miércoles, 20 de mayo de 2026

161.0: LLAMANDO A TU PUERTA. INTRODUCION:

 

El nacimiento de Jesús cierra Siguiendo las huellas y abre Llamando a tu puerta, dedicado por entero a Jesús de Nazaret, la persona que más ha influido en la historia de la Humanidad, de la que más se ha escrito y hablado y cuya realidad histórica es aceptada por la inmensa mayoría y negada por algunos, total o parcialmente.                                                             

Creyentes y no creyentes nos formulamos una seria de preguntas sobre Jesús y buscamos respuestas; unos, para conocerle mejor y otros para polemizar sobre Él.         SIGUIENDO LAS HUELLAS ha sido una búsqueda y un seguimiento del designio de Dios a través de las huellas dejadas en los libros del Antiguo Testamento; siempre, como le sucedió al pueblo de Israel, con la esperanza de hallar al Mesías que manifestase plenamente el designio divino.

En el Nuevo Testamento se reconoce que el Mesías, el Salvador de la Humanidad, el Hijo de Dios se ha hecho carne en las entrañas de una doncella de Nazaret llamada María, la cual “halló gracia delante de Dios y concibió en su seno y dio a luz un hijo a quien puso por nombre Jesús” (Lc 1,30-32)                       Este es Jesús de Nazaret, quien, con sus palabras y sus obras, ha dado a conocer el designio divino de salvación de los “hombres” (1).

Cuando Juan el Bautista empezó a predicar se produjo en el pueblo judío una gran expectación por la llegada del Mesías que estaban esperando hacía siglos. “Los judíos enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: Tú ¿quién eres? El confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Mesías…pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis, que viene en pos de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de la sandalia” (Jn 1, 19-20 y 26-27)                                                                                                        Mas adelante aparece la escena siguiente: Juan el Bautista está con dos de sus discípulos, Andrés y Juan, que esperaban el reino de Dios y estaban deseosos de conocer al Mesías; ven pasar a Jesús y el Bautista le señala diciendo: He aquí el Cordero de Dios. De inmediato surgió en Andrés y Juan el deseo de un encuentro personal con Jesús; le siguen y Él les dice: ¿Qué buscáis? Respondieron: Maestro, ¿Dónde vives? Jesús responde con una invitación: “Venid y lo veréis. Fueron con Él, vieron donde moraba y permanecieron con Él aquel día” (Jn 1, 36-39)   ”Encontró Andrés a su hermano Simón {Pedro} y le dijo: Hemos hallado al Mesías… y le condujo a donde estaba Jesús” (Jn 1, 41-42)                                                                                                                   No es extraña la alegría de Andrés por haber encontrado al Mesías pues el pueblo judío, al escuchar la predicación de Juan el Bautista, vivía una gran expectación.                                                   Este episodio del evangelio de San Juan refleja, con precisión, la intención de este articulo: Llamando a tu puerta.

La esperanza mesiánica del Antiguo Testamento se ha hecho realidad en el Nuevo y, como hizo Andrés con su hermano, ahora podemos decir : “Hemos hallado al Mesías” y presentarlo a todos los “hombres de buena voluntad.

Llamando a tu puerta quiere ser una presentación de la persona de Jesús de Nazaret, desde diversos ángulos, con la intención de proporcionar una visión del mismo lo más completa posible y ofrecer elementos de reflexión.                                                     Según el proverbio latino: nihil volitum nisi praecognitum (nada se quiere si no se conoce previamente), para poder amar a una persona hay que conocerla antes. Esta es la finalidad que persigo, convencido de que el conocimiento de la persona y la obra de Jesús produce una profunda admiración por Él y puede desembocar en una fuerza interior que provoque a esa persona a decidir, con plena conciencia, dejar que Dios dirija su vida y así llegar al amor y al seguimiento de Jesús.                                  Albergo la esperanza de que mis posibles lectores pongan en práctica el famoso axioma de éneca: “Sigue la argumentación hasta donde te lleve” y así adquieran tal conocimiento de Jesús que no solo le admiren, como hizo Gandhi, sino que le amen y le sigan como veremos que hicieron los Apóstoles y tratamos hacer los creyentes cristianos, aunque con muchas debilidades y flaquezas, como también veremos. ¿Como surgió  Llamando a tu puerta?                                         Puedo decir que ha sido un parto tras veinticuatro meses de gestación jalonados por dos sucesos de mi vida. Me explico:  El 30 de Diciembre de 2019 ingresé en Urgencias del Hospital Gregorio Marañón por una obstrucción biliar que derivó en una pancreatitis aguda. Quedé hospitalizado. Durante las largas   horas de silencio, vino a mi mente la entonces peregrina idea de acometer una segunda parte del trabajo Siguiendo las huellas que ya tenía escrito.                                                                           Recibí al Alta hospitalaria el 10 de Enero 2020 y, como la idea persistía en mi cabeza, a los pocos días me puse ante el ordenador y esbocé un proyecto de índice. Por lo demás, seguí   haciendo presentaciones y escribiendo otras cosas. De vez en cuando durante 2020, abría el proyecto de índice y añadía nuevos epígrafes. Con la llegada del 2021 me tomé muy en serio la culminación del trabajo y le dediqué, casi en exclusiva, todo el tiempo disponible.                                                                                   Así llegó de nuevo el día 30 de Diciembre de 2021 en el que, después de pasar una “noche de perros”, noté los síntomas de que el “bichito” se había colado como ocupa, me hice la prueba y, en efecto, ¡¡positivo!!                                                                             El contagio del Covid-19  me llevó a una cuarentena que aproveché, minuto a minuto, para concluir lo que empecé como pequeño proyecto de índice. Ha sido muy laborioso contrastar las diversas fuentes y buscar las múltiples citas. Gracias a Dios, ya he terminado.  No sé si he cumplido con el objetivo que me marqué al principio: Dar a conocer a Jesús de Nazaret. Por lo menos le he intentado con todo el corazón.                          

Advertencia: Para mayor comodidad de los lectores, he dividido el artículo inicial en 19 entradas del blog, que van desde esta Introducción marcada con el número 161.0  a la última, la 161.19.


161.1: LLAMANDO A TU PUERTA. ORIGEN ETERNO Y HUMANO DEL VERBO

 1.- ¿QUIÉN ES EL VERBO?

Lo dice claramente San Juan en su evangelio: “Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios” (Jn 1.1.) Para responder a esta pregunta, contemplamos al Verbo en tres aspectos distintos: Su relación con Dios, con el mundo y con el hombre.

2.- Relación del Verbo con Dios.

