Los historiadores del siglo primero de nuestra era dan cumplida respuesta en sus escritos y ésta es la fuente a consultar por todo el que esté interesado en el tema. Es normal que los creyentes en Jesús de Nazaret nos formulemos esa pregunta e indaguemos la respuesta. La fe es un regalo de Dios; pero es cosa humana corroborarla, por una parte, para corresponder al amor que Él nos manifiesta, y por otra, para ser capaces de examinar y debatir las objeciones o críticas que otros hacen.
1.- Qué dicen los ateos sobre la existencia de Cristo? La existencia real de Jesús es un tema recurrente entre los historiadores, filósofos y escritores; las personas, en general, nos hemos hecho alguna vez la pregunta en privado o en público, incluso en emisiones de radio o televisión.
El 14 de Abril del 2005, en la cadena de televisión CNN, Larry King, (el entrevistador icono de Estados Unidos fallecido por el coronavirus el 23 de enero del año 2021), entrevistaba a Ellen Johnson (2), presidenta de Ateos Estadounidenses, quien preguntada sobre la existencia real de Cristo, respondió: “Bueno, yo estoy aquí para dar el punto de vista real, supongo”. “Porque la realidad es que, no hay una sola prueba de evidencia secular de que hubo un Jesucristo. El Cristianismo es una religión moderna. Y Cristo Jesús es una recopilación de otros dioses: Horas, Mithras, quienes tienen el mismo origen, y la misma muerte como el Jesucristo mitológico.” Larry King replicó:“¿Entonces usted no cree que hubo un Cristo Jesús?” Ellen Johnson: “No lo hubo. No es lo que yo crea, sino que no hay evidencia secular de que Cristo Jesús haya existido.” King dio paso a un corte publicitario. Después del corte no continuó el debate acerca de la evidencia a favor o en contra de la existencia de Jesús.
Bertrand Russell: Cincuenta años antes, en su libro Why I Am Not a Christian (Por qué yo no soy cristiano), el ateo Bertrand Russell cuestionó la existencia de Jesús. Escribió: “ Históricamente es bastante dudoso si Cristo alguna vez existió del todo, y si Él existió nosotros no sabemos nada acerca de Él”.
El filósofo William James Durant: En su libro La Historia de la Civilización, planteó esta pregunta: “¿Existió Cristo? ¿La historia de la vida del fundador del cristianismo es el producto de la tristeza, la imaginación y la esperanza – un mito comparable a las leyendas de Krishna, Osiris, Attis, Adonis, Dioniso, y Mitras?” En la misma obra, señaló que la historia del cristianismo tiene “muchas semejanzas a las leyendas de dioses paganos”.
¿Entonces, cómo podemos saber con seguridad que Jesús, el hombre a quienes muchos adoran y otros maldicen, fue real? ¿Está Ellen Johnson en lo cierto cuando afirma que Jesús es una “recopilación de otros dioses”? ¿Está Bertrand Russell en lo cierto cuando dice que “la existencia de Jesús es “bastante dudosa”?
2.- Mito o realidad ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que Alejandro Magno 3 existió realmente? En el año 336 a. C, Alejandro Magno se convirtió en rey de Macedonia a los 20 años de edad. Un genio militar, un apuesto y arrogante líder que masacró aldeas, ciudades y reinos del mundo Greco-Persa hasta que los gobernó todos. En el corto tiempo de ocho años el ejército de Alejandro recorrió 22.000 millas en sus conquistas. Murió a los 32 años, habiendo protagonizado la hepopeya militar más grande de la historia. Hoy, con excepción de las ciudades llamadas Alejandría y unos cuantos libros de historia, su legado está en el olvido; pero los historiadores creen que Alejandro existió debido a tres razones principales: a) Hay documentación sobre él de los historiadores antiguos; b) causó un gran impacto en las naciones que conquistó y c) de todo ello, hay evidencias históricas y arqueológicas.
La historia de Alejandro Magno y sus conquistas militares se extrae de cinco fuentes antiguas, ninguna de las cuales fueron escritas por testigos presenciales.
Diodoro de Sicilia, historiador griego del siglo I a C. le dedicó un volumen de su Biblioteca Histórica. Plutarco, historiador griego del siglo I d. C. escribió una biografía de Alejandro Magno en su Vidas Paralelas. Quinto Curcio Rufo, historiador romano del siglo I d.C. escribió "Historiae Alexandri Magni Macedonis" (Historias de Alejandro Magno de Macedonia). Lucio Flavio Arriano, filósofo e historiador griego del siglo II d. C. escribió Anábasis de Alejandro Magno.
A pesar de la diferencia de tiempo de varios cientos de años, los historiadores están convencidos de que Alejandro fue real y que los detalles esenciales de lo que nosotros leemos acerca de su vida son verdaderos.
