Habiendo llegado la resolución de los judíos a oídos de los cristianos, “tomándole de noche lo bajaron por la muralla descolgándolo en una espuerta” (Hch 9, 25)
Llegó a Jerusalén y se encontró con el recelo de los creyentes que leconocían como perseguidor; Bernabé le presentó a los Apóstoles Pedro y Santiago el Menor, a los que contó todo lo que le habíasucedido y ellos le contaron sus propias vivencias. Durante algún tiempo se dedicó a predicar en Jerusalén, junto con los Apstoles. “Hablaba y disputaba con los judíos helenístas (4),que intentaron quitarle la vida, pero los hermanos le llevaron a Cesárea y de allí le enviaron a Tarso” (Hch 9, 29-30) Bernabé fue a Tarso en busca de Saulo y juntos partieron hacia Antioquía de Siria (5) donde predicaron durante un año logrando que la cidad se convirtiese en centro de los cristianos que venían de la gentilidad.
Entre los años 41 al 48, siendo Alejandro gobernador de Judea, se produjo una gran hambruna y los cristianos de Antioquía enviaron“socorros a los hermanos de Judea, cada uno según sus facultades, por medio de Saulo y Bernabé” (Hch 11, 29-30). “Cumplido el encargo, se volvieron a Antioquía, llevando consigo a Marcos” (Hch 12, 25).
Viajes de Pablo
En Pablo, que no perteneció al círculo inicial de los Doce Apóstoles, se dieron una serie de circunstancias: su fuerte personalidad judía, su cultura helénica y su ciudadanía romana, que le sirvieron para fundar varias de las primeras comunidades cristianas y anunciar a Jesucristo tanto a los judíos como a los gentiles.
Él mismo describe los avatares que soportó en sus viajes: “En peligros de muerte he estado muchas veces. Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez fui apedreado; tres veces padecí naufragio; un día yuna no che pasé en el abismo. Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles ; peligros en la ciudad; peligros en despoblado; peligros en el mar; peligros entre falsos hermanos; trabajos y fatigas; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias” (2 Cor 11. 23c-28.
Es digno de admiración el esfuerzo físico y mental que soportó parapredicar a Cristo Resucitado y compartir su “experiencia personal”,tanto con judíos como con gentiles. Durante su predicación, Pablo se presentaba en las sinagogas de las diversas comunidades judías; pero, casi siempre, terminaba en fracaso, pues muy pocos hebreos se convertían a la fe en Cristo, por el contrario, eran muchos los gentiles que la abrazaban.
Primer viaje misionero de Pablo
Pablo, en compañía de Bernabé y de Marcos, iniciaron el primero desus viajes misioneros; salieron de Antioquía de Siria y visitaron estas ciudades: Salamina y Pafos, en la isla de Chipre, y en elcontinente, Perge, Antioquía de Panfilia, Iconio, Listras y Derbe.Saulo abandonó el nombre judío de Saulo y empezó a usar el nombre romano de Paulus, tal vez, considerándolo más oportuno para su predicación a los gentiles.
Recorrieron varias regiones de Asia Menor: Desde Pafos, la última ciudad de Chipre, donde se convirtió el procónsul romano Sergio Paulo, navegaron hasta Perge de Panfilia, allí los dejó Marcos, que se volvió a Jerusalén, y ellos se fueron a Antioquía de Pisidia, donde durante dos sábados predicaron la palabra de Dios. “Muchos de lo judíos y prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y Bernabé” (Hch 13, 43), pero otros, “ se llenaron de envidia y les insultaban y contradecían” (Hch 13, 45)
Pablo y Bernabé les respondían: “A vosotros os teníamos que hablar primero la palabra de Dios, como la rechazáis… nos volveremos a los gentiles” (Hch 13, 46) “La palabra del Señor se difundía por toda la región, pero los judíos… promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé y los arrojaron de sus términos” (Hch 13, 49-50).
Ellos se fueron a Iconio, donde se repitió el mismo esquema:predican en la sinagoga; algunos judíos se rinden a la palabra predicada y la aceptan, pero la mayoría la rechazan y se revuelven contra el predicador al ver sus éxitos entre los prosélitos y gentiles y oír la doctrina predicada por Pablo y Bernabé sobre la igualdad de todos en Jesucristo, con la supresión de los privilegios de la nación escogida y promueven tumultos, “pretendiendo apedrear a los apóstoles que huyen a las ciudades de Licaonia, Listra y Derbe y a las regiones vecinas, donde predican el Evangelio” (Hch 14,5-7).
