría, De specialibus legibus III, § 169
63 Bautista, Esperanza (1993). La mujer en la Iglesia primitiva. Navarra: Verbo Divino.
64 Flavio Josefo. Antigüedades judaicas XVII 11
65 Benedicto XVI (Joseph Aloisius Ratzinger) (2007). Los apóstoles y los primeros discípulos de Cristo en los orígenes de la Iglesia. Santa Rosa, Argentina: Librería Editrice Vaticana – Editorial Juan Pablo II. pp. 245-252.
66 Es el caso del arzobispo de Boston, cardenal Law. El papa Juan Pablo II aceptó su renuncia por “razones graves” que lo hacían”no apto”para ejercer el cargo. El cardenal Law dinitió en diciembre del 2002 y se fue a Roma, donde ocupó diversos cargos en la Curia. En diciembre de 2009 cuatro obispos dimiten y toda la jerarquía de la Iglesia católica en Irlanda rinde cuentas ante el Papa.
67 Concilio Vaticano II Decreto Unitatis redintegratio (1964). 7
68 Concilio Vaticano II, Declaración Nostra aetate (1965).4
69 Concilio Vaticano II, Declaración Nostra aetate (1965).4
70 Discurso de apertura de la 2ª sesión del Concilio Vaticano II
71 Viaje apostólico a Santo Domingo. 13 de octubre de 1992.
72 http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/hks.htm#d3
73 JUAN PABLO II, Bula Incarnationis mysterium (29-11-1998). 11
74 Homilía de Juan Pablo.Primer domingo de Cuaresma, 12 de marzo de 2000
75https://www.vatican.va/content/benedict-i/es/speeches/2006/october/documents/hf_benxvi_spe_20061028_ad-limina-ireland.html
76 Audiencia General Miércole 23 de mayo de 2007
77 https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/letters/2010/documents/hf_benxvi_let_20100319_church-ireland.html
78 https://www.vidanuevadigital.com/documento/discurso-del-papa-en-el-ii-encuentro-mundial-demovimientos-populares-en-bolivia-9-de-julio-de-2015/
79 Carta del Papa Francico al Pueblo de Dios, Vaticano, 20 de agosto de 2018)
80 https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/12/17/instruc.html