Tres frases cortas y luminosas:                            “                                    Al principio era el Verbo indica su eternidad.                               “El Verbo estaba en Dios” expresa la íntima unión del Verbo con Dios, del Hijo unigénito con el Padre.                                                 “El Verbo era Dios”, como consecuencia de la estrecha unión con el Padre, ambos participaban de la naturaleza divina.  El Verbo, Palabra, Sabiduría o Hijo de Dios es la segunda persona de la Trinidad. La Sabiduría eterna de Dios existió con Dios antes de todas las cosas, es decir, es eterna como Dios. La describe bellamente el libro de los Proverbios:                                                 “Me dió Yavé el ser en el principio de sus caminos.                    “Desde la eternidad fui ungida; desde los orígenes, antes que la tierra fuese. Antes que los abismos, fui engendrada: antes que fuesen las fuentes de abundantes aguas. Antes que los montes fuesen cimentados; antes que los collados, fui yo concebida” (Prov 8,22-25)

3.- Relación del Verbo con el mundo                                                   En el principio creó Dios el cielo y la tierra..“(Gen, 1,21).                 El acto creador de Dios marca el inicio absoluto del tiempo, y Dios va a desarrollar en el tiempo su designio amoroso hacia el hombre. “Todas las cosas fueron hechas por Él” (Jn 1,3), es decir: Dios creó todo por su Sabiduría, que es su Verbo o su Palabra. “Cuando fundó los cielos, allí estaba yo….cuando fijó sus términos al mar… cuando echó los cimientos de la tierra, estaba yo con Él como arquitecto” (Prov 8,27-30) 

4.- Existencia histórica del Verbo hecho hombre                           “El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1,14). Y se encarnó en las entrañas de una doncella llamada María. “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús” (Lc 1,31), son las palabras con las que un ángel anunció a María su futura maternidad. Dos preguntas fundamentales: ¿Por qué y para qué el Verbo de Dios se hizo hombre en Jesucristo?                                                                                  ¿Por qué Dios decide hacerse hombre? La respuests de San Juan es tan clara com escueta: POR AMOR. “Tanto amó Dios al mundo que le dio su unigénito Hijo” (Jn 3,16). Dios creador, tan grande y santo, ¿puede abajarse hasta amar a una de sus criaturas, el hombre, tan pequeño y pecador? Y si lo hace, ¿cómo le corresponderá el hombre? Dios toma la iniciativa y ofrece al hombre un diálogo de amor mútuo y en nombre de este amor le induce y enseña a amar a los demás hombres.         A cuantos crean en Él les da el poder de llegar a ser hijos adoptivos de Dios. “ Ved qué amor nos ha mostrado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios y lo somos” (1Jn 3,1); “los que son movidos por el Espiritu de Dios, éstos son hijos de Dios… han recibido el espíritu de adopción, por el que claman: ¡Abba! ¡Padre! (Rom 8,14-15).                                                                                 El amor de Jesús es definitivo, se extiende más allá de su existencia terrenal, Él estará con nosotros “hasta la consumación del mundo” (Mt 28,29); y es un amor llevado hasta el extremo de entregar su vida en una cruz.

 ¿Para qué Dios decide hacerse hombre? “Para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).En la Sagrada Escritura observamos que la historia humana está entretejida por dos movimientos contrarios: el desarrollo progresivo del mal y el designio divino de salvación.

 El desarrollo progresivo del mal (el tiempo de la ignorancia): La Biblia confirma el estado de perfección humana en el primer momento de su existencia (Génesis, cap.2).                                      Pero, muy pronto, la Humanidad se sumirá en “el tiempo de la ignorancia” (Hch 17,30), tiempo de decadencia espiritual y de desarrollo progresivo del mal. Adán y Eva gozaban de la confianza y la amistad de Dios; pero, con su desobediencia (Gén 3,3s) entró en su corazón la desconfianza y quedó trastocada la noción de Dios: el Dios cercano, desinteresado y perfecto pasa a ser el Dios del que hay que esconderse.                                             Es una perversión radical del concepto de Dios, que tuvo gravísimas consecuencias:                                                                        *Pérdida de la amistad y la familiaridad con Dios, hasta el punto de que “se esconden entre los árboles” (Gén3,8).       * Expulsión del paraíso (Gén 3,24) en el que el hombre gozaba de felicidad y de inmortalidad. La expulsión implica la pérdida del don de la inmortalidad y de la felicidad; lejos de Dios no hay acceso al árbol de la vida, ni a la felicidad duradera.                   * La ruptura con Dios causa la ruptura de la pareja humana: Adán acusa a Eva“la mujer que me diste por compañera me dió de él (del fruto) y comí” (Gé 3,12). En lo sucesivo, esta ruptura se extenderá a los hijos de Adán: el homicidio de Abel por su hermano Caín (Gén 4,8) será el comienzo de una serie interminable de odios, rencores, injusticias y toda clase de ofensas. Esta situación se prolongó durante siglos; y a todo este tiempo se le reconoce como “tiempo de la ignorancia”, tiempo del desconocimiento del Dios Único y verdadero.                          En todos los grandes imperios de estos siglos (acadio, egipcio, aqueménida, macedonio, romano etc), ante la necesidad sentida de protección y ayuda, se fabricaron toda clase de ídolos a los que rindieron culto.                                                          San Pablo da fe de lo dicho cuando habló en el Areópago de Atenas: “Atenienses, veo que sois sobremanera religiosos, porque el pasar y contemplar los objetos de vuestro culto he hallado un altar en el cual está escrito:”Al dios desconocido”. Pues ese que sin conocerlo veneráis es el que yo os anuncio” (Hch 17,23)

 El designio divino de la salvación humana: Es otro  movimiento que recorre los siglos de forma paralela al anterior. La historia, en su fondo, está orientada por el “designio de Dios” que en ella se desarrolla y se presenta jalonada por múltiples sucesos que son los actos de Dios aquí en la tierra.                                              “En el principio creó Dios el cielo y la tierra“ Gen, 1,21). El acto creador de Dios marca el inicio absoluto del tiempo, y Dios va a desarrollar en el tiempo su designio amoroso hacia el hombre. La historia sagrada está jalonada por acontecimientos, que son como etapas del designio divino, y que están orientados a un fin, en el que el tiempo de espera alcanzará su término y su plenitud.                                                                                                      Todo el Pentateuco tiene la finalidad, exclusivamente religiosa, de asentar las bases del monoteísmo, elección del pueblo de Israel, como pueblo de Dios, y hacer de Israel el instrumento a través del cual llegue a las naciones el designio divino de salvación, desde su comienzo hasta la plena manifestación en Jesús. Hay mucho recorrido desde Adán a Jesucristo.

Con Jesús llegó el fin hacia el que estaban orientados los tiempos preparatorios del Antiguo Testamento. “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo” (Gal 4,4)                 El nacimiento de Jesús corona la esperanza milenaria del pueblo judío, centrada en la expectativa del Mesías, Hijo de David. Un camino plagado de manifestaciones de Dios -más o menos claras –: La creación, los primeros seres humanos, la elección de Israel como pueblo de Dios, los jueces, los reyes, los profetas y, finalmente, Jesucristo, el enviado del Padre, su completa y perfecta revelación.                                                          Hay un pasaje en el evangelio de San Lucas que no quiero pasar por alto: José y María subieron de Nazaret a Belén para empadronarse y cumplir el mandato del gobernador romano Cirino; “Estando allí, se cumplieron los días del parto y dio a luz a su hijo, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón” (Lc 2, 6-7).                                He subrayado las palabras que indican el grado de humildad y pobreza al que se sometió el Señor. Para mostrar su amor al “hombre” podía haber tomado su carne humana en las entrañas de una princesa de Egipto o en la hija de un gran rey; podía haber nacido en un palacio y tener una cuna de oro (¡qué menos para el Creador y Señor del universo!); pero quiso hacerse hombre en las entrañas de una humilde doncella de Nazaret, quiso que se diese la circunstancia de que para ellos no hubiese sitio en el mesón (para ellos no había sitio porque era una familia pobre y humilde, si hubiesen sido ricos el mesonero les habría encontrado un espacio digno); María dio a luz en un establo y acunó a su Hijo en un pesebre.                                                  El abajamiento de Dios por amor al “hombre” adquiere así límites insospechados; pero, veremos más escalones: tomará forma de pan para ser alimento espiritual y morirá clavado en una cruz como forma suprema de manifestar su amor.

