LA RESURRECCIÓN DE JESÚS (16)
1.- Los hechos según los Evangeliosen 9 puntos
1.- “ALGO” sucedió y “los guardias temblaron de miedo y quedaron como muertos ((Mt 28,4). Después, algunos de los guardias comunicaron a los príncipes de los sacerdotes lo sucedido, éstos les dieron bastante dinero y les dijeron: “Decid que vinieron los discípulos de noche y robaron el cuerpo mientras dormíamos” (Mt 28,13).
2.- Las mujeres(17), al salir el sol en el primer día de la semana (ahora diríamos Domingo de Pascua), fueron al sepulcro de Jesús y se encontraron con “un joven” que los dijo: Jesús no está aquí. Y añadió: “HA RESUCITADO”. Id y decid a sus discípulos que Jesús ha resucitado de entre los muertos y que os precederá a Galilea, allí le veréis” (Mt 28, 6-7)
3.- Las mujeres “partieron, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicarlo a los discípulos”(Mt 28,8)
4.- Jesús les salió al encuentro, les saludó y les dijo: No temáis; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán (Mt 28,8-10)
5.- Las mujeres “se lo dijeron a los apóstoles, pero a ellos les parecieron desatinos y no las creyeron” (Lc 24,11)
6.- No obstante, Pedro y el otro discípulo fueron al sepulcro y vieron las fajas y el sudario y creyeron; después, se volvieron a casa (Jn 20, 2-10), “admirados de lo ocurrido” (Lc 24,12)
7.- Tienen lugar las cuatro primeras apariciones de Jesús Resucitado.
8.- “Los once discípulos se fueron a Galilea” (Mt 28,16)
9.- Suceden las últimas apariciones de Jesús Resucitado.
2.-Evidencias de la resurrección de Jesús
La resurrección de Jesús, ¿podría haber sido simplemente un mito que creció con el tiempo o se basa en evidencias sólidas? Si es cierto que Jesús resucitó de entre los muertos, el hecho certifica la veracidad de su persona, de su mensaje y de su propio destino después de la muerte. Si es mentira que Jesús resucitó de entre los muertos, entonces, como dice San Pablo, vana es nuestra fe y el cristianismo se basa en un engaño.
Las evidencias circunstanciales reseñadas en los evangelios están basadas en la veracidad de los testigos y en la credibilidad de sus relatos.
El comportamiento de los guardias que custodiaban el sepulcro:
“ALGO” sucedió y “los guardias temblaron de miedo y quedaron como muertos” (Mt 28,4). Cuando los guardias que custodiaban el sepulcro volvieron en sí y vieron la tumba vacía“fueron algunos a la ciudad y comunicaron todo lo sucedido a los príncipes de los sacerdotes” (Mt 28,11). Los dirigentes judíos se sorprendieron con el relato de los guardias y. en vez de aceptar la realidad, inventaron una mentira, fruto de su incredulidasd y corrupción.
“Reunido el Sanedrín, tomó bastante dinero y se lo dio a los soldados, diciéndoles: Decid que, mientras dormíamos, vinieron los discípulos de noche y robaron el cuerpo” (Mt 28,12-13) Nos podemos preguntar:
A).- ¿Qué sucedió para que los guardias romanos que eran unos profesionales de la guerra, temblasen de miedo hasta perder el sentido? Sin duda, fue algo que no pudieron entender por caer fuera de su capacidad de comprensión.
B).- ¿Por qué los miembros del Sanedrín actuaron de esa forma? Se dejaron llevar por su mala fe, su aturdimiento y su precipitación, cayendo en la mentira y la corrupción. La tumba estaba vacía, era evidente que el cuerpo de Jesús había desaparecido. Según los dirigentes judíos eran los discípulos de Jesús los que habían robado su cuerpo. Esta hipótesis fue reforzada con el hecho palpable de que los discípulos de Jesús se habían escondido. Nadie se puede creer que los guardias, no uno sino todos, se habían dormido y facilitado la ocasión para que alguien robara el cuerpo de Jesús.
