lunes, 25 de mayo de 2026

162.1.- SIGUIENDO LAS HUELLAS: ADÁN...NOÉ...ABRAHAM

 

1.- Empieza la aventura:

Estoy en una especie de selva virgen, un jardín maravilloso, lleno de árboles floridos, de los que penden frutas muy diversas que, al menos, a la vista, son espectaculares. Ansioso por emprender mi aventura, he madrugado y ya me encuentro en la línea de salida esperando que llegue la hora. Recordando el verso de Machado que dice “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, inicio la etapa.

Me abro camino con el machete y, a los pocos metros, me topo con una pareja que intenta ocultarse. Me acerco a su escondite.

Son una mujer y un hombre. Ruborizados me cuentan que se llaman Eva y Adán, que hasta no hace mucho, vivían muy felices, pero que ahora, víctimas de la curiosidad de Eva, ha aquella felicidad desaparecido  y su Señor está enfadado con ellos por haberle desobedecido. Seguro que nos castigará y nos hará pagar con la muerte el precio de nuestra desobediencia, me dicen entre sollozos. Me despedí de ellos y, deseándoles buena suerte, seguí haciendo mi camino. A los pocos pasos tropecé con una serpiente enroscada cerca de un manzano del que colgaban unas reinetas sabrosísimas. En el tronco del manzano había un cartel que decía: “pongo enemistad entre tí y la mujer, entre tu linaje y el suyo, éste te aplastará la cabeza”. (Gén 3,15)

Me costó descifrarlo; al final, deduje que Alguien con autoridad sobre la mujer y la serpiente, se compadecía de aquélla y castigaba a ésta; deduje también que un descendiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente.

Entendí que era el Señor que, aunque enfadado, se había compadecido de la pareja y para manifestarles su perdón y su amor, se proponía iniciar un designio de salvación que, si cooperaban, les facilitase recobrar la amistad perdida.

La primera señal indicadora de mi ruta era un tanto misteriosa y enigmática, pero tenía una parte muy clara: Era designio del Señor que un descendiente de Adán y Eva traería la salvación a la Humanidad. 

Yo seguí mi camino y Adán y Eva el suyo. Tuvieron dos hijos que se llamaron Caín y Abel, que eran uno labrador y el otro pastor. Ambos hicieron ofrendas al Señor. Las ofrendas de Caín no agradaron al Señor, sí las de Abel, lo que llevó a Caín a matar a su hermano. Este es el primer homicidio que presencié como Humanidad.

Los hombres y mujeres se multiplicaron sobre la tierra y tanto creció la maldad que el Señor decidió exterminarlos por medio de un diluvio. El Señor encontró un hombre justo y perfecto llamado Noé y le libró del diluvio a él, a su mujer y asus hijos. 

Estoy ante una nueva señal en mi ruta que me dice cómo es el Señor; por una parte, es un juez justo que castiga a los malvados y por otra, es bondadoso con los que siguen caminos de justicia y rectitud.

Siguiendo mi camino, descubrí que los hijos de Noé fueron Sem, Cam y Jafet. Pasan nueve generaciones, la Humanidad crece, todos engendran hijos e hijas. Me encuentro con Téraj, un  descendiente de Sem, que vive en Ur de los caldeos con su mujer y sus hijos Abrán, Najor y Harán.

Otra señal: Un día el Señor llamó a Abrán y le ordenó salir de Ur e ir a la tierra que Él le mostraría porque quería hacer de él una gran nación. Abrán, que era justo como su antecesor Noé, no se lo pensó dos veces; tomó a Saray, su mujer y a Lot, hijo de su hermano Harán y se pusieron en camino, acampando finalmente en el Negueb.

A causa de una hambruna, Abrán y su familia bajaron a Egipto para poder sobrevivir. Saray era muy hermosa y fue llevada al palacio del Faraón, y éste, creyendo que era hermana de Abrán, la tomó por mujer y obsequió a Abrán con ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos. Pasados los días, el Faraón descubrió el entuerto y dijo a Abrán: “Qué has hecho conmigo? ¿Por qué no me avisaste que era tu mujer? Aquí tienes a tu mujer, tómala y vete” (Gén 12,18-19)

Nueva señal: El Señor se sirve del Faraón para que Abrán y su familia salgan de Egipto y se instalen en la tierra de Canaán.

Transcurrieron diez años y Saray no concebía porque era estéril; pero conocía la norma (1) que dice: la mujer estéril puede dar a su marido una esclava por mujer, perdiendo él su derecho a repudiarla.

Saray tomó a su esclava Agar y se la entregó a Abrán, éste la poseyó y Agar dio a luz un hijo al que llamó Ismael.