161.2: LLAMANDO A TU PUERTA. ¿EXISTÓ REALMENTE JESUCRISTO?

 Los historiadores del siglo primero de nuestra era dan cumplida respuesta en sus escritos y ésta es la fuente a consultar por todo el que esté interesado en el tema.                                                  Es normal que los creyentes en Jesús de Nazaret nos formulemos esa pregunta e indaguemos la respuesta. La fe es un regalo de Dios; pero es cosa humana corroborarla, por una parte, para corresponder al amor que Él nos manifiesta, y por otra, para ser capaces de examinar y debatir las objeciones o críticas que otros hacen.

1.- Qué dicen los ateos sobre la existencia de Cristo?                      La existencia real de Jesús es un tema recurrente entre los historiadores, filósofos y escritores; las personas, en general, nos hemos hecho alguna vez la pregunta en privado o en público, incluso en emisiones de radio o televisión.

 El 14 de Abril del 2005, en la cadena de televisión CNN, Larry King, (el entrevistador icono de Estados Unidos fallecido por el coronavirus el 23 de enero del año 2021), entrevistaba a Ellen Johnson (2), presidenta de Ateos Estadounidenses, quien preguntada sobre la existencia real de Cristo, respondió:                  “Bueno, yo estoy aquí para dar el punto de vista real, supongo”. “Porque la realidad es que, no hay una sola prueba de evidencia secular de que hubo un Jesucristo. El Cristianismo es una religión moderna. Y Cristo Jesús es una recopilación de otros dioses: Horas, Mithras, quienes tienen el mismo origen, y la misma muerte como el Jesucristo mitológico.”                           Larry King replicó:“¿Entonces usted no cree que hubo un Cristo Jesús?”                                                                                                         Ellen Johnson: “No lo hubo. No es lo que yo crea, sino que no hay evidencia secular de que Cristo Jesús haya existido.”       King dio paso a un corte publicitario. Después del corte no continuó el debate acerca de la evidencia a favor o en contra de la existencia de Jesús.

Bertrand Russell: Cincuenta años antes, en su libro Why I Am Not a Christian (Por qué yo no soy cristiano), el ateo Bertrand Russell cuestionó la existencia de Jesús.                                    Escribió: “ Históricamente es bastante dudoso si Cristo alguna vez existió del todo, y si Él existió nosotros no sabemos nada acerca de Él”.

El filósofo William James Durant: En su libro La Historia de la Civilización, planteó esta pregunta: “¿Existió Cristo? ¿La historia de la vida del fundador del cristianismo es el producto de la tristeza, la imaginación y la esperanza – un mito comparable a las leyendas de Krishna, Osiris, Attis, Adonis, Dioniso, y Mitras?”   En la misma obra, señaló que la historia del cristianismo tiene “muchas semejanzas a las leyendas de dioses paganos”.

¿Entonces, cómo podemos saber con seguridad que Jesús, el hombre a quienes muchos adoran y otros maldicen, fue real? ¿Está Ellen Johnson en lo cierto cuando afirma que Jesús es una “recopilación de otros dioses”? ¿Está Bertrand Russell en lo cierto cuando dice que “la existencia de Jesús es “bastante dudosa”?

2.- Mito o realidad                                                                                         ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que Alejandro Magno 3 existió realmente? En el año 336 a. C, Alejandro Magno se convirtió en rey de Macedonia a los 20 años de edad. Un genio militar, un apuesto y arrogante líder que masacró aldeas, ciudades y reinos del mundo Greco-Persa hasta que los gobernó todos. En el corto tiempo de ocho años el ejército de Alejandro recorrió 22.000 millas en sus conquistas. Murió a los 32 años, habiendo   protagonizado la hepopeya militar más grande de la historia. Hoy, con excepción de las ciudades llamadas Alejandría y unos cuantos libros de historia, su legado está en el olvido; pero los historiadores creen que Alejandro existió debido a tres razones principales: a) Hay documentación sobre él de los historiadores antiguos; b) causó un gran impacto en las naciones que conquistó y c) de todo ello, hay evidencias históricas y arqueológicas.

La historia de Alejandro Magno y sus conquistas militares se extrae de cinco fuentes antiguas, ninguna de las cuales fueron escritas por testigos presenciales.

Diodoro de Sicilia, historiador griego del siglo I a C. le dedicó un volumen de su Biblioteca Histórica.                                                    Plutarco, historiador griego del siglo I d. C. escribió una biografía de Alejandro Magno en su Vidas Paralelas.                    Quinto Curcio Rufo, historiador romano del siglo I d.C. escribió "Historiae Alexandri Magni Macedonis"  (Historias de Alejandro Magno de Macedonia).                                                                       Lucio Flavio Arriano, filósofo e historiador griego del siglo II d. C. escribió Anábasis de Alejandro Magno.

A pesar de la diferencia de tiempo de varios cientos de años, los historiadores están convencidos de que Alejandro fue real y que los detalles esenciales de lo que nosotros leemos acerca de su vida son verdaderos.

3.- Documentos históricos sobre la existencia de Jesús            Hay fuentes históricas sobre Jesús, tomadas de autores fiables y objetivos; clasificadas en dos  grupos: seglares y religiosas; éstas, a su vez, en no cristianas y cristianas:

1.- Fuentes seglares no cristianas: Ninguno de los historiadores no cristianos de los dos primeros siglos de nuestra era se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, solo mencionan algunos acontecimientos que consideraron    relevantes.                                                                                            Plinio el Joven (61-113 d.C.) fue Procónsul en Bitinia y escribió una carta al emperador Trajano preguntándole acerca de cómo debía conducirse con los cristianos, y las medidas que como gobernador tomó contra ellos. (En el Anexo está copiada la carta en español).                                                                                           Este testimonio transmite literalmente las declaraciones, reafirmaciones o retractaciones de los propios imputados de ser cristianos, y en él un magistrado romano se hace eco tres veces de Cristo como persona real y objeto de culto de una secta.

Publio Cornelio Tácito, es uno de los más grandes historiadores antiguos, nació unos 25 años después de la muerte de Jesús y pudo comprobar la propagación del Cristianismo en el Imperio Romano durante el siglo I. En su obra Anales.15,44:2-3, escrita alrededor de los años 115/116, describe el incendio de Roma del año 64 d.C., en tiempos del emperador Nerón, y escribió: “En consecuencia, para deshacerse de los rumores, Nerón culpó e infligió las torturas más exquisitas a una clase odiada por sus malas prácticas y que eran llamados cristianos por el vulgo. Cristo, de quien el nombre tuvo su origen, sufrió la pena máxima durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato; la maliciosa superstición fue sofocada por el momento de este modo, aunque de nuevo estalló no solamente en Judea, la primera fuente del mal, sino incluso en Roma, donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran”.

Gayo Suetonio Tranquilo (c.69-c.122 d.C), escribió, refiriéndose a la expulsión de judíos decretada por el emperador Claudio: “Iudaeos impulsore Chresto assidue tumultuantes Roma expulit”. (Claudio expulsó de Roma a los judíos que, instigados por Chresto, hacían constantes disturbios) (4) El emperador Claudio reinó del año 41 al 54 d.C.

