lunes, 18 de mayo de 2026

CAP. 19: LLAMANDO A TU PUERTA: TRES ATEOS


 TRES ATEOS

1. Frank Morrison: Es el seudónimo de Albert Henry Ross (I de Enero de 1881 – 14 de Septiembre de 1950). Fue un escritor inglés conocido por ser el autor del libro Who Moved the Stone? {¿Quén movió la piedra?} ), en el que analiza textos bíblicos sobre los hechos relacionados con la crucifixión y resurrección de Jesús de Nazaret.                                                                                       Morrison se mostró escéptico con respecto a la resurrección de Jesús y, como buen ateo, se propuso analizar las fuentes para demostrar que todo era un mito. Sin embargo, cuando completó sus notas, en lugar de una refutación de la resurrección de Jesús, escribió el libro ¿Quién movió la piedra?, en el que concluye la validez de las evidencias de la resurrección de Cristo. En la portada del libro se lee este comentario: “La cautivadora historia de un hombre que se dispuso a probar que la historia de la Resurrección de Cristo no era más que una superstición… y terminó como uno de los cristianos más convencidos”.

2. Clive Staples Lewis:

Nació en Belfast, Irlanda del Norte el 29 de Noviembre 1898. Su padre fue el abogado Albert James Lewis y su madre fue Florence Augusta Hamilton, hija de un sacerdote anglicano, murió cuando Lewis tenía nueve años. Fue académico, apologista, crítico literario, novelista, locutor de radio y ensayista; autor, entre otras muchas obras, de Las crónicas de Narnia, en siete volúmenes. Cultivó una estrecha amistad con John Ronald Reuel Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos. Lewis fue bautizado en la iglesia anglicana, pero en la adolescencia, abandonó la fe porque no podía ver la religión como una tarea y un deber, y se convirtió en un ateo interesado por la mitología y el ocultismo.

En 1917 comenzó sus estudios en la Universidad de Oxford, donde con el tiempo ejercería de profesor. Recuperó la fe a los 30 años por influencia de Tolkien y otros amigos; empezó a creer en la existencia de Dios, después de una gran lucha intelectual, tal como cuenta en su Autobiografía:                 “Noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se alejaba por unos segundos de mi trabajo, el lento venir de Aquel a quien yo honestamente había tratado de no conocer, Aquel a quien yo había temido, finalmente me alcanzó. En 1929 me entregué, y admití que Dios era Dios, y me arrodillé y oré”. Él mismo añade: “Entré al cristianismo pateando y gritando”.

Su conversión al anglicanismo tuvo gran influencia en todos sus trabajos posteriores, mostrando su profunda religiosidad. Está considerado como el autor cristiano más importante del siglo XX. Sus libros se siguen comprando especialmente por intelectuales que buscan respuestas a sus inquietudes religiosas. Lewis pasó del ateísmo de juventud a su profunda religiosidad de adulto.  Bien podríamos decir que pasó del ateísmo al anglicanismo a través de la lucha interior, que pasó del temor al amor de Dios y que, al final, el Amor inundó su corazón, su vida y su obra. Falleció en Oxford el 22 de Noviembre de 1963.

3. Antony Flew: Antony Garrad Newton Flew, fue hijo de un ministro metodista, nació en Londres el 11 de Febrero de 1923 y falleció en Reading el 8 de Abril de 2010: Recibió una educación cristiana, pero no manifestó un entusiasmo especial por los temas religiosos.

Ya en la universidad de Oxford, participó en el Socratis Club, un foro de debate entre ateos y cristianos presidido por C. Staples Lewis. Publicó Theologiy and falsificación, un ensayo que, según algunos, es la publicación filosófica más veces reimpresa del siglo XX. Fue Flew un esritor prolífico, profesor en siete universidades, conferenciante y polemista respetuoso y afable, reconocido, sobre todo, por sus escritos ateos; fue considerado como el ateo más influyente del mundo, ganó fama con su obra The Presumption of Atheism (1976) en la que argumenta que se debe presuponer que Dios no existe hasta que aparezca la evidencia de Dios.                                                                             También criticó el concepto de “vida ultraterrena”. 

