PROFETAS MAYORES
Los
judíos dividieron los libros proféticos, según la extensión de
sus vaticinios, en profetas mayores y profetas menores. Dios siempre
busca que Israel se arrepienta de sus pecados, le advierte sobre las
consecuencias de no hacerlo y, al mismo tiempo, ofrece una salida
para los justos y consuelo para los que regresan a Él.
Isaías: Este libro fue escrito
por el profeta Isaías aproximadamente alrededor del año 700 a.C. No conocemos ni el
origen ni la parentela de Isaías, por lo cuidado de su estilo, deducimos que
era de la clase culta de la sociedad de Jerusalén.. Consagró su vida a
“santificar” al pueblo para que se hiciera digno del “Santo de Israel”.Desde
el primer capitulo describe a Israel como “gente pecadora, pueblo cargado
de iniquidad, raza malvada, hijos desnaturalizados, han renegado del Santo de
Israel y le han dado la espalda (1,4).
Dios
no quiere sacrificios ni ofrendas: “Harto
estoy de holocaustos de carneros (1,11)
no me traigáis más esas ofrendas … las fiestas con crimen me son
insoportables”(1,13), sino
la conversión, el cambio de vida “lavaos, limpiaos, quitad de ante mis
ojos la iniquidad de vuestras acciones” (1,16).
Yavé
castigará a los malvados: La parábola de la viña (Is 5,1-7) es una de las más
bellas para pintar la ingratitud de Israel por lo que sufrirá grandes
calamidades e incluso, el cautiverio (5,13)
Los
capítulos 7 al 12 forman el llamado Libro de Emmanuel. Yavé enviará un
libertador al pueblo, ante la impertinencia de Acaz de que el profeta pida una
señal a Dios, responde que el Señor mismo le dará la señal: He aquí que la
virgen grávida da a luz, y le llama Emmanuel” (7,14).
En
9,6 el profeta atribuye al Niño unos atributos cuyo pleno sentido sólo
aparecerá en la revelación del Nuevo Testamento. “Nos ha nacido un niño… que
tiene sobre olos hombros la soberanía, y que se llamará maravillosos consejero,
Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz.”
El
reino del Mesías será un reino de paz (cap-11) “Brotará un retoño del tronco de
Jesé …juzgará en justicia al pobre…Habitará el lobo con el cordero y el
leopardo se acostará con el cabrito y comerán juntos el becerro y el león y un
niño pequeño los pastoreará”.
Saltamos
hasta 52,13 y todo el capítulo 53, donde encontramos el vaticinio más claro de
la pasión del Siervo de Yavé; sus dolores, la causa de los mismos y los frutos
de su muerte descritos con los más vivos colores.
Los
últimos capítulos hablan de la restauración del pueblo hebreo, las buenas
nuevas de salvación, la extensión de ésta a los pueblos gentiles y el
juicio para toda humanidad.
Jeremías: Este
libro fue escrito entre los años
627 al 586 a.C.
La
personalidad del profeta queda retratada en su estilo, el cual lejos del vigor
y la ironía de Isaías, refleja el ansia de paz de un alma atribulada. Jeremías
es un alma nacida para la paz, la soledad, la tranquilidad del hogar, y, sin
embargo Dios le lanza a la agitada vida política de Judá en los momentos
más críticos de su historia. Con sencillez expresa sus profundas ideas, con un
aire de tristeza y amargura.
El
drama del profeta radica en la necesidad de predicar la sumisión a Babilonia
como mal menor, profetizó tanto la destrucción de Jerusalén como su caída en
manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia. A pesar de revelar esta etapa
dura y difícil en la historia del pueblo, Dios revela a Jeremías que
eventualmente Jerusalén seria restaurada. Jeremías
echa en cara a reyes, profetas y sacerdotes sus desobediencias a Dios. Por esta
razón fue perseguido y amenazado en su propia tierra. Jeremías es un verdadero
hombre de fe que sufrió por defender la palabra y los mandamientos de Dios en
medio de una sociedad que estaba muy dispuesta a ignorar sus advertencias.
Lamentaciones: Las Lamentaciones se escriben sobre el año 586 a.C. La versión griega de los LXX las atribuyen a Jeremías, y lo mismo hace la tradición primitiva. Son cuatro cantos alfabéticos, seguidos de una oración, con el tema de la soledad y ruina de Jerusalén, destruida por los caldeos.
