Es profundamente humana.
Basada en la reflexión y en las
exigencias de la ética natural, descubre las relaciones del hombreen la vida
social, siempre en su dimensión religiosa. Alejada del legalismo de los escribas
farisaicos.
Fundada
en la experiencia universal.
Apenas si alude a las esperanzas nacionales de Israel sino que considera al
hombre en sus relaciones religiosas con Dios creador y providente. Se dirige al
hombre universal, sin limitaciones étnicas, sin fronteras de ninguna clase y expresada
mediante fórmulas sencillas, como el refrán, el proverbio y la alegoría.
Sólo en el Eclesiástico, en algunos
salmos y en fragmentos de la
Sabiduría se centra la atención en el israelita,
especialmente obligado a Dios por haber
recibido la Ley. Difiere de la literatura profética
(basada en una revelación que Dios hace a través de un profeta), o la literatura
histórica (recuerdo de los acontecimientos pasados).
Es profundamente moral.
Se predica la virtud, el justo medio, el “temor de Dios”, como base de la conducta humana. Los deberes familiares y sociales se
hacen derivar de esta concepción eminentemente religiosa de la vida.
Se preocupa por el ser humano en cuanto tal.
¿Cómo puede alcanzar un hombre la madurez necesaria para enfrentarse con la
vida?
"En cuanto tal" quiere decir en su
inteligencia, en su capacidad de ser mejor, en sus luchas, fracasos y éxitos,
en su vida social, en su vida familiar, en el trabajo, en la juventud y en la
vejez y, por supuesto, en sus relaciones con Dios.
Tiene un interés didáctico.
Es un instrumento al servicio de la educación del ser humano, de todo ser
humano, pero, sobre todo de los príncipes y los futuros gobernantes.
DOS
CAMINOS PARA LA SABIDURÍA
La corriente de las retribución indica que al "pecado" corresponde el castigo, y al obrar bien, el "premio". El "sabio",
el "sensato" y el "justo", acaban viendo la recompensa de
su justicia, mientras que el "malvado", el "insensato", y el
"necio", pronto acaban mal, como castigo por su pecado.El mundo está diseñado con "sabiduría", de modo que premios y castigos
se aplican en la vida con absoluta justicia, y el bien y el mal son realidades
perfectamente identificables en la vida ordinaria. Encontramos esta corriente, sobre
todo, en Proverbios, Sirácida y Sabiduría.
La corriente de la experiencia enseña que no siempre se cumple que
el justo reciba su recompensa y el malvado su castigo. En la vida diaria hay
muchos justos que sufren, sin que su sufrimiento parezca tener fin y muchos
malvados que, al menos aparentemente, gozan de gran bienestar.
Frente a la concepción ordenada del mundo que sustentan los retribucionistas, la
corriente de la experiencia reflexiona sobre el absurdo de una existencia igual para malos y buenos, y qué sentido tiene el sufrimiento del justo. Estas
reflexiones ponen el acento en el grito lacerante del justo que sufre, y el
susurro, en voz alta, del que lucha contra el absurdo de una existencia igualitaria.
Las filosofías existencialistas y postmodernas de nuestro tiempo
concluyen en el nihilismo total, mientras la corriente de la experiencia está convencida
de que la respuesta al mal, al sufrimiento y al absurdo de
la vida presente está más allá de la frontera terrenal. La encontramos sobre
todo en Qoholet y en Job.

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