El caso Flew: Salió a la palestra tras una entrevista que tuvo con el filósofo cristiano Gary Habermas, en 2004, en la que anunciaba su conversión del ateísmo al deísmo, (93)motivada por las nuevas evidencias que la ciencia iba descubriendo. La conversión de Flew provocó un debate bastante agrio tanto en los círculos cristianos como en los escépticos, particularmente en Inglaterray en Estados Unidos

La conversion de Flew: En 2007 publicó el libro  Dios existe: Cómo el ateo más influyente del mundo cambió de opinión(94).

En una entrevista que le hizo Benjamín Wilker en 2007, Flew habló de dos factores decisivos para su conversión: La empatía con los científicos, como Einstein que creían que, detrás de la complejidad integrada del universo, había una inteligencia. Su propia idea de esa complejidad integrada, teniendo en cuenta los hallazgos de la genética. 

 En la entrevista aclaraba que, tras su conversión, el Dios en quien creía no es el Dios de los monoteísmos judío, cristiano o islámico sino que se asemejaba a la Primera Causa de Aristóteles que hace posible la existencia del universo y de todo su contenido.                                                                                                 El Dios en el que cree Flew es un Dios creador con los atributos de inmaterial, omnipotente, omnisciente, etc. y tiene gran coherencia con los atributos del Dios de los cristianos. “Ahora creo que el universo fue traído a la existencia por una inteligencia infinita. Creo que las intrincadas leyes del universo manifiestan lo que los científicos llaman la Mente de Dios. Creo que la vida y la reproducción tienen su origen en una fuente divina.

¿Por qué creo ahora esto, después de haber expuesto y defendido el ateísmo durante más de medio siglo? Porque tal es la imagen del mundo que, en mi opinión, ha emergido de la ciencia moderna”(95) 

Esto lo dice el pensador que más contribuyó en el siglo XX al desarrolló del ateísmo. El pensador que no ha sido fruto de una conversión religiosa, sino que se debió al poder de las evidencias, como consecuencia de seguir la exhortación de Sócrates que le sirvió de lema en su vida intelectual: “Sigue la argumentación hasta donde quiera que te lleve”.

La evidencia de la existencia de Dios no viene de la ciencia, sino de la reflexión filosófica sobre los datos que le ofrece la ciencia. La ciencia por sí sola no puede demostrar la existencia ni lainexistencia de Dios.

2. Primera indagación científica: las leyes de la naturaleza:

El argumento más popular e intuitivamente plausible a favor de la existencia de Dios es el llamado argumento del diseño, según el cual el diseño que es patente en la naturaleza sugiere la existencia de un Diseñador cósmico. Este argumento, si es perfectamente formulado, constituye una persuasiva prueba de la existencia de Dios. Este mismo argumento se ve apoyado por los avances de dos áreas del conocimiento como son la cuestión del origen de las leyes de la naturaleza y la cuestión del origen de la vida y de la reproducción.                                                          Respecto a la primera, hay que comenzar concretando qué se entiende por ley. Por ley se entenderá una regularidad o simetría en la naturaleza; pero una regularidad matemática precisa, universal y atada una con otra. Einstein se refirió a estas regularidades como «razón encarnada». Otros científicos se han preguntado por qué la naturaleza viene empaquetada de esta forma y la respuesta que han alcanzado es que se debe a la Mente de Dios.                                                                                         Esta concepción de las leyes de la naturaleza como Mente de Dios ha sido tomada en cuenta por científicos de nuestra época como Stephen Hawking, el cuál escribió (96) que si encontramos una respuesta a por qué existimos y por qué existe el universo, estaríamos ante el triunfo máximo de la razón humana, pues entonces podríamos conocer la mente de Dios. Parafraseando a Einstein (97) podemos decir que nosotros hoy también queremos saber cómo creó Dios este mundo; queremos conocer sus pensamientos y todo lo demás son minucias.                                                                                                           Y es que, al igual que él describe, estamos en la misma situación que un niño que entra en una biblioteca enorme llena de libros en muchos idiomas. El niño sabe que alguien debe haber escrito esos libros. No sabe cómo. No entiende las lenguas en las que fueron escritos. El niño presiente oscuramente un orden misterioso en la disposición de los libros, pero no sabe cuál es. Tal es la actitud de hasta el más inteligente de los seres humanos frente a Dios. Vemos un universo maravillosamente ordenado y sujeto a ciertas leyes, aunque solo comprendamos oscuramente tales eyes. Nuestras mentes limitadas intuyen la fuerza misteriosa que mueve las constelaciones.