Además, si hubiesen estado dormidos, ¿cómo habrían visto que los discípulos robaban el cuerpo de Jesús? Los guardias eran profesionales y respondían con su vida ante sus superiores. Ejemplo de esto lo tenemos en el año 44 d.C. cuando el rey Herodes Agripa, enfurecido porque el apóstol Pedro había desaparecido de la cárcel, “sometió a juicio a los guardias y los mandó ejecutar” (Hch 12, 19).
Además, los guardias custodiaban un sepulcro “que estaba sellado” (Mt 27,66). ¿Quién pudo rompre el sello en presencia de los guardias y exponiéndose a la pena capital?
Es más, en el supuesto de que los discípulos de Jesús hubiesen robado el cuerpo, en algún sitio lo habrían ocultado. Los poderosos miembros del Sanedrín tenían los medios necesarios para encontrarlo, ¿por qué no lo hicieron? Al no hacerlo, desaprovecharon la ocasión más propicia para desenmascarar definitivamente a Jesús; les habría bastado con encontrar su cadáver y presentarlo en público para echar por tierra la resurrección y todos, ante la evidencia del cadáver, les habrían creído.
Prefirieron inventar una mentira antes que rendirse a la evidencia. Los miembros del Sanedrín cayeron en corrupción, porque compraron con dinero el silencio de los soldados. Con dinero pretendieron tapar el HECHO que más temían.
2.- La tumba estaba vacía
Además de los guardias hay otros testigos que vieron la tumba vacía. Como veremos más abajo, la vieron María Magdalena, María de Santiago y Salomé; también Pedro y Juan vieron que la tumba estaba vacía (Jn 20,3-8). Tenemos, por tanto, testimonios de los guardias, de las mujeres, de Pedro y de Juan sobre estos dos HECHOS: 1) que la piedra de la puerta estaba corrida, 2) que la tumba estaba vacía.
3.- Las apariciones de Jesús Si una persona ha fallecido, su cadáver ha sido sepultado y después aparece viva, es evidente que ha resucitado.
Apariciones en Judea: Los Evangelios indican hasta cinco apariciones en Judea de Jesús Resucitado. 1ª.- “El primer día de la semana, en cuanto salió el sol María Magdalena, María de Santiago y Salomé fueron al sepulcro de Jesús. Se decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada?. Y mirando, vieron que la piedra estaba removida” (Mc 16, 2-4). Jesús se hizo el encontradizo con las mujeres cuando éstas volvían del sepulcro. San Mateo dice: “Jesús les salió al encuentro, les saludó y les dijo: No temáis; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán” (Mt 28,8-10). San Marcos cita esta aparición en 16, 9-11. San Lucas no la nombra y San Juan en 20, 11-18, pone a María Magdalena como protagonista de esta aparición, lo que no descarta que fuera acompañada.
2ª.- Las mujeres “contaron a los apóstoles lo sucedido, pero a ellos les parecieron desatinos y no los creyeron. Pero Pedro se levantó y corrió al momumento” (Lc 24,10-12) Es el momento en el que Jesús se aparece a Pedro, según contaron los demás apóstales a los discípulos de Emaús: “El Señor en verdad ha resucitado y se ha aparecido a Simón”(Lc 24,34). San Pablo corrobora esta aparición: “Jesús resucitó al tercer día y se aparició a Cefas, luego a los doce (1 Cor 15,5)
3ª.- Día de Pascua por la tarde. Jesús se apareció a dos discípulos que iban camino de Emaús. (Lc 24, 13-35)
4ª.- Día de Pascua por la tarde. Es la primera aparición a diez apóstoles mientras estaban sentados a la mesa. San Mateo no cita esta aparición. San Marcos dice que Jesús “les reprendió su incredulidad y dureza de corazón. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura” (Mc 16, 14-15). San Lucas en 24,36ss añade dos detalles, les enseñó sus manos y sus pies (con las llagas de los clavos) y comió con ellos. San Juan en 20,19-25, dice que Jesús les mostró las manos y el costado y les envió a predicar. Es el único evangelista que refiere el detalle de que Tomás no estaba presente y, cuando se lo contaron, no los creyó.
