miércoles, 13 de mayo de 2026

150.- DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ

 

Introducción

«¿Qué es lo más importante que debe salir de una mina?» preguntó un ingeniero francés a sus estudiantes. Los alumnos nombraron varios minerales, pero el profesor los corrigió diciendo: «Lo más importante que debe salir de una mina es el minero».                                                                                                     Esta anécdota me sirve para recalcar el valor de la vida humana y cómo ha sido despreciada a lo largo de los tiempos. La historia está plagada de hechos en los que “el hombre”(2) se ha acomodado a los “minerales” (léase: poder, dominio, riqueza, comodidad, etc) y ha despreciado o no apreciado lo suficiente lo más importante: El valor de la vida humana, (el minero de la anédota).                                                                                                           En un recorrido por la historia, nos encontramos con diversas formas de minusvaloración de la vida humana en: los niños, las mujeres, los esclavos, los gladiadores, etc. ¿Qué encontramos en cada uno? Veamos:

1º. EL INFANTICIDIO

Hoy en día, la palabra infanticio – asesinato intencionado de bebés – encoge el alma y llena de horror; pero, en todos los continentes, en muy diversas sociedades antiguas, la práctica del infanticidio no sólo estaba permitida, sino que era un hecho normal.

El infanticio a través de la prehistoria y la historia: La antropóloga Laila Williamson escribió: «El infanticidio ha sido practicado en todos los continentes y por gente de   todos niveles de complejidad cultural, desde los cazadores nómadas hasta nuestros propios ancestros. Más que una excepción, ha sido la regla» 

En el paleolítico y neolítico: El caso más sonado del mundo antiguo es el sacrificio de niños al dios Moloch, la divinidad cananea. Moloch es representado como una figura humana con cabeza de carnero o becerro, sentado en un trono y con una corona u otro distintivo de realeza. Los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños (véase rito molk), especialmente los bebés; consistía en la cremación de un hijo recién nacido en perfectas condiciones.                                                                             La Biblia menciona varias veces estos sacrificios a Moloch, por ejemplo: “No darás hijo tuyo para ser ofrendado por el fuego a Moloch; no profanarás el nombre de Yavé, tu Dios” (Lev 18,21).

En el mundo antiguo: El sacrificio de niños era algo común. Los arqueólogos han desenterrado en cementerios antiguos, anexos a templos paganos, cuerpos de niños que habían sido sacrificados, el sacrificio de niños en Canaán era algo común y corriente. Los profetas del dios Baal y su esposa Astarté, comúnmente sacrificaban niños como parte de su culto. A principios del siglo XX, el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago hizo unas excavaciones en Samaria en las ruinas de un templo de la diosa Astarté. Henry Halley dice: «Solo a pocos pasos de este templo había un cementerio donde aparecieron muchos jarrones que contenían restos de infantes que habían sido sacrificados en el templo... Los profetas de Baal y Astarté eran asesinos oficiales de bebés»                                                                                                           Diodoro de Sicilia historiador del siglo I a.C. escribió que los bebés eran asados hasta morir en el fuego dentro de la estatua de bronce del dios Baal Hamon.

 En el Nuevo Mundo: Los arqueólogos han hallado evidencia física de sacrificio de niños en varios lugares. Los casos mejor atestiguados son los diversos ritos que eran parte de las prácticas religiosas en Mesoamérica y el Imperio Inca. 

En el Viejo Mundo: En Cartago: Los cartagineses sacrificaban infantes a sus dioses. En el siglo III a C.,Clitarco, uno de los historiadores deAlejandro Magno, describió a los infantes cayendo dentro del altar ardiente del sacrificioaltar sacrificial. Diodoro Sículo escribió escribió que los bebés eran asados hasta morir en el fuego dentro de la estatua de bronce del dios Baal Hamon Además de los cartagineses, otros pueblos afines: fenicios, cananeos y moabitas ofrecieron a su primogénito como sacrificio a sus dioses.

En Grecia: Se practicaba extensamente el infanticidio. Platón, en la República, mantuvo que la sociedad estaba mejor servida si los recién nacidos deformes eran «escondidos»; una práctica que probablemente escondía el infanticidio. 

Aristóteles  escribió en Política: «En cuanto a la exposición y la crianza de los niños, que haya una ley que diga que ningún niño deforme vivirá».

En Esparta, según informa Plutarco en La vida de Licurgo, los recién nacidos eran examinados por los ancianos de la tribu. Si el bebé era calificado como sano, se permitía a sus padres criarlo. En cambio, los niños considerados enfermizos o deformes eran enviados al monte Taigeto, donde eran arrojados a un barranco, con la convicción de que la vida de los que la naturaleza no había equipado al principio para la salud y la fuerza, no tenía ninguna ventaja, ni para sí misma ni para el estado. Este era el modo con el que los espartanos se aseguraban de que solo los individuos sanos tuvieran un lugar en su sociedad.

En Roma: He aquí un trozo de una carta de un ciudadano romano a su esposa, en el siglo I a. C.:«Has de saber que sigo en Alejandría. [...] Te pido y ruego que te hagas cargo de nuestro hijo bebé, y tan pronto como reciba el pago te lo enviaré. Si das a luz [antes de que regrese a casa], si es varón, mantenlo; si es una niña, deséchal ». En las épocas más antiguas de la histotia de Roma era tradicional que el recién nacido fuera llevado al pater familias, el patriarca familiar, quien decidía si el niño iba a criarse, o si había que dejarlo morir por expósito.                              Epicteto (55, Hierapolis, Turquía, - 135, Nicópolis, Grecia), filósofo estoico condenó el abandono como una violación del afecto natural que los padres deben tener porsu descendencia.  En aquella época era corriente que los niños enfermos o no deseados fueran dejados en los bosques para que se los comieran los animales. Muchos padres abandonaban a los niños deformes. También lo hacían muchos padres pobres. Para colmo de males, los niños que superaban la infancia, aproximadamente dos tercios de los nacidos eran propiedad de su padre, quien podía matarlos a su voluntad. Solo alrededor de la mitad de los nacidos vivían más de ocho años, en parte debido a la difusión del infanticidio. Con frecuencia se abandonaba a las niñas porque se les consideraba inferiores..        En su libro Por tercera vez, George Grant indica: «Después del nacimiento, si la familia decidía no criar al niño, se le abandonaba. Había lugares elevados o paredes especiales donde el recién nacIdo era dejado para que se muriera.      Robin Lane Fox, en Paganos y cristianos, dice que «estaba tan extendida la matanza de niñas pequeñas que escaseaban las muchachas y su edad para el matrimonio tendía a ser baja»

En el judaísmo: El pueblo del antiguo Israel estaba familiarizado con el infanticidio, no porque ellos lo hiciesen sino porque conocía su práctica por los pueblos vecinos. Los israelitas creían que el “hombre” era creado a imagen de su creador y, por tanto, toda vida humana era sagrada. Filón de Alejandría equiparó el abandono con el infanticidio: «Algunos [padres] hacen el acto con sus propias manos; con monstruosa crueldad  y barbarie sofocan y estrangulan el primer aliento que los niños toman o los arrojan a un río o a las profundidades del mar, después de sujetar alguna sustancia pesada para que se hundan más rápidamente bajo su peso… Otros los llevan a exponerse en algún lugar del desierto, esperando, según ellos mismos, que se salven, pero dejándolos en la verdad real para que sufran el destino más angustioso. Todas las bestias que se alimentan de carne humana visitan el lugar y se dan un festín sin obstáculos con los niños, un fino banquete ofrecido por sus únicos guardianes, aquellos que por encima de todos los demás deben mantenerlos a salvo, sus padres y madres». El infanticidio es un asesinato, ya que el desagrado de la ley no tiene que ver con las edades sino con la violación de la raza humana»

En las tribus europeas: «En las antiguas tribus germánicas, así como los galos, celtas e irlandeses los infantes no queridos eran abandonados, generalmente en el bosque».

En las sociedades tribales: En estas sociedades era más frecuente el infanticidio que en Occidente y en las civilizaciones orientales.                                                                       

África, Oceanía Australia y Polinesia

En África se daba el infanticidio por muy diversos motivos, según cada tribu: por un mal augurio, por temor a una sequía (16), por ser gemelos. El sacrificio de niños también fue practicado tardíamente, en 1929, en Zimbabue, una hija de un jefe tribal fue sacrificada como petición de lluvias. 

En Oceanía estaba muy difundido el infanticidio. En algunas áreas de las islas Fiyi hasta al 50% de los recién nacidos se les mataba. En San Cristóbal, otra de las islas Salomón, el primogénito era considerado "ahubweu" y era enterrado vivo. Como excusa de su conducta ante los misioneros occidentales, algunos padres en la Nueva Guinea británica se quejaron: "Las niñas [...] no se vuelven guerreros, y no se quedan para cuidarnos en nuestra vejez".

En Australia, según Bronislaw Malinowski «el infanticidio es practicado entre todos los nativos australianos» .Varias tribus practicaron el canibalismo (23). Thomas Robvert Malthus escribió que, en la región de Nueva Gales del Sur, cuando la madre moría a los lactantes se les enterraba vivos con ella. A veces, mataban al neonato para alimentar al hermano mayor.

En Polinesia, en las antiguas sociedades polinesias el infanticidio era común. Se esperaba que las familias criaran no más de dos niños. Escribiendo sobre los nativos, Raymond Firth señaló: "Si otro niño nace, es enterrado en la tierra y cubierto con piedras".

América del Norte: El infanticidio y el sacrificio de niños eran practicados en el Nuevo Mundo en tiempos en que la práctica había sido considerablemente abandonada en Europa occidental.

Los esquimales: Mataban al niño tirándolo al mar. El infanticidio de niñas esquimales desapareció en la década de los treinta y cuarenta del siglo xx después del contacto con las culturas occidentales del sur.

Canadá: El Manual de indios norteamericanos reporta infanticidio y canibalismo entre los indios Dene y los de las montañas Mackenzie .

Estados Unidos: Entre los shoshones orientales había escasez de mujeres indias como resultado del infanticidio de niñas. Para los nativos americanos de Maidu los gemelos eran tan peligrosos que no solo los mataban a ellos, sino también a la madre. En la región conocida actualmente como Texas del Sur, los indios Mariame practicaban el infanticidio de niñas a gran escala. Las esposas eran obtenidas de los grupos vecinos.

México: Bernal Díaz del Castillo cuenta que, después de desembarcar en la costa

de Veracruz, él y sus compañeros de armas se toparon con un templo dedicado a Tezcatlipoca. «Y tenían sacrificados de aquel día dos muchachos… » Durante la época colonial en México el ordenamiento jurídico que regía eran las Leyes de Indias o las Leyes de España, las cuales establecían como pena la muerte o ceguera a los ascendientes que cometieran infanticidio.

América del Sur

Brasil: Los indígenas de Tapirapé en Brasil permitían no más que tres niños por mujer; y no más de dos podían ser del mismo sexo. Si la regla se rompía, se practicaba el infanticidio. Los pueblos de Bororo mataban a todos los neonatos que no parecieran lo suficientemente sanos. El infanticidio también está documentado en el caso de los Korubo del Amazonas.

Perú, Paraguay y Bolivia: Los estudios contemporáneos de los indios Aimara revelan altos índices de mortandad entre los neonatos, especialmente de niñas, lo cual sugiere infanticidio. El infanticidio entre la tribu Chaco en Paraguay se calcula tan alto como el 50% de todos los recién nacidos de esa tribu, que generalmente eran enterrados vivos.  La costumbre infanticida tenía tales raíces entre los Ayoreo en Bolivia y Paraguay que persistió hasta el siglo xx. 

 ¿Qué pasó cuando llegó el Cristianismo?

La llegada del cristianismo: Modificó significativamente las actitudes públicas hacia la práctica del infanticidio. Los cristianos no se quedaron en una simple condena del infanticidio sino que, en coherencia con la fe, comprendieron y aceptaron el valor intrínseco de toda vida humana y no un valor meramente instrumental en virtud de la utilidad social, como en la sociedad griega y romana clásica.

El rescate y el cuidado de los bebés que eran “expuestos” por los no creyentes pasó a ser un deber cristiano especial. De esta manera, en la antigua Roma los cristianos salvaron a muchos de esos bebés y los criaron de acuerdo con su fe. Estas nuevas prácticas, basadas en un elevado aprecio por la vida, ayudó a fundar en la civilización  occidental una ética de la vida humana. La influencia cristiana en el Imperio Romano ayudó a que se establecieran como ley los principios cristianos que consideraban sagrada la vida humana.

Didaché (c. 100 d.C.) denunciaba que los paganos que dan muerte a sus bebés siguen el «camino de la Muerte» (Didaché 5, 2). Y la « Epístola de Bernabé » (c. 130 d.C.) phohibía expresamente a los cristianos tanto el infanticidio como el aborto («Epístola de Bernabé» 19, 5).

San Justino Mártir había escrito que « «abandonar niños es un acto propio de hombres depravados y asesinos» («Apología» I, 27 y 29). Tertuliano, en su obra Ad nationes I, 15, denuncia cómo la práctica de abandonar a los niños a los perros o ahogar a los recién nacidos, que era «algo común entre los paganos». Un siglo después, en torno al año 300, Lactancio aún denunciaba que «los paganos estrangulan a los recién nacidos no deseados» («Divinae institutiones», V, 9, 15).

En el año 318 el emperador Constantino consideró que el infanticidio es un crimen. Promulgó un decreto limitando la patria potestad del pater familias y en 374 Valentiniano promulgó otra ley por la que el castigo del infanticidio se equiparaba al de cualquier otro tipo de homicidio. El cambio de mentalidad que supuso el triunfo del cristianismo en el Imperio romano marcó un antes y un después en la protección de los derechos de los más débiles. El Concilio de Constantinopla, en el 381. declaró que el infanticidio es un homicidio, y en 589 el Tercer Concilio de Toledo tomó medidas en contra de la costumbre hispanorromana, que aún perduraba en época visigoda, de matar a sus propios hijos.

Edad Media: La prohibición de la Iglesia no evitó que los cristianos europeos siguieran practicando clandestinamente el infanticidio. Los teólogos y el clero predicaban para salvar las vidas de los neonatos, pero su abandono continuó, como puede verse en el registro literario y en los documentos legales . A principios de la Edad Media, se institucionalizaron virtualmente dos formas de abandono:

a) La oblación (o donación de niños a la Iglesia) por la que los oblatos quedaban ligados a la Iglesia de por vida y ésta les proveía de comida, ropa y una vida monástica segura.

b) La creación de hogares para niños expósitos.

Desde un punto de vista cristiano, ambas eran mejoras que daban una solución humana al infanticidio. Un decreto canónico del siglo X instaba a las mujeres a dejar a sus hijos ilegítimos en la iglesia en lugar de matarlos (Boswell 1988). En la práctica, estos hogares para niños abandonados continuaron quitando de la vista del público a los niños no deseados; pero, éstos sobrellevaban una vida muy precaria por el hacinamiento, las enfermedades, la insuficiencia de nodrizas y el descuido bastante generalizado. Estos hogares estuvieron vigentes durante varios siglos en la Edad Media. Según William L. Langer, el abandono en la Edad Media «fue practicado en una escala gigantesca y con absoluta impunidad, señalada por los escritores con la más fría indiferencia". A finales del siglo xii, señala Richard Trexler, las mujeres romanas tiraban a sus recién nacidos al río Tíber, incluso a la luz del día.

En Rusia: Aunque las leyes eclesiásticas prohibían el infanticidio, éste solía practicarse. En la Rusia medieval las leyes seculares no trataban con lo que, a ojos de la iglesia, era un crimen. En Kamchatka se mataba a los bebés y tiraban el cadáver a los perros salvajes. El explorador estadounidense George Kennan señaló que entre los Koryaks, un pueblo mongoloide del noreste de Siberia, el infanticidio aún era común en el siglo XIX. En los partos dobles, uno de los gemelos siempre era sacrificado. 

En China: En la cultura tradicional China, por ejemplo, las niñas eran consideradas  menos deseables, ya que sólo los hijos varones podían perpetuar el linaje familiar. En tiempos de pobreza y hambruna las niñas llegaban incluso a ser consideradas una carga, lo que conducía a la práctica del infanticidio. Un método tradicional para matar a la neonata no deseada era meterla en una cubeta de agua fría, a la cual llamaban "agua de bebés". 

El explorador Marco Polo vio, en Mangi, neonatos abandonados . Adam Smith, en 1776, confirma el infanticio de niñas en su libro La riqueza de las naciones: «En todas las grandes ciudades (de China) varios (bebés) son cada noche abandonados en las calles o ahogados como cachorros en el agua. Se dice que la ejecución de esa horrible tarea es un negocio reconocido mediante el cual algunos ganan su subsIstencia» . 

La muerte de niñas simplemente por causa de su sexo no fue práctica exclusiva del mundo antiguo. El infanticio de niñas fue una práctica en China. Dos misioneras noruegas, Softa Reuter y Anna Jacobsen, escribieron en 1880: « Si nacen más de dos  niñas, de inmediato se deshacen de ellas de diferentes maneras: La criatura es puesta como comida para lobos y perros salvajes; el padre, a veces, la lleva a la «torre de los bebés» donde pronto morirá de hambre o comida por las aves de repiña. Otros las entierran bajo el piso de tierra de la habitación en que han nacido o, si hay un río cerca, las arrojan a él» Las dos misioneras recorrían los lugares de abandono para salvar a esas niñas chinas de una muerte segura. Luego las criaban y las instruían en la fe cristiana.

En Japón: Un método típico en el antiguo Japón era asfixiar con papel mojado al bebé cubriendo su boca y nariz. El"Mabiki"(infanticidio) persistió hasta el siglo XIX y a inicios del sigloXX.

En la India y Pakistán: Según el historiador Firishta (ca. 1560-1620), tan pronto como una bebé nacía se le sujetaba «con una mano, con un cuchillo en la otra, para que cualquier persona que quisiera esposa pudiera tomarla en ese momento; de otra manera  se la mataba». También existían las «niñas viudas», niñas que eran criadas para ser prostitutas en los templos. 

No era infrecuente que los padres arrojaran a un niño a los tiburones en el río Ganges como ofrenda sacrificial. Los colonizadores británicos no pudieron proscribir la práctica sino hasta inicios del siglo xix.

En Arabia preislámica: Larry S. Milner afirma que «el infanticidio femenino era común a través de toda Arabia preislámica, especialmente por medio de enterrar viva a la recién nacida». El infanticidio está explícitamente proscrito por el Corán. "Y no mates a tus niños por temor a la pobreza; les damos sustento y vosotros también; seguramente matarlos es un gran pecado"  

En la actualidad:

En África: A pesar de que es ilegal, en Benin, África Occidental, los padres secretamente continúan con sus costumbres infanticidas .