La mayoría de los historiadores coinciden en que Chrestus es Cristo porque era frecuente que los paganos confundieran Christus y Chrestus y no existe ningún testimonio sobre ningún Chrestus agitador desconocido. Refiriéndose a las persecuciones del emperador Nerón, Suetonio scribió: “Éste infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna” (5)

2. Fuente religiosa no cristiana: Los judíos, representados por sus élites, tenían mucho que ganar negando la existencia de Jesús. Pero la evidencia apuntaba en la dirección opuesta.

En la Guemara (tradición oral hebrea de comentarios y análisis de La Mishná) aparecen unos datos que podrían proceder del siglo II d.C.: “Yeshu, el Nazareno está a punto de ser apedreado porque ha practicado la magia, ha seducido y decarriado a Israel”. “La vigilia de la fiesta de Pascua, Yeshu, el Nazareno, fue colgado”

Es curioso, el dato de que antes de ser colgado fue apedreado porque este dato no aparece en ningún otro escrito. Jesús es descrito como un hombre pernicioso que hacía magia (milagros) para engañar. Los rabinos judíos justifican, con toda nitidez, la condena de Jesús a morir crucificado.                                                     Sin pensarlo ni quererlo, los rabinos están afirmando la existencia del Jesús histórico.

Flavio Josefo fue un destacado historiador judío que empezó a escribir bajo la autoridad romana en el año 67 d.C., por tanto, era consciente de la reputación de Jesús tanto entre los romanos como entre los judíos. En su libro Antigüedades judías, 18:3:3. Flavio Josefo escribió sobre Jesús como una persona real: "Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, [si es lícito llamarlo hombre], porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos gentiles. [Era el Cristo.] Delatado por los principales de los judíos, Pilato lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, [porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él.] Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos”.

Coincidencia: Todos estos relatos independientes, religiosos y seglares, hablan sobre un hombre real que coincide con el Jesús de los evangelios. La Enciclopedia Británica cita estos diversos relatos seculares de la vida de Jesús como prueba convincente de su existencia: “Estos relatos independientes prueban que en tiempos antiguos incluso los oponentes del Cristianismo no dudaron de la historicidad de Jesús””.

3.- Fuente religiosa cristiana: El Nuevo Testamento: Los 27 libros del Nuevo Testamento han sido escritos por autores que conocieron a Jesús o recibieron los datos de testigos directos de los hechos de Jesús por haber convivido con Él. Los cuatro evangelios ofrecen información de la vida de Jesús y sus palabras desde diferentes perspectivas. Estos relatos han sido estudiados cuidadosamente por eruditos tanto dentro como fuera del Cristianismo y la mayoría afirma     que los relatos de los evangelios dan una imagen clara de Cristo Jesús real.

CITAS

2   Presidenta de “Ateos Americanos de 1995 a 2008. La entrevista con Larry King tuvo lugar el 14 de abril de 2005.

3 Alejandro Magno nació en Pela en Julio de 356 a. C. y falleció en Babilonia en Junio de 323 a. C. Sue padres fueron Filipo II de Macedonia y Olimpia de Epiro. Sus hijos fueron Alejandro IV de Macedonia y Heracles de Macedonia.

4 De vita Caeserum Claud., 25.

5 De vita Caesarum Nero, 26,2.

161.3: LLAMANDO A TU PUERTA. ¿QUIÉN FUE JESÚS?

 

Hace dos mil años la personalidad de Jesús cautivó a todos los que oyeron sus palabras y vieron las obras que hacía ¿Qué tenía Jesús que le hacía tan especial? No escribió un libro, no lideró un ejército, no ocupó un cargo político, ni fue dueño de ninguna propiedad. Viajaba pobremente, atrayendo a unas multitudes    asombradas por las palabras provocadoras que oían y los hechos tan asombrosos que contemplaban. Jesús, cuando inició su predicación, era un desconocido al que llamaban “el hijo del carpintero”; no tenía curriculum vitae, pero, lo especial de Jesús brilló en sus palabras y obras.

¿Fue solo un gran hombre o ES algo más? Algunos creen que fue un gran maestro moral; otros creen que fue el líder de la mayor religión del mundo; otros muchos, todos los cristianos, creemos que Jesús es Dios que, hecho hombre, habitó entre nosotros. Para todos, Cristo es el centro de la historia.

1.- ¿Jesús fue un gran maestro moral?

Es un hecho reconocido por personas no solo cristianas sino de otras religiones.

 El lider hindú Mahatma Gandhi: Fue entrevistado por el periodista norteamericano Louis Fischer y éste, en su libro “Gandhi”  transcribe algunas de sus ideas sobre Jesús:  “Amaba a Jesús hasta tal punto que los fanáticos hindúes lo acusaban de ser un cristiano en secreto”. “El único adorno que tenía colgado en la pared de su cabaña era una estampa de Jesús con estas palabras: Él es nuestra paz”. “Si tuviera que enfrentar el Sermón de la Montaña y mi propia interpretación de él, yo no vacilaría en decir ‘Sí, soy cristiano’. 

Pero, en un sentido negativo, puedo decirles que gran parte de lo que sucede en el cristianismo es una negación del Sermón de la Montaña”. “El Sermón de la Montaña era el entero cristianismo para aquél que quería vivir una vida cristiana. Es ese Sermón de la Montaña el que ha hecho que yo  quiera a Jesús...

"Lo considero una persona histórica, uno de los más grandes maestros de la humanidad. He estudiado sus enseñanzas tan devotamente como pude, con la reverencia de un cristiano, con el fin de descubrir la verdad que subyace en ellas."

El sermón de la montaña de Jesús (Mt 5,1ss) ha sido llamado la enseñanza más excelente de ética humana jamás pronunciada por una persona. De hecho, gran parte de lo que conocemos hoy como “igualdad de derechos” en realidad es el resultado de las enseñanzas de Jesús. Gandhi aceptó a Jesús, pero rechazó al Cristianismo. Su testimonio es magnífico y da mucho material para reflexionar.

 Clive Staples Lewis (7): El ateo convertido describe así su lucha intelectual en su autobiografía: “Noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se alejaba por unos segundos de mi trabajo, el lento venir de Aquél a quien yo honestamente había tratado de no conocer. Y Aquél a quien yo había temido finalmente me alcanzó. En 1929 me entregué, y admití que Dios era Dios, me arrodillé y oré”.

 El erudito judío Joseph Klausner (8): Escribió, “Es universalmente aceptado… que Cristo enseñó las más puras y sublimes éticas…lo cual arroja a la sombra a los preceptos morales y las máximas de los hombres más sabios de la antigüedad”.

 El historiador no cristiano Will Duran (9): Dijo de Jesús que “Vivió y luchó incansablemente por la ‘igualdad de derechos’; en tiempos modernos él habría sido enviado a Siberia”. “El más importante entre vosotros sea vuestro servidor” (Mt 23,11) – ésta es la inversión de toda sabiduría política, de toda cordura”.

El Presidente Thomas Jefferson(10): Uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América, cortó y pegó un ejemplar del Nuevo Testamento, eliminando los versículos que él consideraba que se referían a la divinidad de Jesús, y conservando las enseñanzas éticas y morales de Jesús. Llevaba con él en todo momento su Nuevo Testamento venerando a Jesús como el mayor maestro moral de todos los tiempos.

El documento de la Declaración de la Independencia establece: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables…”

Pero una pregunta que Jefferson nunca contestó fue: ¿cómo podría Jesús ser un gran líder moral si afirmó ser Dios en falso?

 ¿Pero Jesús en realidad afirmó su divinidad? Antes de analizar qué sostuvo Jesús, debemos estudiar la posibilidad de que simplemente fue un gran líder religioso.