Dios (98)se manifiesta en las leyes del universo como un espíritu inmensamente superior al hombre; un espíritu frente al cual nosotros (los seres humanos), con nuestras modestas capacidades, debemos sentirnos humildes. Quien conoce la naturaleza conoce a Dios (panteísmo de Spinoza), pero no porque la naturaleza sea Dios (Einstein), sino porque la empresa científica de indagación de la naturaleza conduce a la religión. Abundando aún más en las leyes de la naturaleza apuntaremos que Paul Davies señaló que la ciencia sólo puede avanzar si el científico adopta una visión del mundo esencialmente teológica. Es decir, las leyes de la naturaleza quesubyacen a los fenómenos no son encontradas mediante la observación directa, sino más bien extraídas mediante experimentos y teorización matemática.                                         Las leyes están escritas en un código cósmico que los científicos deben descifrar para revelar ese mensaje que es el mensaje de la naturaleza, el mensaje de Dios, no nuestro mensaje. Davies, como otros, se hacía las siguientes preguntas: ¿de dónde proceden las leyes de la naturaleza? ¿por qué tenemos precisamente estas leyes y no otras? ¿por qué tenemos precisamente un conjunto de leyes que conduce a gases informes hasta la vida, la conciencia, la inteligencia?

Dirigiendo la cuestión sobre la procedencia de las leyes de la naturaleza hacia la filosofía, intentaremos extractar lo que al respecto dicen algunos autores:

1.- «Las regularidades de la naturaleza, cualquiera que sea la forma en que las describamos, encuentran su mejor explicación en una Mente divina. Si aceptamos el hecho de que hay  leyes,  entonces algo debe imponer esa regularidad al universo.» (99)

2.- «Siendo más fácil suponer que la uniformidad de las leyes de naturaleza surge de la acción de una sustancia que causa el comportamiento uniforme de todos los cuerpos, la mejor explicación para la existencia de aquellas leyes es un Dios personal dotado de los atributos que tradicionalmente le ha adjudicado la teología (100)

3.- «Los ateos afirman que las leyes (de la naturaleza) existen porque sí y que el universo es en último extremo absurdo. Como científico, me resulta difícil aceptar esto. Debe haber un fundamento racional inmutable en el cual encuentre su raíz la naturaleza lógica y ordenada del universo.» (101)

4.- «Las leyes de la naturaleza suponen un problema para los ateos porque son una voz de la racionalidad escuchada a través de los mecanismos de la materia.» (102)En suma, tanto por parte de los científicos como de los filósofos se nos ofrece una realidad que, aún nacida de reflexiones y afirmaciones provenientes de la ciencia moderna y la mente racional, se sobrepasa a sí misma hasta hacerla desembocar en la misma Mente de Dios.

3. Segunda indagación científica: surgimiento de la vida: ¿Cómo puede un universo hecho de materia no pensante producir seres dotados de fines intrínsecos, capacidad de autorreplicación y una química codificada? Considerando la naturaleza de la vida desde una perspectiva filosófica, la materia viva posee una intrínseca organización teleológica que no aparece por ningún lado en la materia que la precedió. Algo que está vivo será también teleológico. Aristóteles no sostuvo que la vida y la teleología fueran coextensivas simplemente por casualidad, sino que más bien definió la vida en términos teleológicos, afirmando que la teleología es un elemento esencial en los seres vivos (103) Por otro lado, respecto al origen de la autorreproducción no se han dado explicaciones suficientes.

