martes, 11 de agosto de 2026

165.- LA SEXUALIDAD CLERICAL: CAP. 4 CLÉRIGOS CON DOBLE VIDA

LA DOBLE VIDA

La barraganería pública acabó por extinguirse con el paso de los siglos; eso no quiere decir que se haya acabado con los concubinatos privados de algunos clérigos que llevan una doble vida.

Por una parte, ejercen su sacerdocio plenamente allí donde están destinados; en nada se diferencian de los demás sacerdotes; todo, en la parroquia, colegio o lugar de trabajo parece normal.

Por otra parte, mantienen, escondida o semiescondida, una relación íntima plena con una mujer, soltera o casada.

Es muy conocida la historia del fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel, que llevó una doble vida durante muchos años en la que, según miembros de su fundación, tuvo una amante y, al menos, un hijo.

“Maciel fue acusado por varios de sus antiguos seminaristas de abusos sexuales durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, cuando ellos eran niños de 10 años.

La insistencia en las acusaciones durante toda su carrera provocó que Maciel renunciara al liderato de la orden en 2004 y después de décadas negando los hechos, el Vaticano confirmó su veracidad y fue procesado” (1)

La doble vida no es exclusiva de algunos clérigos, pues se da y en un % mucho mayor en el mundo de los laicos.

Generalmente las dobles vidas empiezan sin planear, surgen las ocasiones de múltiples maneras y simplemente las aprovecha. Llega un día en el que el clérigo concubinario se encuentra con dos vidas independientes. El clérigo concubinario ha perdido su dignidad, pero no su conciencia que, una y otra vez, le avergüenza su conducta. ¿Qué puede hacer?

Opciones del clérigo concubinario

A) Si quiere seguir ejerciendo el servicio sacerdotal, deberá pedir a la Santa Sede la dispensa del celibato y, si le es concedida, podrá ejercer su doble vocación al sacerdocio y al matrimonio.

B) Si no se le concede la dispensa, pedir a la Santa Sede la reducción al estado laical. Es lo que hicieron unos 100.000 sacerdotes tras el -Concilio Vatiano II. Con esto no quiero decir que los 100.000 fuesen concubinarios; sin duda, muchos tuvieron otros motivos para solicitar la reducción al estado laical.

Me acuerdo de uno que, comentando la frase paulina “es mejor casarse que abrasarse”, me dijo con toda la sencillez y humildad de su corazón: “Prefiero ser un buen padre de familia antes que un mal sacerdote”. Actuó con plena coherencia. Pidió y le fue concedida la reducción al estado laical. A los pocos años, se casó y, efectivamente, es un buen padre de familia.

C) Olvidarse de la Santa Sede, seguir con la doble vida: ejercer el sacerdocio públicamente y, más o menos en privado, tener una concubina. Esto está sucediendo en algunos lugares de Hispanoamérica y Europa central.

Comentario:

En Hechos de los apóstoles 15,28-29, leemos: “Porque ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna otra carga más que estas necesarias: que os abstengáis de las carnes inmoladas a los ídolos, de sangre, de lo ahogado y de la  fornicación, de lo cual haréis bien en guardaros. Salud“.

En la frase quiero destacar no imponeros ninguna otra carga más que las necesarias. En la historia de la Iglesia ha habido momentos en los que, por el desmadre sexual del clero, diversos concilios impusieron el celibato obligatorio. 

El paso del tiempo ha cambiado la visión del celibato. Si, en diversos momentos de la historia, su obligatoriedad pudo ser adecuada, después del C. Vaticano II, pasó a ser desafortunada, debido al cambio de mentalidad social o porque son distintas las circunstancias de las personas implicadas.

San Pablo vio el tema muy claramente, por eso aconsejó: «Si no pueden guardar continencia, cásense, que mejor es casarse que abrasarse» (1Cor 7,9) San Pablo dio este consejo a todos los creyentes; creemos que es especialmente válido para aplicarlo a los miembros del clero.

Sea bienvenido el celibato sacerdotal cuando su práctica es una liberación para entregarse más libremente al servicio de Dios y de los hombres. Pero, tengamos en cuenta que con los años se evoluciona, las personas cambian y adquieren nuevas experiencias y conocimientos. La vida humana es toda ella un aprendizaje que ayuda al crecimiento personal. Nadie se queda estancado en lo que pensaba a los veinte o treinta años. Todos hemos cambiado.

La práctica del celibato clerical, en la Iglesia de rito latino, ha pasado por circunstancias muy diversas. ¿Cuántos de los cien mil sacerdotes que pidieron la reducción al estado laical después del C. Vaticano II, lo hicieron por el celibato? Solo Dios sabe el porcentaje.

Resumiendo: Hay circunstancias personales que obligan al sacerdote a querer liberarse del voto de celibato. El camino correcto y plenamente consecuente con la doctrina católica es el indicado en las opciones A y B.

La opción C parece, y creo que es, un pulso al Vaticano. No me parece el mejor camino, carece de coherencia con la doctrina católica. El tiempo lo dirá.

1 Josemari Lorenzo Amelibia, Clérigos amancebados. Periodista Digital, 6 octubre 2010


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