2.- ¿Jesús fue un gran líder religioso?

Sorprendentemente, Jesús nunca afirmó ser un líder religioso. Él nunca se metió en la política religiosa sino que ejerció su predicación, casi siempre, fuera del marco religioso establecido. Si comparamos a Jesús con los fundadores de otras grandes religiones, observamos una distinción fundamental: Todas las religiones proporcionan instrucciones sobre una manera de vivir. Pero solo Jesús, además, ofrece la liberación, el perdón de los pecados y la transformación. “Jesús no solo enseñaba o exponía su mensaje. Él era idéntico a su mensaje”.

Jesús dejó claro que solo Dios puede perdonar los pecados. Hay que subrayar que son muchas las veces que Jesús invita a su seguimiento; de alguna manera está afirmando que Él es el lider de todos los que le siguen, pero no es un lider común, Él es algo más muy especial: ES DIOS.

 1.- ¿Afirmó Jesús que Él era Dios?

Nunca Jesús dijo expresamente las palabras “Yo soy Dios”; pero, dijo frases que, indirectamente, señalan su divinidad: “Antes de que Abraham naciera, ¡yo soy! “ (Jn 8,58). “El que me ha visto a mi ha visto al Padre” (Jn 14,9). E hizo cosas que sólo Dios puede hacer: Después de ser acusado de blasfemia, Él dijo: “ El Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar los pecados” Mt 9,6). Resucitar a un muerto: ”Lázaro, sal fuera”(Jn 11,43) Curar a un paralítico “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” (Mt 9,8). Calmó la tempestad del mar (Mt 8,26) y multiplicó los panes y los peces (Mt 14,15 ss).

¿Cuál era el significado de las palabras y los hechos de Jesús?: Es posible que sólo fuera un profeta como Moisés o Elías? ¿Quién puede ser ese hombre que habla como si fuera Dios, que dice que él siempre ha existido y que perdona los pecados? Nada tiene de extraño que los amigos y enemigos de Jesús estuviesen desconcertados por lo que Jesús decía y hacía y se preguntasen “¿quién es éste?” (Mt 8,28) En los Evangelios se nombra varias veces a Jesús como “Hijo de Dios”.

En una ocasión “Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron:Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías u otro de los profetas . Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 13-16).

Estando Jesús preso en casa del pontífice Caifás, éste le dijo: “Te conjuro por Dios vivo que me digas si eres tú el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Díjole Jesús: Tú lo has dicho” (Mt 26, 63-64). A continuación, Jesús fue considerado blasfemo y condenado a muerte. En más de una ocasión, Jesús se refirió a sí mismo como el Hijo de Dios. Jesús hizo esas afirmaciones dentro del contexto de la fe judía en un único Dios, el Ser que está fuera del mundo y que lo ha creado. Ningún judío creyente creerá alguna vez en más de un Dios. Y Jesús rezaba a su Padre como, “el único Dios verdadero” (Jn 17,3).

Pero en esa misma oración, Jesús habló de haber existido siempre con su Padre. Y cuando Felipe le pidió a Jesús que les mostrase al Padre, Jesús dijo, “Tanto tiempo como llevo con vosotros y ¿no has llegado a conocerme, Felipe? Quien me ve a mí está viendo al Padre”(Jn 14,9) Entonces, la pregunta es: ¿Jesús estaba afirmando ser el Dios hebreo que creó el universo?

¿Jesús afirmó que Él era el Dios de Abraham y Moisés?: Jesús hizo afirmaciones audaces y desconcertantes para sus seguidores:“Abraham, vuestro padre, se regocijó pensando en ver mi Día; lo vio y se alegró”. Los Judíos le dijeron entonces : Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?” Jesús les respondió : En verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy.” (Jn 8, 56-58). Al oír esto, los Judíos tomaron piedras para lapidar a Jesús porque Él se estaba declarando Dios. Como ellos no le aceptaban como Dios, le acusaron de blasfemar.

A Marta le dijo: “Yo SOY la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera” (Jn 11,25) Asimismo, Jesús decía cosas como, “Yo SOY la luz del mundo” (Jn 8,12), “Yo SOY el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino es por mi” (Jn 14,6).

¿Qué significan las palabras “Yo SOY”?: En las Sagradas Escrituras, cuando Moisés preguntó a Dios su nombre en la zarza ardiente, Dios respondió, “Yo SOY”(Ex 3,14). Dios estaba revelando a Moisés que Él es el único Dios, que trasciende al tiempo y siempre ha existido. Increíblemente, Jesús usaba las mismas palabras para describirse a sí mismo.

La pregunta es ¿por qué? Desde el tiempo de Moisés, ningún judío practicante se referiría nunca a sí  mismo ni a ningún otro hombre como “Yo Soy”. Por ello, la afirmación de “Yo SOY” por Jesús enfureció tanto a los líderes judíos que trataban de matarlo: “Porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios” (Jn 10,33).

Al afirmar “Yo soy”, mas allá de todo tiempo, Jesús reivindica la divinidad según las exigencias de los filósofos, es decir, la eternidad o el presente eterno. Dios no tiene ni principio ni fin. Es aquel cuyo ser y existir no depende de ninguna persona. El es, al mismo tiempo el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de los Israelitas y el Dios de la creación.

CITAS

7 Clive Staples. Lewis, (29 Noviembre 1898 - 22 Noviembre 1963). Lewis fue bautizado en la iglesia anglicana, pero en la adolescencia, abandonó la fe porque no podía ver la religión como una tarea y un deber, y se convirtió en un ateo interesado por la mitología y el ocultismo. Recuperó la fe a los 30 años por influencia de Tolkien y otros amigos. Su corversión tuvo gran influencia en todos sus trabajos posteriores. Apologista,crítico literario, novelista, académico, locutor de radio y ensayista. Autor de  , entre otras obras y amigo de John Ronald Reuel Tolkien (J.R.R.Tolkien), el autor de El Señor de los Anillos.

8 Joseph Klausner nació en Rusia el 14 de Agosto de 1897, y falleció en Jerusalénel 27 de Octubre de 1958. Historiador, escritos, profesor y filósofo.

Afincado en Palestina en 1920, fue un líder del movimiento cultural judío, candidato a la Presidencia de Israel en 1949.

9 William James Durant (5 de Noviembre de 1885 – 7 de Noviembre de 1981)

10 Thomas Jefferson, 3er. Presidente de los EE.UU. Nació el 13 de Abril de1743, falleció el 4 de Julio de 1826. fue político, latifundista, jurista,filósofo, inventor y arquitecto.

161.4: LLAMANDO A TU PUERTA. ¿QUIÉN ES JESUCRISTO PARA LOS CRISTIANOS?

 

1.- ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

Es la pregunta que hizo Jesús a sus discípulos: “Ellos contestaron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías u otro de los profetas. Y Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 13-16)

Jesús es la segunda persona de la santísima Trinidad: La Trinidad es el gran misterio del cristianismo. Como tal, es imposible que la mente humana pueda penetrarlo; sabemos su existencia porque Cristo así nos lo ha revelado: un solo Dios en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Hay varios pasajes en la Biblia en los que aparecen las tres divinas personas:

En la Encarnación, el Padre es el Altísimo, representado por la voz del ángel que anunció a María: “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús” ; “será llamado Hijo del Altísimo (Lc 1,31-32); “el Espíritu Santo vendrá sobre tí” ( Lc 1, 35); la segunda persona de la Santísima Trinidad tomó forma humana en las entrañas de una doncella, “El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1,14).