5ª.- Tiene lugar ocho días más tarde. Esta vez está Tomás y Jesús le dijo: “Alarga acá tu dedo y mira mis manos, tiende tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo sino fiel. Respondió Tomás: ¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 26-28). Después de esto, “los once discípulos se fueron a Galilea” (Mt 28.16)
Aparición en Galilea: Citada por San Mateo (28,16-17), “Viéndole, se postraron, aunque algunos vacilaron”. San Juan da todos los detalles de esta importantísima aparición: Sucedió “junto al mar de Tiberiades” (Jn 21,1), mientras los discípulos estaban pescando. “Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos” (Jn 21,1,14)
Nueva aparición en Jerusalén: Es la aparición de la Ascensión. San Mateo y San Juan no la citan. San Marcos dice: “El Señor Jesús, después de haber hablado con ellos, fue elevado a los cielos ” (Mc 16,19) San Lucas la describe en su evangelio: “Los llevó cerca de Betania, los bendijo y, mientras los bendecía, fue elevado al cielo” (Lc 24,50-51). Y la vuelve a describir en los Hechos de los Apóstoles: “Comiendo con ellos, les mandó no apartarse de Jerusalén...ellos le preguntaron: Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el Reino de Israel? Él les dijo: No os toca a vosotros conocer el tiempo y el momento fijado por el Padre; recibiréis el Espíritu Santo y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta el extremo de la tierra. Diciendo esto, fue arrebatado de su vista y una nube del cielo le sustrajo a sus ojos” (Hch 1,4-9) Después se volvieron a Jerusalén y “todos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús” (Hch 1,14)
Otras apariciones: Comentando San Pablo la resurrección de Jesús, dice: “Os he transmitido lo que yo mismo he recibido que Cristo murió...que fue sepultado, que resucitó al tercer día, que se apareció a Cefas y a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos, de los cuales muchos viven todavía... y después de todos se me apareció también a mí” (ICor 15,3-8)
4.- El comportamiento posterior de los Apóstoles
En el capítulo 4º hemos visto el estado anímico de los Apóstoles y discípulos tras la muerte y sepultura de Jesús. Creían que Jesús iba a restaurar el reino de Israel; pero con Jesús muerto y sepultado
¡¡TODO HABÍA TERMINADO!!
Se puede decir que, en ese momento de la historia, el movimiento creado por Jesús ha muerto con Él en la cruz y sus seguidores están en desbandada temiendo por sus vidas. La muerte y sepultura de Jesús han quedado atrás; ya han pasado cincuenta días, pero los apóstoles siguen con miedo, confundidos e inseguros, a pesar de las múltiples apariciones de Jesús, y se han reunido en un lugar buscando la propia seguridad en la oración y mutua compañía. Con los apóstoles están María, la Madre de Jesús y algunass mujeres.
1.- El día de Pentecostés
Pentecostés era una fiesta judía que se celebraba siete semanas después de la Pascua. En esta ocasión sucedió que “estando todos los apóstoles juntos... aparecieron unas lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les otorgaba expresarse. Residían en Jerusalén judíos varones piadosos, de cuantas naciones hay bajo el cielo y, habiéndose corrido la voz, se juntó una muchedumbre, que se quedó confusa al oirles hablar cada uno en su propia lengua” (Hch 2, 1-6) Todos los reunidos fueron bautizados por el Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diversas lenguas. Desapareció el miedo y empezaron a predicar la Buena Noticia.
¿Qué significó para los Apóstoles la recepción del Espíritu Santo?: Los Apóstoles “sabían” muchas cosas sobre Jesús, su persona y sus enseñanzas, no en vano habían convivido con Él durante tres años: pero, en sus mentes, todo era como un puzle en el que no encajan las piezas.