Ezequiel: El profetas está desterrado en Babilonia, donde fue deportado junto a los nobles e influyentes de Jerusalén. Allí recibe de Yavé la misión de hablar al pueblo de Israel. "Hijo de hombre, recoge en tu corazón las palabras que yo te digo y ve luego y llégate a los deportados, a los hijos de tu pueblo y háblales" (3,10). "Te pondrán cuerdas, re amarrarán con ellas y no podrás soltarte; te pegaré la lengua al paladar y te quedarás mudo" (3,25-26).
Como Jeremías, Ezequiel comienza su actividad explicando lo que ha sucedido por causa del pecado y predicando la conversión. Es un profeta de desventuras, anuncia que lo peor está por llegar, que un día acaecerá la tragedia definitiva. La mudez del profeta coincide con la destrucción de Jerusalén y del templo. Mueren muchos en la catástrofe, la ciudad es incendiada y muchos supervivientes son conducidos al destierro, en largas columnas. Un fugitivo recorre la distancia entre Jerusalén y Babilonia, pide ver a Ezequiel y le informa de lo sucedido, de primera mano y con todo detalle. Ezequiel recibe la noticia profundamente conmovido, tanto que recupera el habla y comienza a predicar, ahora sobre la esperanza en la restauración de Jerusalén. Su mensaje central es la justicia de Dios.
Daniel: Es el cuarto de los llamados «profetas mayores», descendiente de la familia real de David, fue llevado cautivo a Babilonia cuando era todavía joven.
Lamentaciones: Las Lamentaciones se escriben sobre el año 586 a.C. La versión griega de los LXX las atribuyen a Jeremías, y lo mismo hace la tradición primitiva. Son cuatro cantos alfabéticos, seguidos de una oración, con el tema de la soledad y ruina de Jerusalén, destruida por los caldeos.
Ezequiel: El profetas está desterrado en Babilonia, donde fue deportado junto a los nobles e influyentes de Jerusalén. Allí recibe de Yavé la misión de hablar al pueblo de Israel. "Hijo de hombre, recoge en tu corazón las palabras que yo te digo y ve luego y llégate a los deportados, a los hijos de tu pueblo y háblales" (3,10). "Te pondrán cuerdas, re amarrarán con ellas y no podrás soltarte; te pegaré la lengua al paladar y te quedarás mudo" (3,25-26).
Como Jeremías, Ezequiel comienza su actividad explicando lo que ha sucedido por causa del pecado y predicando la conversión. Es un profeta de desventuras, anuncia que lo peor está por llegar, que un día acaecerá la tragedia definitiva. La mudez del profeta coincide con la destrucción de Jerusalén y del templo. Mueren muchos en la catástrofe, la ciudad es incendiada y muchos supervivientes son conducidos al destierro, en largas columnas. Un fugitivo recorre la distancia entre Jerusalén y Babilonia, pide ver a Ezequiel y le informa de lo sucedido, de primera mano y con todo detalle. Ezequiel recibe la noticia profundamente conmovido, tanto que recupera el habla y comienza a predicar, ahora sobre la esperanza en la restauración de Jerusalén. Su mensaje central es la justicia de Dios.
Daniel: Es el cuarto de los llamados «profetas mayores», descendiente de la familia real de David, fue llevado cautivo a Babilonia cuando era todavía joven.
Educado
en la corte babilónica en calidad de paje, se granjeó la amistad
del rey Nabucodonosor por revelarle el sentido de un sueño
misterioso (2,19s)
Escaló
altos puestos en la administración hasta el punto de ser objeto de
conspiraciones de los altos funcionarios, celosos de su
encumbramiento.
El libro de Daniel está escrito en tres lenguas: a) hebreo (1,1 – y 8,1 -12,3); b) arameo (2,4 – 7,28); c) griego (3,24-9; 13,1 – 14,42)
El libro de Daniel está escrito en tres lenguas: a) hebreo (1,1 – y 8,1 -12,3); b) arameo (2,4 – 7,28); c) griego (3,24-9; 13,1 – 14,42)
Es
difícil resolver este enigma lingüístico. Habrá que suponer que
el libro canónico actual es una recopilación de textos que
circulaban indistintamente en hebreo o arameo, y un redactor los
yuxtapuso tal como los encontró, porque los fragmentos presentaban
una secuencia lógica. La redacción del libro de Daniel hay que
colocarla en la primera mitad del siglo II a.C., lo que no
impide que el redactor haya utilizado fuentes anteriores.