Las teorías existentes la presuponen en fases tempranas y no se ha mostrado que pueda surgir por medios naturales a partir de una base material. Ello proporciona razones para dudar de que sea posible dar cuenta de la existencia de formas de vida en términos puramente materialistas y sin recursos a la idea de diseño (104).

Por último, el tercer aspecto de la cuestión sobre el origen de la vida está relacionado con la codificación y procesamiento de la información. El mensaje genético del ADN se autorreplica y, acontinuación, es copiado o transcrito por el ARN. Después se produce una traducción mediante la cual el mensaje del ARN es transmitido a los aminoácidos y, finalmente, los aminoácidos son ensamblados en forma de proteínas. ADN y ARN son coordinados por el Código Genético Universal.

Las reglas de codificación son conocidas; pero no proporcionan ninguna pista sobre por qué existe el código y por qué el mecanismo de traducción es el que es (105).

El origen de la vida consiste en algo más que en reacciones químicas complejas. La célula es también un sistema de almacenamiento, procesamiento y replicación de información. Necesitamos explicar el origen de esa información y la forma en que la maquinaria de procesamiento de la información pudo llegar a existir (106).

Ante preguntas sobre cómo algo puede ser intrínsecamente perseguidor de fines y cómo la materia puede ser dirigida por el procesamiento de símbolos se sigue mirando oscuramente, como en un espejo. No se sabe cómo empezó la vida en este planeta. No se sabe exactamente cuándo comenzó y no se sabe en qué circunstancias. Por otro lado, tras décadas de especulación, se sigue sin saber la respuesta a cómo evolucionó la primera maquinaria genética, cuándo y cómo evolucionó la propia reproducción sexual. La existencia de condiciones favorables a la vida no basta para explicar cómo se originó ésta. Quizá el desarrollo exacto del origen de la vida no sea nunca conocido. Entonces, ¿cómo explicar el origen de la vida? Podría creerse lo imposible, es decir, que la vida surgió  espontáneamente por azar. Sin embargo, la única explicación satisfactoria del origen de la vida -y una vida orientada hacia propósitos y autorreplicante- que vemos en la Tierra es una mente preexistente -matriz de la realidad física y constructora de un universo físico capaz de criar seres vivos-, una mente infinitamente inteligente, la Mente de Dios.

4. Tercera indagación científica: ¿Puede salir algo de la nada?

El argumento cosmológico en la filosofía atea toma como punto de partida la tesis de que existe un universo que, junto puede ser explicado por él mismo. Todos los sistemas incluyen algunos presupuestos fundamentales que no pueden ser explicados. Esto es una consecuencia que se sigue de la naturaleza esencial de las explicaciones; es decir, en cada nivel la explicación tiene que asumir que, simplemente, hay cosas que son así y punto.                                                                                                     Desde esta perspectiva, la filosofía teísta tomaría como realidad última la propia existencia y naturaleza de Dios. Sin embargo, la cosmología moderna ha presentado y ofrecido pruebas científicas de algo que el propio santo Tomás de Aquino reconoció que no podía demostrarsefilosóficamente: que el universo tuvo un comienzo.

Noticia esta que hace inquietar a los ateos. La teoría del Big Bang sugería que el universo había tenido un comienzo y que la frase del Génesis en la que se dice que en el principio, Dios creó el cielo y la tierra, estaba relacionada con un acontecimiento real. Para responder a la pregunta dequé había producido ese comienzo los ateos están obligados a contemplar la cosmología del Big Bang como algo que requiere una explicación física; sin embargo, los creyentes pueden acoger lateoría del Big Bang como algo que tiende a confirmar su creencia. Ante esta nueva situación, las corrientes ateas intentan salir al paso con las ideas del multiverso (107) y la noción de universo autocontenido (108).

