ANDRÉS
Es hermano del apóstol Pedro (Mt 4,18), ambos hijos de Jonás (Mt 16,17) y naturales de Betsaida, pequeña localidad al lado del mar de Galilea (Jn 1,44), eran pescadores de profesión (Mt 4,18. El nombre de Andrés proviene del griego ἀνδρέας, pues, en Galilea la lengua y la cultura griegas estaban bastante presentes y era costumbre poner nombres griegos a los hijos. La Iglesia Ortodoxa le denomina Πρωτόκλητος, Protocletos, por ser el primer apóstol llamado para seguir a Jesús.
Andrés conoce a Jesús: Andrés era uno de los discípulos de Juan el Bautista, lo que indica que era un hombre de fe y de esperanza; el Bautista, viendo pasar a Jesús, le señaló y dijo: “He aquí el Cordero de Dios. Los dos discípulos que le oyeron, siguieron a Jesús. Viendo que le seguían, se volvió y les dijo: ¿Qué buscáis? Le dijeron: Maestro,¿dónde vives? Les contestó: Venid y ved. Y vieron dónde moraba y permanecieron con Él aquel día” (21)(Jn 1, 36-37.39) Esta invitación de Jesús cambió para siempre la vida de los dos discípulos de Juan el Bautista. Andrés quedó impactado con lo experimentado junto a Jesús y corrió a su casa para contárselo a su hermano. El encuentro con Jesús es una gran experiencia que ha dado sentido a la vida de muchas personas. Andrés conduce a su hermano Pedro ante Jesús: Andrés dijo a su hermano: “Hemos encontrado al Mesias...Le condujo a Jesús, que, fijándo en él la vista, dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; serás llamado Cefas, que quiere decir Pedro” (Jn 1, 41-42. Pedro no habría conocido a Jesús si no se lo hubiese presentado su hermano. Todavía muchos no conocen a Jesús porque nadie se lo ha presentado. Jesús llama a Andrés: Jesús va caminando “junto al mar de Galilea, ve a dos hermanos: Simón, que se llama Pedro, y Andrés, su hermano, los cuales echaban la red en el mar, pues eran pescadores; y les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Ellos dejaron al instante las redes y le siguieron” (Mt 4, 18-20) Andrés, junto a los demás discípulos, presenció los milagros hechos por Jesús y escuchó su predicación. Aparece, en los Evangelios, como un discípulo muy vinculado a Jesús: * Es Andrés el primero que sigue a Jesús, tras oir decir a Juan el Bautista: He aquí elCordero de Dios. * Es Andrés el que hace que Pedro conozca a Jesús.. * Es Andrés, en la multiplicación de los panes y los peces, el que dijo a Jesús que un muchacho tenía cinco panes y dos peces (Jn 6, 8-9). Andrés se dió cuenta del problema y buscó la solución. * Unos griegos quieren ver a Jesús y se lo piden a Felipe y éste se lo dice a Andrés y ambos se lo dicen a Jesús (Jn 12,20-22). Andrés y Felipe usan su cercanía a Jesús para presentarle a los griegos que desean conocerle.
Andrés predicador del Evangelio: La tradición dice que Andrés, durante el resto de su vida después de Pentecostés, fue el apóstol del mundo griego. El historiador Eusebio de Cesarea dice que Andrés predicó en Escitia (22) . Otros autores indican que lo hizo, además, en Tracia y en Acaya. La tradición dice que, en el año 38 d.C., fundó la sede episcopal de Bizancio (después llamada Constantinopla y luego Estambul), y que puso como obispo a Estacio. Esta diócesis pasó a ser posteriormente el Patriarcado de Constantinopla y Andrés y Estacio sus santos patronos.
Martirio de San Andrés: Se suele representar a San Andrés crucificado en una cruz en forma de aspa. Según la tradición fue martirizado en Patrás, capital de la provincia de Acaya, en Grecia, el 30 de Noviembre del año 63, bajo el imperio de Nerón. Amarrado a la cruz, estuvo tres días predicando a los que se acercaban. Es venerado como santo por las tres religiones que coexisten en Patrás: la Iglesia Católica, la Ortodoxa y la Anglicana. Sus restos fueron llevados de Constantinopla a Amalfi (Italia) en 1206 durante la Cuarta Cruzada por el cardenal Pedro de Capua. En Septiembre de 1964 el Papa Pablo VI devolvió, desde la Basílica de San Pedro en Roma a la catedral de Patrás, el craneo del santo mártir. Su fiesta se celebra el 30 de Noviembre.