En el Bautismo de Jesús: El Padre dice al Hijo: “Tú eres mi Hijo, el amado, en quien tengo mis complacencias” (Lc 1,11) mientras que el Espíritu, en forma de paloma, descendía sobre Él.

En la Transfiguración: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle (Mt 17,5); el Espíritu Santo estás representado por la nube.

En la Ascensión: Justo antes de subir al Cielo, Jesús dio este mandato a los apóstoles: “Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28, 19). San Pablo se despide de los corintios con estas palabras: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2Cor 13, 13).

Jesús es el rostro visible de Dios: “A Dios nadie le ha visto jamás...Dios unigénito, que mora en el seno del Padre, le ha dado a conocer” (Jn 1,18); el Unigénito del Padre, conoce al Padre y se ha hecho hombre para darnos a conocer al Padre y descubrirnos sus misterios. Dios, en las tres divinas personas, es espíritu invisible; pero, encarnándose en el seno de la Virgen María, tomó forma humana y se hizo visible. La esperanza milenaria del pueblo de Israel contemplaba la llegada de un Rey-Mesías que restablecería la antigua grandeza del Reino de David. El designio de Dios no sólo atañe a Israel sino a toda la humanidad, que necesita ser rescatada y salvada. El nacimiento de Jesús, al menos en su apariencia externa, fue todo lo contrario al de un rey. Jesús nació en una cuadra, rodeado de animales y María, su Madre lo acostó en un pesebre. Este Niño que nace tan pobre y desvalido es el Hijo de Dios. Va a tener una niñez y una adolescencia semejante a la de los demás niños de Nazaret, el pueblo donde vivirá con María y José.

 Jesús es el Salvador de la humanidad: “En ningún otro hay salvación, pues ningún otro nombre se nos ha dado bajo el cielo, por el que podamos ser salvos”(Hch 4, 12) Cristo, Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre. El designio salvífico de Dios respecto a toda la humanidad se ha realizado en Jesús y en su comunidad eclesial, sacramento de salvación en la historia. Cristo es la única fuente de salvación y por Él adquiere valor cualquier otro atisbo de salvación fuera del cristianismo. Cristo no es uno de tantos mediadores salvíficos, que únicamente lo son en cuanto participan de la mediación de Jesús; Él es el único y definitivo mediador, la fuente de toda otra mediación participada.

 Jesús es, además:                                                                                        * Señor y Mesías. “Tenga por cierto toda la casa de Israel que Dios le ha hecho Señor y Mesías a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado” (Hch 2, 36) Jesús es el único Mediador entre Dios y los hombres. “Porque uno es Dios, uno también el Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó a sí mismo para la redención de todos”(ITim 2, 5-6)

*Jesús es el reconciliador universal. “Plugo al Padre que en Él habitase toda la plenitud y por Él reconciliar consigo todas las cosas en Él” (Col 1, 19)

*Jesús es un hombre que “pasó por el mundo haciendo el bien y curando a todos los oprimidos” (Hch 10,38). “El Espíritu del Señor está sobre mí; me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos las recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos” (Lc 4,18-19)

*Jesús es el que, “a pesar de tener la forma de Dios… se anonadó, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres … se humilló, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2,8)

*Jesús es el Mesías de los pobres... En la parábola de los invitados descorteses que noaceptaron ir al banquete, Jesús, por boca del anfitrión, dijo al criado: “Sal aprisa a las plazas y calles y a los pobres, tullidos, ciegos y cojos, tráelos al banquete” (Lc 14,21)

* Jesús fue exaltado por el Padre, quien “le otorgó un nombre sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla, en el cielo , en la tierra y en los abismos” (Flp 2,9-10)

Toda la existencia cristiana consiste en “consagrar la vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Hch 15, 26) y el gozo supremo es “ser dignos de padecer ultrajes por el nombre de Jesús” (Hch 5,41) y “morir por el nombre del Señor Jesús” (Hch 21,13)

2.- La redención de la humanidad

Viendo Dios que el “hombre“ había abandonado la senda del bien y había incurrido en toda clase de maldad, tuvo misericordia, se apiadó y envió a su Hijo para que redimiese a la humanidad caída y le enseñase el camino de la salvación.

Jesús tenía unos treinta años cuando empezó su predicación del Reino de Dios. Predicará durante tres años, al cabo de los cuales será sentenciado a muerte y crucificado. Será sepultado y resucitará al tercer día. Se aparecerá a sus discípulos y fundará su Iglesia poniendo a Pedro, el apóstol que había dicho que no le conocía, como su representante y cabeza de su Iglesia.

Para redimir al “hombre”, el Hijo de Dios pagó, muriendo en la cruz, la deuda que aquél tenía.

 El patíbulo de la cruz: Hasta la llegada del emperador Constantino que legalizó el Cristianismo el año 313, los antiguos romanos ejecutaban a los considerados enemigos del Imperio atándolos o clavándolos a una cruz de madera y dejándolos en la cruz hasta su muerte, que era lenta, horrible y pública (como elemento de disuasión). Al morir Jesús en la cruz, ésta dejó de ser para los cristianos un patíbulo ignominioso y pasó a ser instrumento de salvación.

 Dar a conocer el amor del Padre: Jesús es el Amor del Padre hecho persona humana. “Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna” (Jn 3, 16)

Jesús no sólo predica el amor del Padre y da a conocer su designio de salvación de todos los “hombres” sino que Él mismo es el artífice del plan salvador del Padre.

 Enseñar a todas las gentes: Jesús es el Maestro por excelencia; la enseñanza es un aspecto esencial de su actividad: enseña en las sinagogas (Mt 4, 23; en el templo (Mt 21,23); con ocasión de las fiestas (Jn 8,20) y hasta diariamente (Mt 26,55).  Le llaman Rabbi (Maestro) (Jn 13,13). La gente, “atónita, se decía: ¿De dónde le viene a éste tal sabiduría” (Mt 13,54), porque enseñaba con una autoridad especial, porque su doctrina no es de Él, sino del que le ha enviado (Jn 7,16), “según me enseñó el Padre, así hablo” (Jn 8,28). Jesús quiere dar a conocer el mensaje auténtico de Dios e inducir a “los hombres” a aceptarlo. 

El Papa Pablo VI dijo que Jesús es:“El que está en el vértice de las aspiraciones humanas, Él es el término de nuestras esperanzas y oraciones, es un punto focal de los deseos de la historia y de la civilización; es decir, es el Mesías, el centro de la humanidad, el que da valor a las acciones humanas, que conforma la alegría y la plenitud de los deseos de todos los corazones, el verdadero hombre, el tipo de perfección, de belleza y de santidad puesto por Dios para personificar el verdadero modelo, el verdadero concepto de hombre, el hermano de todos, el amigo insustituible, el único digno de toda confianza y de todo amor, Él es el Cristo hombre. Y, al mismo tiempo, Jesús está en el centro de todo nuestra verdadera suerte, es la luz por la que la habitación del mundo toma proporciones, forma, belleza y sombra; es la palabra que todo lo define, todo lo explica, todo lo clarifica, todo lo redime; es el principio de nuestra vida espiritual y moral; dice lo que se debe hacer y da la fuerza, la gracia, para hacerlo; reverbera su imagen, más aún, su presencia, en cada alma que se hace espejo para acoger su rayo de verdad y de vida, de quien cree en Él y acoge su contacto sacramental; es el Cristo Dios; el Maestro, el Salvador”.(Alocución de Pablo VI)

El apóstol Pedro dijo ante el Sandrín: “Príncipes del pueblo y ancianos... sea manifiesto a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que, en nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros habéis crucificado, a quien Dios resucitó de entre los muertos, por Él, éste (11) se halla sano entre vosotros. Él es la piedra rechazada por vosotros los constructores, que ha venido a ser la piedra angular. En ningún otro hay salvación, pues ningún otro nombre nos ha sido dado por el que podamos ser salvos” (Hch 4, 10-12)

3.- Jesús histórico - bíblico y Jesús eclesial.