Respecto a la primera salida, decir que no soluciona mucho el multiplicar el problema por tantos universos como existan. Algo más elaborada está la idea de universo autocontenido de Hawking. Él decía que mientras el universo tuvo un comienzo, podíamos suponer que tuvo un creador. Pero si el universo es realmente autocontenido, sin límites ni perímetro, no tendría un principio ni un final; simplemente sería y ya no quedaría lugar para un creador.                                                     Ahora bien, cualquier físico podría contestarle que si el Big Bang no fue un comienzo, al menos haría el apaño hasta que llegase un comienzo de verdad. Las corrientes ateas seguían topándose con algo que les hacía caer en su argumentación porque les venía demasiado grande, tal y como se lo hacía conocer Swinburne: «la existencia del universo a lo largo de un tiempo infinito es un hecho bruto inexplicable.             Habrá una explicación (en términos de leyes) de por qué, una vez existe, continúa existiendo. Pero lo que resultará inexplicable es su existencia misma, globalmente considerada, a través de un tiempo infinito. La existencia de un universo físico complejo a lo largo de un tiempo finito o infinito es algo demasiado grande para ser explicado por la ciencia.» (109)

Con el argumento cosmológico preparado para poder ser aplicado a la cosmologímoderna, se puede argüir que podemos explicar estados de cosas sólo en términos de otros estados de cosas. Necesitamos tanto estados de cosas como leyes para explicar las cosas y si no tenemos estados de cosas ni leyes para el comienzo del universo, porque no hay estados de cosas previos, entonces no podemos explicar el origen del universo. Si pudiera haber alguna ley que explicara el comienzo del universo, diría algo como que el espacio vacío da lugar necesariamente a la materia-energía. Aquí el espacio vacío no es la nada, sino más bien un ente identificable, un algo que ya está ahí. Ahora bien, este hacer nacer al universo del espacio vacío plantea la pregunta de por qué la materia- energía fue producida en el tiempo cero y no en algún otro momento. Desde la perspectiva de la filosofía de la ciencia se puede decir que ninguno de los modelos cosmológicos de hoy están en condiciones de excluir la posibilidad de un Creador, ya que si tuviéramos una ecuación capaz de determinar la probabilidad de que emerja algo del vacío, aún habría que preguntar por qué existe esa ecuación(110).

Finalmente, un argumento cosmológico (111) que proporciona una explicación prometedora es que es bastante probable que si hay un Dios, otorgue sentido a un universo como el nuestro, complejo y finito. Es muy improbable que un universo exista sin causa alguna, pero es bastante más probable que Dios exista sin causa alguna. Por tanto, el argumento que se remonta desde la existencia del universo a la existencia de Dios es un buen argumento cosmológico-inductivo.

(93) Deísmo: Del latín Deus que significa Dios. Doctrina que admite la existencia de Dios, pero no su intervención en los actos humanos ni la revelación, y que rechaza el culto externo. Teísmo es la doctrina teológico-filosófica, basada en el reconocimiento de la existencia de un Dios personal, como ser racional que creó el mundo y que tiene injerencia en la vida cotidiana de los hombres.

95 Flew, A., Dios existe, Trotta, Madrid, 2012. p 87

96 HAWKING, Stephen, Historia del tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros, Alianza, Madrid, 2011

97 EINSTEIN, Albert, Coming of Age in the Milky Way, Morrow, New York, 1988

98 Y aquí se hace necesario puntualizar que aunque Einstein negaba la existencia de un Dios personal (por ejemplo, como lo entendemos en la tradición judeocristiana), nunca negó la existencia de Dios.

99 FOSTER, John, The Divine Lawmaker: Lectures on Induction, Laws of Nature and the Existence of God,Clarendon, Oxford, 2004, p. 160.