BARTOLOMÉ
Su primer nombre fue Natanael a quien Jesús llamo “verdadero israelita, en quien no hay doblez” (Jn 1,47). El nombre de Bartolomé aparece en las listas de los apóstoles: en Mt,10,3; en Mc 3,18; Lc 6,14 y en Hch 1,13. La Biblia no da más noticias de San Bartolomé y lo poco que nos ha llegado es a través de tradiciones de dudosa fiabilidad. Parece que predicó en Phrygia, Hierápolis, Armenia y en la India, donde tradujo el evangelio según San Mateo a una de sus lenguas. Allí mismo encontró la muerte siendo decapitado.
FELIPE
Nació en Betsaida a comienzos del siglo I d.C. Felipe es nombrado en quinto lugar en las listas de los apóstoles de los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). San Juan es quien más menciona a Felipe: describe su elección: “Al salir Jesús hacia Galilea, encontró a Felipe y le dijo: Sígueme” (Jn 1,43); después Felipe se encuentra con Natanael y le dice: "Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley, y también los profetas: Jesús el hijo de José, de Nazaret" (Jn 1, 45). Ante el escepticismo de Natanael-”¿De Nazaret puede salir algo bueno?- , Felipe responde: “Ven y lo verás” (Jn 1,46) Felipe se comporta como un verdadero “testigo” de Jesús; primero le anuncia y después sugiere a Natanael que vaya a verle.
Jesús escogió a los Doce para que “estuvieran con Él” (Mc 3,14), compartieran su vida, aprendieran quién era, conocieran su verdadera identidad y luego le anunciaran. En el episodio de los griegos que “se acercaron a Felipe y le rogaron: señor, queremos ver a Jesús ” (Jn 12,21), Felipe hace de “intermediario”, se une a Andrés y ambos los presentan a Jesús. Jesús había dicho: “Yo y el Padre somos una misma cosa” (Jn 10,30) y “si me habéis conocido, conoceréis también a mi Padre” (Jn 14,7); Felipe, un tanto confuso, le dice: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta” (Jn 14,8) y Jesús le responde: “Felipe,¿todavía no me habéis conocido? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14,9)
Seguramente Felipe no comprendió del todo las palabras de Jesús hasta que el día de Pentecostés fue iluminado por el Espíritu Santo. A partir de ese instante, entregó su vida a la predicación del evangelio en Grecia y Frigia, en cuya capital, Hierápolis, según algunos fue crucificado y según otros, lapidado.
JUAN EVANGELISTA
Nació sobre el año 6 d.C. en Betsaida; hijo de Zebedeo y Salomé y hermano de Santiago el Mayor. Juan, en hebreo Yohanan, (el Señor es misericordioso) fue el más joven de los Apóstoles. Se le atribuye la autoría del evangelio que lleva su nombre.
Juan es testigo ocular: En el evangelio hay unas decisivas palabras de un testigo ocular: “El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero, él sabe que dice verdad para que también vosotros creáis” (Jn 19,35). A este testigo ocular, en varios sitios del evangelio, se le llama “el discípulo a quien amaba Jesús”, pero no dice su nombre. El cardenal Ratzinger, después Benedicto XVI, comenta estos versículos y escribe: “es obvio que mantiene el secreto a propósito” (23) El mismo autor del evangelio se denomina al final como “el discípulo a quien amaba Jesús” (Jn 21,20)
Disponemos de cinco escenas en las que aparece la expresión “discípulo amado”: 1ª “Uno de ellos, el amado de Jesús, estaba recostado en el seno de Jesús” (Jn 13,23) El hecho de “recostarse” indica la familiaridad de que se goza. Los judíos, según la usanza griega comían recostados sobre el lado izquierdo en cojines, alrededor de una mesa baja. 2ª Jesús está clavado en la cruz y “viendo a su Madre y al discípulo a quien amaba, dijo a su Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19,26-27) 3ª En la mañana de Pascua, María Magdalena anuncia “ Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba” que la tumba está vacía (Jn 20,2). Ambos corren hacia el sepulcro, el otro discípulo llega antes y espera a Pedro, el cual entró el primero en el monumento, después “entró el otro discípulo y vio y creyó” (Jn 20,8) 4ª Jesús resucitado se aparece a sus discípulos a orillas del mar de Tiberiades. Ellos están en la barca pescando, y el discípulo amado es el primero en reconocer a Jesús (Juan 21, 1-7). 5ª Pedro pregunta a Jesús qué sucederá con el discípulo amado (Jn 21,20-21).
