Dicho lo dicho en los artículos anteriores, me he preguntado: ¿puedo seguir viendo el mundo y sus realidades con los mismos ojos, o ¿estoy abocado a una nueva visión, a una nueva concepción del mundo y sus gentes?
Efectivamente, si quiero ser consecuente y poner en práctica el cambio interior indicado, tengo que cambiar mi concepto del mundo y sus gentes, tengo que abandonar las tinieblas (el mal en todas sus formas) y caminar en la Luz del Amor, que es imitar, en mi vida cotidiana, al amor de Dios: «Tanto amó Dios al mundo, que le envió a su Hijo, para que todo el que crea en Él, no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3.16) y Cristo «nos amó hasta el fin» (Jn 13,1) hasta entregar su vida para darnos la oportunidad de, aceptándole, tener vida en nosotros.
1. Aceptar a Jesús
Dijo Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí"(Juan 14:6). El término del camino cristiano es Dios Padre. Jesús, en su persona, en sus obras y en sus palabras es EL CAMINO para ir al Padre; es LA VERDAD, porque en Él se cumplen las promesas divinas reflejadas en la Ley y los profetas; es LA VIDA, porque ésta se halla en Él y Él la comunica a los demás.
Trascribo a continuación un soneto anónimo que expresa, de forma magistral, lo que realmente mueve al amor de Cristo:
No me mueve, mi Dios, para quererte, el Cielo que me tienes prometido, ni me mueve el Infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor. Muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas, y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera Cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera Infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.
Al reflexionar y meditar sobre cada línea de este soneto se descubre laprofundidad del amor de Cristo.
¡El Señor me amó tanto que dio su vida por mí!
Me amó y me sigue amando, porque Dios no cambia. A la luz de Cristo crucificado, mi vida monótona y sin color, queda tocada por el amor de Dios, y se transforma en una página llena de color, de luz y de amor.
El Crucifijo es la imagen más elocuente del amor de Dios. A primera vista, parece una imagen muda y silenciosa; pero, es un libro abierto para el que sabe «leer» el silencio. ¡Cuántas ideas y cuántos sentimientos afloran en la mente!
2. Reflejar a Jesús
Dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero para que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo» (Mt 5, 14-16)
La Luz de Cristo (su persona, sus obras y su mensaje) está encendida en el corazón de los creyentes en Él. Por el bautismo estamos revestidos de Cristo (Gal 3,27) y nuestras obras deben descubrir nuestra fe. El apóstol Santiago (el Menor) escribe en su carta: «Por mis obras te mostraré mi fe» (2,18) La vida de los creyentes, plasmada en sus palabras y obras deben dar testimonio de la fe que profesan. «Por sus frutos los conoceréis» (Mt 7,16)
Nuestras obras, nuestra manera de comportarnos en todas las circunstancias deberían ser como “lucecitas” con las que, por haberlasencendido en la Luz de Cristo, Luz de Amor, tratamos de iluminar las tinieblas del mundo que no conoce el amor del Señor Jesús. ¡Ojalá que la Luz del Amor de Cristo brille en todos los corazones.
3. Otra visión del mundo. El trigo y la cizaña
Como creyente en Jesús de Nazaret no puedo ver el mundo y susrealidades como si no creyera. Los creyentes vemos y observamos todo con los ojos de la fe o, al menos, lo intentamos, dada nuestra fragilidad humana. Los ojos de la fe en Cristo nos dan el verdadero ángulo de visión, desde él se ven las cosas de otra manera, a la manera de Dios. En esta etapa terrenal del reino de Dios conviven la luz y las tinieblas, es decir, el Amor y el mal en todas sus formas. Así lo pone de relieve la parábola de la cizaña: Un labrador sembró en su campo buen trigo;… pero junto al trigo creció la cizaña. «Acercándose los criados al amo, le dijeron: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde viene la cizaña? ¿Quieres que la arranquemos? Él les contestó: No, no sea que, al querer arrancar lacizaña, arranquéis con ella el trigo. Dejad que ambos crezcan hasta la siega y entonces diré a los segadores: Tomad primero la cizaña y atadla en haces para quemarla y recoged el trigo y llevadlo al granero» (Mt 13,27-30)
Esta parábola nos da una gran lección: En esta etapa terrena del Reino de Dios convivirán el Amor en unas personas y el egoísmo (como centro del mal) en otras. Como dijo el Señor en otra ocasión: «El que de vosotros esté sin pecado, que le tire la primera piedra» (1) Jn 8,7)
)Ninguno de nosotros hemos sido siempre trigo, ninguno estamos siempre limpios de pecado, ninguno de nosotros nos podemos pronunciar como si fuésemos jueces de la conducta de los demás. Solo Dios será juez de todos al final de los tiempos. Mientras tanto, a los creyentes nos toca convivir con el mal sin hacerlo nosotros; al contrario, debemos iluminar con nuestras obras y palabras a los obradores del mal. Con la ayuda del Señor, tal vez, muchos acepten la Luz.