En Listra curaron a un cojo y la gente los tomó por dioses y querían ofrecerles sacrificios. Ellos no lo permitieron, diciéndoles: “Somos hombres iguales a vosotros” (Hch 14, 15) Pero, llegaron unos “judíos que venían de Antioquía e Iconio, y sedujeron a las turbas, queapedrearon a Pablo y le arrastraron fuera de la ciudad, dejándole por muerto” (Hch 14,19) Los discípulos cuidaron a Pablo y, “junto a Bernabé, al día siguiente, salió camino de Derbe, donde hicieron “muchos discípulos” (Hch 14, 20-21)
Aquí terminó el primer viaje misionero de Pablo y Bernabé. Iniciaron el camino de vuelta por las mismas ciudades en las que antes haían predicado, Listra, Iconio, Antioquía de Pisidia, Perge y Antioquía de Siria, aprovechando cada estancia para animar y exhortar a los fieles y constituir presbíteros por la imposición de las manos.
“Llegados, reunieron la iglesia y contaron cuanto había hecho Dios con ellos y cómo habían abierto a los gentiles las puertas de la fe”(Hch 14, 27)
Después del primer viaje, Pablo y Bernabé residieron algún tiempo en Antioquía de Siria. Estando allí, asistieron al Concilio de Jerusalén.
El Concilio de Jerusalén
Es el primer concilio y va a tener gran importancia en la historia de la Iglesia. En las comunidades recién fundadas vivían juntos y en igualdad de derechos los cristianos que procedían del judaísmo [judeo cristianos] y los que venían de la gentilidad. La circuncisión era considerada como señal de pertenencia al pueblo judío y de separación de los gentiles (Gén 17,10).
“Algunos [judeo-cristianos] que habían bajado de Jerusalén aAntioquía enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme a la Ley de Moisés, no podéis ser salvos” (Hch 15,1) Se produjo cierta agitación y Pablo y Bernabé decidieron ir a Jerusalén para consultar a los Apóstoles. Fueron muy bien acogidos y “contaron lo que Dios había hecho con ellos” (Hch 15, 4); pero, algunos que procedían del fariseísmo, dijeron: “Es preciso que se circunciden y guarden la Ley de Moisés” Hch 15, 5) Pretendían imponer la circuncisión y la Ley para incorporar al judaísmo a los gentiles convertidos y, sólo después, podían ser admitidos en la fe cristiana.Tras una larga deliberación entre los Apóstoles y los presbíteros; habló Pedro y dijo: “...Dios ha testificado en su favor, dando a los gentiles el Espíriu Santo igual que a nosotros y no haciendo diferencia alguna entre nosotros y ellos” (Hch 15, 8-9)
Hablaron Pablo y Bernabé, para referir “cuantas señales y prodigios había hecho Dios entre los gentiles por medio de ellos” (Hch 15,12).
San Pablo añadiría, más tarde, en la carta a los gálatas: “Santiago, Cefas y Juan, que pasan por ser las columnas [de la Iglesia], nada me impusieron de más; antes al contrario, cuando vieron que se me había confiado el evangelio de los incircuncisos, como a Pedro el dela circuncisión, reconocieron la gracia que se me había dado y nos dieron la mano a mí y a Bernabé en señal de aprobación, para que nosotros nos dirigiésemos a los gentiles y ellos a los circuncisos”(Gál 2, 6-7) Habló finalmente Santiago el Menor diciendo: “Mi parecer es que no se inquiete a los gentiles que se conviertan a Dios” (Hch 15, 19)
Al final, escribieron una carta a los cristianos de Antioquía de Siria, que fue llevada por Pablo y Bernabé, en la cual, en resumen, les decían: “Ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna otra carga más que estas necesarias: que os abstengáis de las carnes inmoladas a los ídolos, de sangre y de lo ahogado y de la fornicación” (Hch 15, 28-29) (6)
La decisión del concilio significó un avance significativo de apertura a todas las gentes. Pablo denunciará más tarde la inutilidad de las prácticas cultuales del judaísmo, como la circuncisión (Gál 6,12) y demás observancias impuestas por la Ley (Gál 4,10) porque la justificación no es fruto de la observancia de la Ley sino un don gratuito de Dios, otorgado por el sacrificio de Cristo.La Ley de Moisés, buena y santa en sí (Romanos 7, 12), hizo que el hombre conociera la voluntad de Dios, pero sin comunicarle la fuerza interior para cumplirla; por lo mismo, no consiguió más que hacerle consciente de su pecado y de la necesidad que tiene de la ayuda de Dios (Gálatas 3, 19-22; Romanos 3,20).
