El Papa
Francisco tendrá que enfrentarse a los retos de la Iglesia Católica que han
quedado abiertos, apenas empezados unos y otros sin terminar, tras el
pontificado anterior.
Por ejemplo:
1º.- La Nueva Evangelización
Tomo tres párrafos del
Cardenal Bergoglio:
1)"La
Iglesia de
puertas abiertas no sólo para recibir sino fundamentalmente para salir y llenar
de Evangelio la calle y la vida de los hombres de nuestro tiempo".
2)"En
Buenos Aires, buscamos el contacto con las familias que no frecuentan la
parroquia. En lugar de ser sólo una Iglesia que acoge y recibe tratamos de ser
una Iglesia que sale de sí misma y que va hacia los hombres y las mujeres que
no la frecuentan, que no la conocen, que se han ido indiferentes”.
3)"La Iglesia …se acostumbró a
que sus instancias fueran ofrecidas y abiertas para el que viniera, para el que
nos buscara. Eso funcionaba en una comunidad evangelizada. Pero en la actual
situación, la Iglesia necesita transformar sus estructuras
y modos pastorales orientándolos de modo que sean misioneros. No podemos
permanecer en el estilo 'clientelar'
que, pasivamente, espera que venga el cliente, el feligrés, sino que tenemos
que tener estructuras para ir hacia donde nos necesitan, hacia donde está la
gente, hacia quienes deseándolo no van a acercarse”.
Y un cuarto párrafo sacado
de la homilía de la Misa de esta misma mañana: "El poder del Papa es servicio, acoger con afecto y ternura a los más pobres, a los más débiles".
2º.- La renovación de la Curia Romana
El Papa
Francisco es un hombre capaz, inteligente, profundamente espiritual y de una
sólida personalidad, que no debe arredrarse a la hora de reformar
en profundidad la Curia
romana, uno de los cometidos prioritarios en la labor del nuevo Papa. La
iglesia se juega en ello su credibilidad social tan dañada últimamente por el caso
Vatileaks, que desveló intrigas y enfrentamientos en la
Curia. El Papa dispone de un informe reservado
dejado por su predecesor.
Es urgente que tome las riendas de las finanzas
vaticanas y clarifique el Instituto para las Obras de Religión, IOR, (el
llamado banco vaticano), un banco particular porque sus clientes son las
diócesis, las órdenes religiosas y los departamentos y empleados del Vaticano,
que fue instituido para evitar la especulación con el dinero de las
instituciones religiosas y para ahorrarles el coste de las operaciones.
La ruta ya fue
marcada por Benedicto XVI: Transparencia y credibilidad.
3º.- Las casos de
abusos sexuales por sacerdotes y religiosos.
Hay que seguir profundizando en el
tema y dictar las normas para erradicar
todo tipo de abuso sexual, entregar a los culpables a la justicia y prevenir
nuevos casos. Escuchar a las víctimas; no basta con pedirles perdón, hay que
ayudarles a vivir con dignidad. La
Iglesia no puede proteger, amparar u ocultar a ningún
pederasta. No puede, de ninguna manera, repetirse el caso Maciel.
Se ha hecho
mucho en el buen camino, el de la “tolerancia cero con los sacerdotes y
religiosos pederastas”; pero hay que traducir esa tolerancia cero en la praxis
permanente de la Iglesia ,
en todos los rincones del mundo.
4º.-El diálogo interreligioso que es la
búsqueda de puntos de encuentro entre
personas de distinta religión: Cristianos, judíos, musulmanes, budistas y demás
religiones orientales.
El Concilio Vaticano II llamó de diversas formas a los
valores positivos contenidos en las religiones no cristianas: "cosas verdaderas y buenas" (LG
16), "preciados elementos
religiosos y humanos"(GS 92), "semillas de contemplación" (AG 18), "elementos de verdad y de gracia"
(AG 9), "semillas de la Palabra " (AG
11, 15), "destellos de aquella
Verdad que ilumina a todos los hombres" (NA2).
Estos valores se
encuentran preservados en las grandes tradiciones religiosas de la humanidad.
Merecen la atención y la estima de los cristianos, y su patrimonio espiritual
es una genuina invitación al diálogo, no sólo en los elementos convergentes
sino también en los divergentes.
5º.- El ecumenismo que es la búsqueda de la
unidad entre todos los hermanos cristianos: católicos, ortodoxos, protestantes
y anglicanos. La unidad de los cristianos, (ut omnes unum sint = que todos sean
uno, Jn 17,22), es una necesidad
imperiosa e imprescindible en un mundo globalizado como el actual, si se quiere
tener credibilidad en una sociedad descristianizada. Hay que rezar, dialogar y
profundizar en la fe todos juntos.
6.- La
colegialidad de los obispos.
Numerosos obispos consideran que hay que
potenciar el gobierno común de la
Iglesia y aumentar las atribuciones de las Conferencias Episcopales
Nacionales, mientras que en la Curia
Vaticana son muchos los que piensan que debe prevalecer el
Gobierno central de la
Iglesia.
7.- La escasez de sacerdotes. Ver la reflexión
publicada con el nº 71.
8.- El celibato
sacerdotal. Remito a la reflexión publicada con el nº 70.
9.- El papel de la mujer en la Iglesia. Remito a la reflexión
publicada con el nº 37.
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