El pequeño círculo: Juan, su hermano Santiago y Pedro forman el pequeño círculo de mayor confianza de Jesús; con él aparecen en ocasiones especiales: cuando cura a la suegra de Pedro (Mc 1,29), en la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,37); en la transfiguración de Jesús (Mc 9,2) y en la oración en el huerto de Gersemaní (Mc 14,33). San Pablo dice que estos tres apóstoles “pasan por ser las columnas” de la Iglesia (Gal 2,9)
¿Qué hizo Juan después de Pentecostés? Por los Hechos de los Apóstoles sabemos que Juan acompañaba a Pedro: cuando va a orar en el templo ((3,1); cuando predica al pueblo (4,1); cuando habla ante el Sanedrín (4,1-21); cuando van los dos a predicar en Samaría (8,14); cuando asistió al Concilio de Jerusalén en el año 50 (Gál 2,9). Poco antes de la ruina de Jerusalén el año 70, Juan se estableció en Éfeso, donde muchos judíos se refugiaron más tarde para huir de la guerra judeo-romana. Éfeso era la tercera o cuarta metrópoli del Imperio romano; era la sede del culto a la divinidad asiática Artemisa; además, en ella el culto al emperador, que se hacía llamar Domitianus dominus et deus (Domiciano señor y dios), era un aspecto muy significativo en la vida de la ciudad. Los escritores cristianos antiguos señalan a Domiciano como el segundo emperador romano que persiguió a los cristianos, según Tertuliano “casi igualó a Nerón en crueldad” (24) En esta época San Juan redactó el libro del Apocalipsis, en el que escribió: “Εγω ειμαι το Α και το Ω, αρχη και τελος, λεγει ο Κυριος (Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor”) (Ap 1,8). Era la forma de manifestar con toda claridad la existencia de “un solo Señor”. Tertuliano afirma que Juan sufrió el martirio metido en un caldero de aceite hirviendo, pero que no llegó a morir; que esto aconteció en Roma entre los años 91 y 95; que el emperador Domiciano consideró tal hecho como magia y, en vez de ejecutarlo, lo desterró a la isla de Patmos (25)
Diversos textos de los Padres Apostólicos afirman que Juan fue desterrado a la isla Patmos en Grecia, durante el gobierno de Domiciano (14 de Octubre del 81 a 18 de Septiembre del 96) y que “después de la muerte del tirano, regresó de la isla de Patmos a Éfeso” (26) Tras una prolongada estancia en Éfeso, fallecio de muerte natural el año 101, en el tercer año de gobierno del emperador Trajano. Los ritos romano, anglicano y luterano celebran su festividad el 27 de Diciembre.
JUDAS ISCARIOTE
Se conocen pocos detalles de la vida de Judas Iscariote. El evangelista San Juan cuenta la escena de la “unción en Betania”. Jesús, una semana antes de la Pascua, está en casa de Marta, LáZaro y María; ésta aprovechó la ocasión para ungir los pies del Señor con un ungüento de nardo legítimo de gan valor. Al verlo, Judas Iscariote dijo: “¿Por qué no se vendió este ungüento por trescientos denarios y se dio a los pobres? (Jn 12,5) (27) A simple vista parece justo el pensamiento de Judas Iscariote; pero San Juan añade: “Decía esto, no por amor a los pobres, sino porque era ladrón y, llevando él la bolsa, hurtaba de lo que en ella echaban” (Jn 12,6) A veces, las cosas no son como parecen, porque las palabras no expresan la verdad.
La traición de Judas: La cuentan los tres evangelios sinópticos: “Entonces uno de los Doce, el llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y preguntó ¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego? Así que le asignaron treinta monedas de plata (28). Desde entonces Judas buscaba una ocasión para entregarle” (Mt 26,14-16); Mc 14, 10-11; Lc 22, 3-6)
La ocasión llegó después de la Última Cena, cuando Jesús estaba orando en el huerto de Getsemaní: “Llegó Judas, uno de los doce, y con él un tropel con espadas ygarrotes, de parte de los escribas y de los ancianos. El traidor les había dado esta señal: Aquel a quien yo bese, ése es ; prendedle. Llegó y se le acercó, diciendo: Rabbi, y le besó. Ellos le echaron mano y le prendieron” (Mc 14,43-46)
Arrepentimiento y muerte de Judas Iscariote: Según el Evangelio de San Mateo: “Viendo Judas cómo Jesús era condenado, se arrepintió y devolvió las 30 monedas a los príncipe de los sacerdotes y ancianos, diciendo: He pecado entregando sangre inocente… y arrojando las monedas en el templo, se retiró, fue y se ahorcó” (Mt 27, 3-5)
JUDAS TADEO
Mateo y Marcos, en sus listas, lo llaman“Tadeo” (Mt 10,3 y Mc 3,18), Lucas, en su lista, lo llama “Judas de Santiago (Lc 6,16 y Hch 1,13), Juan le llama: “Judas, no el Iscariote” (Jn14,22) para distinguirlo del Judas que traicionó a Jesús. No se sabe de dónde viene el nombre de Tadeo.