En la India: La práctica ha continuado en algunas áreas rurales.  

En la República Popular China hubo acusaciones de que había infanticidio debido a la política de un solo hijo. El uso ilegal del ecógrafo está difundido en China, con sonógrafos itinerantes en camionetas ofreciendo sonografías baratas para determinar el sexo del feto.

En el mundo: A esta altura del siglo XXI, al leer todo lo descrito anteriormente sobre el infanticidio, queda uno horrorizado y me pregunto: ¿cómo es posible que hayan existido semejantes prácticas? El infanticidio es una maldad contra un inocente, y la maldad, toda maldad, no conoce límites. El infanticidio antiguo es tan repugnante que, incluso a los más “progres” de nuestrro siglo, les parece una ignominia.                                               Ahora, no se habla de infanticidio sino de aborto porque esta palabra no suena nada bien y los mencionados “progres” intentan camuflar su significado con expresiones tales como “interrupción voluntaria del embarazo”,“derecho de la mujer a decidir” o “derecho de la mujer a la salud reproductiva”.

2º. VIDA DE LA MUJER A LO LARGO DE LA HISTORIA

En la Prehistoria

La constitución física influyó en los roles del varón y de la mujer. El varón, por ser normalmente más robusto se encargaba de proteger y de proveer de alimento a la familia, mediante la caza y la pesca. La mujer cuidaba de los hijos, fabricaba útiles (herramientas, piezas de arcilla, prendas de vestir) y, desde la aparición de la agricultura, también trabajaba como recolectora y descubrió las propiedades medicinales de las plantas y aprendió a secar, almacenar y mezclar las sustancias vegetales.

Edad Antigua

Con el desarrollo de sociedades humanas más complejas aparicieron los primeros asentamientos humanos que, a su vez, produjeron grandes avances culturales y técnicos, entre ellos la escritura.                                                                                                    Los roles distintivos del hombre y de la mujer generados en la Prehistoria se afianzaron y profundizaron. El hombre se encargó de la política y de la guerra, mientras que la mujer se dedicó al cuidado material de la familia.                                                               En el antiguo Egipto las mujeres tuvieron gran libertad de movimientos. Podían ejercer multitud de oficios, andar libremente por las calles, comprar y vender, recibir herencias y tener acceso a la educación, aunque las campesinas desarrollaban un trabajo muy duro.

En Mesopotamia las mujeres no estaban sometidas a los hombres, sino que ozaban de cierta igualdad. En el famoso Código de Hammurabi las mujeres disfrutaban de importantes derechos, como poder comprar y vender, tener representación jurídica o testificar libremente. Los asirios vendían a sus mujeres en pública subasta, al mejor postor.                                      Los israelitas compraban a la novia; Jacob compró a Lía y a Raquel(Gén 29,20.27.30) por ventiún años de trabajo.  El marido era el señor absoluto, tenía el derecho de repudiar a la esposa, si esta no le agradaba por cualquier motivo. El más fútil pretexto era suficiente para que el marido, con aprobación general, pusiera en manos de la esposa la escritura de repudio, arrojándola a la calle inmediatamente.                                                  El poder del marido era omnímodo: hubo tiempos en los cuales no necesitó excusa alguna para repudiar a su compañera, bastaba que le agradase otra mujer más que la suya. En cambio esta tenía que sufrir resignada todas las injurias del marido, sus quejas se calificaban de inmoralidad, y quedaba desoída y desacreditada, por escandalosa. El marido no ponía ser repudiado.                                                                                                         En la India, China, Roma y Grecia la opinión común era que las mujeres no estaban capacitadas para ser independientes.

En la India existía la costumbre de que las viudas se inmolasen, voluntaria o involuntariamente, en la pira funerana de su esposo. Los hindúes creían que era una «buena mujer» la que seguía a su esposo en la muerte. Carlos Spurgeon escribió que una mujer hindú dijo a un misionero: «Seguramente su Biblia fue escrita por una mujer». «¿Por qué?», preguntó éste. «Porque dice tantas cosas amables para las mujeres. Nuestros maestros nunca se refieren a nosotras sino de una manera despectiva», 

En África existía una práctica similar a la inmolación de las mujeres hindúes. Cuando moría el jefe, se mataba a sus esposas y concubinas.

En la antigua Roma la suerte de la mujer que sobrevivía a la infancia no era mucho mejor. Las niñas bebés eran abandonadas en número muy superior a los varones bebés.

 En Grecia las mujeres recibían educación, pero se las mantenía al margen de la política. Para Aristóteles la mujer no era más que un hombre incompleto y débil, un defecto de la naturaleza, «algo» entre un hombre libre y una esclava. La mujer era considerada como un ser sin terminar al que había que cuidar, proteger y guiar, lo que implicaba su sometimiento total al varón y su alejamiento de la vida pública, en la que no  podía participar. A las muchachas las casaban a los 14 años con hombres mucho mayores que ellas. El padre las buscaba marido y discutía la dote. Ella pasaba a ser propiedad del marido como antes lo había sido de su padre y en caso de enviudar lo sería de su hijo.                                                                                                              La educación estaba orientada a su función como esposa. Las niñas aprendían a hilar y tejer, música y a tocar la lira. Su educación terminaba cuando la casaban, el marido la recluía en una parte de la casa apartada del exterior donde vivía con sus hijos y sirvientas tejiendo sus propios vestidos y preparando los alimentos para el esposo. Nunca salía de la casa, pues al mercado iban las esclavas. No deja de ser extraño que las mujeres más libres fuesen las prostitutas.

 En Israel en tiempos de Jesús:

En la cotidianidad, la mujer de Israel tenía una serie de diferencias con el varón. He aquí algunas:

1ª La sumisión al varón: Estaba obligada a obedecer a su marido como a su dueño, y esta obediencia era un deber religioso.

2ª La libertad del movimiento: En la primera mitad del siglo I el filósofo judío helenístico Filón de Alejandría, escribió lo siguiente: «Mercados, consejos, tribunales, procesiones festivas, reuniones de grandes multitudes de hombres, en una palabra: toda la vida pública, con sus discusiones y sus negocios, tanto en la paz como en la guerra, está hecha para los hombres. A las mujeres les conviene quedarse en casa y vivir retiradas. Las jóvenes deben estarse en los aposentos retirados, poniéndose como límite la puerta de comunicación (con los aposentos de los hombres), y las mujeres casadas, la puerta del patio como límite». 

Las mujeres debían pasar en público inadvertidas. Las reglas de la buena educación prohibían encontrarse a solas con una mujer, mirar a una mujer casada e incluso saludarla. Según Josefo, las mujeres sólo podían entrar en el templo al atrio de los gentiles y al de las mujeres.

3ª La patria potestad. La sociedad judía de aquel tiempo distinguía tres edades: la menor (qatannah, hasta la edad de doce años y un día), la joven (na’arah, entre los doce y los doce años y medio), y la mayor (bôgeret, después de los doce años y medio).

Hasta esta última edad, el cabeza de la familia tenía toda la potestad, a no ser que la joven estuviese ya prometida o separada. Según este código social las hijas no tenían derecho a poseer absolutamente nada: ni el fruto de su trabajo ni lo que pudiese encontrar, por ejemplo, en la calle. Todo era del padre.

Las hijas, hasta los doce años y medio, no podían rechazar un matrimonio impuesto por el padre, quien, además, podía vender a sus hijas como esclavas..«Si vendiere un hombre a su hija por esclava ….» (Ex 21,7) Los esponsales solían celebrarse a edades muy tempranas. Al año de ser mayor, la hija celebraba la boda y pasaba a vivir a la casa del esposo quien adquiría la patria potestad. En la práctica, la venta de una hija menor significaba, casi siempre, que se la destinaba a convertirse en mujer del comprador o de un hijo suyo.

4ª En la casa. Las hijas debían pasar después de los hijos. La formación de las hijas estaba limitada al aprendizaje en casa de los trabajos domésticos. Las escuelas eran exclusivamente para los varones. La esposa tenía un contrato matrimonial, a diferencia de la esclava o concubina que no lo tenía; pero, a cambio, tenía que atender a las necesidades de la casa, lo que se concretaba en una serie de deberes: amamantar a los hijos e hijas, educar a las hijas, moler, coser, hilar, tejer, lavar, cocinar, etc.                                                                                                                      Tener hijos era muy importante para la mujer; su carencia era considerada como una gran desgracia, incluso como un castigo divino. La mujer pasaba a ser considerada cuando era madre de un hijo: había dado a su marido el regalo más precioso.

5ª. Cubrirse la cabeza. Las mujeres debían pasar en público inadvertidas. Las reglas de la buena educación prohibían encontrarse a solas con una mujer, mirar a una mujer casada e incluso saludarla. La rigidez llegaba a tal extremo que la judía que se entretenía con todo el mundo en la calle o que hilaba a la puerta de su casa podía ser repudiada, sin recibir el pago estipulado en el contrato matrimonial.

Estas normas eran tenidas muy en cuenta solo entre los grupos más puritanos, especialmente los fariseos. No obstante, es muy distinto el comportamiento de la mujer en las ciudades y en los pueblos; en éstos la mujer va a la fuente a por agua, se une al trabajo de los hombres en el campo, vende productos de la cosecha, sirve en la mesa, y no es tan riguroso el cubrirse la cabeza.

6ª. El derecho al divorcio: Solo lo podía ser ejercido por el varón. Una mujer cuyo esposo se negase a darle el divorcio era realmente rehén de su matrimonio. No se le permitía salir con otros hombres porque sería considerada «una mujer adúltera».

7ª. La ley del levirato: La mujer viuda y sin hijos no podía hacer nada para cambiar su situación. La ley del levirato le obligaba a esperar hasta que el hermano de su difunto marido contrajese con ella matrimonio o manifestase su negativa, sin la cual no podía ella volver a casarse.

8ª. La distinta duración  de la impureza legal: Ya en libro del Levítico, leemos: «El Señor habló a Moisés diciendo: "Habla a los hijos de Israel y diles que cuando una mujer conciba y dé a luz a un hijo varón, será impura durante siete días... El octavo día será circuncidado el hijo; pero, ella quedará todavía en casa durante treinta y tres días; no tocará nada santo ni irá al santuario hasta que se cumplan los días de su purificación. Si da a luz una hija, será considerada impura durante dos semanas... Y se quedará en casa durante sesenta y seis días.. (Levítico 12, 1-5)

 Edad Media

A finales del siglo V se produjo la caída del Imperio Romano que ocasionó, en Occidente, un vacío de poder que fue ocupado por los reinos feudales y la Iglesia Católica, dando comienzo a la Edad Media.

Esta etapa de la historia fue especialmente negativa para las mujeres ya que se impuso una concepción religiosa que dibujaba a la mujer como la figura del pecado, la tentación y la lascivia, (según el Génesis, Eva fue la pimera que mordió la manzana del Edén) .

Durante la Edad Media, el acceso a la educación quedó fuertemente limitado a la clase política dirigente y casi en exclusividad a los varones, por lo que la mujer vio acentuada (más si cabe) su posición de ama de casa supeditada a los deseos de la figura  masculina más cercana (el padre, el hermano o el marido).

Al perder la oportunidad de ser formadas y educadas, la inmensa mayoría de las mujeres medievales asumía un rol de sumisión en el que su independencia y capacidad de decisión quedaban muy limitadas. Eran presentadas (ante la sociedad y ante ellas mismas) como seres inferiores a los hombres que necesitaban de la guía de éstos para vivir, lo que suprimía casi cualquier posibilidad de independencia económica y social y las empujaba al cuidado de los hijos y la casa y a unas actividades laborales muy limitadas que eran «apropiadas» para ellas.

No obstante, las mujeres de familias nobles recibían formación, aunque más limitada que la de los hombres. El descubrimiento de América en 1492 cierra la Edad Media y da paso a la Edad Moderna.

Edad Moderna

A principios del siglo XVII se viviría una época de histeria y radicalismo religioso que conduciría a las acusaciones de brujería contra toda clase de mujeres y, por desgracia a la quema de muchas de ellas en la hoguera.

También llegó el avance de la burguesía de las ciudades frente a las viejas noblezas y la aparición de nuevas oportunidades laborales en las que se permitió la entrada de las mujeres y la (parcial) independencia económica de sus maridos.                     La educación comenzó a llegar a las clases populares, mejorando poco a poco las expectativas de futuro de las nuevas generaciones.

A partir del siglo XVIII, con el Humanismo y la Ilustración, comienzan a tomar fuerza las reclamaciones de mayor libertad e independencia para las mujeres.

La Revolución francesa de 1788 y la sucesiva toma del poder por parte de la burguesía traen grandes esperanzas, pero no llegan a instaurar los cambios necesarios para acercar a las mujeres a la igualdad real con los hombres.                                                              Durante el XIX las mujeres intensifican sus reclamaciones, que van siendo cada vez mejor estructuradas y definidas e inician lo que llegaría a ser el movimiento de liberación de la mujer. La industrialización de las ciudades y la ampliación del sistema educativo abren nuevas oportunidades económicas; pero, las mujeres siguen siendo ciudadanas de segunda: El acceso a la universidad es casi nulo; en el trabajo, las condiciones y los sueldos son mucho peores que las de los hombres; las decisiones políticas y sociales son tomadas exclusivamente por los hombres, y las mujeres siguen sin tener derecho a votar.   Nueva Zelanda reconoce el derecho al voto femenino en 1893.     Con el siglo XX llegan los avances más numerosos y rápidos en la situación de las mujeres. Son muchos los países, en todo el mundo, que van reconociendo el derecho al voto femenino.

 Actuación de Jesús con las mujeres

Solo partiendo del trasfondo de la época descrito en la entrada anterior, podemos apreciar plenamente la postura de Jesús de Nazaret ante la mujer. Su actuación supuso un punto de inflexión en la historia de la humanidad, y por tanto en la de la mujer. 

En la montaña, a unos 6 kilómetros de Jerusalén hay un pueblo cuyo nombre no revela el evangelio de San Lucas, aunque sabemos que ahora se llama Ain Karem. Aquí vivía un matrimonio de edad avanzada; ella se llamaba Isabel, no teníanhijos porque era estéril; él se llamaba Zacarías y era sacerdote que ejercía sus funciones en el Templo de Jerusalén. Ejerciendo sus funciones recibió la visita del ángel Gabriel,         quien le anunció que «tu plegaria ha sido escuchada e Isabel, tu mujer, dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Juan» 6 (Lc 1,13). Unos días después concibió Isabel. Y seis meses después……

El ángel Gabriel visita a María, una joven adolescente que vive con sus padres Joaquín y Ana en Nazaret, un pequeño pueblo de Galilea y, de parte de Dios, le dice: «Salve, llena de gracia, el Señor es contigo..No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo» (Lc 1,30-31)

María de Nazaret e Isabel de Ain Karim son primas. María fue elegida para ser la Madre de Dios hecho hombre [«porque has hallado gracia delante de Dios, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús» (Lc 1,30-31),

Esta elección otorga a María la mayor categoría posible. Ninguna mujer alcanzará nunca un rango más alto que el logrado por María al convertirse en la Madre de Dios.

“De la misión sublime de Madre de Dios derivan, como de una fuente oculta y purísima, todos los privilegios y todas las gracias que adornan su alma” .María es la llena de gracia; María es la concebida sin pecado original; por eso la llamamos «la Inmaculda Concepción»

Dos dificultades:

María es la llena de gracia y la concebida sin pecado original, entonces ¿no necesitó la redención universal de Cristo? Porque San Pablo escribió: «Cristo Jesús se entregó a sí mismo para redención de todos» (I Tim 2,6).                                                                No puede haber ninguna excepción; también María fue redimida por Cristo; pero, la redención de María fue una redención preservativa, es decir que «fue preservada inmune  de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del genero humano» 

2ª: María estaba desposada con José: Desposada, es decir, prometida en esponsales. Entre los judíos se dintinguían los esponsales y el matrimonio propiamente dicho. Se consideraban desposados dos jóvenes que se comprometían oficialmente a otorgarse mutuamente con vistas al futuro  matrimonio, el cual tenía lugar cuando el esposo, un tiempo después, recibía en su casa a la desposada. En este momento crucial, María recibe la visita del ángel que le dice: «No temas , María, porque has hallado gracia delante de Dios, concbirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús». 

María respondió: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» 

«Se cumplieron los días y [María] dio a luz a su hijo primogénito(Lc 2,7). A los ocho días fue circuncidado el Niño y «le dieron el nombre de Jesús» (v. 21). «Cuando se cumplieron los días de la purificación [de María], llevaron [a Jesús] a Jerusalén para presentarle al Señor»(v. 22).

San Lucas une aquí dos acontecimientos: la presentación del Niño Jesús en el templo para cumplir el deber que imponía la Ley a los primogénitos (Ex 13,2) y la purificación de la Madre, prescrita en el Levítico 12,1ss.

«Cumplidas todas las cosas según la Ley del Señor, se volvieron a Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría y la gracia de Dios estaba en Él»(Lc 2,39-40) Cuando Jesús cumplió doce años acompañó a sus padres a Jerusalén en la fiesta dela Pascua. A la vuelta, «Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres se dieran cuenta. Al final del primer día, vieron que no estaba en la caravana; volvieron a Jerusalén en su busca y, a los tres días «le hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles» (Lc 2,46)

«Su madre le dijo: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Ellos no entendieron lo que les decía» Lc 2, 48-50)

Es la primera vez que Jesús, todavía veladamente, habla a sus padres [María, madre biológica

y José, padre putativo] de las cosas de su Padre celestial.

«Bajó con ellos a Nazaret y les estaba sujeto; y su madre conservaba todo esto en su corazón. Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia ante Dios y ante los hombres»(v. 51-52).

Aquí acaba la infancia de Jesús. De ella conviene destacar los pasos siguientes:

1º El nacimiento de Jesús, como el acontecimiento más importante en la historia de la Humanidad.

2º Jesús en el templo se ocupa en las cosas de su Padre, es decir, es la primera vez que distingue el plano biológico y el plano salvífico. En el primero quedará oculto alrededor de 18 años más, creciendo en sabiduría, edad y gracia. Jesús no descubrió su plano salvífico, sus vecinos y amigos quedaron en la más absoluta ignorancia de su identidad, solo María y José conocían el secreto, aunque sin entender plenamente su alcance.

3º María guardaba todo en su corazón. Como todas las madres, María guardaba en su corazón todos los detalles. Aparentemente, María y Jesús eran una madre y un hijo como cualesquiera otros; pero, solo Ella «conocía» muchos detalles que guardaba celosamente en su corazón en espera amorosa de la plena manifestación de Jesús.