Pues bien, “ al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, para que recibiésemos la adopción” (Gál 4,4-5). Cristo nos libró de la servidumbre de la Ley y nos dio por la fe en Él la justicia interior y la dignidad de hijos que nos hace sentirnos hijos de Dios y llamarle Padre.
Segundo viaje misionero de Pablo
Dijo Pablo a Bernabé: “Volvamos a visitar a los hermanos por todas las ciudad es en las que hemos evangelizado la palabra del Señor y veamos cómo están” (Hch 15, 36). Bernabé quería que los acompañase Marcos, pero a Pablo no le pareció bien, por lo que Bernabé y Marcos se embarcaron hacia Chipre y Pablo, llevando consigo a Silas, inició su segundo viaje.
Saliendo de Antioquía de Siria, atravesaron Siria y Cilicia, llegaron al sur de Galacia, a las ciudades de Derbe y a Listra, donde se les unió Timoteo (Hch 16,1-3); atravesando Frigia, llegó a Galacia del Norte, donde fundó nuevas comunidades.
En este viaje cayó enfermo, como él mismo cuenta: “Bien sabéis que estaba enfermo de enfermedad corporal cuando por primera vez os anuncié el Evangelio” (Gál 4,13)
Partieron de Galacia hacia Misiay llegaron a Tróade, (Troas) donde se supone que se les unió Lucas (7).Pablo decidió ir a Europa, navegaron a la isla de Samotracia y al día siguiente, al puerto de Neápolis (hoy Kavala), y caminaron hasta Filippos, en Macedonia, donde creó la primera comunidad cristiana europea. Allí fueron azotados con varas y sufrieron prisión por parte de los pretores romanos (Hch 16,22-23)
Siguieron su viaje por Anfípolis, Apolonia y Tesalónica, donde, durante tres sábados, hablaron en la sinagoga; pero los judíos promovieron un alboroto en la ciudad y Pablo y Silas se fueron a Berea, que “recibió con toda avidez la palabra” (Hch 17,11).
Enterados los judíos de Tesalónica se presentaron en Berea y alborotaron a la plebe; por esta circunstancia, Pablo fue llevado por los hermanos a Atenas, quedando Silas y Timoteo en Berea. En Atenas,Pablo, según su costumbre, “disputaba con los judíos en la sinagoga y en el ágora con los que le salían al paso” (Hch 17,17)Le oyeron algunos filósofos y le llevaron al Areópago donde dijo a todos: “Atenienses, veo que sois sobremanera religiosos;porque alpasar y contemplar los objetos de vuestro culto he hallado un altar en el que estás escrito: “Al dios desconocido.
Pues ese que sin conocerle veneráis es el que yo os anuncio” (Hch 17, 22-23) Pablo siguió hablando de Dios; pero, “cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se echaron a reír y otros dijeron: Te oiremos sobre esto otra vez” (Hch 17, 32). Unos pocos se adhirieron a Pablo.
Desde Atenas, Pablo marchó a Corinto y se hospedó, durante un año y medio, en la casa de Aquila y Priscila (8y “como eran del mismo oficio, trabajaban juntos, pues ambos eran fabricantes de lonas” (Hch 18, 3), y se convirtieron en amigos entrañables.
Se le unieron, de nuevo, Silas y Timoteo y “testificanan a los judíos que Jesús era el Mesías. Como éstos le resistían y blasfemaban, sacudiendo sus vestiduras, les dijo: Caiga vuestra sangre sobre vuestras cabezas; limpio soy yo de ella. Desde ahora me dirigiré los gentiles” (Hch 18, 5-6)
Pablo permaneció bastantes días en Corinto, después, acompañado de Aquila y Priscila, navegaron hasta Éfeso, “él entró en la sinagoga y conferenció con los judíos. Éstos le rogaban que se quedase más tiempo, pero no consintió...Partió de Éfeso y, desembarcando en Cesárea, subió a Jerusalén y saludó a la iglesia, bajando luego a Antioquía” (Hch 18, 19-22)