Durante la última cena Judas Tadeo preguntó a Jesús: “Señor, qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo? Respondió Jesús: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y pondremos en él nuestra morada” (Jn 14,22-23) Jesús solo se manifiesta a los que quieren recibirlo, a los que le abren su vida porque quieren vivirla con Él; no se manifiesta al mundo que le niega, que le cierra el corazón y no le deja entrar. Respeta la decisión de cada persona, Él ofrece y no impone. A Judas Tadeo se le considera autor de la carta que lleva su nombre. Se presenta como “siervo de Jesucristo y hermano de Santiago” el Menor (Jds 1.1). No se sabe de cierto ni los destinatarios de la carta, ni el lugar, ni la fecha en que fue escrita. Según la tradición occidental Judas Tadeo evangelizó Mesopotamia y junto con Simón el Cananeo predicaron varios años en Persia y allí fueron martirizados: Simón, aserrado por medio y Tadeo, decapitado con un hacha, aproximadamente en el año 62.
MATEO
Nació en Judea, en fecha desconocida y falleció probablemente en Etiopía el año 74. San Marcos (2,14)y San Lucas (5,27) le llaman Leví o Leví de Alfeo; se supone que el mismo Jesús le impuso el nombre de Mateo, que significa “don del Señor”. Ejercía de recaudador de impuestos (29) para el rey Herodes Antipas. “Jesús le vio ante el telonio y le dijo: Sígueme, y él, levantándose, le siguió y le invitó a comer en su casa” (Lc 5, 27-29).
Conviene destacar la rapidez de Mateo en responder a la llamada de Jesús, lo que implicaba abandonar todo por seguirle y, con gran generosidad, le invitó a comer. “Muchos publicanos y pecadores estaban recostados con Jesús y con sus discípulos” (Mc 2,15). Los fariseos y los escribas criticaron a Jesús por comer con los pecadores; pero, Jesús les dijo: “No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores” (Mc 2,17)
Según Eusebio de Cesarea, San Mateo predico el evangelio durante quince años en Judea, donde escribió su Evangelio. La tradición dice que evangelizó Palestina y, más tarde, Arabia, Etiopía y Persia. Algunas tradiciones afirman que fue martirizado en Etiopía. Una fuente apócrifa dice que sufrió el martirio por oponerse al matrimonio del rey Hirciaco son su sobrina Ifigenia, que se había convertido al Cristianismo. La Iglesia Católica celebra su fiesta el 21 de Septiembre.
PEDRO
(Betsaida, finales del siglo I a.C- Roma, 67 d.C.) Hijo de Jonás, un pescador del lago de Tiberiades. Fue presentado por su hermano Andrés a Jesús, quien, “fijando la vista en él, dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; tú te llamarás Cefas, que quiere decir piedra (Pedro)” (Jn 1,42), para significar el puesto eminente que le daría en la Iglesia. En el Antiguo Testamento, el cambio del nombre por lo general implicaba la encomienda de una misión (Gén 17, 5) Ambos hermanos fueron los primeros en seguir a Jesús cuando les dijo: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Ellos dejaron al instante las redes y le siguieron” (Mt 4,19-20)
Pedro tiene una personalidad arrolladora, es sencillo, generoso, impulsivoso, sincero y noble. Un día preguntó Jesús a los discipulos: ¿Quién dicen los hombes que es el Hijo del hombre?.. ¿Y vosotros, ¿quién decís que soy? Contestó Pedro y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 15-16) Esto es, Tú eres el Mesías esperado por Israel; pero, además, eres el Hijo de Dios vivo. A juicio de los israelitas, lo primero no implicaba lo segundo, porque estaban muy lejos de conocer la verdadera naturaleza del Mesías. Pedro la conoció y Jesús le alabó diciendo: “Bienaventurado tú, Simón Bar Jona, porque ni la carne ni la sangre te han revelado esto sino mi Padre, que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (Jn 16,17-18).