Los dos discípulos que caminan hacia el pueblo de Emaús lo dicen con tada claridad: “Nosotros esperábamos que sería Él quien rescataría a Israel” (Lc 24,21) No les encajaban las piezas, porque esperaban un rey temporal que devolviera a Israel su antiguo esplendor; pero Jesús no puede ser ese rey porque está muerto. Han sido testigos de la resurrección de Jesús, le han reconocido, le han visto varias veces, hasta han comido con Él. Sí, ahora saben que Jesús está vivo, pero… las piezas siguen sin encajar. Los Apóstoles ahora “saben” más cosas de Jesús, pero todavía “caminan en tinieblas y no saben por dónde van” (Jn 12,35), por eso, “todos perseveran unánimes en la oración, con María, la Madre de Jesús” (Hch 1,14)
El desconcierto de los Apóstoles me recuerda una escena familiar: Está toda la familia cenando, el salón está bien iluminado, todo está en orden, niños, jóvenes y mayores disfrutan del menú y de la conversación, pero….en un momento dado, se va la luz y todo queda a obscuras. ¡Qué fácilmente el nerviosismo se apodera de todos! Unos se levantan para buscar una vela y tropiezan con todo, otros en la mesa, buscan las cosas a tientas, y derraman los vasos. En fin, un desastre. Todo termina cuando vuelve la luz eléctrica. Esta escena familiar ayuda a entender la conducta de los Apóstoles que “caminaban en tinieblas y no sabían por dónde iban” porque les faltaba la Luz que iluminase sus mentes; sin esa Luz no podían encajar las piezas. Pidieron la Luz reunidos en oración, y recibieron la Luz, en Pentecostés.
Con la llegada del Espíritu Santo, sus mentes se abrieron y entendieron, sus corazones palpitaron, el puzle encajó en todas sus piezas y, como fruto de la apertura, desapareció el miedo a los judíos, desapareció la ignorancia, y empezaron a “hablar en lenguas extrañas, según el Espiritu les otorgaba expresarse” (Hch 2,4). Los Apóstoles empezaron a predicar y “Pedro con los Once, en alta voz, les habló: Judíos y todos los habitantes de Jerusalén, apercibíos y prestad oídos a mis palabras” (Hch 2, 14) «A Jesús de Nazaret lo ha resucitado Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. ¡Qué importante es abrir la mente y el corazón al Espíritu Santo!
2.- ¿Cómo se puede explicar un cambio tan repentino y profundo? Si descartamos los tres hechos referidos - resurreccion, apariciones y bautismo en el Espíritu Santo - no hay explicación posible. Nadie ha podido explicarlo, ¿por qué once apóstoles, acobardados, miedosos y desesperanzados, estarían dispuestos a sufrir torturas y la misma muerte por una mentira que ellos mismos habrían inventado? Los hombres están dispuestos a morir por lo que creen que es verdad, aunque en realidad sea falso; pero jamás están dispuestos a morir por una mentira inventada por ellos. Forzoso es concluir que el cambio se debió a los tres acontecimientos citados. La veracidad del testimonio de los Apóstoles de la resurrección de Jesús adquiere una enorme fuerza al contemplar sus vidas y sus muertes. Todos los Apóstoles dedicaron su vida a la predicación de las enseñanzas de Jesús y, con la excepción de San Juan que murió de muerte natural, todos los demás, incluído San Pablo, sufrieron el martirio al ser crucificados o decapitados. Entregaron sus vidas como testimonio de la verdad que predicaban.
¡Nadie da la vida por una mentira inventada por él!
5.- ¿Cómo murieron los Apóstoles?
PEDRO: Crucificado boca abajo en una cruz invertida.
ANDRÉS : Crucificado en una cruz en forma de aspa.
JUAN: De muerte natural.
SANTIGO EL MAYOR: Decapitado.
MATEO: Apuñalado y decapitado.
BARTOLOMÉ: Decapitado.
SANTIAGO EL MENOR: Lapidado o crucificado.
FELIPE: Hay dudas entre ahorcado o crucificado.
SIMÓN CANANEO: Aserrado vivo.
JUDAS TADEO: Decapitado
TOMÁS: Martirio, sin especificar.
(Más detalles en el capítulo sigiente).
6.- ¿Cómo se puede explicar la difusión del Cristianismo?
En una de sus apariciones Jesús dijo a sus discípulos: “Id, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obsevar todo cuanto yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre, hasta la consumación del mundo” (Mt 28, 19-20). Este encargo del Señor ha sido practicado en todos los tiempos desde los primeros momentos de la Iglesia; Él está siempe presente en su Iglesia, animándola con la luz del Espíritu Santo. Esta es la razón fundamental de la expansión del Cristianismo.