4. Otra visión de la vida humana
En la historia de la Humanidad es notorio el desprecio de la vida. Como queda descrito en los capítulos anteriores, se ejerció el infanticidio; se multiplicaron las guerras provocadas por el afán de conquista de los grandes imperios, que llevaron a la muerte a millones de personas; se practicaron los ludi gladiatorum que terminaban con la vida del vencido, etc. Se impone otra visión de la vida humana. La vida es el principal valor y el derecho más importante de todo ser humano. ¿Cuál es el fundamento de la dignidad humana?
La sociedad necesita encontrar un fundamento sólido de la dignidadhumana, para evitar los riesgos que seguirían de no reconocer esa dignidad. Una vez reconocida y aceptada la existencia de la dignidad humana, su fundamento puede ser interno o externo.El fundamento interno es defendido por los que dicen que la dignidad de las personas se basa en sus capacidades o habilidades. Esto obliga a sacar estas dos deducciones:
1ª deducción: Si las capacidades o habilidades humanas son distintas en unas personas y en otras, también será distinto el grado de dignidad en unas personas y en otras. Ahora bien, aceptar este razonamiento lleva a enfrentarnos con situaciones incomprensibles: ¿Por qué es más digno el que es muy inteligente que el que no lo es? ¿Por qué es más digno el que sabe hacer una cosa que el que no sabe? ¿Por qué es más digno un catedrático que un analfabeto? ¿Por qué es más digno el hombre maduro poseedor de muchas habilidades que el recién nacido que no posee ninguna o el que está “en coma” que las ha perdido? Esto nos lleva a concluir que poner la dignidad humana en las capacidades o habilidades humanas es aceptar que los que están en lacategoría de «inútiles e improductivos”, como serían los no nacidos, los enfermos mentales, los que por su incapacidad, no pueden llevar una vida normal, etc., etc., tienen disminuida también su dignidad humana y podemos arrogarnos el derecho a tratarlos como queramos e, incluso, a deshacernos de ellos.
2ª deducción: Si las capacidades y habilidades se adquieren, aumentan, corrigen y pierden, también sucede lo mismo con la dignidad humana.Se trata de la mujer sorprendida en adulterio y que los escribas y fariseos querían apedrear hasta la muerte en presencia de Jesús.Es tan enorme la gravedad de estas dos deducciones, que toda mente humana, no distorsionada, tendrá que reconocer que el fundamento interno propuesto carece de solidez. Entonces, si el fundamento no puede ser interno, tendrá que ser externo. ¿Cuál es el fundamento externo de la dignidad humana? El que ha sido dado a la persona por alguien distinto de ella. ¿Quién es ese alguien? La dignidad humana proviene del acto creador de Dios que nos creó a su imagen y semejanza. La dignidad humana no depende de lo que hacen las personas, sino de lo que son. En el ser somos iguales todos los seres humanos, ya seamos jóvenes o ancianos, nacidos a no nacidos, con o sin discapacidad, inteligentes o torpes, y, al mismo tiempo, todos los seres humanos somos diferentes del resto de los animales. El ser humano tiene la misma dignidad inviolable en todas las épocas de la historia, ya sea de la historia individual de cada persona o de la historia de la humanidad. Esto fuerza a concluir que la vida de toda persona tiene un gran valor y nadie tiene derecho a quitársela, en ninguna de las etapas vitales de la persona. Algunos, no creen en Dios ni reconocen su paternidad. Los creyentes en Jesús de Nazaret vemos a todos los seres humanos como hermanos y como tales queremos tratarles. El mundo del mal está lleno de malhechores: asesinos, violentos, ladrones, violadores, etc., etc.
¡Qué difícil es considerarlos y tratarlos como hermanos!
Tenemos un modelo a quien imitar: Jesús, poco antes de morir en la cruz, oró por los que le crucificaron. «Padre, perdónalos. Porque no saben lo que hacen» (Jn 23,34)
Es lo que debemos hacer los creyentes ante los malhechores del mundo: rezar por ellos, para que el Señor ilumine sus mentes y las abra a la Verdad de su Amor. Porque ¡todos valemos mucho para Dios!