Tres metáforas, roca, llaves y atar o desatar, que manifiestan la primacía de Pedro en la futura Iglesia de Jesús. El evangelio de San Juan cuenta que, después de la multiplicación de los panes (Jn 6, 1-12) “conociendo Jesús que iban a venir para proclamarle rey, se retiró al monte Él solo” (Jn 6,15). Después les habló
diciendo: “Yo soy el pan de vida, bajado del cielo, si alguno come de este pan, vivirá para siempre y el pan que le daré es mi carne, vida del mundo” (Jn 6, 51) “Desde entonces muchos de sus discípulos se retiraron y ya no le seguían” (Jn 6,66) porque esperaban a alguien que restaurara el Reino de Israel, no a uno que decía: yo doy mi carne a comer.
Las palabras de Jesús, ciertamente, eran difíciles de entender. “Dijo Jesús a los doce: ¿Queréis iros vosotros también?l Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios” (Jn 6,66-70)
Negación y arrepentimiento de Pedro: Después de la Última Cena, Jesús y sus discípulos se dirigen al huerto de Getsemaní, Pedro dice a Jesús: “Aunque tenga que morir contigo, no te negaré” (Mt 26,35) Llegamos al episodio más triste de la vida de Pedro: Jesús acaba de ser arrestado en el huerto de los olivos, todos los discípulos le han abandonado, Pedro le siguió de lejos y, no pudiendo entrar en la casa del sumo sacerdote, se quedó en el atrio calentándose, pues hacía mucho frio. Fue reconocido por dos criadas y por un siervo del pontífice; pero, él lo negó, hasta tres veces, y “comenzó a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a ese hombre!” (Mt 26,74)
Al pasar Jesús miró a Pedro; la mirada de Jesús, llena de dulzura y comprensión, taladró el corazón de Pedro y, “saliendo fuera, lloró amargamente” (Lc 22, 61-62). La dulzura de esta mirada le acompañará y guiará toda la vida, para cumplir fielmente su misión. Durante la tercera aparición a los Apóstoles, junto al lago de Tiberiades y después de haber comido, entre Jesús y Pedro se produce una escena emocionante y bellísima. Jesús quiere rehabilitar a Pedro y confirmar ante sus compañeros que sigue siendo el “pastor” de sus ovejas. “Jesús le preguntó: -Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? - Sí, Señor, tú sabes que te amo. - Apacienta mis corderos. Por segunda vez: -Simón, hijo de Juan, ¿me amas? - Sí, Señor, tú sabes que te amo. -Apacienta mis ovejas. Por tercera vez: -Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntase: ¿Me amas? Y le dijo: -Señor, tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”
Hay en este episodio un juego de dos verbos griegos muy significativo: “fileo” que expresa el amor de mistad, tierno pero no total; “agapao” que significa al amor sin reservas, total e incondicional. La primera vez, Jesús pregunta a Pedro, ¿me amas (agapas-me) con un amor sin reservas, total e incondicional?
Antes de la triple negación, Pedro habría contestado: Sí, Señor, tú sabes que te amo (agapô-se) incondicionalmente. Al acordarse de la triple negación, Pedro contestó con humildad: Señor, tú sabes que te quiero (filô-se)", es decir, "te amo, tal como soy. Jesús insiste, por segunda vez, ¿me amas (agapas-me) ? Y Pedro repite su respuesta anterior: Tú sabes que te quiero (filô-se).
Por tercera vez, Jesús le preguntó: ¿Fileîs-me? ¿Me quieres? Jesús cambia de verbo, ya no emplea el incondicional agapas-me, sino el fileîs-me, adaptándose a la capacidad de amar de Pedro, que le contesta: Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero (filô-se). Jesús miró a Pedro y le dijo: “ Apacienta mis ovejas. Sígueme” (Jn 21,17.19).
Las dos miradas de Jesús: Jesús y Pedro se cruzan en el atrio del sumo sacerdote. Pedro, avergonzado por su triple negación, baja los ojos; Jesús mantiene fija la mirada, ofreciéndole perdón y misericordia. Es la llamada del retorno, la que abre los brazos en señal de bienvenida. Es muy grande el pecado de Pedro, pero es mucho más grande la misericordia de Jesús. ¡Todos los delitos humanos comparados con la misericordia de Dios son como una gota de agua frente a todos los acéanos!