¡Cuántas miradas llenas de amor y de complicidad se cruzarían entre ambos! María disfrutó plenamente de la infancia, adolescencia y primera madurez de Jesús. El suyo era un hogar tranquilo y feliz, siempre abierto a la esperanza.   

 4ºJosé es un hombre de fe. Con profunda fe acata, en espera silenciosa, el devenir de acontecimientos. José cumple su misión de servicio y acompañamiento.

5º La presentación de Juan Bautista: Es la antesala del comienzo de la predicación de Jesus. En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César empezó a predicar Juan Bautista.

6º Jesús comienza a predicar: Después de haber sido «bautizado por Juan en el Jordán» (Mc 1,9) y haber pasado 40 días en el desierto (Mc 1,13), volvió a Galilea y empezó a predicar; «su fama corrió por toda la región; enseñaba en las sinagogas, siendo celebrado por todos» (Lc 4,14) .

Actuación de Jesús con María, su Madre

La boda de Caná, «Estaba allí la madre de Jesús, quien también había sido invitado a boda junto con sus discípulos» (Jn 2,1-2). María observó que se había acabado el vino y dijo a su hijo: «No tienen vino. Díjole Jesús: Mujer, ¿qué nos va a tí y a mí? Aún no ha llegado mi hora. Dijo María a los servidores: Haced lo que Él os diga» (Jn 2, 4-5)

Y Jesús obró el milagro. Para el tema de nuestro trabajo, interesa destacar la respuesta de Jesús: Mujer, ¿qué nos va a tí y a mí? Aún no ha llegado mi hora.

¿Por qué le dice “Mujer” en vez de “Madre”? [También, poco antes de morir en la cruz, Jesús encomienda su Madre al discípulo Juan, diciendo: «Mujer, he ahí a tu hijo»(Jn 19,26)] 

Jesús es el Salvador y, en su vida terrena, se movió en dos planos, el biológico y el de la salvación. En el plano biológico le habría dicho «Madre», como lo hizo durante toda su infancia y adolescencia; pero, ahora Ella le está sugiriendo que haga “algo” extraordinario, un hecho que entraría de lleno en el plano de la salvación. Le dice «mujer» para darle a entender que no es la ocasión de obrar como Salvador, y lo corrobora añadiendo: «Aún no ha llegado mi hora». 

Solo María pudo observar el lenguaje corporal de Jesús cuando decía “mujer”. El lenguaje corporal completa y añade significado a las palabras. Seguro que el lenguaje corporal de Jesús, en ese momento, era cariñoso y afable, totalmente ajeno a la falta de respeto.

Actuación de Jesús con otras mujeres:

Con Marta y María, hermanas de Lázaro: Jesús mantuvo una estrecha amistad con los tres hermanos, de familia acomodada, que residían en Betania, a las afueras de Jerusalén. Allí solía ir Jesús para pasar la noche (Mt 21,17; Mc 11,11-12). He aquí tres encuentros de Jesús con las dos hermanas:                                   Primer encuentro: Marta recibe a Jesús en su casa y se ocupa en servirle, mientras María «sentada a los pies del Señor, escucha su palabra» (Lc 10,39). Marta se queja y  dice a Jesús: «Señor, ¿no te preocupa que mi hermana me deje sola en el servicio? Dile que me ayude. Respondió Jesús y le dijo: Marta, Marta, tú te inquietas por muchas cosas; pero solo una es necesaria. María ha escogido la mejor parte y no le será quitada» (Lc 11,40- 42)

Las dos hermanas eligieron su papel: Marta, el propio de las mujeres de su tiempo: servir al huésped; María, escuchar las enseñanzas del Maestro.

Un rabino jamás instruiría a una mujer en la Torá, a diferencia de Jesús que admitió a María como discípula y elogíó su elección. Con este gesto, reivindicó el derecho de toda mujer a optar por el estudio y no estar solo en la cocina o haciendo calceta. Defendió el derecho de María a un papel que entonces se negaba comúnmente a las mujeres judías.                                          A Marta le reconvino suavemente y le recordó la necesidad de la instrucción.

Segundo encuento: Enfermedad, muerte y resurrección de Lázaro: «Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro» (Jn 11,8)

Lázaro enfermó y sus hermanas «enviaron a decir al Señor, el que amas está enfermo» (v. 3) Jesús retrasó cuatro días su ida a Betania. A la llegada, se encontró primero con Marta, que le reprochó suavemente, diciendo: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano, pero sé que cuanto pidas a Dios, Él te lo concederá» (v.21-22). Marta dió pruebas de una buena instrucción y de una profunda fe en Jesús. Llamó a su hermana que estaba en la casa con los judíos que la consolaban por el falleciminto de Lázaro y todos corrieron al encuentro con Jesús. Al verle, María se echó a sus pies, y repitió las palabras de Marta: «Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano».                                                                                                         Todos lloraban, también Jesús. Y acercándose al sepulcro «gritó con voz fuerte: Lázaro, sal fuera»(v,43)

Tercer encuentro: María unge los pies de Jesús. (Mt 26,6-13; Mc 14,3-9 y Jn 12, 1-8)«Seis días antes de la Pascua, vino Jesús a Betania , donde estaba Lázaro, a quien había resucitado. «María, tomando una libra de ungüento de nardo auténtico, de gran valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos...Judas Iscariote, dijo: ¿por qué no se vendió este ungüento por trescientos denarios y se dio a los pobres ?» (Jn 12,3-5)

En los relatos de los tres evangelistas, Jesús justifica la acción de Maria diciendo que siempre habrá pobres a los que ayudar, pero que Él no estará siempre con ellos.

Con las mujeres que le seguían y atendían sus necesidades:

El evangelio de Lucas es único en indicar que, además de «los Doce, acompañaban a Jesús algunas mujeres que habín sido curadas de espíitus malignos y de enfermedades. María Magdalena... Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes, Susana y otras varias, que le servían de sus bienes» (Lc 8,1-3)

Las mujeres seguían a Jesús y atendían a sus necesidades materiales(Mc 15,41 y Lc 8,1-3). Le acompañaron, junto a los discípulos, durante los tres años de su vida pública; según Flavio Josefo, no era extraño que una mujer acompañase a un rabino.

Jesús, además de sanarlas, las dignificó como personas al aceptar su servicio material y permitiéndolas participar activamenete en sus viajes.

El “servicio” es muy utilizado en el Nuevo Testamento y a la persona que lo ejerce se la nombra de diversas maneras: ministro, servidor, diácono o diaconisa, como a Febe, en Romanos 16,1.

Las mujeres que le seguían, ¿eran discípulas de Jesús? Los evangelios presentan a Jesús, varias veces, hablando abiertamente con mujeres, lo cual era contrario a las normas sociales de la época. En una ocasión, cuando estaba predicando, «alguien le dijo: Tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablarte. Él respondió: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo la mano hacia sus discípulos, dijo: ¡Aquí están mi madre y mis hermanos! Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo es mi hermano, mi hermana y mi madre". (Mt 12,46-50)

Según la costumbre de la época, Jesús no hizo un gesto  semejante a una multitud solo de hombres, sino de hombres y mujeres; por eso añadió todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo es mi hermano, mi hermana y mi madre. Por tanto, cuando extendió la mano hacia sus discípulos, hay que entender por “discípulos” a los hombres y mujeres que le seguían.

Es más, una vez muerto Jesús, junto a la cruz estaban «su Madre y la hermana de su Madre, María la de Cleofás y María Magdalena» (Jn 19,25); «muchas mujeres que le habían seguido desde Galilea para servirle, entre ellas María Magdalena y María la madre de Santiago y José y la madre de los hijos de Zebedeo» (Mt 27,55-56). A diferencia de los discípulos que, a excepción de Juan, no estuvieron en el Calvario (Jn 19, 25-27). 

María Magdalena, discípula de Jesús: Juan Pablo II, en la carta apostólica Mulieris dignitatem se refirió a ella como la “apostol de los apóstoles”. En efecto, María Magdalena es la más representativa del grupo de mujeres que han acudido al sepulcro. Jesús resucitado se da a conocer llamándola por su nombre ¡María! y ella le contesta ¡Rabboni!, Jesús le dice: «Ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios».(Jn 20,17) 

Según San Mateo un «ángel, dirigiéndose a las mujeres [María Magdalena, Juana y María la de Santiago y las demás que estaban con ellas (Lc 24,10], les dijo: No temáis, Sé que buscáia a Jesús,el crucificado. No está aquí;ha resucitado. Id y decídselo a los discípulos» (Mt 28,5-7)

Mientras iban, «Jesús les salió al encuentro y les dijo:….Id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán»(Mt,28, 9-10)

Según la Dra. Karen King, teóloga de Harvard, María Magdalena fue una destacada discípula y líder de un ala del movimiento cristiano primitivo que promovía el liderazgo femenino.

Con la samaritana: Jesús recorre el largo camino desde Judea a Galilea; pasa por Samaría y en Sicar, fatigado del camino, se sienta junto al pozo de Jacob. «Llega una mujer de Samaría a sacar agua y Jesús le dice: Dame de beber…La mujer le dice:¿Cómo tú, siendo judío. Me pides de beber a mí, mujer samaritana? Respondió Jesús: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice; dame de beber, tú le pedirías a Él y Él te daría agua viva...quien bebe de tu agua, vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le diere no tendrá jamás sed… se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna.Le dijo la mujer: Señor, dame de esa agua para que no sienta más sed ni tenga que venir aquí a sacarla. Él le dijo: Vete, llama a tu marido y ven. Ella contestó: no tengo marido. Díjole Jesús: Bien dices: No tengo marido, porque tuviste cinco y el que ahora tienes no es tu marido. Díjole la mujer: Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Créeme, mujer, ha llegado la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre...Dios es espíritu y los que le adoran han de adorarle en espíritu y en verdad. Díjole la mujer: Yo sé que el Mesías, el Cristo, está para venir…Díjole Jesús: Soy yo, el que habla contigo….La mujer dejó el cántaro, se fue a la ciudad y dijo a los hombres: Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho, ¿no será el Mesías? Y los de la ciudad vinieron a Él» (Jn 4, 5-30). 

«Muchos samaritanos creyeron en Él por la palabra de la mujer…. Le rogaron que se quedase con ellos y se quedó dos días y muchos más cryeron en Él» (39-41)

Este es un acontecimiento sin precedentes: que una mujer, y lo que es más una "mujer samaritana y pecadora", se convierta en "discípula" de Cristo. En efecto, una vez enseñada, anuncia a Cristo a los habitantes de Samaria para que también ellos lo reciban con fe. Se trata de un hecho sin precedentes, si se recuerda el trato habitual que recibían las mujeres por parte de los maestros en Israel; mientras que en el modo de actuar de Jesús de Nazaret tal hecho se convierte en algo normal .

 La clave de la actuación de Jesús es que no se fija en si su interlocutora es mujer, samaritana y pecadora; Él ve a una persona necesitada de salvación y se la ofrece. La liberó y la despertó a una nueva vida. El encuentro con Jesús cambió a la mujer samaritana hasta el punto de convertirla en canal de conversión para muchos samaritanos que, por sus palabras y ejemplo, se convirtieron en seguidores de Jesús.

Con la mujer pecadora: Un fariseo llamado Simón invitó a Jesús a comer en su casa. Estando en la mesa, «llegó una mujer pecadora...con un pomo de alabastro de ungüento, se puso detrás de Él, junto a sus pies, llorando y comenzó a bañar sus pies con lágrimas, a enjugarlos con sus cabellos, a besarlos y ungirlos con el ungüento. El fariseos  se decía para sí: Si éste fuera profeta conocería quién y cómo es la mujer que le toca,porque es una pecadora» (Lc 7,37-39)

Simón criticó, por lo bajo, a Jesús; pero Él comparó su conducta con la de la mujer: «Entré en tu casa y no me diste agua a los pied; mas ella lo ha regado con sus lágrimas y enjugado con sus cabellos: no me diste el ósculo y ella no ha ceado de besarme los pies; o ungiste mi cabeza con óleo y ella ha ungido mis pies. Por lo cual te digo que le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho…. Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz». (Lc 7, 44-47.50)

Con la mujer sorprendida en adulterio: Los escribas y fariseos quieren poner una trampa a Jesús. «Traen a una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio, le dicen: Maestro, esta mujer fue sorprendida en flagrante adulterio. En la Ley, Moisés nos ordena apedrear a éstas80; tú, ¿qué dices?» (Jn 8,3-5)

[ El Levítico 20,10 dice: «Si adultera un hombre con la mujer de su prójimo, hombre y mujer adúlteros serán castigados con la muerte». Lo mismo repite el Deuteronomio en 22,22, mas, en el versículo 24 añade: «los llevaréis a los dos a las puertas de la ciudad y los lapidaréis hasta matarlos». ¿Por qué, en este caso, no fue traído el hombre junto con la mujer? En la práctica, por un mismo pecado, a la mujer se la condena y al hombre ni se le molesta].

La trampa está servida: Si opta por la letra de la Ley, lo tacharán de cruel y será responsable ante los romanos de una muerte por lapidación; si opta por la mitigación (que era lo que ya se venia haciendo), lo acusarán de enfrentarse a la Ley. Ambas opciones desprestigiaban a Jesús.                                                          ¿Qué hizo Jesús? Frente al trato insensible y degradante que dan a la mujer los fariseos, Jesús la defendió ante los que pretendían lapidarla.

[Lamentablemente esta costumre sigue todavía vigente en algunos países musulmanes].

Se agachó y escribió en el suelo. Y les dijo: El que de vosotros esté si pecado, arrójele la piedra el primero. Uno tras otro, se marcharon todos los acusadores. Jesús, al final, preguntó a la mujer: «¿Nadie te ha condenado? Nadie, Señor. Ni yo tampoco te condeno. Vete y no peques más» (Jn 8,11) Jesús condenó el pecado, no a la pecadora. Rechazó el doble rasero para el hombre y llamó a la mujer a una vida de dignidad.

« Estando [Jesús] frente al gazofilaceo,observó cómo la gente echaba monedas, y los ricos echaban muchas. Llegó una viuda pobre y echó dos ochavos y [Jesús] llamando a los discípulos, les dijo: Esta viuda pobre ha echado más que todos [los ricos], pues estos ehan de lo que les sobra, y ella, en su indigencia, ha echado cuanto tenía para vivir» (Mc 12,41-44)

Jesús alaba la generosidad extrema de la viuda y critica la tacañería de los ricos.

Jesús curó a varias mujeres:

A la suegra de Simón Pedro:«Entró Jesús en casa de Pedro y vio a la suegra d éste postrada en cama con fiebre. La tomó de la mano y desapareció la fiebre y ella, levantándose, se puso a servirle» (Mt 8, 14-15)

A la hija de Jairo: Jairo era jefe de la sinagoga y su hija única de doce años estaba a punto de morir. Jesús y los discípulos acompañaron a Jairo a su casa. Yendo de camino, curó a la hemorroísa. Poco después «llegó uno de la casa de Jairo y le dijo: Tu hija ha muerto, no hace falta que molestes al Maestro. Jesús lo oyó y respondió: No temas, cree tan solo y será sana» (Lc 8,49-50). «Cuando llegaron a la casa de Jairo, al ver a los flautistas y a la turba de plañideras, dijo Jesús: Retiraos, la niña no está muerta; duerme. Y se reían de Él» (Mt 9,23-24) «Él , tomándola de la mano, le dijo en voz alta: Talitha kumi (Niña, levántate). Y al instante se levantó» (Lc 8,54)

A la hemorroísa: «Una mujer que padecía flujo de sangre, desde hacía 12 años...y había gastado toda su hacienda [en médicos], sin provecho alguna, antes iba de mal en peor, como hubiese oído lo que se decía de Jesús. Vino entre la muchedumbre por detrás y tocó su vestido; pues se decía:Si tocare siquier su vestido, seré sana. Al punto…. Sintió que estaba curada de su mal... Jesús se volvió a la multitud y dijo:¿Quién ha tocado mis vestidos »(Mc 5,25-31)? «La mujer, viéndose descubierta, se llegó temblando y, postrándose ante Él le dijo ante todo el pueblo por qué le había tocado y cómo al instante había quedado sana. Él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz» (Lc 8,47-48)

Al hijo de la viuda de Naín: Caminaba Jesús con los discípulos en dirección a Naín; poco antes de llegar, se encontraron con el cortejo fúnebre de un hijo único. «Viendo el Señor a su madre, se compadeció de ella y le dijo: No llores. Acercándose, tocó el féretro y se detuvieron los que lo llevaban. Él dijo: Joven, a tí te digo, levántate. Se sentó el muerto y comenzó a hablar. Y Él se lo entregó a su madre» (Lc 7,13-15)

A la mujer encorvada: «Es sábado y Jesús estaba enseñando en la sinagoga. Estaba allí una mujer que se encontraba enferma desde hacía 18 años; estaba tan encorvada que no podía enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: Mujer, queda libre de tu enfermedad. El jefe de la sinagoga, lleno de ira porque Jesús había curado en sábado, decía a la muchedumbre: Hay seis días en los que se puede trabajar; en esos venid y curaos y no en día de sábado. Respondióle el Señor: ¡Hipócrita!, ¿quién de vosotros no suelta del pesebre a su buey o su asno en sábado y lo lleva a abrevar? Pues esta hija de Abraham,¿no debía ser soltada de su atadura en día de sábado?» (Lc 13,10-16)

A la hija de una mujer cananea: Una mujer cananea, pagana, nacida en la Fenicia siria, cuya hija pequeña estaba poseída por un espíritu maligno, vino y se postró a los pies de Jesús, rogándole que expulsara al demonio de su hija. Jesús parece duro con la mujer, ya que primero le niega su petición, aunque después se la concede; pero, en el intermedio, le dijo: «Deja primero hartarse a los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los cachorrillos82» (Mc 7,27) Ella le contestó: «Cierto, Señor, pero también los cachorrillos comen de las migajas que caen de la mesa de los señores. Él le dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como tú quieres. Y desde aquella hora quedó curada su hija»(Mt 15,27-28).

Jesús, además de premiar la fe de la mujer, aprovechó la ocasión para dar una lección de tolerancia a sus discípulos que se habían mostrado intolerantes.

Para calibrar correctamente el cambio que la llegada de Jesús supuso para la mujer haré notar dos puntos:

María fue elegida para ser la Madre de Jesús, Dios hecho hombre. María es una mujer, en ella y a través de ella, todas las mujeres adquirieron el mayor grado posible de dignidad.

El corportamiento de Jesús con las mujeres, tal como acabo de exponer, lleva a todas las mujeres a una situación completamente distinta y, por supuesto, muy superior, a la que tenían antes, tanto en el judaísmo como en el mundo gentil.