100 Cfr. Notas nn. 12 in fine y 20.

101 DAVIES, Paul, What happened before the Big Bang?, en Russell Stannard (ed. God for the 21st Century, Templeton Foundation Press, Philadelphia, 2000, p. 12.

102 FLEW, Antony, Dios existe, Trotta, Madrid, 2012, p. 101.

103 CAMERON, Richard, Aristotle and the Animate: Problems and Prospects, en Bios: Epistemological and Philosophical Foundation of Life

Sciences, Roma, 23-24 de febrero de 2006.

 104CONWAY, David, p. 125.

105 WOESE, Carl, Translation: in retrospect and prospect. RNA, pp. 1056, 1061 y 1064.

106 DAVIES, Paul,The Origen of Life II: How did it begin?

107 Numerosos universos generados por eternas fluctuaciones en el vacío.

108 Stephen Hawking.

109 SWINBURNE, Richard, p. 142.

110¿Qué es lo que insufla fuego en las ecuaciones y hace que haya un universo que puedan describir? Stephen Hawking

111 SWINBURNE, Richard, p. 152


EPÍLOGO

Se puede decir que Llamando a tu puerta ha sido un parto tras veinticuatro meses de gestación jalonados por dos sucesos de mi vida. Me explico:

El 30 de Diciembre de 2019 ingresé en Urgencias del Hospital Gregorio Marañón por una obstrucción biliar que derivó en una pancreatitis aguda. Quedé hospitalizado. Durante las largas horas de silencio, vino a mi mente la entonces peregrina idea de acometer la segunda parte del trabajo Siguiendo las huellas que ya tenía escrito.                                                            Recibí al Alta hospitalaria el 10 de Enero 2020 y, como la idea persistía en mi cabeza, a los pocos días me puse ante el ordenador y esbocé un proyecto de Indice. Por lo demás, seguí haciendo presentaciones y escribiendo otras cosas. De vez en cuando durante 2020, abría el proyecto de Índice y escribía o retocaba una o varias páginas y añadía nuevos epígrafes. Con la llegada del 2021 me tomé muy en serio la culminación del trabajo y le dediqué, casi en exclusiva, todo el tiempo disponible.

Así llegó de nuevo el día 30 de Diciembre de 2021 en el que, después de pasar una “noche de perros”, noté los síntomas de que el “bichito” se había colado como ocupa, me hice la prueba y, en efecto, ¡¡positivo!!                                                                        El contagio del Covid-19 (del Ómicron o del que sea), me ha llevado a una cuarentena que he aprovechado, minuto a minuto, para concluir lo que empecé como pequeño proyecto de Indice. Ha sido muy laborioso contrastar las diversas fuentes, buscar las múltiples citas y poner los hiperenlaces. Gracias a Dios y con alguna ayudita muy importante, ya he terminado. No sé si he cumplido con el objetivo que me marqué al principio: Dar a conocer a Jesús de Nazaret. Por lo menos le he intentado.

Mi parte está terminada; queda la correspondiente a los lectores (espero que los haya). Ha sido relativamente fácil escribir, lo difícil será que alguien lo lea y encuentre alguna utilidad en ello.

 ANEXO : Carta de Plinio a Trajano y respuesta (s. II)

1. Señor, considero que es una obligación exponerte todas mis dudas. En efecto, quién mejorque tú podrá disipar mis dudas y aclarar mi ignorancia. Yo no había jamás asistido a la instrucción o a un juicio contra los cristianos, por tanto no sé en qué consiste la información que se debe hacer en contra de ellos, ni sobre qué base condenarlos, como tampoco sé de las diversas penas a las cuales se les debe someter.