La segunda mirada es cuando, tras haberle preguntado por tres veces si le amaba, Jesús dice a Pedro: “Sígueme” (Jn 21,19) Es la llamada de la confianza. Tres veces le ha dicho: Apacienta mis ovejas. Esta será su misión; cuando Él falte, Pedro apacentará al nuevo pueblo de Dios, la Iglesia.
Desde aquel día Pedro siguió y amó a Jesús con todo su corazón y firmó el testimonio con su propia muerte. Fue la cabeza indiscutible de la primera comunidad cristiana; empezó a predicar el evangelio en Jerusalén (Hch 2,14ss), con tanta fe y amor al Señor que, en el año 44, el rey Herodes Agripa quiso darle muerte para complacer a los judíos; pero, escapó milagrosamente (Hch 12, 3ss)30 y “ se fue a otro lugar” (31); abandonó Jerusalén para ir a predicar el Evangelio por Siria, Asia Menor, Grecia y Roma.
Muerte de Pedro: Veladamente, Jesús le había anunciado su muerte: “Cuando envejezcas, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras. Esto lo dijo indicando con qué muerte había de glorificar a Dios” (Jn 21,18-19) Varios Padres Apostólicos escribieron sobre la muerte de Pedro: Tertuliano (160-220): “Pedro soportó una pasión como la de su Señor” (32). Orígenes (184-253): “Después de haber venido a Roma, fue crucificado cabeza abajo”. San Jerónimo (340-420: “De mano de Nerón, Pedro recibió la corona del martirio, siendo clavado a la cruz con su cabeza hacia el suelo y sus pies hacia arriba, asegurando que él no era digno de ser crucificado del mismo modo que lo había sido su Señor”. Eusebio de Cesarea: “Está registrado que Pablo fue decapitado en la misma Roma y que Pedro fue crucificado bajo Nerón”. En la carta de Dionisio (33), obispo de Corinto, a Timoteo, dice: “¿Cómo oír sin llorar la publicación de aquellas sentencias en las que se decretaba la muerte de Pedro por crucifixión y de Pablo por dogollación?”
SANTIAGO EL MAYOR
Es el hermano mayor de Juan, ambos hijos de Zebedeo y Salomé, eran pescadores residentes en Betsaida. La tradición cristiana le conoce como Santiago el Mayor para distinguirlo delotro apóstol también llamado Santiago (el Menor) hijo de Alfeo. Fue llamado por Jesús cuando estaba pescando en el lago de Genesaret junto con su hermano (Mc 1,19) Las cuatro listas de los Doce mencionan a dos personas con el nombre de Santiago; uno, hijo de Zebedeo y el otro hijo de Alfeo, comunmente conocidos como Santiago el Mayor y Santiago el Menor. El nombre de Santiago es una variante del nombre hebreo Ya'akov del patriarca Jacob, en griego se dice Iákobos, y en español hay hasta ocho variantes: Jacobo, Jacob, Iago, Yago, Jaime, Tiago, Diego y Santiago. Santiago, Pedro y Juan forman el grupo de Apóstoles más cercanos a Jesús, que le acompañan en la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,37), en la transfiguración en el monte Tabor (Mc 9,2) y en la oración en el huerto de Getsemaní (Mc 14,33) .
La tradición medieval: Santiago, según una tradición que se remonta al menos a San Isidoro de Sevilla, predicó el evangelio en Hispania (actuales España y Portugal) e hizo algunos discípulos, siete de ellos continuaron su misión evangelizadora, son los llamados Varones Apostólicos y sus nombres son Torcuato, Tesifonte, Hindalecio, Eufrasio, Cecilio, Hesiquio y Segundo. Según la tradición, hacia el año 40, la Virgen María se apareció a Santiago en Caesaraugusta (Zaragoza) sobre una columna, conocida después popularmente como “el Pilar”.
Muerte de Santiago el Mayor: Santiago murió decapitado por orden del rey Herodes Agripa (34) , en Jerusalén entre los años 41-44 (Hch 12,2) La tradición sostiene que los restos hallados en Santiago de Compostela a principios del siglo IX por el obispo Teodomiro son los del apóstol Santiago; por lo que ese lugar se convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones.