3. LA ESCLAVITUD

¿Qué es la esclavitud? La esclavitud es la posesión de una persona como propiedad y control total sobre su vida, libertad y fortuna por parte de un propietario o amo. La esclavitud se remonta a la Edad Antigua, aunque no de forma equivalente en todas las civilizaciones.

 La esclavitud en la antigüedad

Origen de la esclavitud: Parece que su origen histórico proviene de la práctica de aprovechar como mano de obra a los cautivos en las guerras, como alternativa a la posibilidad usual de ejecutarlos.                                                                                                      Otra vía para llegar a la condición de esclavo era la el pago de deudas contraídas. Entre algunos grupos africanos, las mujeres y los niños eran entregados como rehenes de deudas u otras obligaciones hasta su pago; y, si el pago no se realizaba, los rehenes pasaban a ser considerados esclavos.                                     Muchas de las sociedades antiguas tenían un mayor número de personas esclavas que libres por la costumbre de reducir a la esclavitud a la población que tenían bajo su control. Por lo general, la esclavitud incluía el abuso y la crueldad por parte de los amos hacia los esclavos, aunque, a menudo, estos recibían un trato más humanitario si eran considerados como bienes valiosos.

La esclavitud en Egipto: Los esclavos eran, normalmente, personas capturadas en la guerra o compradas en el extranjero. Había gran variedad de esclavos, privados de libertad y sujetos a la voluntad de un propietario que puede comprarlos, venderlos o alquilarlos, como un bien cualquiera.

La esclavitud en Grecia: La esclavitud fue un componente esencial en el desarrollo económico y/o social del mundo griego de la antigüedad, y estuvo vigente a lo largo de su historia. La esclavitud era considerada no solo como una realidad indispensable, sino también como un hecho natural. No obstante, también aparecieron algunos debates aislados que levantaron el "grito en el cielo", como se observa en los diálogos socráticos, o algunos estoicos que expresaron la primera condena de la esclavitud de la que se tiene un registro histórico.

Procedencia de los esclavos: El mayor contingende de esclavos son los capturados en las guerras; según las época y las regiones, adquiere importancia la piratería marítima y el bandolerismo terrestre. Piratas y bandoleros piden un rescate si su presa es de calidad. Cuando no es pagado, o si el prisionero no es rescatado, es vendido a un traficante. Ningún hombre libre puede considerarse a salvo de caer en esclavitud.

Actividades de los esclavos: El día a día de los esclavos se resume en tres palabras: trabajo, disciplina y comida.No existen actividades propiamente dichas para los esclavos; excluída la política, cualquier actividad puede ser llevada a cabo por ellos. La principal actividad en la que se los utilizaba era la agricultura. Los pequeños propietarios podían tener uno o dos esclavos. Hay uns importante población de esclavos en las minas y canteras, con frecuencia eran alquilados por particulares ricos.

Jenofonte calcula que unos 30.000 esclavos trabajaban en las minas del monte Laurión o en los molinos contiguos de transformación del mineral. Jenofonte en Sobre los ingresos indica que proporcionan un óbolo por esclavo y día, lo que supone 60 dracmas 83 anuales. Incluso propone que la ciudad se dote de una importante población de esclavos pertenecientes al Estado, que estima en tres por ciudadano, cuyo alquiler aseguraría el mantenimiento de todos los ciudadanos.

Categorías de esclavos: Los domésticos, que viven en la casa de sus amos y trabajan en la misma vivienda, en el campo o en una tienda. Los «dependientes» que no viven con sus amos; la mayoría de ellos trabajan en el negocio (las granjas rurales, tiendas, talleres, etc.); incluso hubo un tiempo que este tipo de esclavos eran alquilados. Los públicos, que trabajaban como policías, conserjes, secretarias, barrenderos.  Los cautivos de guerra, que sirvieron sobre todo en establecimientos no especializados, tareas y tiendas, donde podían ser encadenados; por ejemplo, remeros en los barcos y la minería.

Número de esclavos: Parece cierto que Atenas poseía la población global de esclavos más importante, acaso hasta 80.000 en los siglos VI y V a. C.

La esclavitud en Roma

A lo largo de toda la historia del Imperio Romano, la sociedad fue esencialmente esclavista, y tanto su economía como su estructura social se basaba en un sistema de clases donde el esclavo constituía el escalón más bajo.

Procedencia de los esclavos: Al contrario que en Grecia, en la antigua Roma la mayoría de los esclavos eran producto de la propia sociedad romana: hijos de esclavos, personas que ellas mismas se vendían, los niños abandonados por sus padres. Losmercaderes de esclavos recogían a los bebés que estaban «expuestos» en los santuarios y los convertían en esclavos. No obstante, había una parte significativa de esclavos que eran guerreros que, tras ser vencidos en combate, eran reducidos a esclavitud.

La venta de esclavos: Dentro del imperio, los esclavos eran vendidos en subasta pública; a veces, los más valiosos eran vendidos en las tiendas o en privado. Estaban expuestos en soportes rotativos, para ser mejor observados y junto a cada esclavo iba colgado para la venta un tipo de placa que describía su origen, salud, carácter, inteligencia, educación, etc. Para que se pudieran apreciar mejor sus cualidades y defectos siempre eran expuestos desnudos.

Trabajos: Trabajaban en las minas, en la agricultura, en el servicio doméstico o para el servicio público. La esclavitud se convirtió en un pilar económico vital para el Imperio

Los esclavos ante la ley: Los esclavos eran propiedad absoluta de su dueño. Carecían de personalidad jurídica, de bienes, y hasta de familia propia. Si el amo era asesinado, todos sus esclavos eran llevados a la muerte sin investigaciones legales. Se dio muerte a cuatrocientos esclavos que pertenecían a Pedanio Segundo porque estaban bajo el techo de su amo cuando este fue asesinado.  Asignar una esclava a un visitante para pasar la noche era una muestra común de hospitalidad. Hasta tal grado llegó la degradación del mundo romano.

Muchos amos solían dormir con sus esclavas; los hijos naturales eran un hecho común de la vida social. Lamentablemente éstos mantenían la condición servil de su madre Los hijos eran vendidos y separados de sus madres. Después del siglo II, se permitía casarse a los esclavos.                                                        A lo largo de los siglos de existencia del Imperio romano la percepción de la esclavitud cambió ostensiblemente. Desde el principio los esclavos eran considerados como «cosas», y cosas muy valiosas, por lo que existían leyes que los protegían, al menos oficialmente, de los abusos físicos de su amo y de otras personas.

Tras la llegada del cristianismo y su imposición, en el siglo IV, como religión oficial del Imperio, empezó a cambiar la percepción de los esclavos: de «cosas valiosas» pasaron a ser considerados como «humanos que sirven». Tanto los amos como los esclavos eran conscientes de su valía. Los amos no querían perderlos y los esclavos, en caso de recibir maltrato por parte del amo, trataban de huir.

La fuga de esclavos parece que era un mal endémico en el territorio imperial, por lo que algunos amos recurrían a métodos denigrntes para el esclavo que los sufría. Algunos amos ponían a los esclavos un collar con una placa en la que se leería, por ejemplo: Tene me ne fugia et revoca me dominum meum, Viventium, in Ara Callisti, ("Retenme para que no escape, y devuélveme a mi dueño, Vivencio, en la zona del Altarde Calixto"). Otros amos recurrían a encadenamientos o a contratar cazadores de esclavos. Al esclavo fugitivo la ley le garantizaba una cierta defensa si se situaba bajo la estatua del emperador o dentro del recinto sagrado de algunos templos. Si la huida no estaba muy bien justificada el esclavo debía volver a la casa del amo y sería éste el que impusiese el castigo que creyese justo. La Lex Flavia condenaba con fuertes multas a los romanos que acogieran en su casa a esclavos fugitivos.

La manumisión: Los esclavos podían lograr la libertad o manumisión de diferentes formas: Con la muerte de su amo, en cuyo testamento solían liberar a sus esclavos como muestra de generosidad; también podían comprar su libertad o por una declaración del amo y del esclavo ante un magistrado. En 316, por influencia del obispo hispano Osio de Córdoba, el emperador Constantino concedió a los obispos la manumissio in Ecclesia, facultad de emancipar esclavos en las iglesias.

Pueblos prerromanos de la península ibérica:

Los íberos, celtas y celtíberos:

Eran los pobladores de la península ibérica antes de la llegada de los romanos.

Los íberos, habitantes autóctonos del sur, este y noreste de la península ibérica. Sus principales actividades eran la agricultura y el pastoreo. Entraron en contacto con las civilizaciones fenicia y griega, de las que tomaron la escritura y el estilo artístico.

Los celtas, pueblos de pastores guerreros que controlaban las zonas de los pastos para alimentar a su ganado, su principal actividad económica; se extendían por muchas regiones de Europa; hacia el 1.200 a.C. entraron en la península ibérica y ocuparon la zona noroeste, central y oeste. Por los restos arqueológicos sabemos que introdujeron el uso del hierro (800 a.C.) y que esculpieron estatuas de animales en piedra llamadas verracos. Sus sacerdotes se llamaban druidas.

Los celtíberos, un pueblo que ocupaba las tierras altas de la Meseta Oriental y la margen derecha del Valle Medio del Ebro, englobando, en líneas generales, la actual provincia de Soria, buena parte de Guadalajara y Cuenca, el sector oriental de Segovia, el sur de Burgos y La Rioja y el occidente de Zaragoza y Teruel, llegando incluso a alcanzar la zona noroccidental de Valencia. Se formó a partir del mestizaje entre los íberos y losceltas. Tenían una cultura basada en el campo militar pues eran guerreros que tenían acceso al poder político, plasmado en la Asamblea de ancianos o seniores. La economía se basaba en la agricultura, la ganadería (cabras y ovejas de las que obtenían carne, leche y lana) y la metalurgia (practicaban la minería de plata, plomo, hierro y cobre y fabricaban diferentes tipos de instrumentos de guerra, agrícolas y artesanales.

La devotio ibérica: Era la forma en la que se producía una clientela militar entre un jefe y los hombres que le seguían. Los hombres juraban proteger con su vida al jefe o rey y, a cambio, éste les mantenía y les otorgaba un estatus social más alto. Hacían el juramente ante una divinidad a la que ofrecían su vida si acaso a su jefe le ocurría algo; si finalmente el jefe o el rey moría en el combate, sus devotos tenían la obligación de suicidarse por honor. Los romanos se aprovecharon de la devotio para conseguir soldados fieles atados por un juramento a los dioses que sabrían que sería respetado. Se cree que la férrea resistencia que mostraron los celtíberos en episodios como los de Numancia o Calagurris fue debida precisamente al haber hecho ese tipo de juramento.

Pueblos colonizadores:

Los fenicios: Se cree que los grandes comercienes fenicios establecieron colonias en las costas del Mediterráneo en el siglo XV a.C, llegaron, entre los siglos VIII y II a. C., a las costas andaluza, murciana e ibicenca: Gadir (Cádiz), Malaca, Sexi (Almuñecar), Abdera (Adra), también por el norte de África (Tingis).Trajeron la escritura.

Los griegos llegaron, sobre el siglo VII a. C., por la costa catalana y valenciana. Establecieron enclaves comerciales en la zona costera, como Emporion (Ampurias), Rhode (Rosas), Hemeroskopeion (Denia), Alonis (Villajoyosa) y Akra Leuké (Alicante).

Los cartagineses se expandieron por la península ibérica en busca de metales y soldados después de la primera guerra púnica (siglo III a.C.). Controlaron las colonias fenicias y se extendieron por la zona de interior próxima (valle del Guadalquivir y meseta sur). El general cartaginés Asdrubal fundó Cartago Nova (Cartagena), en el año 227 a. C. y la convirtió en capital de los dominios cartagineses en la Península.

Los romanos: La conquista comprende el periodo entre el desembarco romano en Ampurias (218 a. C.) y la conversión oficial de la península ibérica, con el nombre de Hispania, en parte del Imperio romano, el año 19 a. C. durante el gobierno de César Augusto.

La conquista tuvo varias fases:

Lucha y victoria contra los cartagineses y ocupación de la costa mediterránea. En el 218 a.C, con el objetivo de cortar la línea de aprovisionamiento de los cartagineses, los romanos desembarcaron en Ampurias, el noroeste de la Península Ibérica y la convirtieron en su base de operaciones.

2ª Guerras lusitanas (154-139 a.C.), son años de guerra de guerrillas, sin cuartel.Corre el año 139 a.C. El mando romano lo ostenta el cónsul Quinto Servilio Cepión; quiere engañar al jefe lusitano Viriato y pide parlamentar; Viriato envía tres  hombres, Audax, Ditalco y Minuro que antes habían combatido a favor de los romanos. El cónsul Cepión les conmina a que maten a su jefe, solo así habrá paz para los lusitanos y,además, les promete que recibirán grandes honores y mucho oro. Vuelven al campamento de Viriato y, mientras dormía, le dan muerte a puñaladas. Cuando vuelven ante Cepión para recibir el premio prometido, el cónsul les contesta:

Roma no paga traidores y ordena que sean ejecutados.

3ª Guerras celtíberas (134-133 a.C.). Para conquistar el centro tuvieron que vencer la resistencia de los numantinos, que después de resistir un largo asedio y quedarse sin alimentos, en el año 133 a. C. prefirieron quemar su ciudad y suicidarse antes de rendirse y acabar convertidos en esclavos.

(29-19 a. C.) contra los pueblos celtas del norte, los astures, cántabros y vascones.Fue la única operación dirigida personalmente por el emperador Octavio Augusto. El año 27 a.C. en plena campaña militar, la península ibérica se divide en tres provincias romanas: Baetica, Lusitania, de nueva creación en y la Tarraconene, en vez de las dos que se conocían hasta entonces. Asturias y Galicia quedan encuadradas en la provincia de Lusitania, mientras que Cantabria lo está en la provincia Tarraconense, bajo el control directo del emperador que se presenta en Cantabria y dirige la lid. 

Terminadas las guerras cántabras, los romanos optan por no hacer prisioneros, lo que supone su eliminación. Era costumbre de los guerreros cántabros el suicidio antes que la esclavitud. Bien por la espada, bien por el fuego o, principalmente, envenenándose con pócimas hechas con semillas de tejo que llevaban preparadas al efecto. 

Hispania y los “bárbaros”: En otoño del año 409, Hispania sufrió la irrupción de diversos pueblos "bárbaros" que buscaban un territorio donde establecerse, aprovechando el vacío de poder que había en Hispania por la situación que atravesaba Roma.

Los suevos eran un pueblo germánico que provenía de los territorios entre el Rhin, el Danubio y el Elba; se concentraron en la provincia de Gallaecia (Galicia), y establecieron la capital de su reino en la antigua Bácara Augusta romana, la futura Braga portuguesa.

Declive y fin del Imperio romano de Occidente: Es un largo proceso con muchos hechos significativos: el tamaño del ejército y de la población, la capacidad y competencia de los emperadores, las luchas internas por el poder, los cambios religiosos y la presión de los “bárbaros” externos a la cultura romana.

En el 411 d.C., tras limpiar de enemigos la zona invadida y someter a los supervivientes, se federaron con Roma para futuras campañas militares. Los suevos consiguieron permanecer independientes por más de siglo y medio, hasta su fusión con los visigodos. En ese tiempo fueron paganos, arrianos y finalmente se hicieron católicos (antes que los visigodos), toda una epopeya religiosa para una tribu orgullosa y de carácter indómito.

Los vándalos provenían de la geografía báltica de Germania; se dividían en dos grupos: asdingos y silingos. Los primeros permanecieron junto a los suevos en la provincia de Gallaecia, mientras que los segundos optaron por internarse en la Bética(Andalucía). Los vándalos, principalmente los silingos, mantenían el sueño de ocupar todo el norte de África, lo que intentarían poco después de su llegada a Hispania.

Los alanos eran germánicos de origen iranio y constituían la etnia más curiosa y extraña de todas las que llegaron a Hispania en esos años. Los historiadores antiguos los describen como rubios de gran envergadura física y muy resistentes, además depolígamos, crueles, salvajes y supersticiosos. Los alanos se establecieron en las provincias de Lusitania y Cartaginense sin lograr una influencia clara en la población nativa, a diferencia de sus aliados invasores que sí dejaron huella indeleble en el ánimo y sentir de los hispano-romanos.

Esta era la situación y distribución de los tres contingentes bárbaros en el 416, cuando el rey visigodo Walia pactó con los romanos una guerra total para expulsar a los enemigos de Roma en Hispania. Comenzaron dos años de combates, avances y retrocesos por ambas partes, pero los visigodos se acabaron imponiendo. El rey silingo Fridibalgo fue vencido y capturado en el 417, y el jefe alano Atax fue muerto en batalla. 

Era el año 418el rey Walia conseguía para los visigodos un reino, en el sur y este de las Galias, estableció su capital en Tolosa, en regimen de hospitalitas de Roma.                                 Los visigodos volvieron sobre los suevos y los vándalos que se habían reorganizado y ocupado Lusitania y parte de la Bética.      Los suevos fueron arrinconados en Gallaecia y acabaron pactando con los visigodos, convirtiéndose en sus aliados, alternando durante más de un siglo periodos de paz y guerra ya que se rebelaron en varias ocasiones, hasta los tiempos de Leovigildo, que acabó de manera definitiva con el reino suevo y pasaron a ser vasallos del reino visigodo de España.

Los vándalos optaron por una retirada masiva a tierras africanas entre el 429 y el 432. Se calcula que en ese periodo unos 80.000 vándalos salieron de Hispania para crear el primer reino germánico en África con capital en la antigua Cartago.

La esclavitud en la Edad Media

En la Hispania romana existió la esclavitud, según el sistema del Imperio romano que ya he descrito anteriormente. La caída de la antigua Roma, en el oeste europeo, dio paso gradual de la esclavitud a la servidumbre, práctica que se generalizó desde el siglo VIII. Aunque la institución de la esclavitud subsistió durante la Edad Media, la servidumbre fue mucho más común durante todo el periodo feudal.

Los vikingos: No solo eran esclavistas, sino que el secuestro, venta y explotación forzada de seres humanos fue siempre uno de los pilares centrales de su economía. Si fueron tan temidos en la Edad Media era porque las víctimas de sus razias solo podían acabar de dos maneras: la muerte o la esclavitud. Las razias vikingas fueron tan masivas que la composición genética de Escandinavia se vio alterada por el ingreso de esclavos, especialmente entre 750 y 1100. La huella genética proviene de esclavas extranjeras, quienes tuvieron descendencia, y no de esclavos varones, a quienes no se les permitió reproducirse.