3.- Documentos históricos sobre la existencia de Jesús Hay fuentes históricas sobre Jesús, tomadas de autores fiables y objetivos; clasificadas en dos grupos: seglares y religiosas; éstas, a su vez, en no cristianas y cristianas:
1.- Fuentes seglares no cristianas: Ninguno de los historiadores no cristianos de los dos primeros siglos de nuestra era se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, solo mencionan algunos acontecimientos que consideraron relevantes. Plinio el Joven (61-113 d.C.) fue Procónsul en Bitinia y escribió una carta al emperador Trajano preguntándole acerca de cómo debía conducirse con los cristianos, y las medidas que como gobernador tomó contra ellos. (En el Anexo está copiada la carta en español). Este testimonio transmite literalmente las declaraciones, reafirmaciones o retractaciones de los propios imputados de ser cristianos, y en él un magistrado romano se hace eco tres veces de Cristo como persona real y objeto de culto de una secta.
Publio Cornelio Tácito, es uno de los más grandes historiadores antiguos, nació unos 25 años después de la muerte de Jesús y pudo comprobar la propagación del Cristianismo en el Imperio Romano durante el siglo I. En su obra Anales.15,44:2-3, escrita alrededor de los años 115/116, describe el incendio de Roma del año 64 d.C., en tiempos del emperador Nerón, y escribió: “En consecuencia, para deshacerse de los rumores, Nerón culpó e infligió las torturas más exquisitas a una clase odiada por sus malas prácticas y que eran llamados cristianos por el vulgo. Cristo, de quien el nombre tuvo su origen, sufrió la pena máxima durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato; la maliciosa superstición fue sofocada por el momento de este modo, aunque de nuevo estalló no solamente en Judea, la primera fuente del mal, sino incluso en Roma, donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran”.
Gayo Suetonio Tranquilo (c.69-c.122 d.C), escribió, refiriéndose a la expulsión de judíos decretada por el emperador Claudio: “Iudaeos impulsore Chresto assidue tumultuantes Roma expulit”. (Claudio expulsó de Roma a los judíos que, instigados por Chresto, hacían constantes disturbios) (4) El emperador Claudio reinó del año 41 al 54 d.C.
La mayoría de los historiadores coinciden en que Chrestus es Cristo porque era frecuente que los paganos confundieran Christus y Chrestus y no existe ningún testimonio sobre ningún Chrestus agitador desconocido. Refiriéndose a las persecuciones del emperador Nerón, Suetonio scribió: “Éste infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna” (5)
2. Fuente religiosa no cristiana: Los judíos, representados por sus élites, tenían mucho que ganar negando la existencia de Jesús. Pero la evidencia apuntaba en la dirección opuesta.
En la Guemara (tradición oral hebrea de comentarios y análisis de La Mishná) aparecen unos datos que podrían proceder del siglo II d.C.: “Yeshu, el Nazareno está a punto de ser apedreado porque ha practicado la magia, ha seducido y decarriado a Israel”. “La vigilia de la fiesta de Pascua, Yeshu, el Nazareno, fue colgado”
Es curioso, el dato de que antes de ser colgado fue apedreado porque este dato no aparece en ningún otro escrito. Jesús es descrito como un hombre pernicioso que hacía magia (milagros) para engañar. Los rabinos judíos justifican, con toda nitidez, la condena de Jesús a morir crucificado. Sin pensarlo ni quererlo, los rabinos están afirmando la existencia del Jesús histórico.
Flavio Josefo fue un destacado historiador judío que empezó a escribir bajo la autoridad romana en el año 67 d.C., por tanto, era consciente de la reputación de Jesús tanto entre los romanos como entre los judíos. En su libro Antigüedades judías, 18:3:3. Flavio Josefo escribió sobre Jesús como una persona real: "Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, [si es lícito llamarlo hombre], porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos gentiles. [Era el Cristo.] Delatado por los principales de los judíos, Pilato lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, [porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él.] Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos”.
Coincidencia: Todos estos relatos independientes, religiosos y seglares, hablan sobre un hombre real que coincide con el Jesús de los evangelios. La Enciclopedia Británica cita estos diversos relatos seculares de la vida de Jesús como prueba convincente de su existencia: “Estos relatos independientes prueban que en tiempos antiguos incluso los oponentes del Cristianismo no dudaron de la historicidad de Jesús””.
3.- Fuente religiosa cristiana: El Nuevo Testamento: Los 27 libros del Nuevo Testamento han sido escritos por autores que conocieron a Jesús o recibieron los datos de testigos directos de los hechos de Jesús por haber convivido con Él. Los cuatro evangelios ofrecen información de la vida de Jesús y sus palabras desde diferentes perspectivas. Estos relatos han sido estudiados cuidadosamente por eruditos tanto dentro como fuera del Cristianismo y la mayoría afirma que los relatos de los evangelios dan una imagen clara de Cristo Jesús real.
CITAS
2 Presidenta de “Ateos Americanos de 1995 a 2008. La entrevista con Larry King tuvo lugar el 14 de abril de 2005.
3 Alejandro Magno nació en Pela en Julio de 356 a. C. y falleció en Babilonia en Junio de 323 a. C. Sue padres fueron Filipo II de Macedonia y Olimpia de Epiro. Sus hijos fueron Alejandro IV de Macedonia y Heracles de Macedonia.
4 De vita Caeserum Claud., 25.
5 De vita Caesarum Nero, 26,2.
No hay comentarios:
Publicar un comentario