SANTIAGO EL MENOR
Fueron sus padres Alfeo-Cleofás (Mc 3,18) y María la de Cleofás. Al pie de la cruz de Jesús agonizante están tres mujeres llamadas María: María, la Madre de Jesús; María de Cleofás, madre de Santiago el Menor y la María Magdalena (Jn19,25).
Papías de Hierápolis confirma los nombres de los padres de Santiago el Menor cuando escribe: María, madre de Santiago el Menor y de José, esposa de Alfeo(a quien San Juan llama Cleofás), era la hermana de María, la madre del Señor, ” (35). San Mateo en su lista de los Apóstoles cita a Santiago, el de Zebedeo y a Santiago, el de Alfeo (Mt 10,2-3); lo mismo hace San Marcos en 3,17-18 y lo repite San Lucas en 6,14-15. También lo confirma Flavio Josefo que escribe: “Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido y el sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el Sanedrín juzgase a Santiago, hermano (36) de Jesús quien era llamado Cristo, y a algunos otros. Les acusó de haber transgredido la Ley y les entregó para que fueran apedreados” (37) . De paso, Flavio Josefo nos ha dicho que Santiago murió lapidado, en el año 52.
El libro de los Hechos de los Apóstoles subraya el papel destacado de Santiago en la Iglesia de Jerusalén: en el concilio apostólico celebrado el año 50, afirmó que los paganos podían ser aceptados en la Iglesia sin tener que someterse a la circuncisión (Hch 15, 13-21). Esta resolución puso fin a la difícil relación entre los cristianos de origen judío y los de origen pagano y estableció una convivencia de mutua estima y respeto. San Pablo habla de Santiago el Menor en su carta a los Gálatas: “Pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro permanecí con él quince días; pero no ví a ningún otro apóstol, sino a Santiago, el hermano del Señor ” (Gál 1,18-19) y lo define como “columna” de la Iglesia, juntamente con Cefas y Juan (Gál 2,9).
Santiago escribió la carta que lleva su nombre en la que, entre otras cosas, dice: “la fe sin obras es una fe muerta” (St 2,26). Las obras son el fruto normal de la fe, “todo árbol bueno da frutos buenos” (Mt 7,17)
Con otra frase de gran profundidad nos exhorta a poner nuestros proyectos en las manos de Dios, y decir “si el Señor quiere” (St 4,15). Esta frase es el reflejo de la profunda fe y del gran amor del apóstol al Señor Jesús.
SIMÓN EL CANANEO
Es un apóstol del que no tenemos noticias, salvo que, junto a los demás apóstoles, participó en una misión encomendada por Jesús: “No vayáis a los gentiles ni penetréis en ciudad de samaritanos, id a las ovejas perdidas de la casa de Israel; en vuestro camino predicad diciendo: El reino de Dios está cerca” (Mt 10,5-7). Es citado en las listas de los apóstoles de los tres evangelios sinópticos y en los Hechos de los apóstoles (Mt 10,4; Mc 3,18; Lc 6,15; Hch 1,13). Mateo y Marcos lo llaman “el Cananeo”, Lucas y los Hechos lo definen “el Zelotes”, Según el Papa Benedicto XVI “los dos calificativos son equivalentes, pues significan lo mismo: en hebreo, el verbo qanà’significa “ser celoso, apasionado”. Una tradición católica afirma que Simón fue aserrado vivo.
TOMÁS
Su nombre figura en las cuatro listas de los Apóstoles (Mateo 10,3; Marcos 3,18; Lucas 6,15 y Hechos 1,13).
El nombre deriva de una raíz hebrea “ta'am”, que significa “mellizo”, el mismo significado tiene la palabra griega “Δίδυμο”. Aparece en varios pasajes del evangelio de San Juan: 1.- Lázaro acaba de morir, y los discípulos se resisten a la decisión de Jesús de volver a Judea, donde los judíos lo esperan para apedrearlo. Jesús está decidido, pero es Tomás quien dice la última palabra: "Vamos también nosotros, a morir con él" (Jn 11,16). Antes, Jesús había dicho lo que tenía que sucederle. “Subimos a Jerusalén y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacercdotes y a los escribas, que le condenarán a muerte” (Jn 10,33) Tomás expuso su determinación ejemplar que revela la total entrega a seguir a Jesús hasta el final.