Los vikingos hacían prisioneros no solo para su propio uso: los ponían a trabajar en sus granjas, en las tareas más pesadas, en las labores del hogar y también se valían de ellos -y sobre todo de ellas- con fines sexuales; también capturaban esclavos para su posterior venta y así intervenían, como grandes proveedores, en la economía de la esclavitud. 

Legalmente, cualquiera que capturase a un hombre o mujer por la fuerza tenía derecho a convertirle en una posesión suya.     El propietario tenía derecho a usarlos como le conviniera, a venderlos e incluso a matarlos; es más, si su amo moría, podían ser ejecutados y enterrados con él como parte de su ajuar funerario, como si de cualquier objeto se tratase. 

Los hombres solían encargarse de trabajos agrícolas, mientras que las mujeres eran destinadas a las tareas de la casa y a la esclavitud sexual. Se consideraba de “buena educación”, al acoger a un huésped, ofrecerle a las propias esclavas como muestra de hospitalidad.

La elección de las víctimas: En algunos países católicos se consideraba que solo era legítimo esclavizar a los no católicos y por ello se prefería tomar a musulmanes, judíos o pueblos no cristianizados. Esto convertía a la Europa del este, donde el cristianismo no había llegado todavía, en el gran “coto de caza” de los vikingos; sus mujeres eran consideradas “mercancía exótica” y a veces se las capturaba solo a ellas, después de pasar por la espada a todos los hombres. No puede extrañarnos que los vikingos fueran, entre los siglos VIII y XI, el pueblo más temido de Europa.

El Kanato de Crimea: Durante los siglos XIII al XIV, aumentó el número de esclavos en Europa. Las repúblicas marítimas de Génova y Venecia fueron los mayores mercados de esclavos de la época. La colonia genovesa de Caffa era el centro del comercio de esclavos de todos los capturados al norte del Mar Negro. Los hombres eran exportados principalmente a los mamelucos de Egipto, donde eran islamizados e instruidos militarmente como soldados a las órdenes de los distintos califas abásidas, mientras que las mujeres eran transferidas, sobre todo en Italia y las grandes islas del Mediterráneo (Chipre, Creta,Sicilia y Mallorca), donde eran explotadas en el servicio doméstico.

Durantes tres siglos, en un proceso llamado "cosecha de la estepa", los tártaros de Crimea llevaron a cabo razias o incursiones en la región de los Campos Salvajes, tierras eslavas de Moscovia y la unión Polaco-Lituana  , con el objetivo de obtener botín en bienes y, sobre todo, en esclavos que eran vendidos al Imperio otomano. Durante el período 1500-1700, se vendieron alrededor de 2 millones de esclavos, procedentes de los países cristianos que vivían alrededor del mar Negro.

Se estima que hasta el 75% de la población de Crimea consistió en esclavos o esclavos liberados. La ciudad de Kaffa era el mercado de esclavos más importante. La esclavitud de los caucásicos fue prohibida a principios del siglo XIX, mientras que los esclavos de otros grupos continuaría sin cesar hasta principios del siglo XX; en 1908, todavía se vendían esclavas en el Imperio otomano.

La esclavitud en el Islam

El Corán prohibe la esclavitud de musulmanes; pero, no tiene ningún problema en esclavizar a los infieles, es decir, a todos los no musulmanes, tengan o no religión. En  2003 un jurista de alto nivel de Arabia, el Sheik Saleh Al-Fawzan, emitió una fetua afirmando que: «La esclavitud es una parte del Islam. La esclavitud es parte de la yihad y la yihad se mantendrá mientras exista el Islam».                 

En el Imperio Otomano(1299-1922) la esclavitud era legal y era un gran soporte de la economía. Según la doctrina islámica, si una población no musulmana se niega a adoptar el Islam y también se niega a pagar el impuesto de protección, entonces se la considera en guerra con la comunidad musulmana y por lo tanto, es lícito tomar esclavos de esa población no musulmana. La recaptura de esclavos fugitivos era un trabajo  para individuos particulares llamados "yavacis". Los esclavos también podían ser alquilados, heredados, empeñados, intercambiados o dados como regalos.  Las concubinas del sultán eran generalmente de origen cristiano que habían sido compradas; eran custodiadas en el harem por esclavos eunucos capturados de la región de los Grandes Lagos africanos y otras áreas en Sudán. Circasianas, sirias y nubias fueron las tres principales etnias de las mujeres que fueron vendidas como esclavas sexuales en el Imperio otomano.                                             Los jenízaros eran un cuerpo militar de élite del Imperio Oromano, al que iban incorporando a los adolescentes y jóvenes cristianos capturados en las razias; tras su conversión forzosa al Islam, los entrenaban militarmente para formar parte de los jenízaros.                                                                

Según la Enciclopedia Británica, en los primeros días del imperio todos los cristianos eran reclutados indiscriminadamente; más tarde preferían a los originarios de Albania, Grecia, Bosnia y Bulgaria. En 1609, las fuerzas jenízaras del sultán aumentaron hasta unos 100.000 soldados. El poder de los jenízaros llegó al punto de que en el siglo XIX intentaron deponer al Sultán, lo que llevó a Mahmud II a abolir el cuerpo tras ejecutar a todos sus miembros.

Caída de Constantinopla: El 29 de mayo de 1453, Constantinopla fue tomada por los turcos otomanos, lo que supuso el fin del Imperio romano de Oriente. El sultán Mehmed II estableció el primer mercado de esclavos otomano en la ciudad en la década de 1460.

Principales fuentes de esclavos: Eran los prisioneros de guerra y las razias o expediciones organizadas para la captura de esclavos en: 

África Oriental: Burundi, Comoras, Etiopía, Eritrea, Kenia, Madagascar, Malaui, Mauricio, Mozambique, Ruanda, Seychelles, Somalia, Sudán,Sudán del Sur, Tanzania Uganda Yibuti. 

África Oriental y el océano Índico continuaron siendo una zonaimportante para el comercio de esclavos de Oriente hasta bien avanzado el siglo XIX. Los comerciantes árabes, africanos y orientales participaban en la captura y transporte de esclavos a través del desierto del Sahara y el océano Índico hasta Oriente Medio, Persia y la India. La zona de los Grandes Lagos, conocida como Zanj, cayó bajo dominio del sultán de Omán en 1698 y Zanzibar se convirtió en uno de los principales puertos de exportación de esclavos por parte de los musulmanes. Cada año, entre 40.000 y 50.000 esclavos eran llevados a Zanzibar para su venta.

Berbería o África del Norte(Marruecos, Argelia, Túnez y Libia) fue otra fuente muy importante de esclavos Esta región fue invadida e islamizada por los musulmanes entre los años 647 y 698.

Piratería berberisca para la captura de esclavos cristianos: Los piratas berberiscos perpetraban razias en costas y villas de Italia, Francia. España, Portugal,   y vendidos como esclavos en el norte de África y el Imperio otomano, quienes los empleaban como galeotes. Se estima que entre un millón y un millón doscientos cincuenta mil cristianos europeos fueron capturados entre 1500 y 1800, período que marca la culminación de una práctica que comenzó con la llegada del Islam al norte de África y España en el siglo VIII y que no cesó hasta mediados del siglo XIX.

Las guerras berberiscas, antecedentes: Los corsarios berberiscos eran el azote del Mediterráneo. Mediante la captura de buques mercantes, tanto europeos como norteamericanos, y la esclavización o el cobro por el rescate de sus tripulantes, los gobernantes musulmanes de Argel, Túnez, Trípoli, y del sultanato independiente de Marruecos bajo la dinastía alauí, obtenían pingües ganancias.

Dos Órdenes religiosas, los trinitarios y los mercedarios, tenían como misión especial rescatar a los prisioneros capturados. La marina de diversos estados europeos y la estadounidense cooperaban en las labores de rescate hasta que se desató el conflicto.

Primera guerra berberisca, (10 de mayo de 1801- 10 de junio de 1805): Tiene su origen en la exigencia pirata de un tributo a los navíos mercantes americanos que circulaban por el mar Mediterráneo para garantizarles la libre circulación. La fuerza naval estadounidense atacó los puertos donde se encontraban los piratas berberiscos para poner fin a la actividad pirata.

Segunda guerra berberisca: Tras la victoria estadounidense en la Primera guerra berberisca, los EE.UU entraron en guerra contra el Reino Unido (guerra de 1812) y los Estados piratas aprovecharon la oportunidad y volvieron a atacar a los buques mercantes estadounidenses y hacer prisioneros a sus tripulaciones para obtener rescate. Los Estados Unidos volvieron a pagar rescate por los prisioneros. El Dey de Argelia expulsó al general Tobías Lear, cónsul norteamericano, y declaró la guerra a los Estados Unidos por haber fallado en pagar sus tributos a tiempo.

Terminada la guerra contra Gran Bretaña, los Estados Unidos iniciaron la segunda guerra contra los piratas berberiscos. El Dey de Argelia tuvo que firmar el cese de la esclavización de cristiano. Argel y Túnez acabaron siendo colonias de Francia; Trípoli quedó bajo control del Imperio otomano hasta que pasó a colonia italiana en 1911.

El Islam en el África subsahariana: Tras la conquista del Norte de África, el islam se aventuró hacia el África subsahariana y posteriormente también a través del Sáhara hacia África Occidental, interesándose en el comercio transahariano, especialmente en el de esclavos. Ya desde el principio de la Edad Media, los árabes habían logrado un próspero mercado de esclavos negros mediante sus incursiones más allá del Sáhara y la consiguiente captura. Se calcula que, entre el siglo VIII y el XIX, sustrajeron de África subsahariana y oriental entre ocho y doce millones de personas.

La expansión de la cultura islámica fue un proceso gradual que tuvo lugar durante la mayor parte de la Edad Media. Como consecuencia de este proceso histórico, la mayor parte de la región es actualmente musulmana. Esto incluye a países como Sudán, las partes del norte de Chad y Níger, la mayor parte de Mali, Mauritania y Senegal. El problema de la esclavitud en África contemporánea es más pronunciado en estos países, sobre todo a lo largo de la frontera racial entre los musulmanes del norte y los negros del sur.

En Nigeria: 230 chicas nigerianas (musulmanas y cristianas) fueron vendidas el 14 de abril de 2014 por el grupo terrorista islámico Boko Haram. El 24 de junio otras 60 fueron raptadas en Nigeria, probablemente con el mismo objetivo.

En Libia: Los traficantes de esclavos florecen en Libia desde la caída del régimen de Gadafi. Muchos de los capturados son refugiados procedentes de países de África occidental que van camino de Europa; pero, al pasar por Libia son apresados por los traficantes que los mantienen en prisiones privadas, y los obligan a llamar a sus familias, exigiendo rescates de cientos de dólares. Los mercados musulmanes de esclavos venden hombres del África Subsahariana por 400 euros.

Sudán y la esclavitud: Sudán nació como país independiente en 1956, en medio de una primera guerra civil, que duró desde 1955 a 1972, entre el norte, con predominio de población árabe y el sur, con población cristiana y animista. Una segunda guera civil se prolongó desde 1983 a 2005. Se efectuó un referendum en enero de 2011 y, con el 99% de los votos, Sudán del Sur logró la independencia el 9 de julio de 2011.                                        Sudán sigue siendo un país esclavista; desde 1983 con la Segunda Guerra Civil Sudanesa entre el Norte y el Sur, surgieron nuevas olas de esclavitud. La situación empeoró notablemente cuando el gobierno de Ahmad al Bashir declaró la yihad contra la oposición no musulmana en el sur. Además, dio libertad a los Baggara  para « matar a estos grupos, saquear sus riquezas, capturar a los esclavos, expulsar a los demás de los territorios y asentar sus tierras». Siguen siendo frecuentes la incursiones de gente armada del norte a los poblados del sur en las que matan a los hombres y capturan como esclavos a las mujeres y niños/as.

Cientos de personas siguen siendo esclavizadas en diferentes países. En el año 2014, más de 260 niñas fueron vendidas en el norte de Nigeria. Las razias también son frecuentes en Kenia, en donde otras 12 mujeres fueron raptadas el mismo año. Otros 35

000 cristianos son actualmente esclavos en Sudán, donde se siguen los preceptos de la sharía.

La esclavitud en la península ibérica

La esclavitud fue una práctica habitual en los diferentes reinos de la península ibérica durante la Edad Media.

La sociedad visigoda: La práctica de la esclavitud no fue uniforme a lo largo del periodo visigodo. Perduraron las estructuras esclavistas del final del Imperio romano, cada vez más influídas por el Cristianismo que aún no reconocía a los esclavos como personas de pleno derecho. El cambio claro llegó cuando surgió el Reino visigodo de Toledo (507-711) y se produjo la conversión del rey Recaredo al catolicismo en el año 587, siendo bautizado en secreto. El 8 de mayo del año 589 se inició el III Concilio de Toledo en el que, junto con varios nobles y dignatarios eclesiásticos, Recaredo abjuró del arrianismo y se convirtió al cristianismo niceno, logrando la unificación religiosa entre visigodos e hispanorromanos, y sellando así la unidad espiritual y territorial del Reino Visigodo de Hispania.

Los esclavos visigodos no seguían simplemente el patrón romano, sino que mezclaban el sistema tradicional con el clientelismo. Eran denominados "servi" (siervos) y no constituían una clase uniforme, sino que había grandes diferencias entre ellos, no siendo lo mismo un “servus” agrícola al servicio de un terrateniente que un "servus" al servicio del rey. Los esclavos conformaban el escalafón más bajo de la sociedad.

La forma más común, aunque no la única, por la que una persona podía llegar a ser esclavo era el nacimiento. El "vernulus" era aquel esclavo que había nacido en la familia servil de su señor y eran los más numerosos, pero también se llegaba a la esclavitud a consecuencia de la guerra, el matrimonio, el comercio (alguien se vendía a sí mismo), las deudas o una condena judicial.

La mayoría de los esclavos, tuviesen el origen que tuviesen, se dividían en dos grupos principales:

A) Los "idonei" o idóneos, que estaban destinados al trabajo doméstico, generalmente en las urbes o en las villas de grandes señores, permitiéndoseles en algunos casos, si estaban capacitados, ejercer algún oficio especializado. Este grupo era el más numeroso. Los idonei convivían con sus amos, prestándoles un servicio especializado y personal, y recibiendo según las crónicas de esa época; un buen trato, reconocimiento de su labor e incluso, con el tiempo, la libertad.

B) Los “rustici” o rústicos, que tenían mucha peor consideración social y que se dedicaban a las tareas agrícolas y ganaderas. Los rustici no tenían los beneficios de los que gozaban los idonei, y eran sometidos a todo tipo de vejaciones y abusos, consiguiendo muy raras veces la libertad. Solían trabajar en las grandes propiedades rurales de la aristocracia, siendo controlados por un villicus, generalmente un liberto in  obsequium con su antiguo señor. Raramente el aristócrata se ocupaba directamente de sus servi rustici.

Ni unos ni otros tenían derechos y no eran considerados jurídicamente personas, sino meras propiedades de sus amos. Por regla general el amo era totalmente libre de maltratar, humillar o incluso matar a sus esclavos. En época de Chindasvinto (642-643) se promulgó una ley por la que se pasaba a considerar delito el asesinar al esclavo propio (matar al ajeno se consideraba robo).

Existían otras divisiones más concretas; por ejemplo, los esclavos regios y los eclesiásticos, ambos considerados como una clase superior dentro del mundo esclavista. Los esclavos regios podían ejercer cargos palaciegos, algunos hasta poseer tierras y esclavos propios; al ser citados como testigos por un tribunal no podían ser sometidos a tortura y debían ser tratados con respeto por toda la sociedad. Los esclavos de la Iglesia eran muy numerosos, repartiéndose por las grandes iglesias, catedrales y monasterios. Se les conocía como servi ecclesiae y trabajaban las propiedades agrícolas de la Iglesia, por lo que eran indispensables para mantener la producción; también había artesanos y auxiliaes domésticos. La ley prohibía que fuesen enajenados, por lo que no podían obtener la libertad.

En el sigo XIII, Alfonso X el Sabio, en las Siete Partidas, establecía tres formas legales de convertirse en esclavo: la guerra, el nacimiento (los nacidos de madres esclavas)y venderse a sí mismo. Los europeos se incorporaron al comercio de esclavos negros africanos en el siglo XVI y, hasta su abolición en el siglo XIX, se calcula que esclavizaron a unos 18 millones.

 Comercio triangular de esclavos en el Atlántico

Durante los siglos anteriores las corrientesmarítimas habían hecho los viajes a través de los océanos especialmente difíciles y arriesgados para los barcos disponibles en la época, lo que había impedido el contacto entre el Viejo Mundo (Europa y África) y el Nuevo Mundo (América). El desarrollo tecnológico europeo permitió la construcción de nuevos barcos, capaces de enfrentarse a la alta mar y a las corrientes marítimas, esto hizo posible la navegación por el océano Atlántico.

Recordemos el primer viaje de Colón a Las Indias: Justo en la noche del 11 al 12 de octubre de 1492 se dio el grito de "¡Tierra!", y la historia de Europa y de América cambió de manera irreversible. Tras la conquista de América, muchos españoles inmigraron y poseyeron grandes plantaciones de azúcar, tabaco y otros cultivos que necesitaban muchos trabajadores para sacar todo el beneficio posible. Primero, esclavizaron a los indígenas y cuando éstos se comenzaron a extinguir por el contagio de enfermedades llevadas desde Europa, los traficantes recalaron en el África negra como nueva fuente de esclavos, lo que dio lugar al comercio triangular.

El comercio Triangular fue una ruta comercial que se estableció en el océano Atlántico; su denominación se debe al hecho de que, sobre el mapa, trazaba una figura similar a un triángulo, al involucrar a Europa, África y América. Fue creado por el Imperio portugués al apoderarse del golfo de Guinea en el siglo XV.

Primer lado del triángulo: Europa occidental – Golfo de Guinea (África). Los barcos iniciaban su andadura en
Europa occidental (Portugal, España, Francia, Inglaterra y Países Bajos) cargados con mercancías para intercambiarlas por esclavos. En gran parte eran textiles, con frecuencia procedentes del Asia meridional, alcohol, armas de fuego, herramientas y utensilios manufacturados. Recalaban en la costa occidental de África, en la zona conocida como golfo de Guinea, donde descargaban. Allí mismo se cargaban, no con cosas sino con esclavos de las zonas centrales y occidentales de África. Los traficantes, negros o árabes, se internaban en África en busca de esclavos. Tras capturarlos, se los llevaba hasta la costa en hileras, encadenados mediante una suerte de horcas con el mango que reposaba en el hombro del que iba delante. Los esclavos caminaban muchos kilómetros dentro del continente y esperaban en los fuertes o factorías construidos en la costa hasta ser embarcados.