1.- Otras razones que podemos denominar coyunturales:
1ª.- Durante los primeros siglos del Cristianismo fueron muy numerosos los creyentes en Jesús que dieron su vida en testimonio de su fe; sin odio ni rencor, sino perdonando a sus verdugos. Su testimonio hizo que la semilla de la fe creciese y abundase, tanto entre los judíos como entre los gentiles. El teólogo y Padre de la Iglesia, Tertuliano (c.160 - c.220 d.C.) lo expresó, con suma claridad, cuando dijo: “La sangre de los mártires es semilla de cristianos”.
2ª.- La diáspora de los judíos favoreció la expansión del Cristianismo; los Apóstoles, en sus viajes, predicaban siempre en las sinagogas y muchos se convertían.
3ª.- La llegada al poder del emperador Constantino (306-337) allanó el camino para un rápido crecimiento. El año 313 promulgó el Edicto de Milán por el que se establecía, en todo el Imperio romano, la libertad de religión y se ponía fin a las persecuciones, que habían sido tan numerosas con los emperadores precedentes. La aplicación del Edicto multiplicó los lugares de reunión y de culto.
El Edicto de Milán tuvo un antecedente en el Edicto de Tolerancia de Nicomedia, promulgado el año 311 por el emperador Galerio (305-311), para las provincias del Danubio y los Balcanes. Este fue el primer reconocimiento histórico-legal del Cristianismo que pasó a ser una religión permitida.
3.- El pensamiento de tres ateos
Frank Morrison, ateo y escritor del siglo XX, investigó cada detalle bíblico sobre la muerte y resurrección de Jesús y llegó a esta conclusión: “Estoy convencido de que ningún grupo de hombres o de mujeres podían predicar en Jerusalén con regularidad una doctrina que involucraba a la tumba vacía si realmente no estaba vacía. Los hechos eran recientes… y no podrían haber conseguido el silencio ni la impresionante unanimidad sobre la resurrección. Solo la verdad misma, en toda su simplicidad podría lograr esto” (18)
Beltrand Russell escribió. «Creo que cuando muera me pudriré, y nada de mi propio ego sobrevivirá«. (19) Russell obviamente no creía en las palabras de Jesús.
R. C. Sproul lo expresa así: “El reclamo de la resurrección es vital para el cristianismo. Si Cristo ha sido resucitado de entre los muertos por Dios, entonces Él tiene las credenciales y la certificación que ningún otro líder religioso posee. Buda está muerto, Mohamed está muerto. Moisés está muerto, Confucio está muerto. Pero, según el cristianismo, Cristo está vivo” (20).
COMENTARIO: Hasta aquí he seguido el relato que hacen los cuatro evangelistas, a los que se les debe dar, por lo menos, la misma credibilidad que se otorga a cualquier autor no creyente de su época.
El Judaísmo y el Islam aceptan la existencia de la resurrección. Para el Cristianismo, la Resurrección de Jesús es el pilar de su fe, como escribe San Pablo: «Si Cristo no resucitó, vacía es nuestra predicación, vacía es también nuestra fe» (1 Cor 15, 14)
El “ALGO” que dejé en suspense al principio del capítulo es exactamente
¡¡LA RESURRECCIÓN DE JESÚS!!
CITAS
16 Resurrección, [del sustantivo latino resurrectĭo,; derivado del verbo resurgo (resurrexi, resurrectum): levantarse, alzarse, resurgir, renacer] hace referencia a la acción de resucitar, de dar nuevo ser o nueva vida. Es la creencia que sostiene que una persona puede recobrar la vida después de la muerte.
(17) No coinciden los evangelistas en la enumeración de las mujeres que fueron al sepulcro; los cuatro citan a María Magdalena. San Mateo dice “María Magdalena con la otra María”; San Marcos: María Magdalena y María la de Santiago y Salomé; San Lucas: María Magdalena, Juana y María de Santiago y las demás que estaban con ellas; San Juan sólo menciona a María Magdalena. Lo lógico es pensar que fueron un grupo de mujeres y que cada evangelista destaca a una o a varias.
18 Frank Morrison, Who Moved the Stone. Zondervan Publ. 2002, p. 176
19 Paul Edwards, “Great Minds: Bertrand Russell,” Free Inquiry, December 2004/January 2005, 46.
20 R. C. Sproul, Reason to Believe (Grand Rapids, MI: Lamplighter, 1982), 44.
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