El Señor, como nueva señal de su designio, selló este pacto con Abrán: “ Esta es mi alianza contigo: Serás padre de una muchedumbre de pueblos. No te llamarás más Abrán, tu nombre será Abraham... Circuncidad a todo varón, ésa será la señal de mi pacto entre vosotros...A Saray, tu mujer, ya no la llamarás Saray, sino Sara. Yo la bendeciré y ella también te dará un hijo,... le pondrás por nombre Isaac” (Gén 17, 4-5.11. 15.19. Y así sucedió.

2.- La prueba de Abraham:

Probó el Señor a Abraham diciéndole: “¡Abraham, Abraham! Toma a tu hijo, a tu unigénito, al que tanto amas, a Isaac, vete a la tierra de Moriab y ofrécemelo allí en holocausto” (Gen 22,1-2).

Esto, ahora, nos parece y es una barbaridad, pero, en aquel tiempo eran frecuentes los sacrificios humanos.

Abraham se puso en camino con su hijo Isaac, al que cargó con la leña del holocausto y él tomó el fuego y el cuchillo. Hay aquí un diálogo enternecedor entre ambos:

-¡Padre!

- ¿Qué quieres, hijo mío?

- Llevamos el fuego y la leña, pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto?

-El Señor proveerá, hijo mío.

Llegados al lugar, Abraham construyó el altar, dispuso la leña, ató a Isaac y lo puso sobre el ara, encima de la leña. “Tomó el cuchillo para degollar a su hijo, pero un ángel del Señor le gritó:

¡Abraham! ¡Abraham! Él contestó: Aquí estoy. Y el ángel añadió: No alargues tu mano sobre el niño, no le hagas nada, ahora ya sé que eres temeroso del Señor, pues no has perdonado a tu único hijo. Abraham vio un carnero enredado en un zarzal, lo tomó y lo sacrificó en lugar de su hijo” (Gén 22,10-13).

Es realmente suprema la prueba a la que Abraham es sometido. Nada menos que sacrificar a su hijo único, Isaac, que había sido tan deseado por sus padres y, una vez nacido, en él tenía  puestas todas sus esperanzas porque en él se realizarían las promesas.

¿Cómo pudo Abraham aceptar el sacrificio de su hijo? Porque se dejó guiar por la fe, la obediencia y la confianza en el Señor. El patriarca Abraham será para siempre ante la Humanidad el  modelo de fe y de obediencia. El Señor recompensó a Abraham colmándole de bendiciones y multiplicando su descendencia.

Abraham buscó esposa para su hijo Isaac: Dijo Abraham al más antiguo de sus siervos: Ve a mi tierra, a mi parentela, a buscar mujer para mi hijo Isaac. El siervo se dirigió a Aram Naharaím,      región comprendida entre el curso superior del río Eufrates y su afluente, el Jabor; en medio de esta región se halla Harán o Jarán, la ciudad de Najor.

A las afueras de Harán, junto a un pozo, se encontró con Rebeca que iba a sacar agua. El siervo dijo a Rebeca: Dame, por favor, un poco de agua de tu cántaro. Ella le dio de beber y también a los camellos y le confesó que era hija de Batuel, hijo de Melca, la mujer de Najor, hermano de Abraham. El siervo cayó en la cuenta de que Rebeca era prima de Isaac, en segundo grado, por ser nieta de Najor, el hermano de Abraham y le puso el arillo en la nariz y los brazaletes en los brazos y, tras las presentaciones y conformidad de la familia y de ella misma, partió con Rebeca hacia la casa de Isaac.

Éste la tomó por esposa y la amó. “Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca” (Gén 25,20).

Muerte de Sara: Murió Sara en Quiriar Arbá, que es Hebrón, en la tierra de Canaán. Abraham hizo duelo por Sara y la lloró” (Gén 23,2) Muerte de Abraham: “Abraham murio, en buena ancianidad, viejo y lleno de días y fue a reunirse con su pueblo. Sus hijos, Isaac e Ismael, le sepultaron en la cueva de Macpelá… con Sara, su esposa” (Gén 25, 8-10)

3.- Genealogía desde Adán hasta Isaac

Hijos de Adán: Caín, Abel y Set.(2)

Generaciones desde Set a Noé: Set, Enós, Cainán, Mahalcel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec y Noé.

Hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet.

Hijos de Sem: Arfacsad, Selaj, Heber, Peleg, Reú, Serug, Najor y Teraj.

Hijos de Teraj: Abraham, Nojor y Harán.

Hijo de Abraham: Isaac

Esta es, a grandes rasgos, la historia del Patriarca Abraham, cuya fe ha sido y será siempre alabada por todos los creyentes en el único Dios.

 1 Del Código de Hammurabi

2 En negrita la línea de transmisión genealógica que hay que seguir porque en ella está oculto el designio del amor de Dios.  

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