Segundo lado del triángulo: Golfo de Guinea – Antillas y costa americana. Los negreros europeos llevaron esclavos para trabajar en las plantaciones los hombres y en el sericio doméstico las mujeres. Una vez que subían al barco los esclavos estaban en la parte de la bodega donde tenían que vivir estirados en una especie de literas de madera y solían estar atados porque muchos intentaban suicidarse. Incluso en ocasiones los desnudaban porque también intentaban suicidarse con la ropa. Las tasas de mortalidad llegaron al doce por ciento a lo largo de cuatro siglos.

Hacinados en los barcos negreros que llevaban unos 250 esclavos y otros hasta más de 1.000, muchos perecían en la travesía. Iban separados en tres grupos: hombres; adultos jóvenes, y mujeres y niños. A las mujeres se les entregaba ropa ligera, y a enudo sufrían violaciones por parte de la tripulación y el capitán. El abolicionista británico William Wilberforce (1759-1833) declaró que «nunca se vio tanta miseria condensada en un pequeño espacio como en un barco negrero». Entre los siglos XVI y XIX, doce millones de africanos fueron enviados a América como mano de obra forzosa.

El viaje en barco duraba entre dos y tres meses. A algunos cautivos se los obligaba a trabajar en tareas de limpieza; Las esclavas se ocupaban sobre todo de la preparación de la comida.                                                                                                           Al llegar los barcos, descargaban la “mercancía humana” que era vendida en los mercados de esclavos, en un ambiente humillante en sumo grado. Los compradores hacían las pujas como si se tratase de comprar una vaca o un mulo; cada esclavo en venta era examinado escrupulosamente, sin importar que fuese hombre a mujer. Había hombres y mujeres, sobre todo, jóvenes fuertes, necesarios para los duros trabajos que les esperaban. Las mujeres embarazadas tenían más valor ya que la criatura sería propiedad del propietario de la esclava.

Tercer lado del triángulo: Antes de volver a Europa, cargaban los barcos con metales preciosos y productos coloniales, como azúcar, café, tabaco, algodón o cacao que, al comercializados, proporcionaban pingües ganancias.

Principales traficantes de esclavos en el Atlántico: Ordenados por volumen de comercio, los principales traficantes de esclavos en el Atlántico fueron los imperios portugués, británico, español, francés y neerlandés. Y los Estados Unidos (especialmente la región sur). El negocio esclavista en Estados Unidos alcanzó gran importancia a finales del siglo XVIII, cuando los astilleros de Nueva Inglaterra se concentraron en la producción de barcos negreros que en su mayoría navegaban hacia los mercados caribeños.

Los españoles fueron los primeros europeos en utilizar esclavos africanos en el Nuevo Mundo en islas como Cuba, Puerto Rico y La Española donde la alarmante tasa de mortalidad de la población nativa provocó las primeras leyes reales para proteger a la población local (Leyes de Burgos, 1512–1513). Los primeros esclavos africanos llegaron a La Española en 1501 poco tiempo después de que la Bula menor Inter caetera de 1493 concediera todo el Nuevo Mundo a España.

Al aumentar la penetración portuguesa en Brasil se creó una gran demanda de trabajadores para cosechar y trabajar en las minas. Las economías basadas en la fuerza laboral de los esclavos rápidamente se expandieron al Caribe y a la franja sureña de lo que se conoce actualmente como Estados Unidos, donde los comerciantes holandeses llevaron los primeros esclavos africanos en 1619. Estas áreas desarrollaron una demanda insaciable de esclavos.

El comercio atlántico de esclavos alcanzó su máximo hacia finales del siglo XVIII, cuando el mayor número de esclavos fueron capturados en expediciones llevadas a cabo en el interior de África Occidental. Los principales puertos esclavistas fueron Lisboa, Sevilla, Cádiz, Barcelona y Canarias.

En 1860 llegó a Alabama el último barco negrero estadounidense, el Clotilde. A bordo iban más de un centenar de esclavos capturados en África, entre ellos una mujer llamada Rodisha, a la que su amo le puso el nombre de Sally Smith, esta fue la última esclava africana; murió en 1937.

Los esclavistas españoles

A estas alturas del siglo XXI, es difícil reconocer que los antepasados de muchos españoles participaron en el tráfico de esclavos. Catalanes, vascos, cántabros, andaluces, gallegos… En las élites burguesas de territorios de toda España se pueden encontrar familiares de los que, en su día, se enriquecieron con el oro del mercado de personas. Durante mucho tiempo, el tráfico de esclavos fue ilegal (en España se abolió, en la práctica, el 7 de octubre de 1886); desde mediados del siglo XIX, nadie se atrevía a defender el esclavismo en público, sin embargo, se toleraba con el pretexto del crecimiento económico.

Entre 1821 y 1845 huvo hasta 220 expediciones negreras catalanas. Amparados en la protección de la Corona Española, una gran oleada de peninsulares llegados a las Antillas entre 1814 y 1833 hicieron fortuna con la trata o la explotación de esclavos en los ingenios cubanos, son los que luego serían llamados indianos (no negreros para evitar la pérdida de honor que esa palabra suponía). He aqquí los dos más conocidos:

Pedro Blanco y Fernández de Trava (1795-1854): Nació en el barrio de pescadores de El Perchel (Málaga), en 1795. Su padre murió antes de que él naciera y su madre fue repudiada por su pudiente familia. A los catorce años se vio obligado a huir de Málaga por haber dejado embarazada a su hermana Rosa. Se enroló como polizón y tras numerosos avatares, hacia los veintitrés años, pasó a ser comerciante en barcos mercantes y, finalmente, traficante de esclavos, pirata, representante en Guinea de los intereses esclavistas cubanos y dueño de una factoría de esclavos.

En 1822, Blanco estableció su propio comercio de esclavos en la Costa del Grano (Liberia), con el barco negrero Conquistador en el estuario del río Gallinas 101. Contó con la ayuda del rey gallina Siaka para la agitación de las rivalidades intertribales comerciando con hasta 6.000 esclavos negros para su venta. Las instalaciones para el comercio de esclavos se encontraban en la costa y convirtió el lugar en el mayor mercado de seres humanos y él era el mayor suministrador de esclavos de los negreros cubanos, brasileños y estadounidenses.

El negocio era tan lucrativo que tenía a su servicio ciento cincuenta marineros y doce contables y administrativos. Con la riqueza que amasó, estableció delegaciones comerciales con Madrid, Londres, París, Nueva Orleans y Martinica. Compraba cada esclavo por veinte dólares y lo vendía en destino por trescientos cincuenta, y llegó a acumular una fortuna de cuatro millones de dólares de la época.

Fue probablemente el mayor tratante de esclavos de la historia de España, algunos le consideran el mayor tratante de esclavos del mundo. Su exitosa fórmula laboral era: «transportar menos esclavos, pedido bajo demanda, rapidez en la entrega y vuelta de nuevo».

Fomentó las luchas entre las tribus costeras y las del interior de la isla de Fernando Poo dotándolos de armas cortas y fusilería. Los que estaban armados hacían un buen negocio y le nutrían de los esclavos que capturaban en razzias nocturnas. Sus factorías de horror y de muerte abarcaban cerca de un millar de kilómetros de la costa occidental africana llegando incluso hasta Sierra Leona y desafiando a la todopoderosa flota inglesa mediante el soborno de los funcionarios locales.

En esa época, el Imperio británico, otrora gran esclavista, había pasado a ser el paladín del antiesclavismo y, por tanto, el perseguidor acérrimo de los barcos negreros. Pedro Blanco tuvo en Fernando Poo su caladero de capturas más activo. Llegó a montar una cadena de sistemas heliográficos y telescopios que operaban en su zona exclusiva de actuación; se aseguró unas comunicaciones de alta calidad con las que sus compinches le avisaban de cualquier avistamiento de embarcaciones inglesas y, a continuación, todo se camuflaba al instante y los esclavos desaparecían por ensalmo. En 1828 había conseguido ser el mayor traficante de esclavos de la costa africana y de sus barracones llegaron a salir seis mil esclavos por estación, fomentando sin piedad los conflictos tribales.

En Cuba contaba con la colaboración de Francisco Martí y  Torrens, que en 1829 fue nombrado subdelegado de Marina de La Chorrera, encargado oficialmente de reprimir el contrabando, pero que de manera corrupta facilitaba los desembarcos y los traslados bajo la apariencia de personas libres 102. En 1839, consciente de las mayores dificultades que comportaba la trata después del tratado entre España e Inglaterra de 1835, emigró a Cuba.

En la base de operaciones del río Gallinas pasó lo que tenía que pasar: Los ingleses se cansaron y una noche, en 1840, las factorías fueron víctimas del fuego. Durante su estancia en Cuba, legalizó sus trampas y convirtió todo el entramado en un lucrativo negocio de exportación e importación, aparentemente legal, blanqueó ingentes  cantidades de dinero. Era considerada la novena fortuna de España.

En 1845, dejó La Habana, repudiado por la alta sociedad cubana, acusado de asesinato y de violación, y, según algún biógrafo, se fue a Génova, donde moriría en 1852, aunque la mayoría sostiene que, en 1854, murió loco en un manicomio de Barcelona donde lo había internado su hija.

Allí fue tratado por el Dr. Castell., que quiso profundizar en los abismos del alma del negrero y tomaba nota de las “hazañas” de este amoral personaje que en su engreimiento le llegó a relatar cómo tiró al océano a un niño porque no hacía más que llorar y le perturbaba su plácido sueño criminal. Relató sin pudor ni ambages su reinado de horror sobre los desgraciados que cayeron en sus manos, los que el mismo tiraba por la borda por enfermar, los que apalizaba, las vejaciones a las que sometía a las mujeres entre las cuadernas de sus bergantines, y las inenarrables humillaciones cometidas sobre aquellas gentes.

En aquel aislado cottolengo a las afueras de Barcelona, abandonado por sus amigos y familia, una de las más siniestras almas que hayan hollado este planeta, en sus días postreros, pedía una pistola para dejar sus sesos desparramados como testimonio de expiación por sus pecados.

El supuesto “demente” en puridad no era otra cosa que un trepa en un lucrativo negocio donde la compasión o la  misericordia brillaban por su ausencia. Sin embargo, en su presunta demencia, le confesó al doctor Castells que tenía miedo de que, en el otro mundo, los afligidos cadáveres que había dejado tras su terrorífico historial quisieran vengarse de él.

Sin muestra alguna de remordimientos por las atrocidades cometidas confesó al  galeno que todo quisque lo hacía y que él no iba a ser menos ante una oportunidad de negocio tan lucrativa.

Con el tiempo los Blanco Fernández de Trava, se convertirían en honorables comerciantes con patrimonio en La Habana, Santiago, Londres, Liverpool, Cádiz, Madrid, Barcelona, Marsella, Santander y Bilbao. Sus más de veinte bergantines y goletas de reducida manga y un sólido velamen de lona reforzada, eran la envidia de las flotas militares de la época.

Antonio López y López de Lamadrid (1817-1883): Nació en Comillas (Cantabria).

Su padre, Santiago López Ruiz del Piélago, falleció cuando Antonio tenía seis años. Al quedar viuda su madre, Antonia López de Lamadrid Fernández, sustentó a su familia trabajando como lavandera al servicio de Don Ignacio Fernández de Castro, rica familia de Comillas. 

Antonio López se vio envuelto en una reyerta callejera por lo que acudió a Don Ignacio. «D. Ignacio que sabía muy bien que era bueno el mozo mandó enganchar en el acto su coche y montando en él con Antonio, salió a toda prisa camino de Santander, donde una de sus fragatas estaba a punto de zarpar para Cuba. Presentó el mozo al Capitán, encargándole con gran empeño que lo tuviese bien escondido hasta salir de las aguas jurisdiccionales y que lo llevase a América» .

De este modo abandonó la península en 1831. 

En marzo de 1844, alquiló un local en los bajos de un edificio propiedad del comerciante catalán Andrés Bru Puñet, cuya familia, tras enriquecerse en Santiago de Cuba, poco después regresó a Barcelona.

Antonio López quería casarse con Luisa Bru Lassús, para lo cual viajó a Barcrlona y se casaron en noviembre de 1849. En lenguaje vulgar se diría que Antonio dio un buen braguetazo, pues, además de la dote de su mujer, su suegro financió, como socio comanditario, las empresas de López en la Isla.

Con estas inyecciones dinerarias y su gran olfato económico desarrolló una ingente actividad empresarial: abrió una nueva tienda de ropas, compró cuatro plantaciones de caña, cafetales, etc. 

Adquirió, además, el que fuera el primer vapor de hélice de la marina mercante española, el vapor General Armero y mantuvo una gran actividad intermediaria en la venta de esclavos. Su cuñado Francesc Bru publicó un librito titulado La verdadera vida de Antonio López y López, en sus páginas se explica la forma y manera como aquel patriarca del comercio había amasado su cuantiosa fortuna, traficando con esclavos negros en la isla de Cuba. 

Allí se le describía como un sujeto prácticamente analfabeto, cruel y despiadado, para el cual los negocios consistían en explotar al prójimo, y para el que todos los medios eran lícitos legales o ilegales -, con tal de conseguir beneficios.

«Cuando regresó a la península, a mediados del siglo XIX, empezó a invertir en empresas de navegación ubicadas en Alicante, Barcelona y Cádiz. Con el paso de los años, nombramiento de senador vitalicio incluido, «recibió de Alfonso XII en 1878 el titulo de marqués de Comillas».

En 1881 el rey le otorgó la Grandeza de España de primera clase (que conllevó su nombramiento como senador vitalicio).

Al fallecer en 1883, el antiguo comerciante de tienda en Santiago de Cuba, que anunciaba en la prensa local su voluntad de comprar esclavos, presidía el banco Hispano Colonial, el Banco de Crédito Mercantil, la Compañía General de Tabacos de Filipinas, la Compañía Transatlántica de España y la compañía de seguros La Previsión. Era vicepresidente de la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España. Levantó los astilleros de Matagorda, en la Bahía de Cádiz, y grandes fincas rústicas en varias provincias.

Era el empresario-financiero-industrial- más importante del país. Había comprado el palacio Moja en Barcelona y había hecho construir el palacio Sobrellano y una villa en Comillas (El Capricho) a Antonio Gaudí. Ya fallecido, su hijo Claudio dio vida a la famosa Universidad Pontificia de Comillas.

No obstante, el marqués de Comillas dista de figurar entre los grandes negreros de la trata. 

Además de Pedro Blanco y Antonio López, hubo otros muchos esclavistas a lo largo y ancho del solar hispano cuyos nombres están detrás de muchas grandes fortunas actuales.

 Abolición de la esclavitud

Hablar de abolición de la esclavitud en este primer cuarto del siglo XXI, cuando los expertos calculan que hay “AHORA” unos 50 millones de personas soportando una vida de esclavos, suena a sarcasmo. No esa mi intención, sino simplemente, aportar las fechas históricas en las que los diversos países, uno tras otro, fueron adoptando la decisión de abolir la esclavitud tal como la habían sufrido y sufrían millones de personas en esos momentos. De lo que sucede AHORA, hablaré más abajo.

En 1500, España: La Reina Isabel La Católica prohibía la esclavitud en las colonias americanas bajo dominio de la corona de Castilla y obligaba a la devolución de las tierras. A partir de esta fecha, los indígenas fueron considerados súbditos de la corona.

El 27 de diciembre de 1512 se establecen Las leyes de Burgos por las que se abolió la esclavitud indígena.

En 1761, Portugal abolió la esclavitud en su territorio europeo, las islas Azores, Madeira y los territorios portugueses en la India (Goa, Damán y Diu).

En 1777, la colonia británica de Vermont se declara abolicionista de la esclavitud.

En 1792, Dinamarca, proclamó prohibida la esclavitud en su territorio.

En 1793, Haití, por el representante de la Convención Nacional Légeer-Felicité Sonthonax de Haití (entonces llamado Santo Domingo).

En 1794, Francia abolió la esclavitud en todos los territorios franceses.

En 1807, Reino Unido: El Parlamento promulgó «Un Acta para la Abolición del Comercio de Esclavos» por la que se ponía fin al comercio de esclavos en el Reino Unido, pero no a la esclavitud en sí. Royal Navy estableció el Escuadrón de África Occidental para suprimir el tráfico de esclavos del Atlántico patrullando la costa de África Occidental.

Entre 1808 y 1860, capturó 1.600 barcos negreros y liberó a 150.000 esclavos.

En 1833, el Parlamento promulgó la «Ley de abolición de la esclavitud» por la que se abolió la esclavitud en todo el Imperio británico.

Los británicos, que habían sido uno de los mayores traficantes de esclavos del mundo, pasaron a ser los principales defensores de la abolición de la esclavitud.

En 1811, Chile declara la libertad de vientre, por la cual todos los hijos de esclavos ran libres y en 1823 declara abolida la esclavitud.

En 1813, Argentina estableció la libertad de vientre y en 1853 la abolición de laesclavitud.

En 1821, Colombia estableció la libertad de vientre y en 1851 la abolición de la esclavitud.

En 1842, Paraguay estableció la libertad de vientre y en 1870 la abolición de la esclavitud.

En1848, Dinamarca abolió la esclavitud en su colonia de Isla de Santa Cruz (Antillas).

En 1851, Ecuador decretó la abolición de la esclavitud.

En 1854, Perú abolió la esclavitud.

En 1865, Estados Unidos, con la 13ª Enmienda a la Constitución, quedó abolida la declaró la abolición de la esclavitud en Puerto Rico.

En 1886, España declaró la abolición de la esclavitud en la isla de Cuba.

En 1888, Brasil declaró la abolición de la esclavitud.

En 1980, Mauritania es el último país que abolió oficialmente la esclavitud.

  La esclavitud en el siglo XXI

La trata de personas: Es un problema mundial y uno de los delitos más vergonzosos que existen, ya que priva de su dignidad a millones de personas en todo el mundo. Los tratantes engañan a mujeres, hombres y niños de todos los rincones del planeta y los someten diariamente a situaciones de explotación. Si bien la forma más conocida de trata de personas es la explotación sexual, cientos de miles de víctimas también son objeto de trata con fines de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil o extracción de órganos.

La explotación sexual:

a) En zonas de conflicto o de guerra son raptadas muchas mujeres para ofrecerlas a los combatientes como esclavas sexuales.

b) En muchos países, la trata se presenta ofreciendo trabajo en países ricos, muy bien pagados, muchas mujeres jóvenes caen en la trampa y aceptan; pero, al llegar al nuevo país, los traficantes les quitan la documentación y las llevan, indefensas, a los burdeles, donde las mantienen ejerciendo la prostitución. Suelen ser víctimas de todo tipo de amenazas para obligarlas a seguir trabajando y en muchos casos también sufren abusos físicos. Algunas, además, se ven encadenadas a esta situación por la deuda contraída para poder escapar de sus países con la promesa de un futuro mejor. A veces, hasta las amenazan con represalias sobre su familia.