5. Otra visión de la mujer
La mujer en cuanto persona tiene la misma dignidad que el hombre y,además, tiene el plus de la maternidad. Dios eligió a María para que fuese la madre de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre; con la elevación de María a tan alta dignidad, todas las mujeres fueron elevadas. Por el mero hecho de ser mujer y poder ser madre, toda mujer tiene derecho a su dignidad y a ser respetada por todos. Todos tenemos una madre, muchos tienen hermanas e hijas; todas queridas y respetadas. No siempre fue ni es así! No lo fue en la historia, ni lo es en la actualidad. La mujer fue considerada como una persona de segunda categoría, sin derechos y útil solo si daba hijos al hombre o le servía de esclava sexual. En pleno siglo XXI, al menos en los países que consideramos civilizados, la mujer, con su lucha y esfuerzo, ha logrado el reconocimiento legal de sus derechos. Digo legal, porque todavía queda mucho recorrido hasta el reconocimiento práctico. Todavía muchos consideran a la mujer como “esclava sexual del hombre”: Como tal, su opinión no cuenta y, por tanto, no se respeta. El «no es no» no cuenta para el violador, que, ¡desgraciado!, solo ve a la mujer como objeto de deseo. Todavía existen muchos proxenetas que se enriquecen vendiendo a usuarios desaprensivos los servicios sexuales de las mujeres esclavas de sus prostíbulos. Todavía muchos consideran a la mujer como un “objeto de su propiedad”, sobre el que creen tener todos los derechos, incluso el de matarlas. Es indignante que, todos los años, mueran cientos de mujeres a manos de sus maridos, parejas o exparejas. Las leyes de los diversos países no protegen suficientemente a las mujeres. Todavía muchos consideran a la mujer como un “objeto decorativo”. Las empresas, las TVs, la publicidad, la moda, etc., usan a la mujer en este sentido, sobre todo si es joven. Muchas lo consideran una forma más de ganar dinero, y lo es; pero, también es cierto que, con frecuencia, no se respeta la dignidad de la mujer, al presentarla como un objeto decorativo y atrayente. No soy quien para dar consejos; me limito, por tanto, a recordar el famoso dicho de los romanos: «La mujer del César no sólo debe ser digna sino parecerlo». La mujer tiene derecho a ser mirada con otros ojos: Ojos limpios de pasiones dominantes, economicistas y lujuriosas. La mujer es el ser que, con sus grandes cualidades, si las injerta en el Amor de Dios, puede irradiar su luz y sacar de las tinieblas del egoísmo a tantos que viven en ellas.
6. Otra visión de los negocios
La gran mayoría de las personas seguramente piensan que los negocios se emprenden para «ganar dinero», y es verdad, pero no es «toda la verdad». Los negocios, sea cual sea su tipo, nacen para dos cosas, que no se excluyen sino que se complementan: Ganar dinero y servir a la sociedad. El «quid» de la cuestión es el «cómo».
Todo vale ante el dios “dinero”; pero no todo vale ante el Dios Amor.
Si queremos que reine el Amor en lugar del Egoísmo, la sociedad, enconcreto los empresarios, deben tener otra visión de los negocios.
¿Cómo ganar dinero y, al mismo tiempo, prestar un servicio a la sociedad? Hay negocios clandestinos y negocios legales. Los clandestinos sólo buscan la ganancia económica y nada les importa el servicio a la sociedad. Algunos, como la trata de personas o el narcotráfico, son el paradigma del mal. ¡Cuántas muertes y cuanto sufrimiento hay detrás de estos negocios clandestinos! Los legales, llamados así porque están fundados y amparados por la ley, funcionan dentro de los márgenes autorizados. Pero, no siempre lo hacen y se exceden en sus ganancias en detrimento del servicio a la sociedad. Un ejemplo: La empresa, grande o pequeña, nacional o multinacional, que, para aumentar sus beneficios, paga salarios de miseria a sus empleados, les contrata a un tipo de jornada y les obliga a otra distinta sin abonarles las horas extras, camufla los beneficios para rebajar los pagos a la Hacienda Pública, etc.
7. Otra visión de la Naturaleza
La Naturaleza es la casa común de las personas, del resto de los animales y de las plantas. Sólo el hombre la deteriora y destruye con sus egoístas intervenciones. Los ecosistemas se van deteriorando hasta el punto de producir el cambio climático que, aunque algunos se empeñan en negar, es evidente que ya estamos padeciendo sus consecuencias.
¡Ojalá que todos los países, especialmente los grandes, asuman su responsabilidad y contribuyan a limpiar y no volver a ensuciar nuestro planeta! ¿Qué queremos dejar a las generaciones futuras? ¿Un basurero inhabitable, un desierto inhóspito?
No sé si, con la publicación de estos artículos, se cumplirá mi sueño. He hecho, creo, todo lo posible para intentar dar a conocer a Jesús y su mensaje. El resto no depende de mí; es el lector el que tiene la última palabra pará decidir según su criterio.
Un último consejo, amable lector: Elije lo mejor...
¡Que el Señor nos bendiga y nos conceda la paz! ¡Que el Señor sea nuestro camino para ir al Padre! ¡Que nuestra Madre celestial sea nuestro camino para ir al encuentro con su Hijo!
(1) Se trata de la mujer sorprendida en adulterio y que los escribas y fariseos querían apedrear hasta la muerte en presencia de Jesús.
(2) Es el movimiento ilegal de seres humanos con propósitos de esclavitud laboral, mental, reproductiva, explotación sexual, trabajos forzados, extracción de órganos, o cualquier forma moderna de esclavitud contra la voluntad y el bienestar del ser humano.
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