El
fin del libro es consolar y exhortar presentando un modelo de virtud
y de fidelidad a las layes patrias en medio de la corrupción de la
corte de Babilonia. Dios gobierna la historia de los pueblos. El
autor presenta la lucha entre los designios mesiánicos sobre
Israel y los poderes históricos de los grandes imperios que se
oponen a la instauración del “reino de los santos”.
PROFETAS MENORES
Oseas: Dios
usa la familia de Oseas para ilustrar su relación con el pueblo de
Israel. Cuando ordena que Oseas se case con una mujer adúltera,
estaba diciendo que el pueblo le había sido infiel. A través de
este profeta Dios culpa al pueblo de varios pecados y asegura que
sufrirán castigo. Cuando Dios ordena que Oseas se reconcilie con su
esposa, lo hace para anunciar que llegará el día de la
reconciliación de Israel.
Joel: El
mensaje de Joel es que Dios perdonara a su pueblo, si el pueblo se
arrepiente de sus pecados. No solamente, Dios promete restaurar todo
lo que habían perdido.
Amós: Hasta
los profetas habían abandonado su compromiso con Dios. Fue entonces
cuando Dios llamó a un fiel pastor de ovejas, Amós, para hablar con
su pueblo. Amós llamó a Israel al arrepentimiento porque el juicio
de Dios estaba cerca.
Abdías: Con
un único capítulo, el libro de Abdías emplea el conflicto entre
Esaú y Jacob para referirse al daño que los enemigos de Israel han
causado a Israel. Dios promete que el castigo llegará a los que
atacaron a su pueblo.
Jonás: Dios
tenía un mensaje para el pueblo de Nínive. Envió a Jonás pero
éste no quiso ir porque consideraba que no había nada bueno ni
digno allí. Jonás, en desobediencia, decidió no ir. Como castigo
fue echado a la mar durante un viaje en bote y tragado por una
ballena.
Al tercer día la ballena vomitó a Jonás, y,
arrepentido, fue a Nínive para cumplir su misión. Al escuchar el
mensaje de parte de Dios, el pueblo pidió perdón. Esta historia
muestra que Dios tiene compasión hacia todas las naciones.
Miqueas: Este
libro explica las consecuencias de seguir nuestros propios planes en
vez de buscar la voluntad de Dios. Este fue uno de los grandes
pecados de Israel. En el capitulo 5 Dios promete que enviará un
gobernante para Israel. Esa promesa se cumple en Jesús.
Nahúm: Nuevamente
Nínive, la capital de Asiria, se encuentra en rebeldía. Dios les
dice que no se olvidará de sus maldades y, como Él es justo,
enviará un castigo contra ellos. Dios es compasivo y ofrece refugio
para los que confían en Él.
Habacuc: Este
libro es una serie de oraciones del profeta y las respuestas que Dios
le da. Habacuc ruega a Dios que actúe pues ya no puede soportar la
violencia y la inmoralidad a su alrededor. Dios le asegura que tiene
control de la situación y que tiene un plan.
Sofonías: Este
profeta nos dice que en el "Día del Señor" todas las
naciones serán juzgadas por Dios. También habla sobre la
restauración de Israel.
Hageo: Dios
pide la reconstrucción de su templo cuando los judíos empezaron a
regresar a Jerusalén después de haber estado exiliados en
Babilonia.
Zacarías: Contemporáneo
de Hageo, Zacarías también habla sobre la reedificación del
templo. Zacarías anuncia el futuro triunfo de Israel sobre sus
enemigos y la llegada a Jerusalén de un rey manso y pacífico.
“Alégrate, hija de Sión. Grita exultante, hija de Jerusalén. He
aquí que viene a ti tu Rey, justo y victorioso, humilde, montado en
un asno, en un pollino hijo de asna." (9,9).
Malaquías: Este
es el último libro del Antiguo Testamento y habla sobre la promesa
del Mesías y de su mensajero, que fue Juan el Bautista.
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