El trabajo forzado: Obliga a las personas a trabajar contra su voluntad; se presenta en dos formas diferentes:

Trabajo infantil: La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que hay 152 millones de niños trabajando en todo el mundo; en América Latina ronda los 6 millones. Muchos realizan trabajos de alto riesgo, como la minería o la selección de residuos. Las peores formas de la explotación de menores son su utilización para el tráfico de drogas, la explotación sexual y los llamados «niños soldado».

El trabajo infantil roba a los niños y niñas la posibilidad de desarrollar su infancia con normalidad, los aleja de los estudios, los hace perder la propia estima y los incapacita para mejorar en el futuro. Muchos niños y niñas no pueden estudiar porque tienen que ayudar a sus familias. Otros no pueden estudiar porque se han quedado solos, sin un respaldo familiar que les garantice el acceso a los medios básicos para su subsistencia yformación. No les queda más remedio que buscarse un trabajo para sobrevivir.

 El trabajo forzoso de los emigrantes: Los emigrantes son particularmente vulnerables al trabajo forzoso y a la trata de personas, ya sea causada por la emigración irregular, o por las prácticas de contratación injustas. Son miles y miles los emigrantes que dejan sus hogares y se aventuran a ir a otro país en el que puedan forjar un futuro mejor.

No todos llegan; desgraciadamente, muchos son víctimas de traficantes sin escrúpulos que los reducen a esclavitud, otros fallecen en el camino, tanto por tierra como por mar.

Los que consiguen llegar al país de destino se encuentran en una situación de

completa vulnerabilidad: es un país extraño del que no conocen el idioma, no tienen papeles”, ni trabajo, ni medios de subsistencia, se ven forzados a vivir de la caridad ciudadana y de la ayuda de alguna Ong. En tal situación, se ven forzados a aceptar cualquier trabajo por muy duro que sea y mal pagado que esté. Los empleadores se aprovechan y, saltándose todas las normativas civiles y morales, les pagan salarios miserables.

En Brasil, en 2003, el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva hizo publicar una lista con los nombres de los hacendados condenados en las dos últimas décadas por tenencia de esclavos. El número de esclavos liberados por el gobierno en esos años ascendió a 10.731.

El matrimonio forzado: Está estrechamente vinculado a actitudes y prácticas patriarcales muy arraigadas y depende en gran medida del contexto, la cultura y la religión; la inmensa mayoría de los matrimonios forzados se deben a presión familiar. Las condiciones extremas de vulnerabilidad como pueden ser las provocadas por la pobreza o la guerra favorecen el matrimonio forzado..

Matrimonio forzado: a) Es todo aquel que se establece sin el consentimiento pleno y libre de al menos uno de los contrayentes.

b) Es matrimonio forzado cuando uno de ellos o ambos carecen de la capacidad de separarse o de poner fin a la unión debido, entre otros motivos, a la existencia de coacciones o a una intensa presión social o familiar. Esto puede suceder tanto si los  miembros del matrimonio son mayores o menores de edad. Recordemos el caso reciente de dos hermanas de Pakistán, Uruj, de 21 años, y Anisa, de 24: En Pakistán fueron obligadas a casarse con dos primos lejanos. Ambas parejas vivían separadas, ya que ellas tenían ciudadanía española y podían vivir en Europa, pero ellos no. Ellas vivían en Tarrasa (Barcelna); pero, la familia las convenció para que fuesen a Pakistán. Una vez allí, los familiares las presionaron para que ayudasen a sus maridos a conseguir el visado para viajar a Europa. Ellas se negaron diciendo que querían  divorciarse de sus primos, para hacer su propia vida y casarse con quienes ellas quisieran. Entonces las mataron. La policía pakistaní detuvo a los dos maridos, a un tío de las chicas y a su hermano. Los cuatro han confesado el asesinato: primero las estrangularon y luego les dispararon.

Se denomina matrimonio infantil cuando al menos uno de los contrayentes es menor de edad. Según las organizaciones supranacionales UNICEF, OMS y ONU Mujeres, los diez países con índices más elevados de matrimonio infantil son: Níger (75%), Chad (68 %), República Centroafricana (68 %), Bangladesh (66 %), Guinea Conakry (63 %), Mozambique (56 %), Malí (55 %), Burkina Faso (52 %), Sudán del Sur (52 %) y Malawi (50 %). Nueve de ellos están en África. En términos absolutos, sin embargo, es la India el país con mayor número de matrimonios infantiles. China, Pakistán, Afganistán o Irán son países en los que el matrimonio forzado es también práctica habitual en parte de sus comunidades.

La mendicidad infantil forzada: Es un tipo de mendicidad en la que los niños y niñas menores de dieciocho años se ven obligados a mendigar por coacción psicológica y física. A menudo se considera problema de orden público o delito menor. Tal percepción es de alto riesgo ya que aumenta la oportunidad de que las víctimas sean consideradas como perpetradores de delitos, en lugar de víctimas de los explotadores.

Los niños son mucho más propensos que las niñas de ser objeto de trata para fines de mendicidad, ya que la trata de niñas es muy frecuente con fines de explotación sexual.

Los niños que se ven obligados por los explotadores a mendigar tienen algunas características en común: son a menudo extraídos de sus familias, tienen que devolver la mayor parte de sus ingresos al explotador, tienen que enfrentar condiciones de trabajo y de vida inseguras, y son a veces mutilados para aumentar las ganancias de la mendicidad. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó recientemente que al menos 600.000 niños y niñas están involucrados en actividades ilícitas como la endicidad forzada.

Una banda de miembros rumanos de etnia romaní ha mutilado al menos a 168 niños de entre 7 y 15 años de edad para utilizarlos en la mendicidad organizada en Europa Occidental y así aumentar sus ganancias. Algunos han mutilado incluso a sus propios hijos para provocar compasión.

La esclavitud de las drogodependencias

La drogodependencia es un problema de salud causado por el consumo frecuente de sustancias adictivas o drogas. Las drogas pueden producir sensaciones intensas de placer; esto suele ser lo que pretenden la primera vez que las toman. Esto lo saben muy bien los “camellos” que ofrecen la droga en los alrededores de los institutos y algunos incautos caen en la trampa, pensando: “solo para probar” o “por una vez no me va a pasar nada”.

¡Qué equivocación! ¡Para muchos, la más grande de su vida! Porque, es muy corriente que se vuelva a probar otra vez, y otra...no tardará en sentir la necesidad de consumir; y lo hará, porque, casi sin darse cuenta, ha perdido el autocontrol y se ha convertido en un drogadicto.

No voy a hacer un estudio sobre la droga y sus consecuencias, que es muy amplio en internet; solo pretendo llamar la atención de esta nueva esclavitud que tanto daño causa a miles y miles de personas y arruína a miles y miles de familias.

  LOS GRADIADORES

¿Quién era un gladiador? Era un combatiente armado que entretenía al público durante la República y el Imperio romano en lucha violenta contra otro gladiador, un animal salvaje. El nombre de gladiador proviene del latín gladius “espada”.

La lucha entre gladiadores: Los combates, en todas sus formas, han cautivado al ser humano, que desde tiempos muy remotos ha disfrutado de enfrentamientos entre personas con fines de entretenimiento. En la actualidad disfrutamos de combates, como el boxeo, las artes marciales mixtas o la lucha libre, en los que los contrincantes se enfrentan por la victoria.                               Los romanos se sentían atraídos, podríamos decir que necesitaban los ludi gladiatorii; los aficionados a los espectáculos de gladiadores y fieras eran una gran mayoría.

Este tipo de juegos llamado munus gladiatorum, comenzó enmarcándose en un contexto religioso, dentro de los funerales rituales de la aristocracia. El munus era concebido como un deber memorial que los descendientes debían a los dioses familiares del antepasado muerto.

Al principio, los munera (plural de munus), se celebraban junto a la tumba del difunto y eran encargados y pagados por sus familiares. Más tarde pasaron a celebrarse en el Foro. A partir de este momento, las luchas de gladiadores, sin olvidar su origen de ritual funerario, pasaron a ser lúdicos, de hecho pasaron a ser el principal divertimiento del imperio. Tito Livio pone como ejemplo los primeros juegos organizados por Décimo Junio Bruto por su difunto padre, “Decimus Iunius Brutus munus gladiatorium in honorem defuncti patris primus edidit” (Liv., Per. 16) . Décimo Junio Bruto y su hermano Marco patrocinaron, en el año 264 a. C., los primeros juegos de gladiadores, en los que tres parejas lucharon hasta la muerte en el Foro del mercado de animales de Roma para honrar a su difunto padre, Brutus Pera. Numerosas familias pudientes ofrecián el munus para honrar a su difunto. En el año 216 a.C, a la muerte del cónsul Marco Emilio Lépido, fue honrado por sus hijos con tres días de munera gladiatoria en el Foro romano, en el que participaron 22 parejas de gladiadores.  En el año 174 a. C., Tito Flaminino conmemoró la muerte de su padre con unos munera de tres días en los que lucharon setenta y cuatro gladiadores .

Con el tiempo se construyeron grandes anfiteatros, capaces de albergar una multitud cada vez más numerosa. El más grande y mejor elaborado de ellos es el Coliseo  de la ciudad de Roma.

Durante el final de la República (509-27 a. C.) y el Imperio romano hasta la llegada del emperador Contantino se difundieron los munera o luchas entre gladiadores, y como novedad las venationes o luchas de gladiadores con bestias salvajes, que se mataban entre ellas e incluso, dice Salviano, los animales mataban a los luchadores, lo que producía un gran placer a los espectadores.

Los ludi: Los ludi (palabra latina, plural de ludus) eran juegos públicos celebrados para el entretenimiento del pueblo romano. Los ludi se llevaban a cabo como parte de ciertas fiestas, siendo en ocasiones su principal característica. Una parte de los ludi era la lucha entre gladiadores (ludi gladiatorum) o de éstos contra animales salvajes. Los ludi gladiatorum se prolongaron durante casi mil años, alcanzando su apogeo entre el siglo I a. C. y el siglo II d. C.       Los ludi gladiatorum eran una de las formas de entretenimiento de mayor opularidad en el mundo romano y una oportunidad para que los emperadores y los patricios ricos mostraran su riqueza a la población. Los tribunos utilizaban los juegos para hacer publicidad política y aumentar el número de adeptos.                                                                                                        

El atractivo de los juegos para el público era el entretenimiento sangriento y la  fascinación que ejercían las luchas cuyo final que era cuestión de vida o muerte. Treinta, cuarenta o incluso cincuenta mil espectadores de todos los sectores de la sociedad romana acudían a entretenerse con espectáculos sangrientos en los que se cazaban animales salvajes y exóticos, se ejecutaba a los prisioneros, se arrojaba a los leones a los mártires religiosos y los gladiadores, estrellas del espectáculo y símbolos de las virtudes romanas del honor y el valor, empleaban todas sus habilidades marciales en un concurso  de matar o morir. En la época republicana, los ciudadanos particulares podían poseer y entrenar gladiadores. Los juegos más importantes los organizaban los magistrados superiores, que podían permitírselos y los más fastuosos de todos eran pagados por el propio emperador.

En el año 80 d.C., la inauguración del Coliseo por el emperador Tito dio lugar a las fiestas más grandiosas de la historia de Roma. A lo largo de los cien días que duraron los festejos se derramó la sangre de 9.000 animales salvajes, abatidos por cazadores profesionales (venatores), y se vieron combates de gladiadores en los que perdieron la vida cientos de personas .

Los gradiadores

a) La mayoría de los gladiadores eran guerreros que, al ser derrotados en las batallas y hechos prisioneros, eran vendidos como esclavos a los dueños de las escuelas de gladiadores, donde se especializaban en la utilización de armas y técnicas de combate específicas. Así, cuando luchaban en la arena del circo ofrecían un espectáculo que desataba las pasiones y hasta despertaba la admiración y el reconocimiento popular; algunos se convertían en verdaderos ídolos de las multitudes.

La lucha daba a los gladiadores la oportunidad de redimir su honor según el modelo de la ética militar romana: combatir o morir con dignidad. Los gladiadores encarnaban los valores de masculinidad exaltados por la sociedad romana, y podían convertirse en héroes populares y objetos de deseo para las mujeres, como sucedió a Faustina, esposa del emperador Marco Aurelio, de la que se dice que engendró a Cómodo con un gladiador del que estaba enamorada.

b) Otra fuente de provisión de gladiadores eran los criminales condenados a morir en la arena (damnati), como castigo por sus delitos.

c) Y una tercera fuente eran los voluntarios; muchos se ofrecían como voluntarios por necesidad, para poder subsistir; otros, en busca de fama y gloria o por el deseo de ganancia.

Una prueba del atractivo, popularidad y prestigio de la lucha gladiatoria es que incluso la practicaron algunos emperadores: Calígula, Tito, Adriano, Caracalla o Didio Juliano compitieron en la arena, tanto en público como en privado. El emperador Cómodo tuvo la pasión de combatir en la arena del Coliseo, siempre con el mínimo riesgo.

Personas que intervenían:

El lanista: Era el entrenador y dueño de una escuela de gladiadores. Cada gladiador era una valiosa inversión: Comerciaba con sus esclavos gladiadores y los alquilaba al productor (editor) que organizaba los juegos; pero, antes, el lanista se ocupaba de alimentarlos, entrenarlos para que estuvieran en forma y equiparlos para la lucha y, si eran heridos pagar sus cuidados médicos; por ello, era el primer interesado en que sus gladiadores sobrevivieran, ya que formarlos y mantenerlos era muy caro.

El editor: Era el promotor y financiador de los combates de gladiadores y pagaba al lanista el alquiler de los servicios de sus gladiadores y éstos, a pesar de ser esclavos, recibían un sueldo por combatir. El emperador Marco Aurelio(161-180) fijó el sueldo entre un 20 y un 25% de lo que ganaba el lanista por su alquiler. Los gladiadores alquilados eran responsabilidad del editor; si un luchador moría, ya no se consideraba un alquiler sino una venta; en el siglo II d. C. se estipuló que el pago de venta debía ser 25 veces el precio del alquiler.

El lorarius: Viene de lorum, 'correa de cuero', 'látigo'. Era un asistente que azotaba a los combatientes o a los animales que se mostraban reacios en la lucha.

El rudis: Era el árbitro que se encargaba de hacer cumplir las reglas por las que se regían los combates. Recibía este nombre por el bastón de madera (rudis) que utilizaba para dirigir o separar a los combatientes.

El paegnarius: Era un animador que realizaba duelos incruentos durante las pausas entre combates, un artista para entretener a la multitud mientras los gladiadores descansaban.

 El comercio de gladiadores

Se desarrollaba en todo el imperio. El éxito militar de Roma generó un gran suministro de soldados prisioneros que fueron repartidos para su explotación en minas estatales o anfiteatros y para su venta en el mercado libre. Los más robustos eran comprados por los lanistas (los dueños de las escuelas de gladiadores) que hacían un gran negocio con ellos. También los políticos vieron en los gladiadores una oportunidad de autopromoción efectiva, aunque muy cara; bastaba con hacer a sus posibles votantes la promesa de ofrecer un espectáculo excepcionalmente bueno para obtener los votos.

Cualquier rico propietario de gladiadores disponía de un arma política magnífica. Julio César, recién elegido edil curul, celebró unos juegos que justificó como un munus en honor a su padre, (que llevaba 20 años muerto) y utilizó 320 parejas 113 de gladiadores, que era el límite máximo que establecía la ley. Los más importantes y fastuosos de todos los ludi gladiatorum eran los pagados por el propio emperador. Entre los años 108 y 109, el emperador Trajano celebró su victoria sobre los dacios con combates por todo el imperio, en los que se estima se enfrentaron hasta 10.000 gladiadores.

No obstante, uno de los problemas de los combates de gladiadores era su precio tan alto y que no paraba de crecer sin control. Cuando comenzó la crisis del siglo III y la inestabilidad del imperio, se hizo difícil financiar los combates. La principal causa de su declive fue la expansión del cristianismo, que consideraba estos juegos como asesinatos. Suetonio describe un munus excepcional de Nerón, en el que nadie fue asesinado, «ni siquiera los noxii (enemigos del estado). Cualquier acto de rebelión de un gladiador contra un árbitro o lorarius era impensable por la educación recibida en el ludus, y porque los arqueros apostados en nichos tras las gradas abatirían a cualquier gladiador que intentara atacar a estos asistentes. 

 Victoria, rendición o muerte

En eL combate un gladiador podía vencer, rendirse o morir a manos de su rival.

a) En caso de victoria, el ganador recibía los aplausos y vítores del público y se le entregaba la palma de la victoria, una corona de laurel, un premio del editor y regalos de la multitud agradecida , y quizás, tras años de victorias, incluso la libertad.

b) El gladiador podía reconocer la derrota y solicitar la missio (indulto) levantando el dedo; era un llamamiento al árbitro para que detuviera el combate y el editor tomaba la decisión que podía ser missus (salvación) o iugula (muerte). Por lo general, los espectadores decidían si un gladiador vencido debía ser perdonado o no. En cualquier caso la  decisión final de la muerte o de la vida correspondía al editor, que indicaba su decisión con un gesto descrito por fuentes romanas como pollice verso (pulgar vuelto). Cuando la decisión del editor era pollice verso, el gladiador era rematado por su opponente. Durante la era imperial, se celebraban encuentros sine missione; es decir sin posibilidad de condonar la sentencia de muerte.

El fin del espectáculo

Los últimos juegos gladiatorios fueron celebrados en el Coliseo en la década de 430 d.C.; en el siglo IV el emperador Constantino había denostado este tipo de lucha pero no la prohibió. El cristianismo criticó duramente los juegos y los ludi dejaron de celebrarse cuando la religión se difundió por el Imperio. Honorio en el 404 d.C. fue quien terminó con las luchas mortales de gladiadores aunque las cacerías de animales se celebraron en los anfiteatros hasta la caída del Imperio romano de Occidente.

Honorio prohibió formalmente los concursos de gladiadores, aunque los criminales condenados continuaron con las cacerías de animales salvajes durante aproximadamente otro siglo. Muchos romanos lamentaron la pérdida de un pasatiempo que formaba parte del tejido de la vida romana, pero el fin de todo lo romano estaba cerca, ya que solo seis años después, los visigodos dirigidos por Alarico saquearían la propia Ciudad Eterna.

REMEMORANDO

En todo lo escrito anteriormente he tratado de retratar la realidad del mundo en relación a la violencia y su íntima conexión con la valoración de la vida de las personas.