El Jesús histórico presentado por el Nuevo Testamento y el Jesús presentado por la Iglesia en su  predicación, en la liturgia, en la catequesis y en todo el conjunto de la Tradición viva, ¿son el mismo? ¿Hay continuidad personal entre el Jesús histórico-bíblico y el Jesús eclesial? La predicación pascual de los Apóstoles se fundamenta y justifica en el Jesús histórico, cuyos puntos fundamentales son la encarnación, el nacimiento, la doctrina, la pasión, muerte y resurrección. Con honradez y rigor histórico no se puede poner en duda la identidad substancial entre el Jesús histórico-bíblico y el Jesús eclesial. Entre ambos hay una inalterable continuidad personal. Con razón, se habla del Cristo bíblico-eclesial.

4.- ¿Quién es Jesús para cada persona concreta?

Todo lo anterior encierra el designio amoroso de Dios para la salvación de todos los “hombres”. Dios espera la respuesta del “hombre”, y la respetará, sea la que sea.

11 Se trata del tullido que pedía limosna en la puerta del templo y que Pedro había curado, diciendo: “No tengo oro ni plata, lo que tengo, te doy: En nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda” (Hch 3, 6)

 

161.5: LLAMANDO A TU PUERTA. JESÚS Y LOS POBRES


1.- ¿Fue pobre Jesús?

Leemos en el evangelio de San Lucas que María dio a luz a su hijo “le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre porque no había sitio para ellos en el mesón” (Lc 2,7) La cuna donde fue acostado el Niño Jesús fue un pesebre de una cuadra (12)que es donde se pone el heno o la paja a los animales.                        Llama la atención la expresión: “porque no había sitio para ellos en el mesón”. Para ellos, no; para otros, sí. Para ellos, es decir, para María y José, no había sitio en el mesón porque eran gente sencilla y humilde que no tenían el dinero suficiente para pagar una estancia en el mesón. Si hubiesen llavado una bolsa con denarios, el mesonero les habría dado alojamiento, pero….¡Cada uno de nosotros es un mesonero que decide si, en su vida y en su corazón, hay lugar para Jesús!

“Cuando se cumplieron los días de la purificación prescrita por la ley de Moisés, llevaron el niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como prescribe la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor. Ofrecieron también en sacrifi cio, como dice la ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones” (Lc 2, 22-24). Ahora bien, esta ofrenda era la propia de las familias pobres, como sabemos por el Levítico 12, 6-8: “Mas si a ella no le alcanza para presentar una res menor, tome dos tórtolas o dos pichones...”.

San José era carpintero y ganaba lo suficiente para mantener la familia y poco más; era, por tanto, una familia de economía humilde. Aquí dejo el enlace a este artículo que escribí hace algunos años sobre el Nacimiento,

infancia y adolescencia de Jesús  VER

Jesús comenzó a predicar el Reino de Dios:  “A Dios nadie le vio jamás” (Jn 1,1) Jesús, por su condición de Dios-hombre, sí ha visto al Padre, nos lo ha dado a conocer. “Quien me ve a mí , ve al Padre” (Jn 14,9) El rostro de Dios que revela Jesús es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres. Tenía Jesús entre 27 y 30 años cuando empezó a predicar la llegada del Reino de Dios.                                                                                                         Abandonó su casa, su familia, su medio de vida y se convirtió en predicador itinerante, al que sigue la gente sencilla y algunas mujeres que proveen lo necesario para el sustento. El reino o reinado de Dios predicado por Jesús es la Buena Noticia, la salvación liberadora que ofrece a todos, pero que tiene a los pobres como destinatarios prioritarios. Jesús sabe que ha sido enviado a evangelizar a los pobres. Anunciarles la Buena Noticia será la parte central y esencial de su misión. Examinemos tres episodios evangélicos:

1º En la sinagoga de Nazaret, después de la lectura de Is 61, 1-2, Jesús declara cumplida en él mismo la profecía leída: “El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos, y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos, y proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19)

2º Jesús declaró: “Bienaventurados los pobres porque vuestro es el Reino de Dios” (6,20). Esta bienaventuranza no quiere decir: Pobres, aceptad vuestra pobreza que más tarde esa injusticia os será compensada en el reino de Dios. Cuando Jesús declara bienaventurados a los pobres es porque el reino de Dios ya ha comenzado, es decir, son bienaventurados porque la llegada del reino pondrá fin a su pobreza creando un mundo fraterno.

3º En el llamado juicio de las naciones (Mt 25, 31-46) se establece como criterio decisivo de salvación la relación solidaria con los más pobres. Sin duda, se está refiriendo a los pobres reales: los que tienen hambre o sed, los que están desnudos, los forasteros no acogidos... Y en ellos, a los crucificados de la historia, cualquiera que sea su situación subjetiva; en ellos se comprueba si el mensaje de Jesús se vive o no con coherencia.

Jesús se hizo pobre y compartió la vida de los pobres: En un mundo donde la pobreza y la marginación de muchos contrastaba con la riqueza y los privilegios de unos pocos, Jesús vivió el amor universal, sin excluir a nadie, pero mostró sus preferencias por los desheredados, se comprometió de forma decidida a favor de la causa de los pobres; les ofreció la salvación y se hizo pobre en solidaridad con ellos y por amor a ellos. Jesús no ama la pobreza injusta impuesta por el hombre, ama al pobre y comparte su vida para liberarle de susituación injusta.

 Las comidas de Jesús: Jesús se sentó a la mesa con publicanos y pecadores :”Estando Jesús sentado a la mesa en casa de Mateo, vivieron muchos publicanos y pecadores a sentarse con Jesús y sus discípulos ”(Mt 9,10) “Se acercaban a Él los publicanos y pecadores para oírle y los fariseos y escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y comE con ellos” (Lc 15,1) 

Jesús acoge a publicanos y pecadores, prostitutas y adulteros.  Jesús acoge, comprende y perdona, hasta defender a una mujer pública en contra de la opinión del fariseo Simón. En lugar de condenar, como implícitamente le pedían los judíos más puritanos, salva y rehabilita a la mujer adúltera. Pone también como modelo de oración la súplica contrita de un publicano. Y se aloja en casa de Zaqueo y come a su mesa; ese detalle puede parecer trivial a una mentalidad occidental, pero entre los  orientales era signo de la mayor amistad. Sentarse juntos en una mesa es participar igualitariamente del mismo banquete, integrar a los que estaban excluidos y marginados y poner en valor la acogida, la reciprocidad, el servicio, el compartir la vida, la fraternidad… Jesús derriba todas las barreras opuestas a compartir. 

El compromiso solidario con los pobres de este mundo hace posible el encuentro con Dios. Lo decisivo no está en saber que Jesús fue pobre y que su vida estuvo comprometida con los pobres y su causa. Lo decisivo es vivir en consecuencia con este saber, siguiéndole a Él, caminando tras sus huellas.