2.- Durante la última Cena, Jesús predice la inminencia de su muerte y anuncia que va a preparar un lugar para los discípulos “para que donde yo esté estéis también vosotros, pues donde yo voy, vosotros conocéis el camino. Tomás le dijo:: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14, 3-5)
3.- Aunque a Tomás se le anuncia la resurrección de Jesús, él se niega a admitirla: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré" (Jn 20,25) Tomás quiere reconocer a Jesús por las llagas que le causó su amor a los hombre. Las llagas testificarán su identidad. Ocho días después, Tomás toca con sus propias manos las heridas de Jesús en las manos y en el costado. Jesús le recrimina haber necesitado ver para creer. Y Tomá reacciona con una preciosa profesión de fe: “¡Señor mío y Dios mío! “ (Jn 20 28) San Agustín comenta estas palabras y dice: “Veía y tocaba al hombre, pero confesaba su fe en Dios, a quien ni veía ni tocaba. Pero lo que veía y tocaba lo llevaba a creer en lo que hasta entonces había dudado” (In Iohann. 121, 5).
Tomás predicador del evangelio: El Martirologio Romano, que combina varias leyendas, afirma que predicó el Evangelio a los partos, medos, persas e hircanios, y que después fue a la India donde sufrió el martirioel 3 de Julio del año 72.
CITAS
21 Estos dos discípulos fueron Andrés y Juan
22 En los autores clásicos, so conocen como Escitia: Las regiones de Kazajistán, Sur de Rusia y Ucrania. La región del Norte del Cáucaso, con Acerbaiyán, Sarmacia, Ucrania, Bielorrusia y Polonia. La Escitia Menor que ocupaba el sur de Ucrania y el Bajo Danubio
23 Ratzinger, Joseph (Benedicto XVI) (2007). Jesús de Nazaret. Editorial Planeta (Buenos Aires). p.447
24 Citado por Eusebio de Cesaréa. Historia Eccesiar, III, 18,1
25 Citado por Eusebio de Cesaréa. Historia Eccesiar, III, 20.
26 Clemente de Alejandria. Citado por Eusebio de Cesaréa. Historia Eccesiar, III, 23.6
27 Un denario era el salario de un obrero por un día de trabajo. “El dueño de la viña convino con ellos en un denario al día” (Mt 20,2)
28 Se piensa que eran 30 siclos. El siclo, shéqel, en hebreo, es una antigua unidad monetaria usada en Oriente Próximo y en Mesopotamia. Según Martinez Gallego, José Mª (2014), Las monedas de la traición, “la moneda con la que se pagó a Judas eran siclos de plata de 14,4 gramos cada uno, lo que hace un total de 432 gramos de plata”.
29 Los publicanos recaudaban impuestos que el Imperio Romano imponía a los habitantes de las provincias ocupadas. Estaban muy mal vistos por la población que los consideraba “ladrones, injustos y adúlteros” (Lc 18,11)
30 Precisamente por esta fuga de Pedro de la cárcel el rey mandó degollar a los guardias que lo custodiaban.
31 Una antigua tradición, atestiguada por muchos Padres Apostólicos, dice que fue a Roma en los primeros años del emperador Claudio (41-54)
32 Es el testimonio más antiguo, año 67.
33 Dionisio de Corinto (primera mitad del siglo II – 178). Murió mártir en el año 178.
34 Este Herodes, hijo de Aristóbulo y nieto de Herodes el Grande, recibió el reino del emperador romano Calígula el año 40 y murió el año 44, segúnJosefo “de graves e intensos dolores abdominales”.
35 Papías de Hierápolis,Exposiciones de los Oráculos del Señor
36 Los hermanos de Jesús: Aparecen citados en: Mt 12, 46 y 13, 55; Mc3, 31 y 6, 3; Lc 8, 19; Jn 2, 12 y 7,3.5; Hech 1, 14; 1 Cor 9,5 y Gal 1, 19. La palabra “hermano”es traducción de la griega adelfos y de la hebrea ‘ah. En hebreo y en arameo no hay término equivalente a primo y el vocablo ‘ah' tiene el sentido amplio de pariente, primo, sobrino, además del específivo de hermano. A Lot se le llama “hermano de Abraham” (Gen 4,14), cuando realmente es su sobrino (Gen 12, 5); a Jacob se le llama “hermano de Labán” (Gen 29, 15, y realmente era su tío (Gen 29, 13) porque Labán era hermano de Rebeca, madre de Jacob (Gen 25, 20). Nada tiene de extraño que, en las catequesis del primer siglo, se llamase hermanos a los primos y parientes de Jesús y que los traductores lo tradujesen por adelfos.
37 Flavio Josefo. (Antigüedades judías, 20.9.1.
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