Me he servido solo de CUATRO situaciones que, en mi opinión, conforman un abanico uficientemente amplio del tema «tinieblas», que es la primera parte del título de este escrito: De las tinieblas a la Luz.

Tinieblas físicas, mentales y morales:

Tinieblas [físicas] son la falta de luz, según la primera acepción del Diccionario de la lengua española. El que anda en tinieblas físicas camina a oscuras, sin posible orientación ni dirección.

En una segunda acepción, las tinieblas [mentales] son la suma ignorancia y confusión por falta de conocimientos. La tiniebla mental es fuente de errores y equivocaciones. La tiniebla moral, equivale a la depravación moral y espiritual del ser humano.

 A) El reino de las tinieblas

Según el Diccionario de la lengua española, egoísmo es el «inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás».

El egoísmo, por su propia definición, es la causa de todos los males que sufre la humanidad. Podemos confrontar la definición de «egoísmo» con cada uno de los muchos males que ha sufrido y sufre la humanidad causados por los seres humanos y descubriremos una causa común: el egoísmo, manifestado, principalmente, en el afán de riquezas y en el poder que proporcionan.

 El egoísmo humano es el núcleo alrededor del cual giran todos los componentes de la maldad que conforman el reino de las tinieblas.

«El egoísmo de los hombres es la causa 

de los males que sufren»

Si aplicamos la definición dada del egoísmo a las cuatro situaciones mencionadas, caeremos en la cuenta de que:

Por egoísmo, los padres asesinaban y “exponían” a sus bebés, cuyas vidas no tenían ningún valor para ellos.

Por egoísmo de los hombres, las mujeres fueron consideradas seres inferiores, propiedad del marido, esclavas sexuales, útiles sólo si tenían hijos, sin capacidad de decisión, etc., etc.,etc.

Por egoísmo de unos surgió la esclavitud y el comercio de esclavos con desprecio total de la vida de muchos miles de hombres, mujeres, niños y niñas, a los que robaban su dignidad y de los que solo buscaban su rentabilidad económica.

Por egoísmo de promotores poderosos surgieron las luchas de gladiadores en las ue el derramamiento de sangre era el atractivo principal de la multitud enloquecida.

Por egoísmo de los emperadores existieron los grandes imperios y las grandes onquistas.Todos querían más y, con grandes ejércitos invadían otros países y, mediante una lucha cruenta, sometían a sus gentes, unas veces los mataban, otras veces los esclavizaban y siempre se apoderaban de sus bienes y riquezas. Nada importaban las vidas segadas, ni la sangre derramada ni el sufrimiento causado; todo valía con tal de conseguir la ampliación del propio Imperio y el ansiado botín, ya fuese en personas esclavas, en oro o en plata.

Mención especial merece la expansión musulmana porque, además del codiciado botín, lo que realmente buscaban era la implantación del Islam en los territorios conquistados, para lo cual usaban la triple fórmula: conversión al Islam, pago de un impuesto o muerte. Con el tiempo, todos los países conquistados se convertirían en aíses islámicos.

Dice San Pablo que los que están en las tinieblas no conocen a Dios porque «andan en la vanidad de su mente, oscurecida la razón, por su ignorancia y por el endurecimiento de su corazón, viven ajenos a la vida de Dios» (Ef 4,17-18) .

 B) El reino de la Luz

El sol mantiene la vida en nuestro planeta a través de su luz y calor. La luz no se ve, pero la percibimos en los objetos materiales que ilumina.

El pensamiento y el lenguaje es lo que nos distingue de los animales.

 1.- ¿Cómo “vemos” nuestro mundo exterior e interior?

a) Por la inteligencia: Vemos el mundo exterior a través de la luz externa; pero, ¿cómo ”vemos” nuestro mundo interior? Necesitamos nuestra inteligencia para "reflexionar", es ecir, para pensar atenta y detenidamente. Curiosamente, solemos en tales momentos cerrar los ojos para ver mejor. Pero el simple hecho de mirar, de dirigir la atención, es como poner la luz en ese objeto. Y cuando comprendemos el significado de algo, decimos que por fin vemos claro. Encontrar cualquier solución a un problema es como ver un destello de luz en la oscuridad. Todo, en el universo mental, participa de esa luz interior, desde el aprender a hablar o escribir, hasta imaginar o recordar. La inteligencia puede considerarse una especie de luz interior.

b) Por la voz de la conciencia: En el estrato más profundo de la realidad de cada persona hay un nexo de unión a la propia conciencia. La voz de la conciencia no es un fenómeno meramente moral, sino que es la voz de la realidad fundamental que resuena en los acontecimientos de la vida de cada persona y, al mismo tiempo, manifiesta su dimensión religiosa y su conciencia moral. 

La voz de la conciencia constituye un lugar de encuentro entre la experiencia religiosa y la experiencia moral. En primer lugar, la voz de la conciencia tiene el aspecto de ser «voz-de», es decir, una voz que dicta la propia conciencia. En segundo lugar, la voz de conciencia es una voz que me dicta a mí: es «voz a» que ejerce su «poder» sobre mí, y a la que todos estamos sujetos. El dictamen de la conciencia recta y bien formada es el faro personal al que, en última instancia, debe atenerse el proceder de los seres humanos.

La conciencia moral se define como la capacidad de distinguir entre lo que es moralmente correcto e incorrecto, y reconocer la responsabilidad personal.

Lucidez y claridad [de conciencia]son sinónimos que se utilizan para definir la situación normal de la conciencia. En todas las religiones, la dimensión espiritual se describe en términos de claridad y amor.

 2.- Cristo, luz del mundo

De la misma manera que el sol ilumina la existencia física de la vida de los ombres, animales y plantas, así Cristo, Luz del mundo, ilumina las tinieblas de las conciencias humanas, no siempre rectas y bien formadas.

La luz espiritual: Además de la luz y voz de la conciencia, disponemos de la luz de Cristo, la presencia de Dios mostrada en Jesús de Nazaret. La Luz de Cristo es la energía divina, el poder o influencia que procede de Dios por conducto de Cristo y que da vida y luz a todas las cosas.

«El Padre [celestial] nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de su amado Hijo» (Col 1,13)«para iluminar [que ilumine] a los que viven en tinieblas» Lc 1,79)

Cristo es Luz para todos los hombres, en todo momento y lugar.

El mismo Jesús lo dijo:«Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no anda en tinieblas» Jn 8,12)

La luz guía en la oscuridad: Estamos en un mundo de tinieblas y rodeados de ersonas que viven en tinieblas; si no queremos ser uno de ellos, hemos de buscar la Luz, es decir buscar a Cristo y dejarnos guiar por su Luz.

Existimos hacia «algo», algo que nos supera: el sentido de la vida y sus valores.  Algo que en última instancia será alguien o más aún «Alguien»: Dios. Es Él quien nos da nuestra misión.

En la medida en que consideremos nuestra vida como misión buscaremos cómo llenarla de sentido y realizar los valores.

 3.- Tinieblas o luz

«La Luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la acogieron»(Jn 1,5)

¿Por qué los que viven en las tinieblas no acogen la Luz de Cristo? El mismo San Juan nos da la respuesta: «los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas» (Jn 3,19)

Porque sus obras eran malas: La historia humana refleja un conflicto permanente entre el bien y el mal, entre la Luz y las tinieblas; en definitiva, por un lado un conflicto entre la luz que representa nuestro amor a Dios, reflejado en el amor a los demás hombres, y por otro lado, las tinieblas de nuestro egoísmo.

En el artículo de presentación de este conjunto destaqué que yo también tengo un sueño: Que donde haya violencia, reine la paz; donde haya rencor, llegue el perdón y la reconciliación; donde haya egoísmo, nazca la generosidad y donde haya odio,crezca el amor.

Un antiguo anuncio publicitario decía: «Busca, compara y si encuentras algo mejor, cómpralo». Es lo que he hecho, siendo fiel al axioma :«Sigue el razonamiento hasta donde te lleve».

Así he llegado a esta conclusión: El único camino para lograr mi sueño es el camino que ofrece (no impone) Jesús de Nazaret con su persona, obras y palabras. 

La elección es mía; la lucidez y la voluntad de elegir han sido un regalo del que dijo: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5)

«El único camino para vencer al mal es el amor»

 4.- El camino de Jesús  

En cierta ocasión, un fariseo preguntó a Jesús: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley? Y Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente…. Y el segundo, semejante a éste, es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo» (Mt 22,36-37.39).

El camino de Jesús de Nazaret es el amor. Amor a Dios, en primer lugar y, en segundo lugar, amor a nuestros semejantes. Jesús recalca y explicita el amor al prójimo en varios pasajes de los evangelios.

a) Un nuevo mandamiento: «Os doy un precepto nuevo: Que os améis unos a otros, como yo os amo» (Jn 13,34)

b) Amad con un amor inclusivo, es decir, amad a todos. El amor cristiano no admite fronteras de ningún tipo, ni de raza, ni de color, ni de religión . «Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os persiguen y calumnian» (Lc 6,27-28). 

La medida del amor cristiano es que no tiene medida. «Tratad a los hombres como queréis ser tratados por ellos» (Lc 6,31)

c) Jesús insiste en su presencia en cada uno de nuestros semejentes: «Lo que hicísteis (hagáis) a uno de mis hermanos, a mí me lo hicísteis (hacéis)» (Mt 25,40)

¡Con qué claridad han visto esto tantas y tantas personas a lo largo del Cristianismo!

¡Con qué claridad lo vieron los santos de los que he hablado,  San Damián de Molokai, Santa Teresa de Calcuta y San Maximiliano Kolbe!

d) El amor a nuestros semejante no admite mentiras ni fingimientos: «Si alguno dijere: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, miente. Pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no es posible que ame a Dios, a quien no ve» (1Jn 4,20) Este versículo llama poderosamente la atención a cómo ha de ser la práctica del amor. Lo podemos unir a aquel otro que dice: «Si al presentar tu ofrenda ante el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda» (Mt 5,23-24)

 5.- Vosotros sois mis amigos

El Señor Jesús hablando con sus discípulos les dijo: «Vosotros sois mis amigos, si os amáis unos a otros como yo os he amado… No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he destinado para que deis fruto y vuestro fruto permanezca» (Jn 15, 14.16)

En la alegoría de la vid, Jesús nos dice: «Yo soy la vid, vosotros sois los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada….Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quisiereis y se os dará. En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto y así seréis discípulos míos» (Jn 15, 5;7-8)

Vosotros sois mis amigos, dice el Señor, no porque me hayáis elegido, sino porque yo os elegí a vosotros.

Tal vez, alguno de mis lectores se pregunte: ¿En qué quedamos? Más arriba dices que cada uno debe elegir entre la luz o las tinieblas, es decir entre Jesús o el mal, representados, Jesús por el amor y el mal por el egoísmo, y ahora dices que Jesús es el que nos elige.

Aclarando: No hay contradicción. 

1º Porque Jesús siempre respeta la libertad humana. Todo hombre es libre de aceptar o rechazar el camino de Jesús.

2º El hombre está dotado de inteligencia para que pueda descubrir la ruta a seguir y de voluntad para que, a pesar de las dificultades, siga la que considere mejor; pero, ambas facultades, son limitadas y no siempre elige lo mejor.

Volvamos a la alegoría de la vid y los sarmientos. ¿Qué sucedería si cada sarmiento pudiese elegir entre estar unido o separado de la vid? Está claro que los unidos a la vid darían uvas y los separados se secarían. Jesús aplica la alegoría a los seres humanos y dice: «Yo soy la vid y vosotros los sarmientos».

Pero resulta que los “sarmientos” humanos tienen capacidad de elección y unos decidimos “permanecer unidos a la vid y dar uvas” y otros deciden separarse de la vid y secarse.

¿Quién produce las uvas, la vid o los sarmientos? A mí me parece que la vid es productora y los sarmientos colaboradores. En el quehacer cotidiano, la vid es Cristo, fuente y productor de toda buena obra y los hombres somos los sarmientos, colaboradores necesarios para hacer toda obra buena. El Señor Jesús se sirve del hombre para llevar a término toda obra buena.

 6.- Vosotros sois luz del mundo

Todo el que que acepta a Cristo y se injerta en Él por el bautismo, está llamado a ser luz del mundo. Aceptar a Cristo significa hacer una profunda conversión del corazón y de la mente a la persona de Jesús, a sus ejemplos y enseñanzas, con el sincero compromiso de perseverar en el seguimiento de Cristo y contribuir, con obras y palabras, a que la Luz, recibida gratis, ilumine la mente y los corazones de nuestros semejentes.

Esto solo será posible con la gracia del Espíritu Santo derramado en los corazones, porque debemos tener siempre presentes las palabras de Jesús: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).

 7.- Los creyentes en Jesús, ¿somos, de verdad, luz del mundo?

Es esta una pregunta que cada uno debe hacerse a sí mismo. Nadie debe juzgar la conducta de los demás. No conocemos en qué situación se encontraba tal o cual persona cuando obró de esa manera. No sabemos lo que hubiéramos hecho nosotros en las mismas circunstancias. No tenemos ningún derecho a juzgar las acciones de nuestros semejantes.

Dice el Señor: «No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados» (Lc 6,37)

Es verdad que, a nivel general y sin entrar en detalles personales, los creyentes no siempre hemos hecho las cosas bien, ni todo lo bien que se podía. Los más altos representantes de la Iglesia católica han pedido perdón varias veces; ahora solo nos falta a todos convertirnos constantemente al Señor, y procurar ser luz para el mundo «para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen a nuestro Padre, que está en los cielos» (Mt 5,16)

8.- El cambio de las tinieblas a la Luz

Es una elección que exige un gran cambio de mentalidad y de la conducta de las personas; esto no se produce de la noche a la mañana; requiere un tiempo, más o menos largo según la voluntad o la resistencia que se ponga en cada momento. Se trata de una lucha interior entre la Luz y las tinieblas; entre el deseo y la voluntad sincera y comprometida de llegar a la Luz por una parte, y por otra, combatir las tinieblas que todo lo invaden, ocultando o disfrazando el mal que encierran, como símbolo que son del mal en todas sus formas.

Jesús, con palabras y obras, llegó (y sigue llegando) a los sentimientos más íntimos de las personas, los que hacen cambiar el rumbo y reorientar la vida.

Todos lamentamos los muchos males que sufre la humanidad. En este artículo escogí cuatro temas como representantes de todos los males: El infanticidio, la situación de la mujer, la esclavitud y la situación de los gladiadores; pero, son muchos más porque el mal tiene infinitos disfraces.

En los dos mil y pico años de existencia del cristianismo, son muchos millones las personas que han abrazado la fe cristiana; pero, ¿cuál es el número de personas que han orientado o reorientado su vida llevando a la práctica cotidiana las enseñanzas y modelo de vida de Jesús? Sin duda, son también millones de hombres y mujeres, religiosos y seglares, que han dedicado y dedican actualmente sus vidas a dar testimonio práctico del mensaje de amor de Jesús. Se ha hecho y se sigue haciendo mucho; pero, todavía queda mucho, muchísimo, por hacer.

Mientras dure este mundo seguirá existiendo el mal; pero, confiamos en la palabra del Señor: «en el mundo habéis de tener tribulación; pero, confiad: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33) En una ocasión, cuando Jesús dijo: «mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida>>(Jn 6,35),  "muchos de los discípulos se retiraron y ya no le seguían, y Jesús dijo a los doce: ¿Queréis iros vosotros también? Respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios" (Jn 6,66-69)

Pedro dio una respuesta de largo alcance. «Tú tienes palabras de vida eterna».

El mensaje de Jesús, tal como lo hemos anotado más arriba, es un mensaje eterno, valedero para todas las personas, en todo tiempo y lugar.

9.- ¿CÓMO HABRÍA SIDO EL MUNDO SI JESÚS NO HUBIERA NACIDO?

El mal es inherente a la condición humana. Mientras haya hombres, habrá maldad en la tierra. Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre en las entrañas de María, ofrece (no impone)120 su ejemplo personal y su mensaje para combatir el mal. Los creyentes en Jesús de Nazaret debemos ofrecer al mundo un testimonio, claro y patente, de nuestra fe. «Ved cómo se aman», decían los antiguos romanos, refiriéndose a los cristianos. Los no creyentes actuales, al observar nuestra forma de vivir, deben ver la coherencia entre nuestras obras y la fe que profesamos.

La oscuridad se vence con la luz; el mal se quita con el amor.

En estos días de julio de 2023, los medios de comunicación hablan de las bombas racimo…., que si el ejército ruso las ha tirado en Ucrania…., que si el presidente norteamericano, Joe Biden, se las va a proporcionar al ejército ucraniano. De momento, parece que sólo son palabras (¿…?); pero, dada la enorme peligrosidad de estos artefactos, lo más sensato sería que todos los dirigentes políticos destruyesen este tipo de armas, aparcasen sus ansias de poder y dominación sobre otros pueblos y renunciasen a la guerra.


¿Qué es una bomba de racimo?
Es un arma 
diseñada para que se abra en el aire y libere un número (hasta 600) de pequeñas bombas que se esparcen en un área de hasta 400 metros; las pequeñas bombas están diseñadas para que exploten al impactar contra el suelo y causen el mayor daño posible. No todas explotan y quedan enterradas en el suelo, lo que aumenta el peligro destructivo, durante mucho tiempo, para las personas que las pueden pisar y provocar su explosión.

¡Contra la bomba bélica de racimo usemos la bomba pacífica del amor!

Imaginemos y pongamos en uso un artefacto que libere mensajes de acogida, de ayuda, de ánimo, de respeto, de perdón, de paz y de fraternidad entre los pueblos! ¡Muchos acogerían estos mensajes y el mundo sería un poco o mucho mejor!

  10.- El premio a los que guardan la palabra de Jesús

«Si alguno me ama, guardará mis palabras, y mi Padre le amará y vendremos a él y en él haremos morada» (Jn 14,23)

La relación del que ama a Dios y guarda sus palabras no es un vínculo puramente  externo sino que es una unión interior: Dios habita en los que le aman y guardan sus palabras, sin perder su trascendencia y sin anular el ser de criaturas. El Espíritu Santo, que une al Padre y al Hijo, une también a los creyentes entre sí y con Cristo y, de este modo, los hace hijos del Padre. «El mismo Espíritu por el que clamamos : ¡Abba! ¡Padre!, da testimonio de que somos hijos de Dios» (Romanos 8,15-16

 « El Espíritu nos hace vivir en la presencia de Dios, en la escucha de su Palabra, sin inquietud ni temor, teniendo en el corazón la paz que nos dejó Jesús y que el mundo no puede dar» (Benedicto XVI)