Datos biográficos
Agnes nació en el seno de una familia católica albanesa acomodada. Fue la menor de Nikolle Bojaxhiu y Dranafile Bernai; su padre murió cuando ella tenía ocho años, terminándose la seguridad financiera de su familia. La profunda religiosidad de su madre despertó en Agnes la vocación de misionera a los doce años.
Ingreso en la vida religiosa: A los 18 años, abandonó para siempre su ciudad natal y viajó hasta Dublín para ingresar en la Congregación de Nuestra Señora de Loreto. Como quería ser misionera en la India, fue destinada al convento de las Hermanas de Loreto en Darjeeling, India, donde cursó los estudios de Magisterio y profesó los votos religiosos, poniéndose el nombre de Teresa para honrar a las santas Teresa de Jesús (de Avila) y Teresa de Lisieux.
En Calcuta (India): Fue destinada a la ciudad de Calcuta, donde ejercicio como maestra en la St. Mary's High School, durante casi veinte años. Se sentía muy impresionada viendo la miseria en las calles donde malvivían los menesterosos. Sintió la necesidad de abandonar la Congregación religiosa para entregarse de lleno a la causa de los más pobres entre los pobres. «Quiero – decía - llevar el amor de Dios a los pobres más pobres; quiero demostrarles que Dios ama el mundo y que les ama a ellos».
Esta fue, desde entonces, su norma de vida. Teresa dejó el hábito de su monja y adoptó el sari simple y las sandalias usadas por las mujeres con las que ella vivía, mudándose a una pequeña choza alquilada en los barrios marginales para comenzar su trabajo. En 1947, como culminación de la dilatada lucha liderada por Gandhi, la India alcanzó la independencia. Teresa, para poder cumplir su programa de vida, solicitó al Papa Pío XII la licencia para dejar la Congregación religiosa, que le fue concedida en el año 1948. Mientras tanto estudió enfermería con las Hermanas Misioneras Médicas de Patna y abrió su primer centro de acogida de niños.
Fundación de su Congregación: En 1950, le fue concedida la nacionalidad india y fundó la Congregación de las Misioneras de la Caridad que fue reconocida por el Papa Pablo VI en 1965. Las monjas de la congregación, además de los tres votos tradicionales de pobreza, castidad y obediencia, hacen un cuarto: dedicarse totalmente a los necesitados, a los que la Madre Teresa describe como encarnaciones de Cristo.
Apertura de nuevos centros: La Madre Teresa, como se la llamaba, abre centros en diversas ciudades del mundo para atender a miles de desheredados y moribundos, sin importarle la religión que profesan. «Nuestro criterio de ayuda no son las creencias, sino la necesidad. Jamás permitimos que alguien se aleje de nosotras sin sentirse mejor y más feliz, pues hay en el mundo otra pobreza peor que la material: el desprecio que los marginados reciben de la sociedad, que es la más insoportable de las pobrezas».
He aquí un hecho que prueba, con claridad, la mentalidad de la Madre Teresa: El Papa Pablo VI, en la visita que hizo a la India en 1964, entregó a la Madre Teresa un coche descapotable, como regalo de la comunidad. ¿Qué hizo la Madre Teresa? Organizó una rifa para recaudar fondos y poder construir una leprosería.
¡¡El premio de la rifa era ¡¡el coche descapotable!!.
En 1965 creó, en Venezuela la primera Casa de Asistencia fuera de la India. Con los años, la obra se ha ampliado a los cinco continentes.
Reconocimientos: La Madre Teresa de Calcuta, con su labor en favor de "los pobres más pobres", alcanzó un enorme prestigio moral, lo que llevó a la Santa Sede a designarla representante ante la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas celebrada en México en 1975 con ocasión del Año Internacional de la Mujer.
En 1979, le fue concedido el premio Nobel de la Paz. Modificó el protocolo al solicitar que el gasto de la cena de homenaje (unos 2.400 euros) se añadiera al premio (unos 73.000 euros) para emplearlo en favor de los pobres.
En 1982, el Papa Juan Pablo II la designó para mediar en el conflicto del Líbano.
En mayo de 1983, durante el Primer Encuentro Internacional de Defensa de la Vida, defendió con vehemencia la doctrina antiabortista y contraria al divorcio.
En 1986, recibió la visita del Papa Juan Pablo II en la Nirmal Hidray o Casa del Corazón Puro, fundada por ella y más conocida en Calcuta como la Casa del Moribundo.
También se reunió con Fidel Castro en Cuba y consiguió permiso para asistir a los pobres en la Isla. En los años siguientes, aunque mantuvo su dinamismo en la lucha para paliar el dolor ajeno, su salud comenzó a declinar y su corazón a debilitarse.
En 1989 fue intervenida quirúrgicamente para implantarle un marcapasos, y en 1993, tras ser objeto de otras intervenciones, contrajo la malaria en Nueva Delhi.
Fallecimiento: Tras superar varias crisis cardíacas y pulmonares, cedió su puesto de superiora a sor Nirmala, una hindú convertida al cristianismo. Pocos días después de celebrar sus 87 años ingresó en la unidad de cuidados intensivos del asilo de Woodlands, en Calcuta, donde falleció el 5 de septiembre de 1997.
Miles de personas de todo el mundo se congregaron en la India para despedir a la Santa de las Cloacas.
Beatificación: En octubre de 2003, coincidiendo con la celebración del 25º aniversario del pontificado de Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta fue beatificada en una multitudinaria misa a la que acudieron fieles de todas partes del mundo.
Canonización: El 4 de septiembre de 2016, ante más de cien mil fieles congregados en la plaza de San Pedro, el Papa Francisco ofició la ceremonia que elevaba a los altares a Santa Teresa de Calcuta.
Frases de Santa Teresa de Calcuta:
Ama hasta que te duela, si te duele es buena señal.
Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía.
Lo que hcemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logra acercar a la gente a Dios.
La santidad no es el lujo de unos pocos; es un sencillo deber que tenemos tú y yo.
Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla.
No puedo parar de trabajar, tendré toda la eternidad para descansar.
Dios no me eligió para tener éxito, sino para ser fiel.
Entregarnos hasta que duela y cuando duela entregarnos todavía más.
Nunca sabremos todo lo bueno que puede hacer una simple sonrisa.
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