2. Mi indecisión parte de una serie de puntos que no sé cómo resolver. ¿Debo tener encuenta la diferencia de edades entre ellos o, sin distinguir entre jóvenes y viejos, los debo castigar a todos con la misma pena? ¿Debo conceder el perdón a aquellos que se arrepienten? Y, en aquellos que fueron cristianos, ¿subsiste el crimen una vez que dejaron de serlo? ¿Es el mismo nombre de cristianos, independiente de todo otro crimen, lo que debe ser castigado, o los crímenes relacionados con ese nombre? Te expongo la actitud que he tenido frente a los cristianos presentados ante mi tribunal.  

3. En el interrogatorio les he preguntado si son cristianos, luego durante el interrogatorio, a los que han dicho que sí, les he repetido la pregunta una segunda y tercera vez, y los he amenazado con el suplicio: si hay quienes persisten en su afirmación yo los hago matar. En mi criterio consideré necesario castigar a los que no abjuraron en forma obstinada.                           4. A los que entre estos eran ciudadanos romanos, los puse aparte para enviarlos frente al pretor de Roma. A medida que ha avanzado la investigación se han ido presentando casos diferentes.                                                                                                         5. Me llegó una acusación anónima que contenía una larga lista de personas acusadas de ser cristianos. Unas lo negaron diciendo que no lo eran no lo eran ni lo habían sido nunca. Por orden mía delante del tribunal ellos han invocado a los dioses, quemado los inciensos, ofrecido las libaciones delante de sus estatuas y delante de la tuya que yo había hecho traer, finalmente ellos han maldecido a Cristo, un verdadero cristiano jamás aceptaría hacer t estas cosas.                                                    6. Otros, después de haberse declarado cristianos, aceptaron retractarse diciendo que lo habían sido antes pero que habían dejado de serlo; algunos de éstos habían sido cristianos hasta hace tres años, otros lo habían dejado hace un período más largo, y otros hasta hace más de veinticinco años. Todos estos, igualmente, han adorado tu estatua y maldecido al Cristo.          7. Han declarado que todo su error o su falta ha consistido en reunirse algunos días fijos antes de la salida del sol para cantar en comunidad los himnos en honor a Cristo que ellos reverencian como a un Dios. Ellos se unen por un sacramento y no por acción criminal alguna, sino que al contrario para no cometer fraudes, adulterios, para no faltar jamás a su palabra. Luego de esta primera ceremonia ellos se separan y se vuelven a unir para un ágape en común, el cual, verdaderamente, nada tiene de malo. Los que ante mí pasaron han insistido que ellos han abandonado todas esas prácticas.                                         8.Luego de mi edicto que, según tus órdenes, prohibía las asambleas secretas, he creído necesario llevar adelante mis investigaciones y he hecho torturar a dos esclavas, que ellos llaman "siervas", para arrancarles la verdad. Lo único que he podido constatar es que tienen una superstición deprabada y miserable.                                                                                                         9. Así, suspendiendo todo interrogatorio, recurro a consultarte. La situación me ha parecido digna de un examen profundo, máxime teniendo en cuenta el número de los inculpados. Son una multitud de personas de todas las edades, de todos los sexos, de todas las condiciones. Esta superstición no ha infectado sólo las ciudades, sino que también los pueblos y los campos. Yo creo que será posible frenarla y reprimirla. Ya hay un hecho que es claro, y este es que la muchedumbre comienza a volver a nuestros templos que antes estaban casi desiertos; los sacrificios solemnes, por largo tiempo interrumpidos, han retomado su curso. Creo que dentro de poco será fácil enmendar a la multitud.

De Trajano a Plinio el Joven.

Querido Plinio, tú has actuado muy bien en los procesos contra los cristianos. A este respecto no será posible establecer normas fijas. Ellos no deberán ser perseguidos, pero deberán ser castigados en caso de ser denunciados. En cualquier caso, si el acusado declara que deja de ser cristiano y lo prueba por la vía de los hechos, esto es, consiente en adorar nuestros dioses, en ese caso debe ser perdonado. Por lo que respecta a las denuncias anónimas, estas no deben ser aceptadas por ningún motivo ya que ellas constituyen un detestable ejemplo: son cosas que no corresponden a nuestro siglo.

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