2.- ¿Quienes son los pobres?                                                                     Hay pobres-pobres y ricos-pobres. Me explico:  Los pobres-pobres son los hambrientos: Los desnudos, enfermos, emigrantes, perseguidos y marginados. Son personas a las que les falta algo, frecuentemente les falta mucho, incluso lo necesario; pero no les falta TODO, porque conservan la dignidad de hijos de Dios que nada ni nadie les puede quitar.               Como suele suceder en casi todas las épocas, la pobreza económica lleva aparejada la pobreza social; no sólo se carece de dinero, sino de amistades, de prestigio y de influencia. Ser pobre no es fruto del destino sino consecuencia de las malas decisiones tomadas en el pasado y del egoísmo cerrado de los que no quisieron  comprometerse. 

¡Cuántos pobres salieron de su pobreza porque, en el momento preciso, recibieron el apoyo y la ayuda compartida de los que vieron en ellos la imagen de Cristo pobre! 

Jesús se identifica con cada uno de ellos,  hasta el punto de decir: “lo que hagáis a estos mis hermanos, a mí me lo hacéis” (Mt 25,40) Jesús no sólo está de parte de los pobres-pobres, sino que comparte con ellos la misma suerte; para Él no son números, sino hermanos y hermanas con los cuales comparte el sufrimiento y alivia su malestar y marginación, devolviéndoles la dignidad perdida y asegurándoles la necesaria inclusión social.   Se le acercó un leproso y de rodillas le dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús, enternecido, extendió la mano, le tocó y dijo: Quiero, sé limpio.Y al instante desapareció la lepra” (Mc 1,40-42) Dijo a un paralítico: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” (Mc 2,11) Jesús no condenó a la mujer sorprendida en    adulterio. “Mujer, dónde están {los que te acusaban}? ¿Nadie te ha condenado? Nadie, Señor. Tampoco yo te condeno; vete y no peques más” (Jn 8, 10-11).

  Los ricos-pobres son los “ricos epulones”: Los que, para aumentar su propia riqueza material, contratan al “pobre lázaro” con contratos sucesivos de unos meses y con un sueldo miserable. Ricos-pobres son todos los ricos que, por amor al dinero, han endurecido su corazón hasta el punto de no querer ver y mucho menos remediar la miseria de los pobres-pobres.   Ricos-pobres son los, teniendo dinero, les falta TODO lo demás. Se marcharán de este mundo “con las manos vacías”, porque el dinero es un bien terrenal que no tiene pase de circulación a la eternidad.                                                                                                   Las riquezas materiales, en sí mismas consideradas, no son ni buenas ni malas. Todo depende del buen o mal uso que de ellas se haga; así, unos las usan para, por ejemplo, crear puestos de trabajo y dar de comer a muchas familias, y otros las emplean exclusivamente para aumentarlas más y más o para gastarlas en sus propios lujos y excentricidades, sin tener en consideración las necesidades de los demás.

Los pobres tienen mucho para compartir: Los pobres nos permiten redescubrir los rasgos más genuinos del rostro del Señor. “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14) Jesús, Verbo encarnado, nos permite ver su rostro en cada pobre y en cada una de sus circunstancias. Es imperioso mirar a cada pobre con mirada trascendente que, ignorando las fronteras de lo natural, las traspase y detrás de la imagen visible de cada pobre, vislumbre la imagen de Cristo en esa misma   circunstancia de necesitado, enfermo, hambriento, etc.

¿Cómo te quedarías si vieses en la calle a Jesús sentado en el suelo y con el cartel PIDO PARA COMER? A Jesús no te lo vas a encontrar físicamente; pero, lo podrás contemplar si miras con los ojos de la fe al pobre sentado en la acera.

La pobreza de los “ricos” puede ser curada con la riqueza de los “pobres”.

La gran pobreza de los “ricos” es que no saben mirar con ojos de fe. Los pobres les ofrecen la oportunidad de curarse. Basta con que se encuentren y se conozcan.                                               ¿Quién es quién? ¿En qué es pobre o rico cada uno?¿Qué significa cada uno para el otro? Los pobres conocen mejor que nadie lo que es la miseria, el dolor, la intemperie, la soledad o la solidaridad. Son verdaderos cristos dolientes con un inmenso caudal de experiencias que, al compartirlas con los demás, pueden mejorarlos como personas.                                                   Los pobres enseñan la generosidad y el compartir; en las grandes catástrofes, son ellos los primeros que acuden para socorrer a los demás y los primeros que comparten lo poco   que tienen.

3.- Los pobres nos estimulan a cambiar                                               Los pobres gozan de la exclusiva de ser la cara visible de Cristo. Los creyentes estamos interpelados por Él para descubrirlo en los pobres y hacer con ellos lo que haríamos con Él. Jesús por boca de San Mateo nos dice: “Lo que hicísteis al más pequeño de estos mis hermanos, a Mí me lo hicísteis” (Mt 25,40) Podemos deducir que el Señor quiere que hagamos a nuestros hermanos pobres lo que haríamos con Él.                                          El Señor nos pide un cambio en nuestra relación con los pobres, un cambio que nos lleve a considerarlos y tratarlos como hermanos, a preocuparnos por su persona, sus carencias y necesidades; un cambio que nos lleve a interesarnos por sus sufrimientos, sus condiciones inhumanas en las que están obligados a vivir; un cambio que nos lleve a prestarles nuestra atención, acogida y ayuda; un cambio que nos lleve a empapanos de la sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.

Dar limosna y/o compartir: Es sabido que la obra de caridad presupone un benefactor y un beneficiado, mientras que el compartir genera fraternidad. La limosna es ocasional, mientras que el compartir es duradero. La primera corre el riesgo de gratificar a quien la realiza y humillar a quien la recibe; el segundo refuerza la solidaridad fraterna entre los dos.

Nuestros días están marcados por la pandemia del Covid-19 y sus secuelas de muerte, soledad, sufrimiento y ruína económica. Son muchas las familias afectadas en todos los países del mundo por estas secuelas. La fraternidad está pidiendo a todas las personas de buena voluntad, sean creyentes o no, un compromiso total con la opción por los pobres en todas y cada una de las diversas formas de pobreza.

Los pobres no son números abstractos que algunos Partidos políticos sólo recuerdan en tiempo de elecciones; son personas concretas con necesidades e ilusiones concretas que no pueden llevar a término por sus carencias económicas.                           Esta es una buena ocasión para reflexionar sobre “cuanto quisiéreis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos” (Mt 7,12)”.

Quiero terminar el capítulo con esta cita preciosa de san Juan Crisóstomo: “El que es generoso no debe pedir cuentas de la conducta, sino solo mejorar la condición de pobreza y satisfacer la necesidad. El pobre solo tiene una defensa: su pobreza y la condición de necesidad en la que se encuentra. No le pidas nada más; pero aunque fuese el hombre más malvado del mundo, si le falta el alimento necesario, librémoslo del hambre. […] El      hombre misericordioso es un puerto para quien está en necesidad: el puerto acoge y libera del peligro a todos los     náufragos; sean ellos malvados, buenos, o sean como sean aquellos que se encuentren en peligro, el puerto los protege dentro de su bahía. Por tanto, también tú, cuando veas en tierra a un hombre que ha sufrido el naufragio de la pobreza, no juzgues, no pidas cuentas de su conducta, sino libéralo de la desgracia” (Discursos sobre el pobre Lázaro, II, 5).

CITAS

(12) En las afueras de Belén, según la Tradición, había unas grutas que servían de cuadra para los animales.